RELATOS ERÓTICOS
54.2K subscribers
71 links
Download Telegram
No lo podía creer, de verdad que esa niña que había conocido, tierna, angelical, llevaba dentro una mujer completamente dispuesta a experimentar su sexualidad mucho más fuerte de lo que hubiera deseado.

Volví a sentir como se acomodó el señor, su mano estaba literalmente sobre la falda de ella, entre sus piernas. Yo subí mi mano y apreté esa teta tan deliciosa, pude ver la piel de su cuello como se erizaba, como ese sudor incipiente empezaba a recorrer de su nuca hacia su espalda, era una imagen que derrochaba sensualidad.

Miré al señor, le sonreí discreto y el hizo lo mismo. Ya éramos cómplices, estábamos en el entendido que podíamos ir deleitando nuestros sentidos con este manjar de mujer.

Las personas abrieron las ventanas, unos se quejaban, otros medio se asomaban y chiflaban incitando a que por favor ya avanzaran, el calor empezaba a ser insostenible. La mezcla de olores lo hacía aún más dantesco.

En un momento se apagaron las luces y fue cuando no me contuve. Los segundos eran vitales y en cualquier momento podían encender la luz.

Bajé mi mano de sus tetas hacia su vagina y lo que encontré fue divinamente perverso. No pude meter mi mano por que este anciano tenía la suya por debajo de la falda. Venía dedeándola. Esa decrepita mano traía sus dedos en la vagina húmeda de mi sobrina. Sentía el brazo de ella moverse también. Trate de seguirlo para ver que hacía… estaba tocando el miembro del señor sobre su pantalón. La oscuridad aún era nuestra aliada. Le dije al oído:

-Mi niña, sácaselo, quiero que lo sientas, que tengas en tu mano una verga vieja, que sepas a que huele, a que sabe.

-Si tío, lo que me pidas.

Note sus movimientos y podía verlos en mi mente. Sus dedos juveniles, peleando con esa bragueta y después indagando entre su ropa interior. Sintiendo esta mezcla de líquido seminal y todo aquello que él pudiera trae ahí.

En la penumbra logré percibir la expresión del señor, desencajada, apuesto que traía ya los ojos en blanco. Sentir en su arrugada verga, en ese viejo miembro la mano tersa, suave tocándolo, apretándolo.

De un momento se encendieron las luces, el aire acondicionado se prendió y el tren despresurizó los frenos y estábamos por avanzar. Tratamos de recomponer al menos los rostros. Pero lo evidente era el aroma. Una mezcla de sexo y orina se empezó a hacer presente. La gente volteaba curiosa, buscaban de donde veía ese olor que incitaba a la curiosidad insana que genera la ocasión. Algunos volteaban hacia donde estábamos nosotros. Miradas cargadas de envidia y coraje por no ser ellos los que vinieran pegados a esta universitaria hermosa.

Llegamos a la siguiente estación. Se bajo mucha gente, pero otro tanto más estaba lista para la batalla de poder entrar antes de que la puerta se cerrara frente a ellos. El viejito pidió permiso, se alisto, agarro su mochila y al abrirse las puertas, se fundió a esa masa humana que salió expelida del vagón. Yo me pegue hacia mi sobrina hasta llegar a la puerta contraria. Ella se giró me abrazo por la cintura y me beso. Fue el beso más erótico que había sentido en mucho tiempo. Al separar sus labios de los míos levanto su mano a la altura de su pecho, solo para que ambos pudiéramos ver y venia llena de semen rancio y oxidado. Había deslechado al viejo, pero se quedó con un regalo de él.

La miré fijamente y le dije:

-Quiero ver cómo te lo comes.

-Si tío, sabes que siempre voy a hacer lo que tú me digas.

Llevó uno de sus dedos a sus labios, pude ver e incluso olerlo. Sin quitarme la vista de encima, engulló todo su dedo y lo sacó limpio. Así continuó hasta dejar su mano limpia. Yo estaba completamente excitado. La miraba y respiraba agitado no podía dar crédito a todo lo que podía haber paso entre una estación y otra.

Llegamos a la siguiente estación. Salimos y buscamos el primer hotel. Ambos no podíamos esperar más.

👉 Comparte para más relatos calientes:
@relatoseroticos_ok 🔥

Índice de todos los relatos
175🔥113👍21👏10🐳1
Mi hija y su hermano mayor

Con el mes de junio avanzando las clases de la universidad estaban llegando a su fin, pero mis hijos procuraban no quedarse en casa, por eso me sorprendió que cuando mi hijo mayor nos contó que se iba a quedar en casa una mañana, mi hija decidiera lo mismo, así que en un momento que nos quedamos solos le dije a mi hijo mayor:

-Creo que tu hermana va a ir a por ti.

Y así fue, pero mejor dejemos que sea mi hijo mayor quien nos lo cuente:

Esa mañana yo estaba sentado en el sofá, pensando en el trabajo que tenía que presentar pata terminar el curso, cuando llegó mi hermana y se sentó a mi lado, se sentó a mi lado, pero en lugar de poner sus pies en el suelo los puso en el propio sofá, sus piernas quedaban al descubierto, y la verdad es que eran preciosas, no se si se dio cuenta de que se las miraba, pero el caso es que me dijo:

-Dime hermanito, tú que debes de tener mucha experiencia con las chicas, ¿Crees que tengo bonitas las piernas?, a mi exnovio no le gustaban.

Recordé la advertencia de mi madre, y en esos momentos follar con mi hermana, después de hacerlo con nuestra madre era una tentación que me agradaba, así que llevé una de mis manos hasta su muslo y se lo acaricié, mientras le decía:

-Tu ex es tonto, por no apreciar a una mujer tan sexy como tú, hermanita.

La fui subiendo la mano hasta llegar a su tanga, en ese momento le dije:

-Y tienes un muy bien gusto para tu ropa interior, dan ganas de apartarte el tanga y comerte el coño.

Ella me echo una sonrisa que comprendí que significaba aprobación, así que le aparté el tanga, me encontré con un coño completamente depilado, comprendí que mi madre llevaba razón y mi hermana había preparado la ocasión, así que me arrodillé ante ella y sacando mi lengua me puse a comerle el coño, me pareció delicioso, me recordaba al de nuestra madre, pero no eran iguales, ella no tardó en ponerse a gemir, mientras decía;

-Hermanito que bien lo haces, no me extraña que tengas locas a michas chicas.

Yo seguí comiéndoselo, mientras ella no paraba de gemir, sentía que había hecho la conquista de una chica que me recordaba mucho a mi madre, y encima era bellísima, lo que le hacía muy interesante. Al poco ella me hizo parar y me dijo:

-Tú me estas demostrando ser muy macho, ahora quiero ser yo quien te demuestre que clase de mujer soy.

Me hizo levantarme del suelo, y ella se levantó del sofá, se quitó el vestido, quedándose con un conjunto de lencería alucinante de las que las chicas se ponen cuando saben que alguien lo va a ver, después, rápidamente me bajó los pantalones y el short y dijo:

-Hermanito. Sospechaba que la tenías grande, pero este tamaño supera mis mejores expectativas.

Se arrodilló y se la metió en la boca, la forma en que la mamaba me hacía pensar en algo genético, heredado de nuestra madre, yo le pregunté:

-¿La tengo más grande que tu novio?

-Mucho más hermanito, casi el doble, la verdad es que estoy descubriendo que ni ex la tenía pequeñita, y no la sabía utilizar.

-Pues entonces mejor que lo hayáis dejado le dije.

-Llevas razón hermano, pero vamos a ver si tú la usas mejor que el, me respondió.

Mi madre me había recalcado mucho que tomara precauciones y siendo mi hermana con más motivo, me fui hasta mis pantalones y saqué de ellos un condón, me lo puse, ella me pidió que me sentará en el sofá, se puso de rodillas encima de mi y llevando mi polla hasta la entrada de su coño se puso a cabalgarme, debía reconocer que mi hermana era hija de su madre, follaba divinamente, como mi madre, mientras yo acariciaba su delicioso culo, mientras gemía me decía cosas como:

-Que bien follas hermano, mucho mejor que el marica de m ex.

Ella seguía cabalgándome con gran maestría, me estaba haciendo gozar a tope, desde luego era una pena no haber descubierto antes la clase de hermana que tenía y ella parecía opinar lo mismo, porque, entre gemidos, me decía:

-Que pena, hermanito, yo buscando pollas fuera de casa teniendo esta maravilla dentro de ella.
153🔥89🥰7
Pero yo quería demostrarle a mi hermana que no era solamente cuestión de tamaño, sino que sabía cómo utilizarla, cogiéndola con mis manos la puse de medio lado, sobre el sofá, mientras yo hacía lo mismo, pero detrás de ella y desde esta postura, se la volví a meter ella se puso a gemir rápidamente, mientras decía:

-Oye hermanito, veo que la manejas muy bien, me encanta este ritmo, me estas volviendo loquita de placer.

Era lo que yo quería y continue follandomela, pero para demostrarle mis habilidades, decidí cambiar de postura, la pedí que se pusiera de rodillas sobre el sofá, ella lo hizo y yo poniéndome detrás de ella, de rodillas también, se la volvía meter, ella dijo:

-So cerdo, veo que tu novia, que debe ser bien puta, te está enseñando como volver loca de gusto a una mujer.

Yo en ese momento pensé que si ella supiera que no era solo mi novia, sino que la puta de nuestra madre, pero ya llegaría el momento de poner las cartas sobre la mesa, de momento era necesario que disfrutara a tope con su hermano mayor.

