Promediando la media noche, salimos para el baile, el más grande de los dos que hay en la zona. Pasaban los temas y los tragos, nosotros parecíamos dos locos sueltos, creo en este punto si ponían una marcha militar también la bailábamos.
Nos sentamos a beber algo para paliar el calor, justo sonó un cuartetazo furioso, me agarro la mano y salto al lugar del baile, luego de dos cuartetos, llegaron los lentos (por acá aún se estilan), sus brazos de inmediato se cruzaron por detrás de mi cuello, abrace su cintura y comenzamos a balancearnos girando, acerco su enjuto cuerpo apretando sus duras tetas en mi pecho susurrándome al oído si me sentía cómodo en la salida con su prima, asentí, me dio un piquito, cosa que no me extraño, pues a veces lo hacía, aunque esta vez fue distinto, mi miembro reacciono de manera diferente, se comenzó a endurecer haciendo notar la falta de acción.
Cuando nos sentamos, ambos nos dijimos riendo que estábamos un poco mareados por el alcohol, así que decidimos ir a casa, en el camino me dijo que estaba muy cansada para llegar a la suya, si la invitaba a dormir. Después de pensarlo un rato accedí, después de todo ya habíamos dormido juntos en alguna oportunidad cuando me quedaba en casa de ella.
En casa, nos sentamos a dialogar de tiempos pasados, recordamos muchas cosas, juegos, familia, amigos entre otras, hasta que ella comenzó a monologar, recordando un suceso.
En la sala de casa había una mesa de madera, antigua, grande, en la que pusimos una sábana haciendo una choza, quien de chico no lo hizo, y comenzamos a jugar al doctor. Fue la primera vez que vimos ambos los genitales del sexo opuesto y tímidamente pudimos tocarlos.
Cuando término de contar su relato, disculpándome, fui al baño (la cerveza había hecho su efecto diurético).
Cuando regrese, me dijo que quería jugar un juego, sin más tomo un repasador y me cubrió los ojos, diciéndome que ahora mandaba ella, y el juego se llama ¿qué es?
Ya sin ver nada comenzó el juego, se alejó y regreso con algo en la mano, toma la mía y me la hace tocar, era algo frio, no podía apreciar por mi tacto que era, pero poco a poco fui dándole forma en mi cabeza, era un vaso redondeado en su base, luego fue una pelota de ping pong, luego una de tenis, un muñeco de Batman y varios artículos más que adiviné.
Grande fue mi sorpresa cuando me hizo tocar algo tibio, redondeado, a lo que mi cerebro reacciono de inmediato dándose cuenta de que se trata, era su pecho descubierto, me retiró lo que me cubría y ahí la veo, de pie solo en tanga, se abalanzó sobre mí, posando sus labios en los míos y a la vez sacándome la remera, nuestros pechos se encontraron, la tersura de su piel hizo que la mía se erice y mi verga se entumezca, al sentirla crecer en su abdomen, sus manos fueron en busca de ella, recorriendo toda su extensión sobre el pantalón, sin dejarla de acariciar ni obviar los testículos me empujo sobre la cama, ya se percibía el olor a sexo en el ambiente. Ya sentado, se ubicó con sus piernas abiertas en ambos lados de la mía y de rodillas, dejando su vagina a la altura de mi cara, podía apreciar el aroma de sus jugos invadir mi nariz.
Pudiendo observar de cerca la intimidad expuesta ante mis ojos, se bajó la tanga dejando ante mis ojos unos labios humedecidos y carnosos, decorados con unos prolijos vellos púbicos recortados en forma de corazón que demostraba, su cabellera, no era teñida.
Mi cerebro dejo de responder al buen criterio y en fracción de segundo me había zambullido a las mieles que se ofrecían ante mis ojos, haciendo una inmersión en su sexo, succionando esos carnosos labios, aprisionando contra mi lengua su duro clítoris, la humedad inicial crecía a cada pasada de mi curiosa lengua que exploraba la profundidad de esa concha tan hermosa como mi querida prima.
Nos sentamos a beber algo para paliar el calor, justo sonó un cuartetazo furioso, me agarro la mano y salto al lugar del baile, luego de dos cuartetos, llegaron los lentos (por acá aún se estilan), sus brazos de inmediato se cruzaron por detrás de mi cuello, abrace su cintura y comenzamos a balancearnos girando, acerco su enjuto cuerpo apretando sus duras tetas en mi pecho susurrándome al oído si me sentía cómodo en la salida con su prima, asentí, me dio un piquito, cosa que no me extraño, pues a veces lo hacía, aunque esta vez fue distinto, mi miembro reacciono de manera diferente, se comenzó a endurecer haciendo notar la falta de acción.
Cuando nos sentamos, ambos nos dijimos riendo que estábamos un poco mareados por el alcohol, así que decidimos ir a casa, en el camino me dijo que estaba muy cansada para llegar a la suya, si la invitaba a dormir. Después de pensarlo un rato accedí, después de todo ya habíamos dormido juntos en alguna oportunidad cuando me quedaba en casa de ella.
En casa, nos sentamos a dialogar de tiempos pasados, recordamos muchas cosas, juegos, familia, amigos entre otras, hasta que ella comenzó a monologar, recordando un suceso.
En la sala de casa había una mesa de madera, antigua, grande, en la que pusimos una sábana haciendo una choza, quien de chico no lo hizo, y comenzamos a jugar al doctor. Fue la primera vez que vimos ambos los genitales del sexo opuesto y tímidamente pudimos tocarlos.
Cuando término de contar su relato, disculpándome, fui al baño (la cerveza había hecho su efecto diurético).
Cuando regrese, me dijo que quería jugar un juego, sin más tomo un repasador y me cubrió los ojos, diciéndome que ahora mandaba ella, y el juego se llama ¿qué es?
Ya sin ver nada comenzó el juego, se alejó y regreso con algo en la mano, toma la mía y me la hace tocar, era algo frio, no podía apreciar por mi tacto que era, pero poco a poco fui dándole forma en mi cabeza, era un vaso redondeado en su base, luego fue una pelota de ping pong, luego una de tenis, un muñeco de Batman y varios artículos más que adiviné.
Grande fue mi sorpresa cuando me hizo tocar algo tibio, redondeado, a lo que mi cerebro reacciono de inmediato dándose cuenta de que se trata, era su pecho descubierto, me retiró lo que me cubría y ahí la veo, de pie solo en tanga, se abalanzó sobre mí, posando sus labios en los míos y a la vez sacándome la remera, nuestros pechos se encontraron, la tersura de su piel hizo que la mía se erice y mi verga se entumezca, al sentirla crecer en su abdomen, sus manos fueron en busca de ella, recorriendo toda su extensión sobre el pantalón, sin dejarla de acariciar ni obviar los testículos me empujo sobre la cama, ya se percibía el olor a sexo en el ambiente. Ya sentado, se ubicó con sus piernas abiertas en ambos lados de la mía y de rodillas, dejando su vagina a la altura de mi cara, podía apreciar el aroma de sus jugos invadir mi nariz.
Pudiendo observar de cerca la intimidad expuesta ante mis ojos, se bajó la tanga dejando ante mis ojos unos labios humedecidos y carnosos, decorados con unos prolijos vellos púbicos recortados en forma de corazón que demostraba, su cabellera, no era teñida.
Mi cerebro dejo de responder al buen criterio y en fracción de segundo me había zambullido a las mieles que se ofrecían ante mis ojos, haciendo una inmersión en su sexo, succionando esos carnosos labios, aprisionando contra mi lengua su duro clítoris, la humedad inicial crecía a cada pasada de mi curiosa lengua que exploraba la profundidad de esa concha tan hermosa como mi querida prima.
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Empujándome, me recostó en la cama, poniéndose de pie comenzó a quitarme la ropa que cubría mi parte baja, dejándome totalmente desnudo, su tanga también desapareció del todo con unos ágiles movimientos de piernas, sus ojos se abrieron al ver mi verga. Pidiendo que observe comenzó a hacer unos sensuales movimientos de cadera al ritmo de una música que no había olvidado de poner. Su mano hábil fue hacia su entrepierna y secuencialmente comenzó a meter un dedo, luego dos hasta llegar al tercero, cada vez que lo hacía llevaba su mano a la boca para probar sus propios jugos, parecía que no quería desaprovechar la humedad de sus propios fluidos.
Veníamos disfrutando de un encuentro sexual, creo que postergado por años, de dos personas que se deseaban y sin dudas, querían fusionar sus cuerpos en una cama.
Aun con el sabor vaginal en mi boca, deseaba más, arrojándola sobre la cama puse sus piernas sobre mis hombros volviendo a bucear en esa sabrosa breva, la que en pocos minutos me ofreció más de su delicioso néctar cuando tuvo el merecido orgasmo.
@relatoseroticos_ok
Veníamos disfrutando de un encuentro sexual, creo que postergado por años, de dos personas que se deseaban y sin dudas, querían fusionar sus cuerpos en una cama.
Aun con el sabor vaginal en mi boca, deseaba más, arrojándola sobre la cama puse sus piernas sobre mis hombros volviendo a bucear en esa sabrosa breva, la que en pocos minutos me ofreció más de su delicioso néctar cuando tuvo el merecido orgasmo.
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Poniéndonos cómodos sobre la cama, empiezo por jugar un poco con mi verga en la jugosa vagina, comenzaron unos tímidos gemidos que hicieron crecer mi excitación, sin poder aguantar más, aprovechando su lubricación y que mi miembro estaba empapado de ella, la introduje hasta el fondo, acrecentando sus gemidos, se sentí muy suave el interior y que bien que se mueve Xena, me estaba extasiando del placer, de tal manera que comenzamos a gemir al unísono, el ir y venir dentro de ella es fascinante.
Una vez que tuvimos nuestros merecidos orgasmos, reposamos agitados uno sobre el otro en la cama ahora inmóvil.
Luego de un largo rato mi primita comenzó a jugar con su boca en mi pene que se encontraba en reposo, con la habilidad y maestría que tiene en el arte del sexo oral, lo hizo cobrar vida nuevamente, ¡¡¡que mamada me estaba dando!!! Una de las mejores, sino era la mejor de mi vida, se la comía toda como si fuera un chupetín, llegando a tocar el fondo de su garganta, lamio los testículos y el ano, reconozco que fue la primera vez que gemí a viva voz con una mamada. Subió sobre mí para cabalgar toda la extensión del pene, estaba en un nuevo momento de sexo sin parangón, la veía arriba mío subiendo y bajando mientras mi verga dividía aún más esos labios que le permitían la comodidad de entrada a mi sexo. Se avecinaba un orgasmo fantástico, y así lo fue, ella acabo cuatro veces y una última en que lo hicimos a la vez, entre gritos y gemidos.
Prendimos un cigarrillo que fumamos entre los dos, sentados en la cama como chinitos, en donde me conto por que se había decidido a tener sexo conmigo. Vilma le había comentado de mi atributo y mi manera de coger, lo que le llamo la atención y la lleno de intriga, que quería probar y no iba a perderse el sexo conmigo, que siempre ella, aún sin las historias que le conto mi novia, había querido tener sexo conmigo y ahora comprobó que Vilma no mentía en nada, hasta hoy no había conocido semejante manera de gozar, que si bien ha tenido buen sexo, gozar como hoy nunca.
Luego de casi una hora y media de charla y confesiones mutuas volvió la carga con mi miembro, el que tímidamente se volvió a parar, fui en busca de un frasco con vaselina, no me iba a perder el culo de mi querida petiza culona.
No dijo nada, pero me miraba con ojos desorbitados como la posicionaba en cuatro y untaba su culo y mi verga palpitante, hasta que me dijo.
- Primo no es que nunca lo haya hecho, pero me asusta el tamaño de tu verga, creo me va a doler mucho, por favor te pido dos cosas, preparalo bien y que sea promesa, si duele lo dejamos para otra oportunidad en la que me pueda preparar mejor, si sabía que salía culo hoy me hubiera puesto un dilatador.
- Si mi hermosa Xena, prometido.
Tuve que volver al principio de la acción para preparar el terreno, abrí sus nalgas y sabor a vaselina mediante comencé a jugar con mi lengua, intentando introducirla, ella colaboraba aflojándose lo más posible, mi lengua rodeaba y jugaba en ese esfínter, cuando la sentí cómoda, puse más vaselina allí y en mi mano, metiendo de a poco mi dedo medio, entrando y saliendo, la escuche gemir, saco el dedo para volver a introducir medio e índice, ya la note dar un respingo pero sus gemidos no desaparecían, la mano libre la lleve a su duro y caliente clítoris para estimularlo, mis dedos entraban y salían mientras los otros giraban en torno a su botón disparador de orgasmos, no tardando este en llegar.