Pero como ella era la hermana mayor, le gustaba imponer sus caprichos, así que me pidió que la dejara ponerse encima otra vez, acepté. Me hizo sentarme en el sofá y ella se volvió a sentar encima de mí, pero esta vez, no se puso como antes mirándome a la cara sino de espaldas a mí, y volvió a montarme, mientras me decía:

-Quiero que veas hermanito como tu hermana mayor, cuando encuentra una buena polla sabe qué hacer con ella.

Y era verdad, mi hermana me estaba cabalgando a un ritmo increíblemente placentero, nuestros gemidos eran fortísimos, llegué a tener miedo de que nos oyeran los vecinos, creo que mi hermana se corrió varias veces, pero cuando sintió que yo me iba a correr me dijo:

-Cariño, aunque llevas condón, será mejor que te corras fuera de mi coño, además tengo el capricho de sentir como se corre tu semen sobre mi culo.

Se levantó de encima de mí y se puso a cuatro patas, encima del sofá, yo me levanté, me puse detrás de ella y quitándome el condón me puse a masturbarme, no tarde en correrme y mi leche fue a parar al trasero de mi hermana y se extendió por esta deliciosa parte de su cuerpo.

Descansamos durante un rato, pero los dos sabíamos que esto no había hecho nada mas que empezar, ella, que estaba tumbada n el sofá me dijo:

-Hermanito, follame otra vez.

La verdad es que mi polla solo viéndola se había vuelto a poner dura, así que me coqué otro condón y poniéndome de rodillas en el sofá se la metí dentro de su coño. Era un coño muy acogedor, en cierta manera me recordaba al de mi madre, pero se le notaba que era más joven, comencé a moverme en su interior, ella comenzó a decir:

-Hermanito que bien lo haces, que contenta debe de estar tu novia.

Yo seguí follandola, tenía una hermana maravillosa y quería darle todo el placer del mundo, me encantaba la idea de que mi hermana mayor, la misma que durante años me había dicho que era un niñato ahora estuviera disfrutando a tope de mi polla, y tuviera reconocer que follaba mejor que su exnovio, la verdad es que este siempre me había caído mal. En ese momento mi hermana dijo:

-Cariño, quiero hacer de hermana mayor, siéntate en el sofá.

Obedecí ella se levantó del sofá y luego se sentó encima de mi t con su mano guio mi polla hasta el interior de su coño, mientras decía:

-Vaya hermanito, tienes una polla divina, y yo perdiendo el tiempo con el imbécil de mi ex, dime de todas mis amigas, ¿con cuál te gustaría más follar?

-Solo contigo, le respondí

-Jajaja, que halagador eres, respondió ella, bueno no te preocupes, quiero ver como más de una prueba esta polla.

Y siguió follandome, lo hacía muy bien, definitivamente debía de haber algo genético en la forma de follar, se parecía tanto al de nuestra madre. Me estaba montando, dándome un placer increíble, estaba claro que desde ese momento nuestras relaciones iban a cambiar para bien, ella me siguió montando, dándome cada vez más placer, desde luego me parecía imposible que ningún hombre desperdiciara la oportunidad de tener sexo con una mujer como ella, noté que estaba cansando y le dije:
113🔥66👍2
-Hermanita ponte de lado.

Ella me hizo caso y yo me puse en el sofá detrás de ella, y desde esta postura se la metí, ella me miró sorprendida y me dijo:

-Desde luego hermanito, sabes cómo dar placer a una mujer.

Seguí follandola en esa postura hasta que ella me dijo:

-Hermanito me corro.

Me pidió que me pusiera de pie, ella se puso de rodillas a mi lado, y comenzó a masturbarme, me bastaba solo con su mano, para sentir un gran placer, así que no tarde en venirme, ella acercó su cara a mi polla de manera que cuando me corrí mi leche su a parar a su cara, ella sacando su lengua se tragó toda la leche de alrededor, después llevó su boca a mi polla y con su lengua me la lamio hasta dejármela bien limpia.

Después de esto nos tumbamos en el sofá, pero mi hermana me estaba demostrando qie era una verdadera ninfómana, al poco de estar tumbada en el sofá, abrió completamente sus piernas, llevó una de sus manos hasta una de sus tetas y se puso a acariciársela, la otra la llevó hasta su coño. Y comenzó a acariciárselo, estaba claro que mi hermanita tenía ganas de marcha, y mientras lo hacía me decía:

-Hermanito, no sabes lo caliente que estoy, creo que me estoy volviendo adicta al sexo, y todo por culpa de mis hermanos.

Siguió gimiendo, pero se puso boca abajo, con sus piernas dobladas, esto me permitía tener una visión impresionante de su coño y su culo, además de ori los gemidos que salían de su boca, me levanté del sofá, le pedí que se diera la vuelta, lo hizo y abrió a tope sus piernas, yo me arrodillé ante ella, y sacando mi lengua comencé a lamerle el coño, ella entre gemidos dijo:

-Hermanito, das tanto gusto con la lengua, como con tu polla, se ve que tu novia debe ser una zorra y te tiene bien enseñado, tu lengua lo hace muy bien.

Me daban ganas de decirle que no era solo mi novia, sino que nuestra madre también era mi maestra en este campo, pero pensé que eso sería más adelante y que deberíamos planificarlo, mi hermano, mi madre y yo juntos.

Seguí comiéndola el coño, cosa que a ella parecía volverla loca, mientras sus gemidos se volvían más intensos, hasta que ella dijo:

-Hermanito, con tu lengua me estas demostrando que eres buen hermano, túmbate en el sofá y déjame demostrarte que yo también soy buena hermana.

Hice lo que mi hermana me pedía, y cuando estaba tumbado ella se aceró a mí, abrí bien las piernas para que ella pudiera hacer lo que quisiera, ella se puso boca abajo, llevó su mano hasta mi polla y se puso a acariciarla, mientras acercó su boca y sacando su lengua se puso a lamerla, mi polla, que ya había reaccionado anteriormente a la visión de su masturbación y sus gemidos se puso a mil, ella al darse cuanta dijo:

-Vaya cariño, ya veo que además de grande, tu polla es muy activa.

En mis anteriores polvos ella había visto de donde sacaba yo los condones, esta vez ella se me adelantó, se hizo con un condón y utilizando sus manos y su lengua me lo puso y después dijo:

-Me muero de ganas de volver a montar sobe esta polla.

Se sentó encima de mí, llevó mi polla hasta la entrada de su coño, y la introdujo en su interior, mientras me decía:

-Yo buscando buenas pollas por ahí, y resulta que no que buscaba está en casa.

Me di cuenta, de que se le había escapado que también hacia cosas con nuestro hermano pequeño, pero nuevamente consideré que era mejor no darse por enterado, sin tardar mucho tendríamos que afrontar nuestra situación familiar, pero ese momento no era para eso, era para que mi hermana y yo gozáramos, así que lo dejé pasar y me limité a recibir sus envites, que eran maravillosos, un hombre podía ser feliz solo así, ella por su parte me decía, entre gemidos:

-Me estoy volviendo loca de gusto hermanito, esto es increíble.

Y mientras me decía eso me seguía cabalgando, su coño como el de nuestra madre era caliente y acogedor. Y como nuestra madre sabía cabalgar de una manera extraordinaria, mientras yo pensaba esto ella lo pasaba de maravilla, según demostraban sus gemidos, decididamente lo de follar entre hermanos era fantástico.
93🔥64
Al rato ella se dio la vuelta y continuó cabalgándome, yo al ver sus deliciosas tetas encima de mí no pude menos que llevar mis manos hacia ellas y comencé a acariciárselas, ella me dijo:

-Hermano, que bien las acaricias.

Por supuesto continue haciéndoselo. Hasta que ella me dijo:

-Hermanito, quiero follar contigo de manera más relajada.

Se tumbó en el sofá y se puso de lado, yo también me puse de lado a sus espaldas, subí una de sus piernas con mis manos, su coño quedó completamente expuesto ante mi polla, y nuevamente se la volví a meter, ella reanudo sus gemidos, mientras me decía:

-Que bien follas en todas las posturas, mi amor.

Yo acerqué mi boca una de sus tetas y me puse a chuparle el pezón. Ella al sentirlo se puso a gemir de manera cada vez más intensa hasta que se corrió, por sus gemidos se notaba que estaba teniendo un orgasmo potentísimo. Pensé en sacársela, pero ella me dijo:

-No, mi amor, quiero que sigamos follando hasta que tu leche inunde mi vientre, por supuesto no era un placer que fuera a negarle, así que seguí follandola hasta que sentí que estaba a punto de correrme, en ese momento se la saqué, me quité el condón y como ella me había pedido mi leche inundó su vientre.

En ese momento me levanté del sofá, pero mi hermana, sin duda, tenía ganas de más marcha, se puso de rodillas ante mí, se metió mi polla en su boca y se puso a chupármela, parecía que la mía era la ultima polla del planeta, dada la desesperación con la que me la chupaba, y mi polla, pese a todo el ajetreo que llevaba se puso nuevamente dura, ella al verlo dijo:

-Vaya, hermanito, veo que tienes polla para tu novia y varias, más y una de ellas voy a ser yo.

La hice ponerse a cuatro patas, sobre una mesita que había en el centro del salón, y con ella en esta postura me puse a comerla el coño. Ella se puso a gemir, y dijo:

-Hermanito esta forma de comerse el coño no debe ser solo para una mujer, más de una debemos de disfrutar de esa lengua, así que cuando nos quedemos solos en casa, me vas a comer el coño.

No me parecía mala idea así que seguí comiéndoselo, ella, una vez más volvió a emitir unos gemidos muy intensos. Hasta que dijo:

-Nunca he follado encima de esta mesa, ¿Qué te parece si lo hacemos?

Yo tampoco lo había hecho, y de otro lado mi hermana era una mujer con la que apetecería follar en cualquier sitio, así que ella se tumbó encima de la mesita y yo poniéndome de rodillas sobre este mueble, volví a introducir mi polla dentro del delicioso coño de mi hermanita, mientras me decía:

-Hermanito, nunca me cansaría de follar contigo.

Y yo con ella tampoco, así que seguí dándole gusto, pero su complejo de hermana mayor volvió a salir y me dijo:

-Mejor siéntate tu aquí quiero cabalgarte, mi amor.

Se la saqué, sabiendo que dentro de unos momentos mi polla iba a volver a estar dentro de ese paraíso, ella se levantó y yo me senté en la mesita, con las manos apoyadas en ella para mantener el equilibrio, ella se subió encima, se sentó sobre mí, con las piernas encima del mueble y nuevamente introdujo mi polla dentro de su coño, no tardó en volver a gemir, mientras me decía:

-Esto es increíble es el mejor sexo que he tenido en mi vida.

Al rato se dio la vuelta y seguimos follando, yo me sentía inmensamente feliz de tener en casa un par de mujeres que practicaban el incesto sin ningún prejuicio, y que me hacían gozar muchísimo, pero ella parecía ansiosa de cambiar de postura, se levantó de encima de mí y me hizo una señal para que yo hiciera lo mismo, después se puso a cuatro patas encima de la mesita y me dijo:

-Hermanito, ¿Te apetece seguir follando con la perra de tu hermana?

Me pude de rodillas, detrás de ella y una vez más volví a meter mi polla dentro de su adorado y caliente paraíso. Ella se puso a gemir, mientras me decía:

-Te adoro hermanito, espero que, aunque tengas novia, tengas tiempo y leche para tu hermana.
87🔥65🐳1
Sin duda terminaría haciendo un trio con chica y ella, pero no era cuestión de hablar de ello, ahora estaba solo con mi hermana y de lo que se trataba era de hacerla gozar, y cuando ella se corrió, sentí que lo estaba logrando intenté sacarla la polla, pero ella decidió, que quería que me corriera dentro de su coño, aunque fuera a través de un condón.

Cuando esto sucedió, me puse de pie, ella, otra vez vino hacia donde yo estaba y se arrodilló ante mí, la verdad es que tener a una mujer bella como una diosa, arrodillada ante ti era un sueño, ella me quitó el condón, y sacando su lengua se puso a limpiar con ella mi polla hasta dejarla completamente limpia, en ese momento yo la hice ponerse de pie y fui yo quien se arrodilló ante ella, saqué mi lengua y me puse a lamer ese coño que tanto placer me había dado, con gusto la hubiera seguido follando, pero la hora de que mi hermano pequeño, volviera se estaba echando encima, así que cuando logré que se corriera dimos por terminado nuestra sesión de sexo.

Cuando por la tarde mi madre volvió a casa los dos cruzamos una mirada que la hizo comprender que todo había ido bien.

👉 Comparte para más relatos calientes:
@relatoseroticos_ok 🔥

Índice de todos los relatos
🔥7844👍5
Al fin pude cumplir mi fantasía

Estábamos sentados en un lugar de comidas rápidas con José, cuando entra un negro, joven, con un físico atlético, en musculosa y pantalón corto donde se podía ver que escondía un instrumento descomunal.

Mientras esperaba su pedido parado, José se dio cuenta que yo no le saque los ojos de encima por un rato. “Él, te está sonriendo”… dice José.

Era claro que todos se habían dado cuenta que yo no le saque los ojos de su gran paquete.

-Podría ser interesante que pruebes una pija grande como esa, y cumplas tu fantasía, dice mientras ríe José. -¿Cuánto hace que no probas una bien grande como esa?

-Ufff, desde Cristiano, pero me parece que este la tiene más grande. jajaja.

Me estaba burlando de José porque yo le había insinuado en más de una ocasión que me gustaría ser cogida otra vez por una gran verga y en lo posible por una pija negra, es una de las pocas fantasías por cumplir, eso era exactamente lo que soñaba algunas noches. Porque como todos saben he hecho de todo, pero nunca estuve con alguien de color. Nunca tuve la oportunidad de hacerlo, no porque no me guste.

Cuando avisan que nuestro pedido está listo, me levanto y tropecé en la cola para pagar con él, fue como si una corriente eléctrica circulase a través de mí, olí su perfume muy varonil, ese olor tan erótico, me excitó tanto y al míralo a los ojos le pedí disculpas. Mi imaginación se volvió loca por unos segundos, que incluso pensé en tocarle la pija disimuladamente como que fuera sin querer, pero me contuve.

Por varias noches tuvimos sexo con José, mientras mi cabeza fantaseaba con una gran pija negra.

José nunca dejaba de recordarme a ese joven de la cantina de comida rápida, diciendo, -¿quieres que lo vayamos a buscar? ¿Cómo tendrá la pija de grande? ¿Te imaginas comiendo ese pedazo?

Eso se notaba que a José lo ponía caliente. Siempre me bromeaba con esa verga grandota, gruesa cogiéndome, lo que me ponía muy caliente. Diciéndome que le encantaría que pudiera hacer realidad esa fantasía. Lo que me ponía cada vez más loca solo pensarlo.

De todos modos, es hipotético porque ninguno de los dos le iba a proponer o preguntar si quería acostarse conmigo, como regalo de aniversario, jajaja.

Un día descubro que era tatuador y tenía su pequeño negocio a la vuelta de la cantina donde todos los días iba a buscar su comida. Aproveche, solo por curiosa en ir y preguntar lo que costaba un tatuaje. Apenas lo veo, bien vestido, con un jean donde se observaba un terrible bulto. Nos ponemos a conversar, donde él recordó el día que nos cruzamos en la cantina, donde claramente recordaba que no le saque los ojos de encima sin disimular ni un poquito.

Mi corazón latía con fuerza, mientras me mostraba distintos dibujos y que precio tenía cada uno. La idea me empezaba a calentar mucho, por ratitos me iba de la conversación soñando que haría con ese pedazo para mí. Creo que se dio cuenta, de eso, y pregunta mi nombre. Él se Llama Kadan, es sudafricano y hace varios años que vive aquí. Después de unos segundos de silencio decidí irme. Me tomo de la mano y me pregunta, ¿cuándo y dónde te lo harías? Se dio cuenta que se me caía la baba. No sé, si me decido vuelvo le respondo.

Los días pasaban, en todos los polvos, José que insistía en que me lo cogiera, y así cumpliera mi fantasía. Y mi cabeza explotaba de ganas. Un día cerré la puerta de mi habitación, me desnudé totalmente y me masturbo pensando en lo apretada que entraría esa verga en mi vagina, la sensación del tamaño de semejante pija, mientras pasaban por mi mente escenas calientes de sexo con negros bien dotados, tuve un fuerte orgasmo que me dejo feliz.

Estaba claro mi deseo, mi fantasía incumplida, tenía todas las ganas de probar su miembro, hasta quedar exhausta, lo quería como un amante, quería probar ese negro vergón, mientras le contaba esa fantasía a mi marido que me complace siempre para cumplir todos nuestros deseos sexuales.
87🔥61👍13
Un día, me decido y le digo a José que voy a hacerme un tatuaje chiquito en la cola, bien escondido en mi nalga. Y él completa la frase diciendo: y a tratar de cogérmelo, con una risa cómplice.

Decidida, voy elijo mi dibujito, arreglo el precio, el día y la hora, sin disimular mi mirada descarada, caliente que no hacía otra cosa que posarse en el bulto que lleva entre sus piernas. Al preguntar en que lugar me lo quería hacer, respondo: bien escondido, donde termina el cóccix, fue como que los ojos se le alborotaron, tuvo que acomodarse su bulto con la mano dentro del jean, y me aclara que me tendría que sacar lo que lleve puesto para trabajar tranquilo.

Llego el día y hora, me saqué mi pollerita corta para quedar en tanga frente a él y me acosté en su camilla. Se acercó y tomó una toalla y la tiro sobre mi cola. A esa altura ya me daba igual, iba a dejar que me viera todo el culo si fuera por mí, estaba caliente por él e iba a hacer lo posible por encenderle esa pija enorme.

Tocó con su mano allí donde moría mi espalda y empezaban a nacer mis nalgas. “¿Quieres que dibuje aquí?” me preguntó. Le dije que quería un poquito más abajo, bien cerquita de mi asterisco. Llevé mis manos a mi tanga y la bajé más, dejándole ver el nacimiento de la raja de mi culito. Se mantuvo callado por unos segundos, yo no podía verle, pero imagino que estaba contemplando mi cola y con ojos de quererme comer.

-OooK… Voy a empezar.

Se sentó en su butaca y se puso a mi lado, una mano la reposó en mi nalga mientras que con la otra empezó a pintar. Realmente no dolía, pero aun así gemí como una putita para conseguir excitarlo. O al menos tratar.