Ya la tenía donde quería, puse más lubricante en ambas partes a hacer contacto apoyando la punta del pene, comencé a ejercer presión, había entrado la mitad de la cabeza cuando ya sus gemidos se tornaron en frases de dolor, no queriendo desaprovechar la oportunidad, di un pequeño golpe de cadera para que pasara la cabeza, pensando que tenía la batalla ganada, dio un grito de dolor que me asusto.
- Por favor primo, sacala que me duele mucho.
- Ya entro la cabecita, ahora es más fácil.
Una vez que tuvimos nuestros merecidos orgasmos, reposamos agitados uno sobre el otro en la cama ahora inmóvil.
Luego de un largo rato mi primita comenzó a jugar con su boca en mi pene que se encontraba en reposo, con la habilidad y maestría que tiene en el arte del sexo oral, lo hizo cobrar vida nuevamente, ¡¡¡que mamada me estaba dando!!! Una de las mejores, sino era la mejor de mi vida, se la comía toda como si fuera un chupetín, llegando a tocar el fondo de su garganta, lamio los testículos y el ano, reconozco que fue la primera vez que gemí a viva voz con una mamada. Subió sobre mí para cabalgar toda la extensión del pene, estaba en un nuevo momento de sexo sin parangón, la veía arriba mío subiendo y bajando mientras mi verga dividía aún más esos labios que le permitían la comodidad de entrada a mi sexo. Se avecinaba un orgasmo fantástico, y así lo fue, ella acabo cuatro veces y una última en que lo hicimos a la vez, entre gritos y gemidos.
Prendimos un cigarrillo que fumamos entre los dos, sentados en la cama como chinitos, en donde me conto por que se había decidido a tener sexo conmigo. Vilma le había comentado de mi atributo y mi manera de coger, lo que le llamo la atención y la lleno de intriga, que quería probar y no iba a perderse el sexo conmigo, que siempre ella, aún sin las historias que le conto mi novia, había querido tener sexo conmigo y ahora comprobó que Vilma no mentía en nada, hasta hoy no había conocido semejante manera de gozar, que si bien ha tenido buen sexo, gozar como hoy nunca.
Luego de casi una hora y media de charla y confesiones mutuas volvió la carga con mi miembro, el que tímidamente se volvió a parar, fui en busca de un frasco con vaselina, no me iba a perder el culo de mi querida petiza culona.
No dijo nada, pero me miraba con ojos desorbitados como la posicionaba en cuatro y untaba su culo y mi verga palpitante, hasta que me dijo.
- Primo no es que nunca lo haya hecho, pero me asusta el tamaño de tu verga, creo me va a doler mucho, por favor te pido dos cosas, preparalo bien y que sea promesa, si duele lo dejamos para otra oportunidad en la que me pueda preparar mejor, si sabía que salía culo hoy me hubiera puesto un dilatador.
- Si mi hermosa Xena, prometido.
Tuve que volver al principio de la acción para preparar el terreno, abrí sus nalgas y sabor a vaselina mediante comencé a jugar con mi lengua, intentando introducirla, ella colaboraba aflojándose lo más posible, mi lengua rodeaba y jugaba en ese esfínter, cuando la sentí cómoda, puse más vaselina allí y en mi mano, metiendo de a poco mi dedo medio, entrando y saliendo, la escuche gemir, saco el dedo para volver a introducir medio e índice, ya la note dar un respingo pero sus gemidos no desaparecían, la mano libre la lleve a su duro y caliente clítoris para estimularlo, mis dedos entraban y salían mientras los otros giraban en torno a su botón disparador de orgasmos, no tardando este en llegar.
Ya la tenía donde quería, puse más lubricante en ambas partes a hacer contacto apoyando la punta del pene, comencé a ejercer presión, había entrado la mitad de la cabeza cuando ya sus gemidos se tornaron en frases de dolor, no queriendo desaprovechar la oportunidad, di un pequeño golpe de cadera para que pasara la cabeza, pensando que tenía la batalla ganada, dio un grito de dolor que me asusto.
- Por favor primo, sacala que me duele mucho.
- Ya entro la cabecita, ahora es más fácil.
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- No amor mío, si así me dolió la cabeza, el resto que es más grande me va a desgarrar, ya con esa porción nomas me arde y duele mucho, me lo prometiste.
@relatoseroticos_ok
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- Si Gina, tenés razón.
Con tristeza se la saque suavemente, observando si la había lastimado, pero no se veía nada raro.
- Gracias primo, me da pena que no lo hayamos podido hacer, pero en serio me dolía.
- No hay problema, como vos dijiste, no va a faltar oportunidad.
- Obvio, como vos cumpliste la promesa yo la voy cumplir también. Este culo te lo vas a comer.
Se encargó de mi ahora sedienta verga, su boca hizo maravillas en ella, hasta que descargue todo el semen dentro y aunque es una falta de respeto hablar con la boca llena, me dijo.
- Mira bien que te voy a compensar.
Muy lentamente fue tragando todo el contenido, relamiéndose y sin dejar nada a la vista.
Nos acostamos dormir, al otro día nos despertamos sorprendidos de encontrarnos ambos desnudos en la cama, reaccionando enseguida, nos saludamos con un beso en la boca, nos levantamos a bañarnos y limpiar el desastre de fluidos que han quedado en nuestros cuerpos y en la cama.
Esta demás decir que Gina se quedó hasta que vino mi novia de viaje y nuestros encuentros se siguen dando en forma más que habitual, pues a Vilma no le permiten quedarse a dormir conmigo.
No paso mucho tiempo en que pudimos tener sexo anal, ¿le dolió? Si pero como había dicho uso dilatadores e hice un buen trabajo de dilatación pre coito no tanto como la primera vez, cuando le comenzaba a doler paraba, esperaba un ratito y cuando no dolía más continuaba, ahora ya lo hacemos en forma natural, yo feliz por que encontré a una persona que se adaptó a mi verga y cuando acabo, sacándola le queda un poco abierto dejándome observar el semen en su interior.
Debo agradecerle a Vilma que le haya contado a mi prima nuestras aventuras.
Me he enterado también que, en alguna oportunidad tuvieron sexo entre ellas, no es porque me lo ha contado, si no que viendo en su móvil pude observar algunas fotos donde estaban en la cama desnudas.
@relatoseroticos_ok
Con tristeza se la saque suavemente, observando si la había lastimado, pero no se veía nada raro.
- Gracias primo, me da pena que no lo hayamos podido hacer, pero en serio me dolía.
- No hay problema, como vos dijiste, no va a faltar oportunidad.
- Obvio, como vos cumpliste la promesa yo la voy cumplir también. Este culo te lo vas a comer.
Se encargó de mi ahora sedienta verga, su boca hizo maravillas en ella, hasta que descargue todo el semen dentro y aunque es una falta de respeto hablar con la boca llena, me dijo.
- Mira bien que te voy a compensar.
Muy lentamente fue tragando todo el contenido, relamiéndose y sin dejar nada a la vista.
Nos acostamos dormir, al otro día nos despertamos sorprendidos de encontrarnos ambos desnudos en la cama, reaccionando enseguida, nos saludamos con un beso en la boca, nos levantamos a bañarnos y limpiar el desastre de fluidos que han quedado en nuestros cuerpos y en la cama.
Esta demás decir que Gina se quedó hasta que vino mi novia de viaje y nuestros encuentros se siguen dando en forma más que habitual, pues a Vilma no le permiten quedarse a dormir conmigo.
No paso mucho tiempo en que pudimos tener sexo anal, ¿le dolió? Si pero como había dicho uso dilatadores e hice un buen trabajo de dilatación pre coito no tanto como la primera vez, cuando le comenzaba a doler paraba, esperaba un ratito y cuando no dolía más continuaba, ahora ya lo hacemos en forma natural, yo feliz por que encontré a una persona que se adaptó a mi verga y cuando acabo, sacándola le queda un poco abierto dejándome observar el semen en su interior.
Debo agradecerle a Vilma que le haya contado a mi prima nuestras aventuras.
Me he enterado también que, en alguna oportunidad tuvieron sexo entre ellas, no es porque me lo ha contado, si no que viendo en su móvil pude observar algunas fotos donde estaban en la cama desnudas.
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Lobo feroz (Padre/Hija)
Esto va de la relación incestuosa entre mi padre y yo, te describiré nuestro entorno familiar, para que tengas una idea del contextó y luego te contaré cómo sucedió nuestro primer encuentro sexual con todo lujo de detalles, porque sé que eso es lo que más te gusta describir.
Yo te lo contaré a mi manera y tu luego lo escribes a la tuya.
Pues bien, yo soy una mujer de 30 años, casada desde hace cinco años, pero sin hijos por el momento y digo por el momento, porque mi marido y yo decidimos que ya era el momento adecuado para tener familia y el mes pasado me retiraron el DIU que tenía puesto.
El primer mes sin protección me vino la regla, con lo que comprobamos que no estaba embarazada, a pesar de haber tenido sexo con mi marido de la forma habitual, pero este mes, con lo sucedido con mi padre, que ahora te contaré, si finalmente salgo embarazada, no voy a saber si me ha embarazado mi marido o mi padre.
Soy de constitución pequeña, mido 160 cm y peso 52 kg.
Soy rubia, ojos azules, con el pelo muy corto, no me gusta la melena, porque me hace parecer más bajita de lo que soy y a pesar de ser poquita cosa tengo un bonito cuerpo, tetas medianas muy firmes, cintura estrecha y unas caderas y un culo que me hacen muy atractiva para los hombre.
Mi padre siempre me ha dicho que soy como una muñeca, su muñequita bonita.
Mi padre, por el contrario es un hombre corpulento, de 180 cm de altura y 80 kg de peso, con lo que, efectivamente, yo que he salido a mi madre, parezco una muñeca a su lado.
Mi padre tiene 60 años, hace un año que murió mi madre de un infarto y por lo tanto mi padre lleva un año viudo.
Desde que se quedó viudo, yo voy a su casa por las tardes (Trabajo en una entidad financiera en horario de mañana), al principio iba todos los días, para hacerle compañía, hasta que vi que se le fue pasando el disgusto y empecé a ir solo un par de tardes a la semana, para ayudarle en tareas de la casa, sobretodo poner lavadoras y plancharle la ropa.
El todos los domingos vienea comer a nuestra casa y a pasar la tarde con mi marido y conmigo.
Con mi padre yo siempre he tenido muy buena relación, el desde pequeña había jugado conmigo al juego de "Caperucita y el Lobo Feroz", hacia como que me comía, mordisqueandome y tocándome por todo el cuerpo y a mi me gustaba, porque me hacía cosquillas y me reía mucho.
Evidentemente, ya de mayor, dejó de hacerlo, pero de vez en cuando me lo sigue recordando, pone el gesto de lobo feroz y me dice entre risas y bromas:
- Tu ríete, pero algún día, cuándo menos lo espere, te voy a comer enterita.
A lo que yo, siguiendole la broma le contesto:
- Uyyyyy que miedito me da el lobo feroz..
Cuento esto, porque al final la broma terminó haciendose realidad y me comió enterita, como te contaré más adelante.
Yo, ya hacia tiempo que tenía la sensacion de que mi padre, en realidad, aunque aparentaba bromear, me lo estaba diciendo en serio, sobretodo en estos últimos meses, en los que ya debía de haber empezado a notar la falta de mi madre.
Siendo sincera he de reconocer, que a mi, la idea de tener sexo con mi padre, lejos de asustarme, me producía mucho morbo, porque a mi mi padre siempre me había gustado como hombre, aunque nunca habíamos pasado de las bromas.
Una vez que pasaron los primeros meses de viudo y empezó a ser él de nuevo, cuando iba a visitarlo a su casa, empezó a sacar de nuevo esa broma y me la repetía a menudo.
Yo al principio me alegré, porque era una buena señal, ya que había recuperado su sentido del humor.
Pero con el paso de los meses, el empezó a gastarme la broma como cuando era niña, me lo decía cuando estábamos sentados en el sofá, haciéndome cosquillas por todo el cuerpo y besuqueandome la cara y el cuello como si me estuviera devorando.
Esto, evidentemente, ya no me parecia tan normal, pero yo le seguía el juego y le reía la gracia, porque, a mi me gustaba.
Esto va de la relación incestuosa entre mi padre y yo, te describiré nuestro entorno familiar, para que tengas una idea del contextó y luego te contaré cómo sucedió nuestro primer encuentro sexual con todo lujo de detalles, porque sé que eso es lo que más te gusta describir.
Yo te lo contaré a mi manera y tu luego lo escribes a la tuya.