Mientras más pintaba, más movía mis piernas y más cedía la tanga. Creo que llegó un punto en donde más de la mitad de mis nalgas ya estaban expuestas. Si eso no lo ponía, no sé qué más podría funcionar. Cuando terminó de pintar mi pequeño dibujo bien cerquita de mi chiquito, me dio un sonoro guantazo a la cola que me hizo chillar de sorpresa. Buscó un espejo y me mostro como quedo, lo que yo veía era toda mi cola a aire con ese pequeño dibujo.

Me doy vuelta con la tanga baja donde se asomaba mi conchita húmeda, para pararme casi desnuda delante de él sin la toalla que quedo sobre la camilla, voy hacia un espejo grande que estaba ahí, me abro los cachetes del culo para ver mi cola y encontrar el tatú.

-Perfecto. Me encanta le digo. ¿A vos te gusta? Muy lindo como te queda, pocos van a descubrir mi obra responde.

-No te creas, seguramente varios van a ver mi tatú, jajaja.

Trabajo terminado, dijo. -Seguro? le pregunte, mientras seguía parada delante de él con mi tanga a la altura de los muslos.

Ahí vi como estaba respondiendo su pedazo dentro del jean, porque tuvo que tomársela con la mano para acomodarla, parecía que lo iba a romper. Se acercó a tomarme del mentón, y sin preámbulos, me tomo de la cintura. Sentí mariposas en el estómago y mucho fuego en el resto de mi cuerpo, por fin se decidió a mover ficha, mientras apoyaba ese enorme paquete sobre mí.

-Lau, soy un profesional, estuve aguantándome toda la tarde pues quería terminar mi trabajo… Pero me estás volviendo loco, vístete.

Lo tomo del cuello, me tuve que estirar, es muy alto para mí, mientras mi tanga caía al piso.

Le tomé de la mano, trayéndolo contra la camilla en donde yo estaba ardiendo. Era tan fuerte sus brazos, su sonrisa, sus ojos, su olor a macho, su confianza y su acento hacían que mi cara se ponga coloradísima.

-Quiero ver que tienes ahí entre esas piernas largas, eres un hijo de madre, me has calentado desde que te vi en la cantina.

-¿Te calenté? ¡Jajaja! Te has calentado tú solita. La verdad es que encharcaste mi camilla, Lau.
99🔥55😱6👏5👍1
Se alejó para subir el volumen de su equipo de sonido. El reggae infestaba todo el lugar, seguramente lo hizo para que nadie de afuera escuchara la sinfonía de gritos y chillidos que yo haría al ser montada por ese pijon. Comenzó a bajar el jean, me acerco a bajar su ropa interior, y ahí apareció ese hermoso pedazo, abrí los ojos como no pudiendo creer lo que era eso, me sujeté de la camilla para no caerme. No solo por el pijón que tenía ese muchacho; sino lo dura que se veía, con su pubis todo depilado y lo tenía tatuado con dibujos de llamas. Ese infeliz estaba loco, pero yo más.

Ahí me arrodillo para contemplar, recorrer primero con la mirada y después actuar con manos, lengua. Llenaba mi boca babeante, solo un pedazo entraba, el resto la tomaba con las dos manos, mientras lo miraba como se iba sacando la remera.

Me toma de los brazos, me tira en la camilla boca a arriba, al tiempo que su verga gigantesca, negra, venosa, curvada al revés, y gruesa se acercaba peligrosamente a mi conchita. Cuando se pegó a mí, empezó a frotar deliciosamente contra mi rajita. Mis carnes estaban hirviendo, lo rico que se sentía en mis pliegues húmedos, pero por lo visto el muy guacho no tenía ganas de penetrarme.

Me quité mi remera y corpiño rápidamente, separé mis piernas y con ellas rodeé su espalda, trayéndolo junto a mí. Puse mis manos en sus hombros para tener algo de qué sujetarme en caso de que hiciera revolverme del placer. Yo estaba a tope, no sé qué más quería él, empujé mi pelvis contra él para que su pija entrara de una puta vez, pero él no quería metérmela aún.

Llevó una mano a mi conchita empapada y empezó a jugar con su vergota en ella. Yo parecía una maldita poseída, quise decirle que me coja de una vez, y solo salieron balbuceos que no entendía ni yo lo que decía. Casi perdí la visión debido a la rica estimulación, mis piernas se abrieron más al igual que mis brazos, quedando colgados como si yo no pudiera controlarlos.

Lamí sus dedos que estaban, efectivamente, encharcados de mis propios jugos. No voy a mentir, no fue delicioso, pero estaba tan caliente que no me importaba nada, con mi mano tomo ese gran pedazo negro y lo posó en mi entrada. Un ligero cosquilleo nació en mi vientre, mezcla de miedo y expectación. Realmente era un pedazo de carne que no estoy acostumbrada a comer, no sabía cómo algo así iba a caberme, por más lubricada y ansiosa que estuviera. Él se apoyó y de un impulso metió la cabeza. Arañé sus hombros y me mordí los labios al sentirlo por fin adentro.

Empezó a empujar, más y más, contemplando mi cara de vicio. Cuando media pija se encontraba enterrada, lo tome de la cintura con las dos manos para frenar que no siguiera empujando, para ir acostumbrándome a ese pedazo de intruso que estaba dentro, hizo movimientos circulares dentro de mí que me volvieron loca. Se sentía tan rico, me llenaba por completa, pero tenía que aguantar para poder gozar.

Empezó a decirme palabras obscenas en su idioma, pero a mí no me importaba, yo también le insultaba en el mío. Cuando notó que las paredes de mi concha se iban dilatando y acostumbrando a su tamaño, aflojo mis brazos que lo sostenían para que empuje un poquito más, entro otro pedazo más, que me hizo gritar como una auténtica puta. Si no fuera por la música tan fuerte, se hubiera escuchado hasta el otro lado de la calle.

Eso logro que retire un poco ese miembro, viéndome babeante, con los ojos lagrimosos, continúo embistiendo, solo que más lento, caballerosamente, haciendo que empiece a disfrutar de tremenda cogida. Con lo que le susurro al oído un… ¡gracias!

Al verme sacada, entregada, disfrutando, continuo y empezó a aumentar el ritmo, empezó a aumentar un poquito la incomodidad, realmente me estaba estirando mi agujero y mis gemidos cada vez más fuertes así lo decían. Hasta que su cara cambio y empezó a moverse más fuerte, a empujar esa formidable, monumental pija. Grité, goce, dolía, pero no me importaba, era mi fantasía y la estaba cumpliendo con creces, mi vista se nubló y perdí el control de mi cuerpo, para sentir como explotaba mi orgasmo.
74🔥69👏2😈2😁1
Me tomó de la cinturita como para evitar que yo me escapara, aunque realmente yo no podría hacer nada pues mi cuerpo ya no respondía. Pero aún podía sentí cómo su pene caliente palpitaba adentro de mí, para posteriormente acabar maldiciendo, gritando, parecía que la leche no paraba de salir de su verga, que se desparramaba por toda mi panza, tetas y un chorro llego a mi hasta mi cuello.

Me dolía, ardía, por el reflejo de uno de los espejos contemplé el tremendo agujero ensanchado que dejó, con leche chorreando, recorriendo mis muslos, tetas, cuello y el cuero de la camilla. Viendo también que semejante pedazo de carne, si bien ya no tenía la dureza, seguía siendo un tremendo pollón que colgaba entre sus piernas. Intenté reponerme, pero era difícil, yo temblaba como una poseída.

Me ayudó a reponerme, recogí mis ropitas y salimos del cuartito. Cuando entré en el baño me vi en el espejo, realmente estaba satisfecha, contenta, con el objetivo cumplido, me seque con una tolla su semen en mi cuerpo, me lave la cara, lo poco que quedo deje que se secara en mi por puro morbo, para mostrárselo a José cuando llegue a casa.

Me puse mi tanga, remera y mi faldita blanca. Cuando salí del baño, me dirigí al mostrador donde él me esperaba sentado, ya vestido. Al acercarme a él para despedirme, me tomó de la manito, me dijo que le encantaría hacerme otro tatuaje. Que sería la excusa perfecta para volver a su local y poder repetir el genial polvo, volver a comer esa formidable carne negra que triplicaba el tamaño de la pija de José.

Antes de irme, como aún notaba su bulto, lo acaricié con una mano y le dije que iba a pensar lo del tatuaje.

Me despedí besándolo en la mejilla, y salí rumbo a casa para que pudiera ver el bambolear de mi culito, húmedo, con su semen seco en mi cuerpo.

Llego a casa, José me estaba esperando ansioso, para que le contara lo ocurrido, pero antes pidió verme el tatuaje. Comencé a desvestirme, mientras él hacia lo mismo, hizo apoyarme en la cama para que pudiera inclinarme y poner la colita así él, metiendo un dedo en mi culo mientras que con la otra mano palpaba mi tatuaje. Pidió que empiece a contarle mientras ponía su pija de tamaño normal en mi cola.

Una vez que termine de contarle, mientras acababa dentro de mi culo tirando chorros de leche dentro. ¿Vas a volver por ese de tatuaje? Me pregunta.

-No creo, ahora te toca a vos cumplir tu fantasía respondí.

Voy a quedarme con el recuerdo, de un macho negro y caballeroso. Que me hizo ver las estrellas cada vez que empujaba en su camilla al ritmo de su música reggae, entre las pinzas y agujas de su local. A memorizar todos y cada uno de los tatuajes de su cuerpo, sobre todo recordaré el fuego dibujado en su pubis depilado. Principalmente recordar el tamaño, la forma, venas que tenía esa increíble pija que me regalo un orgasmo, doloroso, pero intenso.

Gracias por haber llegado hasta aquí, queridos lectores, espero que les haya gustado como a mí. Un saludito muy especial a los que me han comentado.

👉 Comparte para más relatos calientes:
@relatoseroticos_ok 🔥

Índice de todos los relatos
🔥9887👍9
El regalo de cumple para mi marido

Hace un tiempo que José (para quien no ha leído nuestros relatos anteriores es mi marido) quiere hacer un trío sea con una chica o un chico, pero no es fácil conseguir con quien hacerlo, somos un matrimonio de quién casi nadie sospecha de nuestra vida sexual. Por lo que no se nos ofrecen para concretar, salvo las parejas y amigos que nos conocen, pero la gran mayoría viven lejos y se nos complica concretar.

La semana pasada fuimos a comer con José a local de comidas rápidas donde había conocido a Kadan, el negro sudafricano de mi relato llamado “Al fin pude cumplir mi sueño”. Y oh casualidad estaba él sentado en una mesa, al verlo volví a sentir esa electricidad de la primera vez que lo vi. Si bien en todo este tiempo me lo he cruzado un par de veces en el que solo nos miramos, con miradas picaras, esta vez lo tenía sentado frente mío y de espalda a José.

José inmediatamente al verlo me pregunta: ¿si me lo quería coger otra vez? Que le encantaría poder hacer un trío con él. Mientras José me seguía preguntando, él no me sacaba los ojos de encima, lo que me había hecho entrar en calor, a todo eso le iba relatando a José cada movimiento de él. Hasta que le contesto, -sí vamos a hacerlo con él. En ese instante José gira como para llamarlo a nuestra mesa y Kadan se había parado para retirarse. Lo vimos salir por la puerta.

Nos fuimos a casa, yo caliente y José también, así que a la noche tuvimos un polvo exquisito, donde me susurraba que me quería ver con kadan, que me quería ver cómo me tragaba esa enorme pija de la cual le había contado. Pasaron varios días hasta que llega el cumple de José y me pide como regalo, que el sábado pasemos la noche en un hotel de la zona.

Al llegar a la habitación, José se quedó en la recepción tratando de extraer unas latas de cerveza de una máquina, mientras yo subía sin esperarlo, pues necesitaba darme una ducha. Sabía que íbamos a tener una hermosa noche de sexo, por lo que enjabone mi cuerpo muy lentamente, pero al ver que José se demoraba en venir, cerré mis ojos y empecé a acariciarme mis pechos, luego baje una de mis manos hasta el sexo y lo sentí caliente y húmedo, comenzando a acariciarme.

Después de relajarme unos minutos, salí de la ducha, sequé mi cuerpo y lo cubrí de crema perfumada; abrí la puerta del baño y salí a la habitación. Me coloque algo de ropa, concretamente el tanga, para después echarme en la cama y descansar un poco mientras volvía José, que debía haberse ido a buscar cerveza a Europa, de lo que tardaba. Mientras el sueño me invadía, recordé nuevamente la imagen de cómo me había comido esa enorme pija de Kadan y de cómo me alegraba que José quería invitarlo para que hagamos un trío que me tenía inquieta para concretarlo lo antes posible.

Tras lo que me parecieron solo unos instantes dormida, un ruido alteró mi descanso y al abrir los ojos mi sorpresa fue enorme: Frente a mí, sentado en la cama totalmente estaba Kadan. Me miraba fijamente mientras se tocaba sus entrepiernas. Al principio como que me asusté un poco e intenté taparme con la sabana, pero la presencia de José en la habitación me tranquilizó.

-Tranquila Lau. He ido a buscar a nuestros amigos y les he explicado nuestra fantasía. Saben que, si tu no quieres, no habrá nada que hacer y se irán, así que depende de ti lo que quieras hacer.

El plural me sorprendió, pero lo aclaré rápidamente al ver que, algo más allá, estaba otro negro con un cuerpo fuerte y musculado.

Estaba claro que José había decidido por mí, me había evitado tener que elegir compañero esa noche, porque eran los tres para mí, mi marido y los dos negros. No pude articular palabra por la vergüenza y por el temor que me inspiraba la situación, más de lo que había imaginado en mis sueños más húmedos y calientes; no bastaba con una sola, sino que tenía a mi disposición dos enormes vergas negras y que, si yo quería, las disfrutaría toda la noche, además de la de mi marido.
107🔥64👍3👏2🌭2
Antes que pudiera arrepentirme de lo que estaba a punto de hacer, los dos se acercaron hacia mí, arrancaron la sabana, dejando mi cuerpo casi desnudo frente a sus ojos, y se juntaron conmigo, cada uno, por un lado, de forma que los tres cuerpos se convertían en uno solo, mientras sentía como sus bocas comenzaban a besarme los hombros y sus manos me acariciaban.

Tener dos negros esculturales hizo que cediese mi temor, y al ver a José en la punta de la cama con una sonrisa, lograron excitarme muy rápido. Sus manos recorrían toda mi anatomía, mientras sus bocas hacían lo mismo, devorando mi cuello, mis pezones. Mientras con sus manos se iban despojando de sus pantalones, remeras y calzoncillos, a tiempo que resaltaron enseguida en mis ojos sus enormes troncos venosos negros, a través de mi rabillo veía a José como también se desnudaba, me estaban volviendo loca y ellos lo notaban.

Kadan comenzó a hablarme al oído, calentándome con sus palabras, de contenido crecientemente sexual y animal: -Eres preciosa Lau, tienes unas tetas divinas, estoy deseando saborearte. Mira que dos pijas tienes para ti princesa, te vamos a hacer gozar de verdad, te vamos a coger como nunca, te vamos a montar como animales hasta saciarte. Yo ya estaba a mil; me sentía como una estrella de una película porno, así que simplemente me dejé llevar, sintiendo como sus manos recorrían mi sexo, desde delante y desde detrás, a veces desde los dos lados al unísono. Volaba de calentura, ansiando ya probar esos enormes falos y ser por una noche la más viciosa de las mujeres.

Poco a poco me fui soltando y me animé a tocarles, comprobando de esta manera la medida y dureza de sus penes; pero la verdad era que la realidad superaba en mucho a la ficción: cuando las tuve en la mano comprobé que eran como rocas de duras y de un grosor increíble, venosas con una cabeza que sobresalía de mis manos. Sentí como palpitaban cuando comencé a masturbarles muy lentamente, haciendo que crecieran aún más. Cuando los dos estuvieron casi completamente bien duros, me senté en la cama y se colocaron frente a mí, dejando sus pijas a la altura de mi cara, a mi disposición, por supuesto que entendí lo que querían y comencé a lamérselas y chupárselas, alternando mi boca de una a otra.

La verdad es que me costaba, meterme aquellos enormes troncos en la boca, porque no la tenía acostumbrada ese grosor. Pese al esfuerzo que me costaba hacerle, me esmeré en mi trabajo, con ánimo de hacerles gozar, buscando su placer. Las besaba suavemente la punta, forzando con mi lengua su abertura, dejando que mi lengua jugase en torno a ellas, hasta que me la metía hasta donde podía en la boca, sin dejar de acariciar sus enormes huevos, sintiendo como el aroma de sus penes me embriagaba, me excitaba, me volvía loca. Más de una vez junte sus dos vergas en mi boca y, aunque lógicamente no podía metérmelas, me excitaba sentir como se tocaban entre ellas, pugnando por abrirse hueco y penetrar en mi boca, hasta la campanilla.

Durante un rato alterné la boca entre las pijas de ambos, mientras me deleitaba rascar sus huevos, y oprimiendo con un dedo de cada mano la entrada de su culo, lo que lograba ponerlas como piedras, sin dejarme interrumpir la mamada, acariciaban ya mi húmedo y caliente sexo, haciéndome estremecer.

José, mientras tanto, giraba a nuestro alrededor, tratando de no perderse ni una imagen de lo que sucedía. Yo no podía creer que estábamos metidos en medio de una orgía, en la que dos sementales me iban a recoger a la vez, como había visto más de una vez en las películas porno.

Kadan, que tenía la pija levemente más grande y gorda que Mike hizo que me recostará en la cama, me abrió las piernas, colocándose entre ellas para comenzar, ¡¡¡por fin!!! a lamerme el sexo. Siempre me ha encantado el sexo oral y mi marido lo hace muy bien, pero sentir esa lengua grande en mi clítoris y como, luego, se introducía hasta donde podía en mi vagina, me estaba haciendo delirar, mientras sentía como Mike chupaba mis pezones, estrujándolos con sus manos, mientras yo no dejaba de masturbarle.
109🔥52👍2
Kadan me absorbía el clítoris y los labios del sexo con sumo deleite, alternando besos, sorbidas, presiones y pequeños mordiscos que me tenían al borde del infarto, ello sin olvidar que sus manos, de vez en cuando, exploraban mi húmeda cueva, con esos dedos largos y gruesos que casi llenaban mi interior.

Después de unos minutos de gozar terriblemente con esa lengua, Kadan se levantó, y apuntó su estaca a la entrada de mi conchita, jugueteando unos momentos con ella, frotándola por mis labios vaginales, dándome una serie de golpecitos muy sensuales y excitantes, como si estuviera llamando educadamente a la puerta. Yo, a esa altura, no aguantaba más y estaba a punto de suplicar que me cogiesen de una vez, cualquiera de los dos. Necesitaba ser penetrada en ese mismo instante, así que agradecí ver como el negro agarraba un preservativo de talla XXXL y se lo ponía.