Pues bien, yo soy una mujer de 30 años, casada desde hace cinco años, pero sin hijos por el momento y digo por el momento, porque mi marido y yo decidimos que ya era el momento adecuado para tener familia y el mes pasado me retiraron el DIU que tenía puesto.
El primer mes sin protección me vino la regla, con lo que comprobamos que no estaba embarazada, a pesar de haber tenido sexo con mi marido de la forma habitual, pero este mes, con lo sucedido con mi padre, que ahora te contaré, si finalmente salgo embarazada, no voy a saber si me ha embarazado mi marido o mi padre.
Soy de constitución pequeña, mido 160 cm y peso 52 kg.
Soy rubia, ojos azules, con el pelo muy corto, no me gusta la melena, porque me hace parecer más bajita de lo que soy y a pesar de ser poquita cosa tengo un bonito cuerpo, tetas medianas muy firmes, cintura estrecha y unas caderas y un culo que me hacen muy atractiva para los hombre.
Mi padre siempre me ha dicho que soy como una muñeca, su muñequita bonita.
Mi padre, por el contrario es un hombre corpulento, de 180 cm de altura y 80 kg de peso, con lo que, efectivamente, yo que he salido a mi madre, parezco una muñeca a su lado.
Mi padre tiene 60 años, hace un año que murió mi madre de un infarto y por lo tanto mi padre lleva un año viudo.
Desde que se quedó viudo, yo voy a su casa por las tardes (Trabajo en una entidad financiera en horario de mañana), al principio iba todos los días, para hacerle compañía, hasta que vi que se le fue pasando el disgusto y empecé a ir solo un par de tardes a la semana, para ayudarle en tareas de la casa, sobretodo poner lavadoras y plancharle la ropa.
El todos los domingos vienea comer a nuestra casa y a pasar la tarde con mi marido y conmigo.
Con mi padre yo siempre he tenido muy buena relación, el desde pequeña había jugado conmigo al juego de "Caperucita y el Lobo Feroz", hacia como que me comía, mordisqueandome y tocándome por todo el cuerpo y a mi me gustaba, porque me hacía cosquillas y me reía mucho.
Evidentemente, ya de mayor, dejó de hacerlo, pero de vez en cuando me lo sigue recordando, pone el gesto de lobo feroz y me dice entre risas y bromas:
- Tu ríete, pero algún día, cuándo menos lo espere, te voy a comer enterita.
A lo que yo, siguiendole la broma le contesto:
- Uyyyyy que miedito me da el lobo feroz..
Cuento esto, porque al final la broma terminó haciendose realidad y me comió enterita, como te contaré más adelante.
Yo, ya hacia tiempo que tenía la sensacion de que mi padre, en realidad, aunque aparentaba bromear, me lo estaba diciendo en serio, sobretodo en estos últimos meses, en los que ya debía de haber empezado a notar la falta de mi madre.
Siendo sincera he de reconocer, que a mi, la idea de tener sexo con mi padre, lejos de asustarme, me producía mucho morbo, porque a mi mi padre siempre me había gustado como hombre, aunque nunca habíamos pasado de las bromas.
Una vez que pasaron los primeros meses de viudo y empezó a ser él de nuevo, cuando iba a visitarlo a su casa, empezó a sacar de nuevo esa broma y me la repetía a menudo.
Yo al principio me alegré, porque era una buena señal, ya que había recuperado su sentido del humor.
Pero con el paso de los meses, el empezó a gastarme la broma como cuando era niña, me lo decía cuando estábamos sentados en el sofá, haciéndome cosquillas por todo el cuerpo y besuqueandome la cara y el cuello como si me estuviera devorando.
Esto, evidentemente, ya no me parecia tan normal, pero yo le seguía el juego y le reía la gracia, porque, a mi me gustaba.
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El como veía que me gustaba, cada vez le ponía más empeño y en realidad, lo que hacía era darme un buen repaso por todo el cuerpo, hasta el punto de que a mi me ponía cachonda perdida.
Yo ya llegué a la conclusión que mi padre estaba decidido a hacer realidad su "broma", vamos, que quería comerme enterita.
A mi, como ya he dicho antes, el llegar a esa conclusion, lejos de asustarme, me resultaba muy agradable y cada día deseaba más que mi padre se atreviera a comerme enterita.
Estos últimos dias, aunque el seguía tratando de disimularlo como un juego, el juego ya había subido mucho de tono y en realidad me comía la boca y manoseaba todo mi cuerpo, con lo que yo intuia que en cualquier momento iba a suceder lo que yo sabía que mi padre quería y yo ya estaba preparada y deseando que sucediera.
Asi las cosas, el viernes de la semana pasada, cuando entré en su casa (Yo tenía mi propia llave) y vi que se estaba duchando, me extrañó mucho, porque el nunca se ducha por las tardes, lo hace por las mañanas al levantarse, como es lo normal, pero bueno, no le dí importancia y lo espere sentada en el sofá del salón.
Pero cuando entró en el salón con el albornoz y presumiblemente, sin nada debajo y se sentó a mi lado, supe que había llegado el momento, que hoy iba a ser el día en el que el "Lobo Feroz" se iba a comer a Caperucita y no me equivoqué.
Mi padre nadamas sentarse pasó su brazo por encima de mi hombro, me atrajo hacia el y comenzó a besarme directamente en la boca de una forma apasionada.
Yo agarré su cabeza con una de mis manos y correspondí a su beso, dándole la seña de que tenía vía libre.
Pero, como yo tenía tantas ganas o más que el, fui yo la que dio el siguiente paso.
Tiré de la lazada de su albornoz y se lo abrí, dejando visible su enorme pene, que lo tenía totalmente empalmando.
Lo agarré con mi mano, estaba muy duro y caliente y se lo empecé a menear suavemente.
Mi padre por su parte, con el brazo que había pasado por encima de mi hombro empezó a empujar mi cabeza hacia abajo, con la clara intención de que se la chuparas.
Yo no lo dudé ni por un momento, sin soltarsela, comencé primero a lamer su enorme y brillante glade y después lo metí en mi boca y comencé a chuparselo como si fuera un caramelo.
Cuando se la estaba chupando, vino a mi mente el hecho evidente de que ibamos a terminar follando y que, si todavía no estaba embarazada de mi marido, ya que como he dicho antes, estábamos en ello, me podía embarazar mi padre.
Este pensamiento me produjo un morbo increíble y fue como una inyección de adrenalina para mi cerebro.
Y en vez de reprimirme o asustarme, lo que sentí fue un enorme deseo de que fuera mi padre el que me embarazara, así que, para que no se corriera en mi boca, deje de chuparsela y ante el asombro y la sorpresa de mi padre que me miraba boquiabierto, me desnudé totalmente en un plus plas, me subí en el sofá y agarrandome a los hombros de mi padre, fui bajando buscando su pene y cuando lo tuve enfilado a la entrada de mi vagina, me senté sobre el, clavando meló hasta dentro.
Mi padre me agarró con sus dos manos del culo y con su ayuda comencé a cabalgarlo, subiendo y bajando con su pene entrando y saliendo de mi chorreante vagina.
Como estábamos de frente, yo había rodeado con mis manos su cuello y mientras lo cabalgaba había empezado a besarlo, comiéndome su boca y chupando ansiosamente su lengua.
Tuve un primer orgasmo y cuando dejé su boca para gritar de placer, mi padre aprovechó para agachar su cabeza y devorar mis tetas.
Yo le seguí cabalgando y cuando mi padre dijo con voz entrecortada:
- Me corrooooo
Yo paré en seco y apreté mi culo contra su pelvis, para que su pene me entrará lo más profundo posible y así empecé a sentir el calor de su semen entrando directamente en mi utero.
Di un grito de placer y empecé a tener un orgasmo increíble, porque además del placer propio de la penetracion, sentía el morbazo de pensar que mi padre me podía estar embarazado en ese mismo momento...
Yo ya llegué a la conclusión que mi padre estaba decidido a hacer realidad su "broma", vamos, que quería comerme enterita.
A mi, como ya he dicho antes, el llegar a esa conclusion, lejos de asustarme, me resultaba muy agradable y cada día deseaba más que mi padre se atreviera a comerme enterita.
Estos últimos dias, aunque el seguía tratando de disimularlo como un juego, el juego ya había subido mucho de tono y en realidad me comía la boca y manoseaba todo mi cuerpo, con lo que yo intuia que en cualquier momento iba a suceder lo que yo sabía que mi padre quería y yo ya estaba preparada y deseando que sucediera.
Asi las cosas, el viernes de la semana pasada, cuando entré en su casa (Yo tenía mi propia llave) y vi que se estaba duchando, me extrañó mucho, porque el nunca se ducha por las tardes, lo hace por las mañanas al levantarse, como es lo normal, pero bueno, no le dí importancia y lo espere sentada en el sofá del salón.
Pero cuando entró en el salón con el albornoz y presumiblemente, sin nada debajo y se sentó a mi lado, supe que había llegado el momento, que hoy iba a ser el día en el que el "Lobo Feroz" se iba a comer a Caperucita y no me equivoqué.
Mi padre nadamas sentarse pasó su brazo por encima de mi hombro, me atrajo hacia el y comenzó a besarme directamente en la boca de una forma apasionada.
Yo agarré su cabeza con una de mis manos y correspondí a su beso, dándole la seña de que tenía vía libre.
Pero, como yo tenía tantas ganas o más que el, fui yo la que dio el siguiente paso.
Tiré de la lazada de su albornoz y se lo abrí, dejando visible su enorme pene, que lo tenía totalmente empalmando.
Lo agarré con mi mano, estaba muy duro y caliente y se lo empecé a menear suavemente.
Mi padre por su parte, con el brazo que había pasado por encima de mi hombro empezó a empujar mi cabeza hacia abajo, con la clara intención de que se la chuparas.
Yo no lo dudé ni por un momento, sin soltarsela, comencé primero a lamer su enorme y brillante glade y después lo metí en mi boca y comencé a chuparselo como si fuera un caramelo.
Cuando se la estaba chupando, vino a mi mente el hecho evidente de que ibamos a terminar follando y que, si todavía no estaba embarazada de mi marido, ya que como he dicho antes, estábamos en ello, me podía embarazar mi padre.
Este pensamiento me produjo un morbo increíble y fue como una inyección de adrenalina para mi cerebro.
Y en vez de reprimirme o asustarme, lo que sentí fue un enorme deseo de que fuera mi padre el que me embarazara, así que, para que no se corriera en mi boca, deje de chuparsela y ante el asombro y la sorpresa de mi padre que me miraba boquiabierto, me desnudé totalmente en un plus plas, me subí en el sofá y agarrandome a los hombros de mi padre, fui bajando buscando su pene y cuando lo tuve enfilado a la entrada de mi vagina, me senté sobre el, clavando meló hasta dentro.
Mi padre me agarró con sus dos manos del culo y con su ayuda comencé a cabalgarlo, subiendo y bajando con su pene entrando y saliendo de mi chorreante vagina.
Como estábamos de frente, yo había rodeado con mis manos su cuello y mientras lo cabalgaba había empezado a besarlo, comiéndome su boca y chupando ansiosamente su lengua.
Tuve un primer orgasmo y cuando dejé su boca para gritar de placer, mi padre aprovechó para agachar su cabeza y devorar mis tetas.
Yo le seguí cabalgando y cuando mi padre dijo con voz entrecortada:
- Me corrooooo
Yo paré en seco y apreté mi culo contra su pelvis, para que su pene me entrará lo más profundo posible y así empecé a sentir el calor de su semen entrando directamente en mi utero.
Di un grito de placer y empecé a tener un orgasmo increíble, porque además del placer propio de la penetracion, sentía el morbazo de pensar que mi padre me podía estar embarazado en ese mismo momento...
🔥230❤178👍156🤯32😁6
Mi padre había metido sus fauces entre mis tetas y así estuvimos, hasta que el terminó de vaciar todo el semen de sus enormes testiculos dentro de mi.
El no tenía ni idea de que me podía haber embarazado, pero en ningún momento me preguntó si se podía correr dentro, ni me pidió disculpas por hacerlo sin preguntar después, porque el no sabía que yo había dejado de tener protección.
Cuando terminó de correrse, seguimos igual durante unos minutos más, besándonos cariñosamente, mientras nuestros cuerpos se relajaba de la tensión que habían vivido.
Por fin mi padre había hecho realidad su "amenaza", y el Lobo se acababa de "comer" a Caperucita...
Había sido un auténtico polvazo y yo estaba feliz, porque me hacía mucha ilusión y me producía mucho morbo el pensar que mi padre me podía haber embarazado, pero cuando me levanté y el pene de mi padre salió completamente de mi vagina, un chorro de líquido comenzó a salir de ella y bajaba escurriendo por mis muslos.
¡Joder, joder!!
Mi vagina estaba expulsando todo el semen de mi padre, junto con los fluidos de mis orgasmos.
Trate de taparme con una mano, pero ya era tarde, porque había salido mucho y la pelvis de mi padre estaba llena de fluidos.
Me fui al baño a lavarme, porque me había puesto perdida.
Cuando volví fue mi padre al baño a limpiarse tambien.
Mientras el estuvo en el baño yo decidí que tenía que echarme otro polvo en una posición distinta para que no saliera el semen tan rápido de mi vagina, así que cuando llegó mi padre, venía con su pene morcillo, colgando sobre sus testiculos.
Al llegar frente a mi se lo agarré y comencé a chuparsela para volverselo a poner a tono.
Mi padre sorprendido me dijo:
- ¿Que haces cariño? ¿Es que quieres más?
A lo que yo, sin soltar su pene, que ya se empezaba a endurecer le contesté:
- ¿Tu no?
El agarrandome la cabeza con sus dos manos me dijo:
- Pues claro que sí cariño, todas las veces que tu quieras, mientras "este" responda.
Comenzó a moverse como si estuviera follandome por la boca y en un par de minutos ya la tenía dura.
Yo dejé de chuparsela, me puse en pie, lo agarré de la mano y le dije:
- Vamos a tu dormitorio, porque está vez quiero que lo hagamos tumbados.
El no tenía ni idea de que me podía haber embarazado, pero en ningún momento me preguntó si se podía correr dentro, ni me pidió disculpas por hacerlo sin preguntar después, porque el no sabía que yo había dejado de tener protección.
Cuando terminó de correrse, seguimos igual durante unos minutos más, besándonos cariñosamente, mientras nuestros cuerpos se relajaba de la tensión que habían vivido.
Por fin mi padre había hecho realidad su "amenaza", y el Lobo se acababa de "comer" a Caperucita...
Había sido un auténtico polvazo y yo estaba feliz, porque me hacía mucha ilusión y me producía mucho morbo el pensar que mi padre me podía haber embarazado, pero cuando me levanté y el pene de mi padre salió completamente de mi vagina, un chorro de líquido comenzó a salir de ella y bajaba escurriendo por mis muslos.
¡Joder, joder!!
Mi vagina estaba expulsando todo el semen de mi padre, junto con los fluidos de mis orgasmos.
Trate de taparme con una mano, pero ya era tarde, porque había salido mucho y la pelvis de mi padre estaba llena de fluidos.
Me fui al baño a lavarme, porque me había puesto perdida.
Cuando volví fue mi padre al baño a limpiarse tambien.
Mientras el estuvo en el baño yo decidí que tenía que echarme otro polvo en una posición distinta para que no saliera el semen tan rápido de mi vagina, así que cuando llegó mi padre, venía con su pene morcillo, colgando sobre sus testiculos.
Al llegar frente a mi se lo agarré y comencé a chuparsela para volverselo a poner a tono.
Mi padre sorprendido me dijo:
- ¿Que haces cariño? ¿Es que quieres más?
A lo que yo, sin soltar su pene, que ya se empezaba a endurecer le contesté:
- ¿Tu no?
El agarrandome la cabeza con sus dos manos me dijo:
- Pues claro que sí cariño, todas las veces que tu quieras, mientras "este" responda.
Comenzó a moverse como si estuviera follandome por la boca y en un par de minutos ya la tenía dura.
Yo dejé de chuparsela, me puse en pie, lo agarré de la mano y le dije:
- Vamos a tu dormitorio, porque está vez quiero que lo hagamos tumbados.
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El un poco sorprendido me dijo:
- Como tu quieras cariño.
Al llegar al dormitorio me tumbé de espaldas, abrí mis piernas y le dije:
- Venga papá follame de nuevo, méteme tu pene y vuelve a llenar mi utero con tu semen.
Mi padre se situó entre mis piernas, enfiló su pene ya bien duro y con dos movimientos me lo clavo enterito y comenzó a follarme con verdadera pasión, pero el haber mencionado yo el utero, le había dado que pensar, porque el utero es algo que está directamente unido al embarazo, así que sin dejar de follarme me dijo:
- ¿Porque dijiste lo del útero?
Yo enseguida comprendí porque me hacía esa pregunta y decidí decirle la verdad, así que le dije:
- Pues porque estoy intentando quedarme embarazada y ya que estoy follando contigo, me da mucho morbo que me pudieras estar embarazado tu, ¿Te lo imaginas? Tener un hijo con mi padre... Ufff
El se quedó parado por un momento mirándome fijamente con cara de sorpresa y me dijo:
- Pues ¿Sabes lo que te digo? Que si es lo que tu quieres por mi no va a quedar y además a mi también me da mucho morbo estar follando con mi hija para embarazarla.
Y empezó a follarme con más intensidad, mientras me besaba apasionadamente.
Como se había corrido hacia poco ahora duró bastante tiempo, produciendome a mi dos orgasmos antes de correrse.
Finalmente, cuando vio que se iba a correr, me la metió hasta el fondo, se quedó parado y comenzó a decir:
- Me corroooo cariño, me corroooo... Todo mi semen para mi niñaaaaa... Te estoy embarazandoooo... Estoy embarazado a mi muñequitaaaa...
Yo al ver que se paró, agarré con mis dos manos su culo y lo apreté con todas mis fuerzas, para que me la metiera lo la profundo posible y empecé también a gritar:
- Siiiii papaaaa... Dámelo todoooo... Embarazameeee... Embaraza a tu muñequitaaaa... Ahahah..
Mientras tenía un orgasmo aún más increíble que el anterior, porque ahora los dos queríamos lo mismo... Uffff
Finalmente, cuando mi padre salió de mi, yo me quedé tumbada y doblé las piernas por las rodillas para intentar que no se me saliera su semen.
El se tumbó a mi lado jadeando, totalmente agotado por el esfuerzo que había realizado, pero feliz, porque fue lo que me dijo.
- No sabes lo feliz que me siento por haber conseguido hacer lo que llevo años deseando hacer y no me atrevia porque no sabía si tu querrías, pero estos últimos meses ya me demostraste que si, que tu lo estabas deseando tanto como yo y por eso me atreví a dar el paso.
Lo que no sabía, ni me podía imaginar es que tu hubieras dejado de cuidarte y quisieras quedarte embarazada.
Yo le dije:
- Pues sí papá, yo tambien lo estaba deseando y si no hubieras dado tu el paso, lo hubiera dado yo.
En cuanto a lo del embarazo, hace dos meses que me quité el DIU, porque mi marido y yo habíamos decidido tener familia.
El mes pasado me vino la regla, con lo que no estaba embarazada, así que este mes tengo más probabilidades y lo seguimos intentando.
No sé si mi marido me habrá embarazado antes de hoy, pero estoy a mitad de mi ciclo mensual, por lo que estoy en los días más fértiles, así que las posibilidades de quedarme embarazada son muchas.
Cuando me la metiste esta mañana, fue lo primero que pensé y me dio mucho morbo pensar que iba a follar por primera vez con mi padre y además, dadas las circunstancias, que podía quedar embarazada de él, si no le decía que se corriera fuera y decidí no decirte nada y dejar que sucediera lo que tuviera que suceder.
Pero después, cuando me separé de ti y vi que se me salía todo tu semen, por la posición en la que lo habíamos hecho, me dio mucha rabia y por eso decidí hacerlo otra vez en otra posición para que tu semen no se me saliera tan pronto y aumentar las posibilidades de que seas tu quien me embarace, porque, una vez que se ha dado esta casualidad, me haría mucha ilusión tener un hijo de mi padre ¿Te lo imaginas?
¡Que pasada!!!.
Mi padre me dijo que ya puestos, a él también le hacía mucha ilusión tener un hijo con su hija, que sería a la vez su hijo y su nieto... Jajaja... Menuda pasada.
- Como tu quieras cariño.
Al llegar al dormitorio me tumbé de espaldas, abrí mis piernas y le dije:
- Venga papá follame de nuevo, méteme tu pene y vuelve a llenar mi utero con tu semen.
Mi padre se situó entre mis piernas, enfiló su pene ya bien duro y con dos movimientos me lo clavo enterito y comenzó a follarme con verdadera pasión, pero el haber mencionado yo el utero, le había dado que pensar, porque el utero es algo que está directamente unido al embarazo, así que sin dejar de follarme me dijo:
- ¿Porque dijiste lo del útero?
Yo enseguida comprendí porque me hacía esa pregunta y decidí decirle la verdad, así que le dije:
- Pues porque estoy intentando quedarme embarazada y ya que estoy follando contigo, me da mucho morbo que me pudieras estar embarazado tu, ¿Te lo imaginas? Tener un hijo con mi padre... Ufff
El se quedó parado por un momento mirándome fijamente con cara de sorpresa y me dijo:
- Pues ¿Sabes lo que te digo? Que si es lo que tu quieres por mi no va a quedar y además a mi también me da mucho morbo estar follando con mi hija para embarazarla.
Y empezó a follarme con más intensidad, mientras me besaba apasionadamente.
Como se había corrido hacia poco ahora duró bastante tiempo, produciendome a mi dos orgasmos antes de correrse.
Finalmente, cuando vio que se iba a correr, me la metió hasta el fondo, se quedó parado y comenzó a decir:
- Me corroooo cariño, me corroooo... Todo mi semen para mi niñaaaaa... Te estoy embarazandoooo... Estoy embarazado a mi muñequitaaaa...
Yo al ver que se paró, agarré con mis dos manos su culo y lo apreté con todas mis fuerzas, para que me la metiera lo la profundo posible y empecé también a gritar:
- Siiiii papaaaa... Dámelo todoooo... Embarazameeee... Embaraza a tu muñequitaaaa... Ahahah..
Mientras tenía un orgasmo aún más increíble que el anterior, porque ahora los dos queríamos lo mismo... Uffff
Finalmente, cuando mi padre salió de mi, yo me quedé tumbada y doblé las piernas por las rodillas para intentar que no se me saliera su semen.
El se tumbó a mi lado jadeando, totalmente agotado por el esfuerzo que había realizado, pero feliz, porque fue lo que me dijo.
- No sabes lo feliz que me siento por haber conseguido hacer lo que llevo años deseando hacer y no me atrevia porque no sabía si tu querrías, pero estos últimos meses ya me demostraste que si, que tu lo estabas deseando tanto como yo y por eso me atreví a dar el paso.
Lo que no sabía, ni me podía imaginar es que tu hubieras dejado de cuidarte y quisieras quedarte embarazada.
Yo le dije:
- Pues sí papá, yo tambien lo estaba deseando y si no hubieras dado tu el paso, lo hubiera dado yo.
En cuanto a lo del embarazo, hace dos meses que me quité el DIU, porque mi marido y yo habíamos decidido tener familia.
El mes pasado me vino la regla, con lo que no estaba embarazada, así que este mes tengo más probabilidades y lo seguimos intentando.
No sé si mi marido me habrá embarazado antes de hoy, pero estoy a mitad de mi ciclo mensual, por lo que estoy en los días más fértiles, así que las posibilidades de quedarme embarazada son muchas.
Cuando me la metiste esta mañana, fue lo primero que pensé y me dio mucho morbo pensar que iba a follar por primera vez con mi padre y además, dadas las circunstancias, que podía quedar embarazada de él, si no le decía que se corriera fuera y decidí no decirte nada y dejar que sucediera lo que tuviera que suceder.
Pero después, cuando me separé de ti y vi que se me salía todo tu semen, por la posición en la que lo habíamos hecho, me dio mucha rabia y por eso decidí hacerlo otra vez en otra posición para que tu semen no se me saliera tan pronto y aumentar las posibilidades de que seas tu quien me embarace, porque, una vez que se ha dado esta casualidad, me haría mucha ilusión tener un hijo de mi padre ¿Te lo imaginas?
¡Que pasada!!!.
Mi padre me dijo que ya puestos, a él también le hacía mucha ilusión tener un hijo con su hija, que sería a la vez su hijo y su nieto... Jajaja... Menuda pasada.
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Yo le dije que con mi marido tengo sexo todos los días y lógicamente lo iba a seguir teniendo, pero que lo iba a empezar a hacer montada sobre el, para que su semen se me salga cuanto antes y después me lavaré bien para que si no estoy embarazada, intentar ponérselo difícil a sus espermatozoide.
Por otra parte, que vendré todas las tardes a follar con el en la misma posición que acabamos de hacerlo, para aumentar las posibilidades de que sea el quien me embarace.
Mi padre se reía y me decía lo bien que lo estaba planificando todo en tan poco tiempo.