Mi marido al ver lo que iba a ocurrir se acercó a mí, me beso y muy tiernamente me dijo al oído:

-Tu manda amor ¿Quieres sentir ya esa pija? Aun puedes echarte atrás, porque cuando la tengas dentro ni tu ni yo podremos pararles.

-Siii, quiero sentirla, le respondí, jadeando.

-Señores, -dijo José dirigiéndose a los negros-todos a gozar.

Kadan, no tardó en aceptar la invitación de manera que aquel tronco de carne que palpitaba en la entrada de mi sexo.

Me estremecí había llegado el momento de la verdad, el momento en que me iba a ensartar con esa enorme verga que deseaba tener dentro ante la mirada de José y Mike. Kadan no se hizo ya esperar y apoyó la cabeza de su pene en la entrada de mi vagina, haciendo fuerza para meterla; al ver que le costaba penetrarme, porque mi sexo no acaba de dilatar lo necesario para acoger dentro aquella enorme tranca, el otro negro apoyó las manos en mi pubis y abrió lo más que pudo mis labios vaginales, consiguiendo, de esa manera, que esa cosa enorme comenzara a deslizarse dentro de mí, haciéndome sentir como si me estuvieran literalmente partiendo.

Mientras entraba centímetro a centímetro, gramo a gramo, al mismo tiempo que se dejaba caer sobre mí. Solo la extrema excitación conseguía aplacar el dolor que me causaba esa enormidad dentro de mí, esa sensación de romperme, de estallar, de morirme de gusto y dolor.

Empecé a gemir primero y luego a gritar, sintiendo como mi vagina se llenaba de carne negra caliente; me la metió a fondo, todo lo que pudo, hasta chocar con el fondo, como si quisiera partirme, disfrutando con mis gritos enloquecidos.

Tenía la sensación de que la pija llegaba hasta mi estomago de la profundidad de sus embestidas, intensas y controladas, haciéndome gozar de verdad. Empapando mi concha, cada vez más dilatada y adaptada a las dimensiones de tan enorme verga que me estaba volviendo loca, me adapte a las embestidas de Kadan, abriendo con fuerza mis piernas. En un segundo pude ver la mirada de mi marido, que con su mano se acariciaba su pija completamente erecta, y a Mike sentado a mi lado. El morbo que me daba ser la perra de otros hombres delante de mi marido era inmenso, increíble. Me corrí enseguida aullando de placer, sin que me importase que me pudiesen escuchar otros clientes del hotel.

Kadan me dio la vuelta para poder penetrarme por detrás, en cuatro, posiblemente la postura que más me gusta, comenzando a embestirme como un toro, con fuerza creciente, dándose cuenta de cómo mi coño ya estaba enteramente adaptado a sus dimensiones. Mike se puso frente a mí y me introdujo su grueso trozo de carne en la boca, de tal modo que por fin tenía dos enormes penes tanto por delante como por detrás, José ya no pudo aguantar más, se situó junto a Mike, permitiendo que yo pudiese degustar los dos trozos con mi boca, donde ambos se turnaban en entrar y salir, mientras Kadan no dejaba de martillearme por detrás.
86🔥58👍3🤡3
Así estuve, como una perrita a cuatro patas durante un buen rato, sintiendo esa enorme verga en mis entrañas, mientras una polla negra y otra blanca se turnaban en ocupar mi boca, que pasaba de una a otra con avidez, degustando sus diferentes formas y sabores. Me hubiera encantado agárraselas con la mano, como sé que le encanta a mi marido cuando se la chupo, pero la postura de perrita no me lo permitía, ya que necesitaba toda la fuerza de mis brazos para aguantar los embates de Kadan, completamente fuera de control, penetrándome como una bestia, mientras me agarraba con fuerza el culo, con sus grandes manos, a la vez que me lo palmeaba, como haría un jinete con su yegua.

Me montaron en esa postura durante unos minutos más, afortunadamente Kadan, dejo su puesto a Mike, de tal forma que esos troncos intercambiaron sus agujeros, permitiéndome recuperarme un poco, mientras se intercambiaban de posición. La única que no cambiaba era yo, pues seguía como una perrita, a cuatro patas sobre la cama, con las dos vergas bien dentro de mí, volviendo a gritar de gusto mientras José arrima su blanca carne a mi boca otra vez.

El garrote de Mike era algo más ligera que la de Kadan. Mike era, tan bueno como Kadan; se movía de un modo delicioso, buscando con su banana negra cada recodo, cada pliegue, rotando su trozo sin estar solo pendiente de meter y sacar. Vaya cogida que me estaban dando esos dos –pensé-que parecían que no se iban a cansar nunca.

Después de un placentero rato, Kadan se recostó en la cama boca arriba y me obligó a montarme sobre él, por lo que aproveche para hacer algo que me encanta y que, si no me equivoco, gusta a cualquier hombre que ha tenido la suerte de estar conmigo, masturbarme con su verga dura, apoyando mi cuca sobre ella, sin llegar a metérmela, mientras me froto el clítoris contra la enorme extensión de carne negra, encantada de sentir el grueso tronco contra mi zona genital, veo la cara de satisfacción del hombre bajo mi cuerpo, orgulloso de su fuerza, de lo excitada que estoy con su verga dura, grande, gorda, larga, gozosa.

Solo aguanto poco tiempo así, así que enseguida tuve la necesidad imperiosa de volver a tener la vagina llena de verga negra nuevamente, así que esta vez soy yo quien se abre un poco de piernas y, suavemente, agarrando con la mano el tronco negro, me dejo caer introduciéndome centímetro a centímetro esa maravilla de la naturaleza, hasta sentirla dentro, muy dentro, sin dejar ni un resquicio sin llenar.

Subía y bajaba como podía, tratando de adaptarme al enorme falo, que, en esa postura, me llegaba aún más dentro si eso era posible, sorprendida de la profundidad de mi cajeta, capaz de acoger esa monstruosidad; no podía creer que me estuviesen metiendo esa tranca, mientras me miraba en el espejo pude aumentar el ritmo de mi cabalgada hasta casi saltar sobre ella, mientras veía la cara de extremo placer de Kadan.

José se colocó nuevamente frente a mí, lo que me permitió agarrarle su palo que a comparación era corto, flaco, pequeño, pero duro también como una roca.

-¿Te gusta amor? ¿Te gusta? –me pregunta con la voz entrecortada por la excitación, mientras me acaricia la cabeza, animándome a seguir con la mamada que le estoy dando.

-Me encanta cariño, me encanta… Me vais a matar de gusto entre los tres.

-Chúpamela, cariño, chúpamela así –me grita José, metiéndome su dura pija hasta la campanilla.

Mike se puso a mis espaldas y apoyó su cuerpo contra el mío, mientras me acariciaba las tetas y besaba mi cuello (cosa que me fascina), obligándome con su peso a inclinarme hacia delante, haciéndome caer sobre Kadan. Al sentir el contacto de la carne dura de Mike a la entrada de mi culo, volví a mí de inmediato. Aunque me moría de las ganas de que Mike me enculara con su enorme verga me negué, no me animé a que meta semejante tronco en mi cola. Creo que mi marido entendió mi pensamiento, porque acercándose a mí me dijo al oído:

-Vaya verga tiene Mike, Lau. Te la voy a dar yo, que la mía te gusta mucho en el culo.
92🔥57👍3😈2
Mike, comenzó a prepararme el agujero, mientras yo seguía ensartada en el rabo de Kadan; me excito sobremanera sentir los dedos grandes del negro recorriendo mi pequeño agujero, con una buena cantidad de gel lubricante, comenzando a dilatármelo poco a poco; mientras yo perdía el control con gritos al sentir esos dedos moviéndose con fuerza. José lo corre a medida que retiraba su enorme dedo de mi culo, apoyó la cabeza de su glande en mi agujero y comenzó lentamente a ensartarme su miembro centímetro a centímetro, al tiempo que Kadan, no paraba de rellenar el otro agujero con su bestialidad.

Me volví loca de excitación al sentir como entraba con facilidad en mi cola dilatada la verga de José que lo hacía con sumo cuidado, casi con dulzura. Me encanta el sexo anal, pero estaba tan sumamente salida y Kadan me estaba dando un repaso tan intenso por el coño que no pude aguantar la llegada de otro orgasmo increíble.

Poco a poco ambos aumentaron la fuerza y velocidad de sus embestidas, haciéndome gritar como una perra, sin control, logrando que me corriera una y otra vez.

Sentía como las dos vergas me llenaban de placer e imaginé que ellos también estaban gozando, porque rugían y gemían, arriba y abajo, mientras sus copiosos sudores se mezclaban con el mío. Yo hacía mucho tiempo que había perdido el control, pasando a gritar y jadear como una loca, sin importarme que pensasen mis vecinos de habitación, que imaginé pegados a la pared medianera escuchándome.

Mike que estuvo a mi lado solo tocando mis tetas y observando cada detalle, colocó su duro trozo en mi boca permitiendo que me la tragarse hasta donde entraba con las pocas fuerzas que me quedaban.

Era impresionante verme reflejada en el espejo viendo como tenía todos mis agujeros ocupados. Llegué a pensar que nunca se correrían, que eran incansables y que lograrían matarme de placer y cansancio, porque no parecían dejar de tener ganas de taladrarme con sus vergas, siempre duras y fuertes.