Yo le dije, que si salgo embarazada este mes, nunca íbamos a saber quien de los dos me habrá embarazado, pero que si no salgo embarazada, el próximo mes nos lo montaríamos mejor...
Durante los próximos días hice todo tal y como se lo dije a mi padre, con mi marido follaba por las mañanas, antes de salir para el trabajo y con mi padre por las tardes.
Con mi padre algunos días follabamos dos veces.
Un día que mi marido se empeñó en echarme un polvo cuando nos fuimos a acostar, como había terminado de follar con mi padre hacía tan solo 4 horas, se ve que aún tenía restos de su semen al fondo de mi vagina y al metermela mi marido notó que aquello estaba más húmedo de lo habitual.
Me lo dijo, porque le apareció algo extraño y yo le dije que lo mismo ya estaba embarazada y por eso mi vagina estaba mas lubricada.
El aceptó está explicacion sin más y siguió follandome, porque se ve que tenía muchas ganas.
Hoy cuando estoy escribiendo esto hace 10 días que debía haberme bajado el periodo, me he hecho la prueba del embarazo y me ha dado positiva.
Osea que ¡¡Estoy embarazada!!!
Lo que no sé es si ne ha embarazado mi padre o mi marido.
Desde luego, si mi marido no me había embarazado cuando empecé a follar con mi padre, las posibilidades de que el que me ha embarazado sea mi padre son muchas más que las de mi marido.
Pero eso no lo lo vamos a saber nunca, a no ser que por algun motivo mi marido pida una prueba de paternidad...
Por otra parte, que vendré todas las tardes a follar con el en la misma posición que acabamos de hacerlo, para aumentar las posibilidades de que sea el quien me embarace.
Mi padre se reía y me decía lo bien que lo estaba planificando todo en tan poco tiempo.
Yo le dije, que si salgo embarazada este mes, nunca íbamos a saber quien de los dos me habrá embarazado, pero que si no salgo embarazada, el próximo mes nos lo montaríamos mejor...
Durante los próximos días hice todo tal y como se lo dije a mi padre, con mi marido follaba por las mañanas, antes de salir para el trabajo y con mi padre por las tardes.
Con mi padre algunos días follabamos dos veces.
Un día que mi marido se empeñó en echarme un polvo cuando nos fuimos a acostar, como había terminado de follar con mi padre hacía tan solo 4 horas, se ve que aún tenía restos de su semen al fondo de mi vagina y al metermela mi marido notó que aquello estaba más húmedo de lo habitual.
Me lo dijo, porque le apareció algo extraño y yo le dije que lo mismo ya estaba embarazada y por eso mi vagina estaba mas lubricada.
El aceptó está explicacion sin más y siguió follandome, porque se ve que tenía muchas ganas.
Hoy cuando estoy escribiendo esto hace 10 días que debía haberme bajado el periodo, me he hecho la prueba del embarazo y me ha dado positiva.
Osea que ¡¡Estoy embarazada!!!
Lo que no sé es si ne ha embarazado mi padre o mi marido.
Desde luego, si mi marido no me había embarazado cuando empecé a follar con mi padre, las posibilidades de que el que me ha embarazado sea mi padre son muchas más que las de mi marido.
Pero eso no lo lo vamos a saber nunca, a no ser que por algun motivo mi marido pida una prueba de paternidad...
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Primer trio con mi madre
Fran sirvió nuevas copas y mi madre se tomó la suya de un trago. Estaba desbocada, se movía por la habitación contoneando el culo provocativamente y me lanzaba miradas obscenas a cada momento.
Francisco, que no era tonto, observaba atentamente su comportamiento, la sirvió otra copa de nuevo y brindó con ella para celebrar el reencuentro.
Cuando vio que había bebido suficiente, la ordenó que me provocara.
- Calienta a tu hijo. – propuso cogiendo el móvil –
Mi madre no lo dudó y se sentó sobre mis piernas, me miró con carita traviesa y comenzó a mover el culito frotándolo contra mi verga.
En cuestión de segundos vi como está crecía y se apretaba contra sus nalgas sin que ella dejara de moverse.
- Uyyyy. – se llevó la mano a la boca fingiendo sorpresa – A mi bebé se le ha puesto el rabito tieso.
Cogió mis manos y las paso por delante para que agarrase sus pechos.
- Tócamelas, mi vida. – dijo saltando sobre mis piernas frotando su sexo contra mi verga –
Cada vez que saltaba, sus tetas se movían arriba y abajo con un balanceo tan sensual que a mí me ponía terriblemente cachondo.
Pero no era al único, Fran se acariciaba la verga al tiempo que las grababa con el móvil para no perder detalle.
- Vaya pajas se van a hacer mañana mis amigos. – dijo sonriendo –
Mi madre miró lascivamente a la cámara al tiempo que cogía las tetas entre sus manos y se pellizcaba los pezones.
- ¡Guarros! – dijo mirando a la cámara pasando la lengua por sus labios – Cuando os hagáis las pajas y vayáis a correros pensad que echáis toda la leche sobre mis tetas.
- Sigue, sigue. – animó Fran a mi madre –
- Ummm. Cómo me gustaría teneros a todos aquí conmigo para que os corrierais encima. – y sacudiendo las tetas con las manos continuó diciendo - Ummm. Mirad que tetazas tengo, cabrones. Entre todos no podrías cubrírmelas de leche.
Mi madre había bebido demasiado y había perdido los papeles, estaba en plan putón y Fran quería aprovecharse de ello, así que la hizo un gesto para que continuara.
Ahora entendía a mi hermana cuando me contaba cómo era mi madre con sus amigos.
- Uffff. Si tuviera aquí vuestras pollas las chuparía todas, de una en una. – y añadió chupando uno de sus dedos – Y me tragaría toda vuestra leche. Ummm. ¡Qué rica joder! Seguro que estaría muy calentita.
Fran se pajeaba con la cámara en la mano y pedía que continuara.
A mí, verla en plan putón, me daba mucha rabia pero me estaba poniendo cardíaco.
- Mirad mis tetas, cabrones. – dijo apretándoselas frente a la cámara – Ahora me las va a follar mi bebé. Ummmm. Me va a meter su verga en medio y no voy a parar de sacudirlas hasta que se corra y me las llene de leche.
- Y yo. – dijo rápidamente Francisco –
- Siiii. Tu también. – añadió ella con cara obscena – El guarro de Francisco va a follarme las tetas con ese pollón que tiene y me las va a dejar blanquitas, blanquitas. Ummmm. Y después me la voy a beber todita. Uyyy. ¡Que rica! – añadió pasando la lengua por los labios –
Mi madre se puso de rodillas frente a Francisco y le puso las tetas abiertas para que metiera en medio la tranca.
- ¡Vamos! Fóllamelas. – dijo echando saliva en el canalillo para lubricarlo –
Francisco me pasó el móvil y me pidió que no dejara de grabarla, metió la verga entre las tetas, las agarró con las manos, y comenzó a sacudirlas arriba y abajo pajeando su enorme miembro con ellas.
¡Vaya pollón más grande!
El capullo aparecía y desaparecía a cada momento entre los fabulosos melones de mi madre.
Bufffff. Vaya visión más excitante.
- ¡Joder! Qué tetas tienes, Puta. – dijo Fran sin parar de sacudirlas –
- Fóllamelas, fóllamelas. – contestó ella enardecida –
Ver a los dos en acción me excitaba más que una película porno.
Enfoqué la cámara y tome un primer plano del capullo morado e hinchado asomándose entre sus pechos. Subía y bajaba sin parar y Fran las apretaba con fuerza para que el rozamiento fuera mayor y así poder correrse antes.
Fran sirvió nuevas copas y mi madre se tomó la suya de un trago. Estaba desbocada, se movía por la habitación contoneando el culo provocativamente y me lanzaba miradas obscenas a cada momento.
Francisco, que no era tonto, observaba atentamente su comportamiento, la sirvió otra copa de nuevo y brindó con ella para celebrar el reencuentro.
Cuando vio que había bebido suficiente, la ordenó que me provocara.
- Calienta a tu hijo. – propuso cogiendo el móvil –
Mi madre no lo dudó y se sentó sobre mis piernas, me miró con carita traviesa y comenzó a mover el culito frotándolo contra mi verga.
En cuestión de segundos vi como está crecía y se apretaba contra sus nalgas sin que ella dejara de moverse.
- Uyyyy. – se llevó la mano a la boca fingiendo sorpresa – A mi bebé se le ha puesto el rabito tieso.
Cogió mis manos y las paso por delante para que agarrase sus pechos.
- Tócamelas, mi vida. – dijo saltando sobre mis piernas frotando su sexo contra mi verga –
Cada vez que saltaba, sus tetas se movían arriba y abajo con un balanceo tan sensual que a mí me ponía terriblemente cachondo.
Pero no era al único, Fran se acariciaba la verga al tiempo que las grababa con el móvil para no perder detalle.
- Vaya pajas se van a hacer mañana mis amigos. – dijo sonriendo –
Mi madre miró lascivamente a la cámara al tiempo que cogía las tetas entre sus manos y se pellizcaba los pezones.
- ¡Guarros! – dijo mirando a la cámara pasando la lengua por sus labios – Cuando os hagáis las pajas y vayáis a correros pensad que echáis toda la leche sobre mis tetas.
- Sigue, sigue. – animó Fran a mi madre –
- Ummm. Cómo me gustaría teneros a todos aquí conmigo para que os corrierais encima. – y sacudiendo las tetas con las manos continuó diciendo - Ummm. Mirad que tetazas tengo, cabrones. Entre todos no podrías cubrírmelas de leche.
Mi madre había bebido demasiado y había perdido los papeles, estaba en plan putón y Fran quería aprovecharse de ello, así que la hizo un gesto para que continuara.
Ahora entendía a mi hermana cuando me contaba cómo era mi madre con sus amigos.
- Uffff. Si tuviera aquí vuestras pollas las chuparía todas, de una en una. – y añadió chupando uno de sus dedos – Y me tragaría toda vuestra leche. Ummm. ¡Qué rica joder! Seguro que estaría muy calentita.
Fran se pajeaba con la cámara en la mano y pedía que continuara.
A mí, verla en plan putón, me daba mucha rabia pero me estaba poniendo cardíaco.
- Mirad mis tetas, cabrones. – dijo apretándoselas frente a la cámara – Ahora me las va a follar mi bebé. Ummmm. Me va a meter su verga en medio y no voy a parar de sacudirlas hasta que se corra y me las llene de leche.
- Y yo. – dijo rápidamente Francisco –
- Siiii. Tu también. – añadió ella con cara obscena – El guarro de Francisco va a follarme las tetas con ese pollón que tiene y me las va a dejar blanquitas, blanquitas. Ummmm. Y después me la voy a beber todita. Uyyy. ¡Que rica! – añadió pasando la lengua por los labios –
Mi madre se puso de rodillas frente a Francisco y le puso las tetas abiertas para que metiera en medio la tranca.
- ¡Vamos! Fóllamelas. – dijo echando saliva en el canalillo para lubricarlo –
Francisco me pasó el móvil y me pidió que no dejara de grabarla, metió la verga entre las tetas, las agarró con las manos, y comenzó a sacudirlas arriba y abajo pajeando su enorme miembro con ellas.
¡Vaya pollón más grande!
El capullo aparecía y desaparecía a cada momento entre los fabulosos melones de mi madre.
Bufffff. Vaya visión más excitante.
- ¡Joder! Qué tetas tienes, Puta. – dijo Fran sin parar de sacudirlas –
- Fóllamelas, fóllamelas. – contestó ella enardecida –
Ver a los dos en acción me excitaba más que una película porno.
Enfoqué la cámara y tome un primer plano del capullo morado e hinchado asomándose entre sus pechos. Subía y bajaba sin parar y Fran las apretaba con fuerza para que el rozamiento fuera mayor y así poder correrse antes.
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- Ummmm. ¡Vaya tranca tienes! Cabrón. – dijo mi madre suspirando - ¿Me la vas a meter por el culo?
Fran iba a lo suyo y solo se preocupaba de hacerse la cubana, por lo que mi madre insistió de nuevo.
- Dime. ¡Joder! ¿Me vas a follar el culo sí o no?
Francisco la miró muy excitado y me ordenó que la grabara, enfoqué la cara de mi madre y entonces él contestó a su pregunta.
- Prepárate, zorra. – respondió instigado - Qué luego te la voy a meter por ese culazo de puta y te voy a partir en dos el ojete.
Mi madre miró con lascivia a la cámara y respondió rápidamente.
- Siiiii. – contestó agarrando mi verga – El cabronazo de Fran por el culo y mi bebé por el coño, me vais a meter las dos pollas al mismo tiempo. Bufffff. Qué ganas tengo.
Mi madre bajó la cabeza y dejó caer saliva otra vez sobre sus tetas. Cayó sobre el gordo capullo de Fran que al subir y bajar embadurnó lujuriosamente sus pechos.
- Grábalo, grábalo. – pidió Fran excitado -
El hijo de puta estaba tan salido que no quería que en el vídeo se perdiera ni un detalle.
- Qué suerte tienes, chaval. –
Le miré extrañado sin saber a qué se refería.
- De tener una madre tan puta. ¡Joder! – continuó para que le entendiera –
Mi madre levantó la cabeza y me miró sonriente. Mientras Fran follaba sus tetas ella seguía acariciando mi verga que ya estaba hecha un garrote.
- Córrete Bebé. – dijo mordiéndose los labios – Córrete ya, que después tenéis que follarme los dos a la vez.
Fran estrechó sin control sus tetas y un chorro saltó bañándolas de leche.
- Bufffff. Bufffff. – resopló sin parar –
El cabrón se estaba corriendo y del capullo saltaba semen como si fuera un auténtico geiser.
¡Qué hijo de puta! Tenía el depósito lleno.
- Así, así. – decía mi madre bajando la cabeza para acercar los labios al capullo – Dámela que la pruebe.
Fran apuntó hacia arriba y un reguero golpeó su cara tiñéndola de blanco. Mi madre sacó rápidamente la lengua y con lujuria recogió el semen que cubría sus labios y su barbilla.
- Rica, rica. – dijo suspirando –
- Trágatela, puta. – respondió Fran rebañando la leche con el capullo para metérsela en la boca –
- Ummmm. Siiii. – contestó ella lamiendo el glande con la lengua y con los labios –
Yo enfocaba su cara sin parar y grababa cada detalle, el espectáculo que estaba dando mi madre tenía que verlo después cuando estuviera solo en la cama. Menudas pajas iba a hacerme viendo como se comportaba.
¡Joder! Necesitaba tener ese vídeo.
La cogí del pelo y tiré de ella hacia arriba, ya había acabado con Francisco y ahora me tocaba a mí, quería correrme en su boca.
- Pon la cara. – dije colocando mi verga frente a sus ojos –
- Así, así. – dijo Fran al verme –
Mi madre me miró con cara lasciva, la forma en que la trataba la ponía cachonda y quería que continuara.
- Venga, guarro. – dijo para provocarme - ¿Qué quieres que haga tu puta?
- Chúpame la polla, joder. Quiero correrme en tu cara.
- Ummm. Siiii. Eso me gusta, se la voy a comer a mi bebé. – respondió muy excitada –
Se la metió en la boca de golpe y no dejó de mamar hasta que tiré de su pelo empujándola contra mi pelvis.
- Córrete, córrete ya, Bebé. Dale leche a tu puta. – dijo cuando notó mi semen golpeando su garganta -
La sujeté con fuerza sin permitir que se retirara, aunque conociéndola, estaba seguro que no iba a hacerlo de ningún modo aunque pudiera.
Estaba en su papel de zorra y no paraba de chuparme la polla mientras tragaba y tragaba. Mi semen golpeaba sin parar su boca y ella no se molestaba en abrirla, apretaba bien los labios para no perder ni una gota.
¡Joder que buena era mi madre haciendo mamadas!
Fran había cogido el móvil y disfrutaba del espectáculo, a pesar de haberse corrido minutos antes, acariciaba su verga que ya estaba otra vez a punto.
- Eres una mina, cabrona. – dijo a mi madre cuando terminamos – Nunca he conocido una mujer que disfrute del sexo tanto como tú.
Fran iba a lo suyo y solo se preocupaba de hacerse la cubana, por lo que mi madre insistió de nuevo.
- Dime. ¡Joder! ¿Me vas a follar el culo sí o no?
Francisco la miró muy excitado y me ordenó que la grabara, enfoqué la cara de mi madre y entonces él contestó a su pregunta.
- Prepárate, zorra. – respondió instigado - Qué luego te la voy a meter por ese culazo de puta y te voy a partir en dos el ojete.
Mi madre miró con lascivia a la cámara y respondió rápidamente.
- Siiiii. – contestó agarrando mi verga – El cabronazo de Fran por el culo y mi bebé por el coño, me vais a meter las dos pollas al mismo tiempo. Bufffff. Qué ganas tengo.
Mi madre bajó la cabeza y dejó caer saliva otra vez sobre sus tetas. Cayó sobre el gordo capullo de Fran que al subir y bajar embadurnó lujuriosamente sus pechos.
- Grábalo, grábalo. – pidió Fran excitado -
El hijo de puta estaba tan salido que no quería que en el vídeo se perdiera ni un detalle.
- Qué suerte tienes, chaval. –
Le miré extrañado sin saber a qué se refería.
- De tener una madre tan puta. ¡Joder! – continuó para que le entendiera –
Mi madre levantó la cabeza y me miró sonriente. Mientras Fran follaba sus tetas ella seguía acariciando mi verga que ya estaba hecha un garrote.
- Córrete Bebé. – dijo mordiéndose los labios – Córrete ya, que después tenéis que follarme los dos a la vez.
Fran estrechó sin control sus tetas y un chorro saltó bañándolas de leche.
- Bufffff. Bufffff. – resopló sin parar –
El cabrón se estaba corriendo y del capullo saltaba semen como si fuera un auténtico geiser.
¡Qué hijo de puta! Tenía el depósito lleno.
- Así, así. – decía mi madre bajando la cabeza para acercar los labios al capullo – Dámela que la pruebe.
Fran apuntó hacia arriba y un reguero golpeó su cara tiñéndola de blanco. Mi madre sacó rápidamente la lengua y con lujuria recogió el semen que cubría sus labios y su barbilla.
- Rica, rica. – dijo suspirando –
- Trágatela, puta. – respondió Fran rebañando la leche con el capullo para metérsela en la boca –
- Ummmm. Siiii. – contestó ella lamiendo el glande con la lengua y con los labios –
Yo enfocaba su cara sin parar y grababa cada detalle, el espectáculo que estaba dando mi madre tenía que verlo después cuando estuviera solo en la cama. Menudas pajas iba a hacerme viendo como se comportaba.
¡Joder! Necesitaba tener ese vídeo.
La cogí del pelo y tiré de ella hacia arriba, ya había acabado con Francisco y ahora me tocaba a mí, quería correrme en su boca.
- Pon la cara. – dije colocando mi verga frente a sus ojos –
- Así, así. – dijo Fran al verme –
Mi madre me miró con cara lasciva, la forma en que la trataba la ponía cachonda y quería que continuara.
- Venga, guarro. – dijo para provocarme - ¿Qué quieres que haga tu puta?
- Chúpame la polla, joder. Quiero correrme en tu cara.
- Ummm. Siiii. Eso me gusta, se la voy a comer a mi bebé. – respondió muy excitada –
Se la metió en la boca de golpe y no dejó de mamar hasta que tiré de su pelo empujándola contra mi pelvis.
- Córrete, córrete ya, Bebé. Dale leche a tu puta. – dijo cuando notó mi semen golpeando su garganta -
La sujeté con fuerza sin permitir que se retirara, aunque conociéndola, estaba seguro que no iba a hacerlo de ningún modo aunque pudiera.
Estaba en su papel de zorra y no paraba de chuparme la polla mientras tragaba y tragaba. Mi semen golpeaba sin parar su boca y ella no se molestaba en abrirla, apretaba bien los labios para no perder ni una gota.
¡Joder que buena era mi madre haciendo mamadas!
Fran había cogido el móvil y disfrutaba del espectáculo, a pesar de haberse corrido minutos antes, acariciaba su verga que ya estaba otra vez a punto.
- Eres una mina, cabrona. – dijo a mi madre cuando terminamos – Nunca he conocido una mujer que disfrute del sexo tanto como tú.
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- Ufff. No puedo evitarlo. – respondió ella encogiéndose de hombros – Cuando me caliento soy incapaz de controlarme.
- ¿Me vas a pasar ese vídeo? – pedí nervioso a Francisco –
Sonrió y afirmó con la cabeza.
- Este vídeo vale su peso en oro. Mis amigos se van a matar a pajas cuando lo vean.
- ¿Para qué lo quiere mi niño? – dijo mi madre sonriendo- Si tú puedes follarme siempre que te apetezca.
- Pero no es lo mismo. – respondió Francisco tajante - ¿Verdad que no? Marco.
- Bufff. No.
- ¿Te pone cachondo ver cómo me follan? – pregunto mi madre sonriendo –
- Tu hijo es un pervertido como yo. – contestó Fran muy seguro – Y si te viese follando con tres o cuatro tíos como te he visto yo… Bufff. Ya ni te cuento.
¿Mi madre follando con cuatro tíos? No era posible. O quizás sí. Solo de pensarlo me ponía malo y al mismo tiempo me excitaba.
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- ¿Me vas a pasar ese vídeo? – pedí nervioso a Francisco –
Sonrió y afirmó con la cabeza.
- Este vídeo vale su peso en oro. Mis amigos se van a matar a pajas cuando lo vean.
- ¿Para qué lo quiere mi niño? – dijo mi madre sonriendo- Si tú puedes follarme siempre que te apetezca.
- Pero no es lo mismo. – respondió Francisco tajante - ¿Verdad que no? Marco.
- Bufff. No.
- ¿Te pone cachondo ver cómo me follan? – pregunto mi madre sonriendo –
- Tu hijo es un pervertido como yo. – contestó Fran muy seguro – Y si te viese follando con tres o cuatro tíos como te he visto yo… Bufff. Ya ni te cuento.
¿Mi madre follando con cuatro tíos? No era posible. O quizás sí. Solo de pensarlo me ponía malo y al mismo tiempo me excitaba.
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Métemela por el culo, padre, no tenga miedo
"Cuando Ramiro ve a su hija en braguitas en el probador de la tienda, se lanza a por ella y la empotra contra el espejo"
Después de vestirse salieron a dar una vuelta, Marisa llevaba unos pantalones vaqueros con los que parecía una pordiosera pero a pesar de todo iba contenta, miraba a la gente como si fueran de otro mundo y se paraba en todas las tiendas a mirar los escaparates.
No puede ir así por la calle, pensó Ramiro al ver a su hija tan mal vestida.
Entraron en una tienda de moda y eligieron varios vestidos de su talla.
- Venga, hija. Vamos a probártelos.
Fueron al probador y Ramiro se quedó fuera, pero ella dejó la puerta abierta y comenzó a desnudarse.
- ¡Cierra! Marisa. – chilló él nervioso cerrando rápidamente la puerta –
Marisa soltó una carcajada y tiró de su brazo para que también entrara con ella.
- Si no van a ver nada nuevo, padre. Todas tenemos coños y tetas.
- Shhhh. – pidió él que callara – Cámbiate y no des voces.
Su hija daba unos gritos que se escuchaban en toda la tienda.
Marisa no lo entendía, estaba acostumbrada a quedarse desnuda delante del abuelo y sus hermanos y esta manía de su padre le parecía de lo más extraña.
Se puso unas braguitas que le dio su padre y se miró en el espejo.
- Fiuuuu. – silbó ella al verse – Vaya bragas mas guarras, si las ve el abuelo seguro que las rompe. Jajaja.
- Cállate y ponte el sujetador y el vestido.
Alargó ambas prendas a su hija, y cuando las tuvo puestas, Marisa parecía otra chica, se ajustaban a su figura y estaba realmente hermosa.
Ramiro soltó el pelo de la muchacha y lo dejó caer sobre sus hombros.
Marisa se quedó inmóvil, se miraba en el espejo pero no parecía ella, parecía una de las chicas que a veces veía en las revistas que subía el abuelo o su padre cuando venían de viaje.
Giró sobre sí misma y se llevó las manos a la cara, estaba sorprendida de verse tan guapa.
- Jajaja. Cuando me vean Luisito y el picha floja se van a olvidar de la puta. – dijo con una carcajada – Ya solo van a querer follar conmigo.
Ramiro se tapó la cara de vergüenza, su hija no tenía remedio.
Se probó un salto de cama y unas cuantas braguitas, y cada vez que se las ponía y quitaba, Ramiro no apartaba la vista de ella, el coñito de su hija le tenía hipnotizado.
Aparta esos pensamiento, se repetía constantemente, pero ver como se marcaba la vulva en la fina telilla, era como si pusieran un caramelo a la puerta de un colegio.
- Mire, padre. – dijo Marisa ajustando la braga – Si tiro un poco más fuerte se me mete en medio del coño. Jajaja.
- Que bruta eres, hija. – respondió Ramiro viendo como la telilla se incrustaba inexorablemente entre los gajos –
La visión era provocativa y su pene se elevó sin quererlo. Casi sin darse cuenta, alargó los dedos y cogió la telilla sacándola del coño de su hija.