Era impresionante sentir dos pedazos de carne dentro de mí al unísono, sentir como se compenetran en entrar y salir, sentir como parecen acariciarse a través de la delgada membrana que separa mi coño de mi culo.

José alcanzó el sumun de excitación al que todo hombre llega en algún momento y saliendo de mi culo, varios chorros caen sobre mi espalda, el cuello y, finalmente mi cabello. Casi al mismo tiempo Mike empieza a rugir mientras yo seguía chupando hasta que note que se venía, me la saque de la boca y su leche empezó a desparramarse en mis tetas, estómago y sobre Kadan que estaba debajo, que había demostrado estar un escalón por encima de los otros por su fuerza y aguante, que seguía moviéndose dentro de mi concha ya totalmente floja y adaptada a su verga, y al que parecían aún quedar aún ganas para seguir montándome como una perra.

Kadan me dio la vuelta y, colocándome a cuatro patas sobre la cama, me pidió dármela por el culo cosa que no acepte, y de un solo empujón la metió en la floja y dilatada cajeta, que acogió sin problema el grosor de aquella verga.

Era increíble Kadan. Yo ya quería que acabe, no daba más y él seguía poniendo la máxima intensidad en cada embestida, como si fuera el primer polvo que echaba esa noche.

No sé las veces que acabe. Kadan era un amante excepcional, pensé que él había tomado alguna pastilla para no acabar porque me cogía con enorme fuerza, pero sin resultar en ningún momento violento, logrando que el enorme dominio que en ese momento tenía sobre mi fuera una experiencia deliciosa.

Ahí decidí dar mis últimas fuerzas y moviendo mis caderas en torno a su verga, aguantando sus palmadas en mi culo sin protestar, gritando, para que el macho que me montaba se sintiese reconocido, orgulloso de coger una mujer como yo.
79🔥62👍3👏3
No podía más, estaba a punto de rendirme y de suplicarle que parase de una vez, de rogarle que dejará, porque no podía más. Estaba agotada, me habían destrozado, dominado y sometido. Sentí que me había domado, que me dejase descansar o me iba a matar. Kadan parecía no cansarse nunca y me embestía enloquecido, palmeándome con la mano mi culo enrojecido que me ardía de los golpes. Sin embargo, hasta sementales como Kadan acaban por cansarse, así que sentí verdadera alegría cuando noté los primeros estremecimientos, como las embestidas de Kadan se volvían irregulares, sus bufidos de placer más fuertes. No había duda, iba a acabar, así que feliz con ello me preparé, comencé entonces a rotar mi argolla en torno a su enorme cilindro.

Seguí animándole con mis últimas fuerzas con gritos hasta sentir como los chorros de Kadan llenaban el preservativo, sentía como aquellos enormes testículos se vaciaban en mi interior, hasta la última gota, y percibo como caía completamente agotado, se estremecía sobre mí, haciéndome sentir su peso y corpulencia. Debía estar agotado, pero yo estaba destrozada, no podía más, había llegado a mi último aguante después de haber sido recogida y culiada.

Conseguí salir, como pude de debajo de Kadan, y colocándome frente a los dos negros, me arrodille frente a ellos y sumisamente, se las tome con mis manos, a sus vergas ya semi flácidas, mientras ellos acariciaban mis tetas que todavía tenían restos de leche. Me sentía esplendida, después de haber superado, la prueba de las tres pijas, sobre todo las de los sementales negros que me había montado durante casi hora y media.

Mientras yo me acurrucaba en la cama, exhausta y agotada, ellos se levantan y veo como mis sementales se vestían y despedían de José, tratando de convencerle para repetir pronto. Oí como Mike comentaba a José la posibilidad de hacerlo en su habitación, mientras me daban un nuevo repasito con sus manos y un beso de despedida. Mi marido les contestó que por ahora estaba bien, que ya solo me cogería él.

Al irse ellos me levanto de la cama, le tomo la mano a José y nos vamos al baño a darnos una ducha juntos. Sonrío mientras José me enjabona el cuerpo para sacar la leche pegada y casi seca que tenía, contenta por la terrible tarde noche que pasamos le agradezco a José, y le digo: ¿qué más quieres que te regale para tu cumpleaños?

👉 Comparte para más relatos calientes:
@relatoseroticos_ok 🔥

Índice de todos los relatos
168🔥106👍37🤗9😁4
Mamá necesito que me ayudes. Masturbaciones

Me desperté muy bien, había dormido en paz. Masturbarme pensando en el enorme pene que tiene mi hijo era algo que me dejaba sumamente sedada, los orgasmos eran fuertes y luego venía la paz.

Hacía ya mucho tiempo que había dejado de lado la discusión interna si estaba bien o no calentarme con su figura.

Es verdad que luego de tomar posición con respecto a eso había dado un paso más: observarlo en secreto, espiarlo para obtener mejor información y así alimentar mis sesiones de auto placer. Pero la noche anterior que me pidió ayuda para satisfacer a su novia había generado un efecto dominó en mi interior que me llevaba a soñar con algunas cosas que antes parecían imposibles.

Me calentaba él, su juventud, su figura y su pene. Además de ser la persona que más amo en este mundo, lo daría todo por él y haría todo lo que desee para hacerlo feliz.

Me levanté de la cama y me puse una remera suya vieja y estirada. Tapaba apenas mis nalgas y decidí salir así del cuarto. Quería excitarlo y ver cómo se le ponía la verga dura por debajo de sus bóxer. Ya había hecho este tipo de cosas pero nunca tan provocativa, era el primer paso del plan.

El objetivo era de a poco ir levantando la tensión sexual y con la excusa de ayudarlo, lograr nuevas experiencias que me permitan seguir masturbándome con más fuerza.

Caminé por toda el pasillo despacio, dejé la puerta del baño entreabierta para hacer pichi y que me escuchara, fui a la cocina y el living pero no estaba Damián. Al final golpee la puerta de su cuarto, nadie respondió y abrí (no esperé mucho… era hermoso verlo acostado con las erecciones matinales que tiene). No estaba en su cuarto, encontré toda su ropa tirada y en el piso una remera toda manchada, me enojé un poco con él. Ya no era un niño. Saqué una foto de todo el desorden y se la mandé junto con la frase “¿se puede saber que es todo este desorden?”.

Me fui a trabajar, volví sobre las 19 h y no había tenido respuesta suya. Me cambié de ropa, lo mismo que en la mañana. Tanga negra, ancha por las caderas para que no se me incruste y su remera vieja que me quedaba grande.

Al fin llegó mientras yo miraba tele, le tocaba cocinar a él hoy.

-Hola má.

-Hola Dami, no me contestaste en todo el día, ¿pasó algo?

-Estaba con muchas clases y no quería mentirte con respecto a la foto pero no quería hablarlo por mensaje.

-Bueno ya fue eso, me enojé por el desorden. Cambiate, ponete cómodo y acordate que hoy te toca cocinar.

-Ehh si pensaba hacer un arroz con pollo.

-Perfecto. (Me paré para ir a la cocina a poner todo en orden)

Noté como se quedaba mirando el rebote de mis pechos primero (exageré un poco el movimiento para que rebotaran más) y las nalgas después, cuando pasé por delante suyo. Había logrado el efecto que buscaba. Después de un par de pasos, me di media vuelta y lo agarré con sus ojos en mi culo. Me excitaba sentirme deseada por él. Le sonreí de forma pícara:

-¿Se te perdió algo? Tu cuarto queda por el pasillo… la puerta antes del mío. Dale.

-Voy (entre risas nerviosas)

Acomodé las cosas para que cocine. Puse una silla de frente a la mesada contra la pared pero separada de la mesa de la cocina. La idea era que cuando se volteara pudiera verme entera y yo verlo de cuerpo entero a él. Me acomodé en la silla y apoyé mi pie en otra, así tenía mi pierna flexionada y podía abrirla para que viera mi entrepierna cuando se girara. Cuando me daba la espalda podía tocarme sin miramientos muy cerca suyo sin que se diera cuenta. Estaba muy excitada y caliente, no podía creer lo que iba a hacer.

Salió todo a la perfección con el agregado que él se puso un bóxer y una remera vieja como yo y nada más. Su erección se notaría muchísimo. Empezó a cocinar de espaldas a mí la conversación iba por cualquier lado hasta que me confesó que la remera toda sucia de su cuarto era de semen, luego de haberse masturbado anoche.

Eso me puso a mil, a los dos nos había calentado la situación y no se frenó. Es muy parecido a mi pensé, heredó el morbo de su madre.
150🔥77👍16🥰10🥴2
Levanté la rodilla y apoyé el pie en la otra silla como lo había planeado, se veía toda mi entrepierna pero de forma disimulada. Yo notaba mi excitación y como me estaba mojando internamente, pero no había evidencia todavía en la ropa interior. Si me acariciaba un poco ya aparecería la mancha de flujo en mi tanga. Me calentaba que la viera. Me toqué un poco y decidí que era momento que me mirara.

-Damián, date vuelta y mírame a la cara que te quiero preguntar algo. ¿Vos te pajeaste porque te calentó lo que hablamos ayer juntos?

Se dio vuelta y quedó petrificado, me recorrió con su mirada y se detuvo en mi concha. Me excitó ver como su verga se empezaba a endurecer y crecer. No lo puede contener es una reacción física, se excita y se le para. Y lo que a mí me calienta es que se excita conmigo.