Al hacerlo, rozó levemente los labios vaginales y Marisa empujó la mano de su padre para que los metiera más adentro.
- Tóqueme, padre. – dijo resoplando – Que tengo el coño empapao y necesito que me follen.
- Que bestia eres, hija mía. – contestó de nuevo Ramiro –
Pero no desaprovechó la ocasión y metió los dedos disimuladamente debajo de la braguita. Nada mas sacarlos, los llevó a la nariz para ver qué tal olían.
Buffff. El coñito de su hija era manjar de dioses, los dedos estaban mojaditos y olían a pura hembra.
Marisa cogió la mano de su padre y la frotó contra la braga.
- Tóqueme, padre. – dijo resoplando – Métame bien los dedos a ver si consigo correrme.
Ramiro estaba en shock y no era capaz de negarse, echó la braga a un lado y metió los dedos todo lo que pudo en el coñito de su hija.
- Así, padre, así. – dijo ella cerrando los ojos – Fólleme bien el coño con esos dedazos que tiene.
Ramiro empujaba hacia arriba levantándola del suelo y ella se dejaba caer de golpe para que los dedos entrasen enteros.
- Ummm. Máaas, padre, más. Métamelos más adentro.
¡Como bufaba la cabrona! Parecía que estaba en celo.
"Cuando Ramiro ve a su hija en braguitas en el probador de la tienda, se lanza a por ella y la empotra contra el espejo"
Después de vestirse salieron a dar una vuelta, Marisa llevaba unos pantalones vaqueros con los que parecía una pordiosera pero a pesar de todo iba contenta, miraba a la gente como si fueran de otro mundo y se paraba en todas las tiendas a mirar los escaparates.
No puede ir así por la calle, pensó Ramiro al ver a su hija tan mal vestida.
Entraron en una tienda de moda y eligieron varios vestidos de su talla.
- Venga, hija. Vamos a probártelos.
Fueron al probador y Ramiro se quedó fuera, pero ella dejó la puerta abierta y comenzó a desnudarse.
- ¡Cierra! Marisa. – chilló él nervioso cerrando rápidamente la puerta –
Marisa soltó una carcajada y tiró de su brazo para que también entrara con ella.
- Si no van a ver nada nuevo, padre. Todas tenemos coños y tetas.
- Shhhh. – pidió él que callara – Cámbiate y no des voces.
Su hija daba unos gritos que se escuchaban en toda la tienda.
Marisa no lo entendía, estaba acostumbrada a quedarse desnuda delante del abuelo y sus hermanos y esta manía de su padre le parecía de lo más extraña.
Se puso unas braguitas que le dio su padre y se miró en el espejo.
- Fiuuuu. – silbó ella al verse – Vaya bragas mas guarras, si las ve el abuelo seguro que las rompe. Jajaja.
- Cállate y ponte el sujetador y el vestido.
Alargó ambas prendas a su hija, y cuando las tuvo puestas, Marisa parecía otra chica, se ajustaban a su figura y estaba realmente hermosa.
Ramiro soltó el pelo de la muchacha y lo dejó caer sobre sus hombros.
Marisa se quedó inmóvil, se miraba en el espejo pero no parecía ella, parecía una de las chicas que a veces veía en las revistas que subía el abuelo o su padre cuando venían de viaje.
Giró sobre sí misma y se llevó las manos a la cara, estaba sorprendida de verse tan guapa.
- Jajaja. Cuando me vean Luisito y el picha floja se van a olvidar de la puta. – dijo con una carcajada – Ya solo van a querer follar conmigo.
Ramiro se tapó la cara de vergüenza, su hija no tenía remedio.
Se probó un salto de cama y unas cuantas braguitas, y cada vez que se las ponía y quitaba, Ramiro no apartaba la vista de ella, el coñito de su hija le tenía hipnotizado.
Aparta esos pensamiento, se repetía constantemente, pero ver como se marcaba la vulva en la fina telilla, era como si pusieran un caramelo a la puerta de un colegio.
- Mire, padre. – dijo Marisa ajustando la braga – Si tiro un poco más fuerte se me mete en medio del coño. Jajaja.
- Que bruta eres, hija. – respondió Ramiro viendo como la telilla se incrustaba inexorablemente entre los gajos –
La visión era provocativa y su pene se elevó sin quererlo. Casi sin darse cuenta, alargó los dedos y cogió la telilla sacándola del coño de su hija.
Al hacerlo, rozó levemente los labios vaginales y Marisa empujó la mano de su padre para que los metiera más adentro.
- Tóqueme, padre. – dijo resoplando – Que tengo el coño empapao y necesito que me follen.
- Que bestia eres, hija mía. – contestó de nuevo Ramiro –
Pero no desaprovechó la ocasión y metió los dedos disimuladamente debajo de la braguita. Nada mas sacarlos, los llevó a la nariz para ver qué tal olían.
Buffff. El coñito de su hija era manjar de dioses, los dedos estaban mojaditos y olían a pura hembra.
Marisa cogió la mano de su padre y la frotó contra la braga.
- Tóqueme, padre. – dijo resoplando – Métame bien los dedos a ver si consigo correrme.
Ramiro estaba en shock y no era capaz de negarse, echó la braga a un lado y metió los dedos todo lo que pudo en el coñito de su hija.
- Así, padre, así. – dijo ella cerrando los ojos – Fólleme bien el coño con esos dedazos que tiene.
Ramiro empujaba hacia arriba levantándola del suelo y ella se dejaba caer de golpe para que los dedos entrasen enteros.
- Ummm. Máaas, padre, más. Métamelos más adentro.
¡Como bufaba la cabrona! Parecía que estaba en celo.
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Soltó las tiras del vestido, lanzó el sujetador al suelo y comenzó a tocarse las tetas estrujándolas con rabia.
- ¡Fólleme! Padre ¡Fólleme! – pidió casi como una orden – Necesito que me meta la tranca.
Desabrochó el pantalón de su padre, sacó rápidamente la verga y se giró mirando al espejo bajándose la braga y separando las piernas.
- Por el culo, padre, por el culo. - dijo ella excitada –
- Pero hija. – intentó negarse Ramiro – No podemos hacerlo.
- No sea tonto, padre. – respondió ella al momento – Que ya me la metió una vez por el culo.
Ramiro se quedó helado la oír lo que decía su hija y quiso desmentirlo.
- No digas tonterías, cariño.
- Venga, padre, no pierda más el tiempo y métamela de una vez igual que hizo aquel día en el granero.
El pobre ya no sabía qué hacer. ¿Cómo se había enterado su hija?
A la mierda, pensó al ver el culo en pompa de Marisa. Escupió en su mano y lubricó rápidamente el ojete, metió uno de los dedos y empezó a dilatar el esfínter.
- La tranca, padre, métame la tranca. No pierda usted tiempo. – pidió ella gimiendo – Métamela por el culo y no tenga miedo de hacerme daño.
Ramiro apoyó el capullo en el ojete y dio un golpe de cadera que lanzó a su hija contra el espejo.
- Auffff. – protestó Marisa agarrándose como pudo para mantener el equilibrio – Así, así. Métamela bien fuerte.
La polla de su padre se había metido entera en el culo y notaba los huevos rebotando contra su vulva.
- Ouuuggg. Siga, padre, siga. – dijo para animarle – Aufff. Que la suya no es tan grande como la del abuelo.
¡Que hija de puta! Solía reírse de Paco y ahora le tocaba a su padre.
Ramiro la sujetó con fuerza y comenzó a embestirla a lo bestia hasta hacerla caer al suelo.
Cuando estaba a cuatro patas, apoyó las manos en su espalda y la culeó como si fuera un perro.
- Joder, padre. – dijo la chica riendo – Cada vez se parece usted más a Boris.
La madre que la parió, pensó Ramiro al escucharla, ni aún castigando su culo era capaz de estar callada.
La tiró fuerte del pelo haciéndola doblar la cabeza, pero lo que se encontró fue la cara de su hija mirándole con cara de vicio.
- Jajaja. También se parece a Paquito. – dijo con una carcajada - Me la está metiendo a golpes como si fuera un conejo.
- ¡Cállate! Zorra. – respondió muy enfadado – Te la voy a meter tan fuerte que vas a pedirme que pare.
Empezó a embestirla con tal fuerza, que la cabeza de su hija se golpeaba una y otra vez contra el espejo.
- Auuuu. – chillaba con cada golpe – Si sigue así vamos a romper el espejo.
- Cállate puta. – contestó Ramiro enfadado – Que esto es lo que te mereces.
- Aufff. Diga que si, padre. – respondió gimiendo como loca – Ummm. Métame entera la tranca y si puede hasta los huevos.
Marisa resoplaba con fuerza y echaba el culo hacia atrás buscando mayor castigo, estaba disfrutando como una perra y provocaba a su padre para que se la metiera mucho más duro.
- Auuuggg. Así, padre, asíii. Ummmm. Asíiii. Auuufff, como me gusta. – gimió sin parar de levantar el culo –
- Que zorrón estás hecho. – respondió Ramiro como si fuera el abuelo – Te voy a meter la tranca entera hasta sacártela por la boca.
Marisa estaba todo tirada y Ramiro seguía enculándola de una manera salvaje arrastrándola por el suelo.
- ¡Fólleme! Padre ¡Fólleme! – pedía ella cada vez más alto y más seguido –
La muchacha estaba excitadísima y quería correrse cuanto antes. Se miraba en el espejo y veía a su padre reflejado sujetándola por las caderas y dándola unos empellones que la lanzaban contra el espejo.
¡Que feliz era en ese momento!
- Ouggg. Fólleme el culo con ganas, padre. Que el abuelo me lo ha dejado bien abierto.
- Que putón eres, hija. – dijo Ramiro empotrándola – No me extraña que el abuelo te ate al travesero para que te follen tus hermanos.
- Ougggg. – gimió ella al notar toda la verga dentro – Mis hermanos, el Pascual y el hijo de puta del perro. Jajaja.
- ¡Fólleme! Padre ¡Fólleme! – pidió casi como una orden – Necesito que me meta la tranca.
Desabrochó el pantalón de su padre, sacó rápidamente la verga y se giró mirando al espejo bajándose la braga y separando las piernas.
- Por el culo, padre, por el culo. - dijo ella excitada –
- Pero hija. – intentó negarse Ramiro – No podemos hacerlo.
- No sea tonto, padre. – respondió ella al momento – Que ya me la metió una vez por el culo.
Ramiro se quedó helado la oír lo que decía su hija y quiso desmentirlo.
- No digas tonterías, cariño.
- Venga, padre, no pierda más el tiempo y métamela de una vez igual que hizo aquel día en el granero.
El pobre ya no sabía qué hacer. ¿Cómo se había enterado su hija?
A la mierda, pensó al ver el culo en pompa de Marisa. Escupió en su mano y lubricó rápidamente el ojete, metió uno de los dedos y empezó a dilatar el esfínter.
- La tranca, padre, métame la tranca. No pierda usted tiempo. – pidió ella gimiendo – Métamela por el culo y no tenga miedo de hacerme daño.
Ramiro apoyó el capullo en el ojete y dio un golpe de cadera que lanzó a su hija contra el espejo.
- Auffff. – protestó Marisa agarrándose como pudo para mantener el equilibrio – Así, así. Métamela bien fuerte.
La polla de su padre se había metido entera en el culo y notaba los huevos rebotando contra su vulva.
- Ouuuggg. Siga, padre, siga. – dijo para animarle – Aufff. Que la suya no es tan grande como la del abuelo.
¡Que hija de puta! Solía reírse de Paco y ahora le tocaba a su padre.
Ramiro la sujetó con fuerza y comenzó a embestirla a lo bestia hasta hacerla caer al suelo.
Cuando estaba a cuatro patas, apoyó las manos en su espalda y la culeó como si fuera un perro.
- Joder, padre. – dijo la chica riendo – Cada vez se parece usted más a Boris.
La madre que la parió, pensó Ramiro al escucharla, ni aún castigando su culo era capaz de estar callada.
La tiró fuerte del pelo haciéndola doblar la cabeza, pero lo que se encontró fue la cara de su hija mirándole con cara de vicio.
- Jajaja. También se parece a Paquito. – dijo con una carcajada - Me la está metiendo a golpes como si fuera un conejo.
- ¡Cállate! Zorra. – respondió muy enfadado – Te la voy a meter tan fuerte que vas a pedirme que pare.
Empezó a embestirla con tal fuerza, que la cabeza de su hija se golpeaba una y otra vez contra el espejo.
- Auuuu. – chillaba con cada golpe – Si sigue así vamos a romper el espejo.
- Cállate puta. – contestó Ramiro enfadado – Que esto es lo que te mereces.
- Aufff. Diga que si, padre. – respondió gimiendo como loca – Ummm. Métame entera la tranca y si puede hasta los huevos.
Marisa resoplaba con fuerza y echaba el culo hacia atrás buscando mayor castigo, estaba disfrutando como una perra y provocaba a su padre para que se la metiera mucho más duro.
- Auuuggg. Así, padre, asíii. Ummmm. Asíiii. Auuufff, como me gusta. – gimió sin parar de levantar el culo –
- Que zorrón estás hecho. – respondió Ramiro como si fuera el abuelo – Te voy a meter la tranca entera hasta sacártela por la boca.
Marisa estaba todo tirada y Ramiro seguía enculándola de una manera salvaje arrastrándola por el suelo.
- ¡Fólleme! Padre ¡Fólleme! – pedía ella cada vez más alto y más seguido –
La muchacha estaba excitadísima y quería correrse cuanto antes. Se miraba en el espejo y veía a su padre reflejado sujetándola por las caderas y dándola unos empellones que la lanzaban contra el espejo.
¡Que feliz era en ese momento!
- Ouggg. Fólleme el culo con ganas, padre. Que el abuelo me lo ha dejado bien abierto.
- Que putón eres, hija. – dijo Ramiro empotrándola – No me extraña que el abuelo te ate al travesero para que te follen tus hermanos.
- Ougggg. – gimió ella al notar toda la verga dentro – Mis hermanos, el Pascual y el hijo de puta del perro. Jajaja.
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Ramiro movió la cabeza asustado, su hija no paraba de sorprenderle. La dio un azotazo en el culo que la puso la nalga como un tomate y se lanzó con tal fuerza que los dos cayeron al suelo.
Con la polla encajada en su culo, empujó sin parar hasta que los huevos hicieron tope.
- Ouggg. Joder, padre, se parece usted al abuelo.
La chiquilla se corrió pero no por eso dejó de ofrecer el culo, su padre la castigaba con rabia hasta que sintió como su polla escupía y llenaba el recto de su hija con una caliente ración de leche.
- ¡Toma! – dijo Ramiro al correrse – Esto por puta.
- Así, padre, así. – contestó ella muy excitada – Lléneme el culo de leche.
Cuando Ramiro terminó de correrse, sacó la verga del culo y la sacudió echando las últimas gotas sobre su pelo.
Marisa le miraba encantada, su abuelo decía que su padre era un flojo, pero hoy había demostrado que de flojo no tenía nada, la culpable de su desgracia había sido la puta de su madre que los abandonó a todos siendo pequeños.
Se levantaron, se vistieron y salieron rápidamente de la tienda con varios vestidos y sobre todo con muchas bragas.
Marisa cogía a su padre del brazo y caminó como si fuera su esposa.
Ahora voy a ser tu mujer, pensaba para sus adentros, que el cabrón del abuelo y mis hermanos se follen a la puta que yo me follare siempre a mi padre. (c12)
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Con la polla encajada en su culo, empujó sin parar hasta que los huevos hicieron tope.
- Ouggg. Joder, padre, se parece usted al abuelo.
La chiquilla se corrió pero no por eso dejó de ofrecer el culo, su padre la castigaba con rabia hasta que sintió como su polla escupía y llenaba el recto de su hija con una caliente ración de leche.
- ¡Toma! – dijo Ramiro al correrse – Esto por puta.
- Así, padre, así. – contestó ella muy excitada – Lléneme el culo de leche.
Cuando Ramiro terminó de correrse, sacó la verga del culo y la sacudió echando las últimas gotas sobre su pelo.
Marisa le miraba encantada, su abuelo decía que su padre era un flojo, pero hoy había demostrado que de flojo no tenía nada, la culpable de su desgracia había sido la puta de su madre que los abandonó a todos siendo pequeños.
Se levantaron, se vistieron y salieron rápidamente de la tienda con varios vestidos y sobre todo con muchas bragas.
Marisa cogía a su padre del brazo y caminó como si fuera su esposa.
Ahora voy a ser tu mujer, pensaba para sus adentros, que el cabrón del abuelo y mis hermanos se follen a la puta que yo me follare siempre a mi padre. (c12)
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Primer acercamiento a mi cuñada
Han pasado casi dos meses desde el primer roce intenso con su piel.
En esa ocasión Cecilia de forma un tanto inocente se acercó a mí platicando de cosas de los niños en tanto yo sacaba unos trastes de la alacena y noté que se frotaba los brazos fuertemente.
-¿Tienes frío? Pregunté
-Sí, contestó Ceci
Sin pensarlo mucho dejé lo que hacía en la cocina, me viré y froté sus brazos
-Tus manos están calentitas, cuñadito, comentó en tanto se acercaba más a mí
Ya sintiendo que la agradaban mis manos sobre su piel, aproveché la cercanía y la pegué más a mi pecho y con ambos brazos la rodeé para procurarle calor.
-Mm así se siente mejor, cuñadito, refirió
Estuvimos así abrazados casi 2 minutos cuando de repente la puerta de la habitación donde su hija y mi hijo veían televisión se abrió súbitamente. No hacíamos nada malo, pero en el acto se separó de mí y disimuló tomando un paquete de cereal y buscando dos pequeños platos para servirles un poco.
Sin decir más nada, continué con mis quehaceres.
Esa mañana, Carmen, mi esposa; me informó que por la tarde irían mi sobrina y mi cuñada a ver películas con nosotros pero que ella tendría que salir a ver un pendiente.
Por supuesto yo no podía desaprovechar la oportunidad de tener a mi cuñada sola, en mi casa, por lo menos para disfrutar con mayor tranquilidad verla caminar, sonreír y conversar conmigo; sin la mirada escrutadora de mi esposa; y le dije que estaba bien, que con gusto las atendería en su ausencia.
Tras el abrazo más cálido y prolongado que le había dado a mi cuñada en años de conocerla desde que inicié mi noviazgo con su hermana, debo reconocer que me sentía como adolescente después de su primer beso; enamorado, ansioso, feliz y por supuesto, muy excitado.
Sirvió el cereal y regresó a la habitación con los niños.
Al terminar lo que hacía ingresé igual a la habitación. Ahí estaba, tendida sobre mi cama bien arropada por el frío, a su costado mi sobrina y mi hijo, disfrutando una película infantil.
Tomé mi lugar al otro extremo de la cama, el único espacio que quedaba y extendí sin mayor intención la mano izquierda. Al hacerlo, mi mano quedó sobre su cabeza y decidí probar un poco mi suerte y empezar a acariciar su cabello.
¡Cuál sería mi sorpresa al ver que sin mirarme ni decir nada, se movió para quedar más cerca de mi mano!
Aproveché la oportunidad y bajé mi mano a su rostro, acariciando también sus mejillas y orejas.
Volteó en algún momento, me sonrió y así con mis caricias, cerró los ojos y se quedó profundamente dormida.
Una hora después, terminó la película, mi esposa aún no regresaba a casa y ya era hora de adormecer a los niños.
Los cambié de ropa, vi que se lavaran bien los dientes, los acosté en su cama en el cuarto de mi hijo, les di las buenas noches y me retiré.
En mi cama, seguía durmiendo tranquilamente mi cuñada.
Me acerqué sigilosamente a su rostro y le di un dulce beso en la mejilla.
Al tiempo susurré “dulces sueños”
Su respuesta, una hermosa sonrisa de esos labios que moría por besar.
Salí de la habitación pensando qué hacer, si trataba de despertarla y provocar un nuevo acercamiento o qué podría funcionar, cuando de repente escuché que se abría el portón eléctrico. Mi esposa había regresado y era tiempo de retomar mi papel de buen esposo, padre y cuñado.
Al entrar mi esposa, su plática y alto volumen de voz despertó a mi cuñada. Salió de la habitación con una sábana cubriendo todo su cuerpo y se sentó a platicar con nosotros. Tomó un café y se dirigió al cuarto de los niños a continuar su sueño.
Entré al cuarto con mi esposa pensando en Ceci y eso me mantenía con una erección.
Mi esposa lo notó y aunque venía de estar con un corneador por más de dos horas, me bajó el short y empezó a hacerme un delicioso oral hasta que en cuestión de minutos exploté en su boca.
Sí, soy cornudo consentido desde hace 7 años y mi esposa coge libremente con sus amigos desde entonces.
Me levanté para lavarme el semen que había chorreado, y también mi esposa para lavarse los dientes.
Han pasado casi dos meses desde el primer roce intenso con su piel.
En esa ocasión Cecilia de forma un tanto inocente se acercó a mí platicando de cosas de los niños en tanto yo sacaba unos trastes de la alacena y noté que se frotaba los brazos fuertemente.
-¿Tienes frío? Pregunté
-Sí, contestó Ceci
Sin pensarlo mucho dejé lo que hacía en la cocina, me viré y froté sus brazos
-Tus manos están calentitas, cuñadito, comentó en tanto se acercaba más a mí
Ya sintiendo que la agradaban mis manos sobre su piel, aproveché la cercanía y la pegué más a mi pecho y con ambos brazos la rodeé para procurarle calor.
-Mm así se siente mejor, cuñadito, refirió
Estuvimos así abrazados casi 2 minutos cuando de repente la puerta de la habitación donde su hija y mi hijo veían televisión se abrió súbitamente. No hacíamos nada malo, pero en el acto se separó de mí y disimuló tomando un paquete de cereal y buscando dos pequeños platos para servirles un poco.
Sin decir más nada, continué con mis quehaceres.
Esa mañana, Carmen, mi esposa; me informó que por la tarde irían mi sobrina y mi cuñada a ver películas con nosotros pero que ella tendría que salir a ver un pendiente.
Por supuesto yo no podía desaprovechar la oportunidad de tener a mi cuñada sola, en mi casa, por lo menos para disfrutar con mayor tranquilidad verla caminar, sonreír y conversar conmigo; sin la mirada escrutadora de mi esposa; y le dije que estaba bien, que con gusto las atendería en su ausencia.
Tras el abrazo más cálido y prolongado que le había dado a mi cuñada en años de conocerla desde que inicié mi noviazgo con su hermana, debo reconocer que me sentía como adolescente después de su primer beso; enamorado, ansioso, feliz y por supuesto, muy excitado.
Sirvió el cereal y regresó a la habitación con los niños.
Al terminar lo que hacía ingresé igual a la habitación. Ahí estaba, tendida sobre mi cama bien arropada por el frío, a su costado mi sobrina y mi hijo, disfrutando una película infantil.
Tomé mi lugar al otro extremo de la cama, el único espacio que quedaba y extendí sin mayor intención la mano izquierda. Al hacerlo, mi mano quedó sobre su cabeza y decidí probar un poco mi suerte y empezar a acariciar su cabello.
¡Cuál sería mi sorpresa al ver que sin mirarme ni decir nada, se movió para quedar más cerca de mi mano!
Aproveché la oportunidad y bajé mi mano a su rostro, acariciando también sus mejillas y orejas.
Volteó en algún momento, me sonrió y así con mis caricias, cerró los ojos y se quedó profundamente dormida.
Una hora después, terminó la película, mi esposa aún no regresaba a casa y ya era hora de adormecer a los niños.
Los cambié de ropa, vi que se lavaran bien los dientes, los acosté en su cama en el cuarto de mi hijo, les di las buenas noches y me retiré.
En mi cama, seguía durmiendo tranquilamente mi cuñada.
Me acerqué sigilosamente a su rostro y le di un dulce beso en la mejilla.
Al tiempo susurré “dulces sueños”
Su respuesta, una hermosa sonrisa de esos labios que moría por besar.
Salí de la habitación pensando qué hacer, si trataba de despertarla y provocar un nuevo acercamiento o qué podría funcionar, cuando de repente escuché que se abría el portón eléctrico. Mi esposa había regresado y era tiempo de retomar mi papel de buen esposo, padre y cuñado.
Al entrar mi esposa, su plática y alto volumen de voz despertó a mi cuñada. Salió de la habitación con una sábana cubriendo todo su cuerpo y se sentó a platicar con nosotros. Tomó un café y se dirigió al cuarto de los niños a continuar su sueño.
Entré al cuarto con mi esposa pensando en Ceci y eso me mantenía con una erección.
Mi esposa lo notó y aunque venía de estar con un corneador por más de dos horas, me bajó el short y empezó a hacerme un delicioso oral hasta que en cuestión de minutos exploté en su boca.
Sí, soy cornudo consentido desde hace 7 años y mi esposa coge libremente con sus amigos desde entonces.
Me levanté para lavarme el semen que había chorreado, y también mi esposa para lavarse los dientes.
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