-Damián podés concentrarte un segundo y responderme con la verdad.

-Perdón mami, no. No fue eso lo que me calentó.

Sus palabras me rompieron por dentro y todo el castillo de naipes que yo me había armado se derrumbó. No me di cuenta que era todo imaginación mía, mi calentura me había hecho ver cosas donde no había. Sus erecciones son eso, una erección de juventud, una respuesta física a un impulso. No había deseo, no había calentura, morbo o excitación. Yo era la que completaba con mi deseo las partes de la realidad que no existían, el resultado entonces era una película donde yo era la protagonista y él el galán de la novela que obviamente se quedaba conmigo. Vivíamos sin problema en ese mundo de placer y goce sin que existieran dudas, problemas o remordimientos. Un mundo donde el incesto no existía y todo era placer correspondido.

Bajé la cabeza y mi pierna, ya se me había secado todo, su respuesta había sido clara.

-Perdón mal interpreté todo hijo. Perdón. (me sentí totalmente avergonzada)

-No mamá lo que me calentó mucho y me hizo acabar como nunca fue verte a vos como te metías los dedos en tu concha y te pajeabas.

Se acomodó la pija para que no tensará tanto el bóxer de tela. La puso mirando hacia arriba y a un costado.

Era enorme y si se había excitado conmigo.

Me vi tentada a bajarle su ropa interior y mamársela ahí en el medio de la cocina, que me llenara de leche la cara y la boca. Quería sentir su semen caliente en mi, quería chuparle la pija a mi hijo. Toda mi excitación había vuelto como un tsunami y con más fuerza que antes, estoy hecha una puta sin frenos.

-Damián, no sé qué decirte. Deberíamos de acordar cómo vamos a seguir con esto. Está claro que somos dos adultos conviviendo en una casa pequeña… Y que nos damos autoplacer y disfrutamos de eso.

-Me encanta verte gozar, me gusta que disfrutes mamá. Por mí no es necesario que te persigas ni te escondas.

-Bueno podríamos aprovechar esta charla para trabajar sobre tu tema de ganar conocimiento sobre cómo hacer gozar a una mujer. (no sabía como continuar sin verme tan puta)

Quería que todo pasara ya con mi hijo pero no podía lucir desesperada, tenía que ir con cautela. Así que pensé un poco de masturbación frente a frente y con la excusa de enseñarle lo que una mujer experiente y pajera sabe, podía ser perfecto.

-Hijo vos ya sabes que yo me toco y me doy placer a mí misma. Te voy a mostrar como lo hago y vos vas a tener que atender.

-Si me encanta ¿vamos a tu cuarto?

Si lo llevaba a la cama no sabía si me iba a contener así que preferí que sea ahí en la cocina.

-No, vamos a hacerlo acá.

Me subí a la mesa de la cocina separé mis piernas y empecé a frotarme por encima de la tanga todo a lo largo de mi concha, la sentía hervir y podía notar la humedad que tenía en mis labios vaginales. Esa mesa que tantas veces nos había alimentado ahora cumplía la función de servir nuestros mayores instintos sexuales y depravados. Era una mesa de madera pintada de blanco, la imagen debería ser hermosa, apoyaba mi espalda contra la pared sentada con las piernas abiertas y flexionadas mirándolo a él. Mi tanga negra contrastaba con la mesa así como el frío de la superficie y mi calor interno.
159🔥88👍8🍌6😁1
-Ya te dije que todas somos distintas pero a mí me enloquece que primero me acaricien y me refrieguen mi humedad por toda la concha. (Hacia los movimientos por encima de la tanga) y que se centren un momento en mi clítoris, con presión pero sin velocidad. A veces solo apretarlo, ¿ves así? (Me apretaba con tres dedos mi clítoris) y cuando siento la presión no puedo aguantar moverme así buscando frotar mi concha.

-Mamá me calienta mucho eso, necesito sacar mi pija del bóxer y pajearme.

-Si Dami hacelo sin problema. Solo que para estar en igualdad de condiciones yo también me voy a sacar mi ropa interior.

Levanté la cola y llevé mi tanga hasta el doblez de las rodillas. La dejé ahí y pude ver en su parte interna una gran mancha de flujo, el color negro ayudaba a disimular. Mi hijo por primera vez sacó frente a mí su enorme pene, era hermoso. Tiró su piel hacia atrás y dejó al descubierto una cabeza gruesa y roja. Lo quería tener dentro de mí. Empecé a pasar mis dedos por mi conchita y con las dos manos separé mis labios vaginales para que vea toda mi concha. No estaba depilada, ni preparada para esa situación. Pensé la próxima vez será distinto.

Mi hijo empezó a pajearse con fuerza y yo decidí meterme dos dedos dentro, bien profundo buscando la parte rugosa del interior de mi vulva y frotarla. Darme mucho placer, tres dedos dentro. Presionando. Moviendo mi cadera para frotar también el clítoris con la palma de mi mano.

Ninguno hablaba yo jadeaba mirando como se masturbaba y el miraba fijo mi concha rosada, abierta y empapada.

Cuando de repente vi que se quedaba quieto, inmóvil y empezaba a eyacular copiosamente y con mucha fuerza. Regó la mesa de la cocina donde yo estaba subida, mis piernas, la tanga que tenía en la mitad de mis piernas flexionadas y algunas gotas cayeron en mi estómago ensuciando su remera. Esas gotas gruesas y espesas traían mucha leche acumulada lo pude notar claramente. Caían con fuerza. De color más bien crema ahora generaban un nuevo contraste con lo blanco de nuestra mesa de cocina.

Me enloqueció verlo acabarme arriba. Me metí los dedos bien profundo y me apreté la concha y el clítoris. Ardía de pasión y éxtasis, acabé dos segundo después que él y sentí como caía mucho flujo de mi sexo y corría a mi cola para enchastrar también la mesa como él.

-Damián hijo mío, estabas muy excitado. Acabaste muchísimo.

-Mamá esto es mucho mejor que el porno, verte de cerca, sentirte gemir despacio, oler tu olor a sexo y excitación me llevaron muy rápido a acabar.

-No te voy a negar que ver como te tocas me enloqueció. ¿Puedo confesarte algo? (dije esto todavía con la mano cubriendo mi sexo, todavía escurría mi miel vaginal)

-Creo mami que podés confesar lo que quieras.

-Tenía mucho miedo que esto pasara, pensé que te ibas a volver loco y te ibas a enojar muchísimo conmigo. Pero yo deseaba esto hace mucho.

-Nunca lo pensé, nunca. Ayer descubrí que sos una mujer y que me mirabas mi pene y que te tocas muy rico… Y ahora que te calentás conmigo. Nadie puede saber esto.

-A nadie se lo voy a decir.

-Mamá sos hermosa y me calentás mucho. (su pene estaba volviendo a endurecerse, ¡Que juventud!)

Tenía que refrenar un poco lo que estaba pasando, yo soy la mayor. Pero estaba prendida fuego por dentro. Bajé mi tanga, empapada y sentí el frío de su humedad contra mis labios que también estaban empapados pero calientes. Me bajé de la mesa y me paré frente a él su pene chocó con mi estómago, era más alto que yo me había pasado en estatura hace años.

-Damián, seguimos siendo madre e hijo, no quiero que esto nos confunda. Iremos despacio por ahora te mostré lo que a mí me gusta en la previa del sexo, algo de las caricias íntimas pero faltan muchas cosas.

Me di media vuelta y mientras me iba de la cocina le dije “ahora me voy a bañar tal vez me toque de nuevo pero el siguiente paso lo daremos mañana”, caminaba toda excitada y conteniéndome. Él quedó duro como una estaca espero que se masturbe pensando en mí.

👉 Comparte para más relatos calientes:
@relatoseroticos_ok 🔥

Índice de todos los relatos
169🔥92🍌15🤗3🥰1
Mamá necesito que me ayudes. A coger

Después de haberme pajeado con mi madre, estaba pronto para ir con mi novia Cari.

Le mandé mensaje en seguida “¿cuándo podemos ir al cine Cari?” Lo tenía todo planeado: iríamos al cine, ahí no podíamos desnudarnos ni nada pero si podría masturbarla y que ella me haga lo mismo. Ya sabía cómo hacerlo, mamá me lo había mostrado. Luego vería cómo seguir, pidiendo ayuda a mamá. Pero quería dar un paso con mi novia en este tema porque no la quería perder. Ella seguía reclamando pasar de los besos.

Por fin llegó su mensaje de respuesta:

–¿Al cine? No hay nada bueno para ver.

–Por eso Cari, la peor película en el peor horario

–Jajaja entonces llevo pollera corta y holgada ¿no?

Todo estaba encaminado al final del día nos encontraríamos en el shopping para ir al cine. No tengo idea del nombre de la película de hecho entramos cuando ya había empezado y nos sentamos en los últimos asientos. No se veía nada, pero si había otras parejas todas repartidas por la platea muy separadas. No éramos los únicos con ese plan. El ambiente tenso ya se sentía antes de entrar.

Cari se sentó y me besó con fuerza, no estaba para perder el tiempo. Yo hice lo propio y le pedí que se quedara mirando adelante pero le sugerí que abriera sus piernas para estar más cómoda. Sonrío y así lo hizo.

Comencé acariciando su muslo y fui directo a su entrepierna levantando levemente y despacio su pollera, comprobé para mi asombro que no traía bombacha. Ella levantó su pollera y tapó mi mano, de forma rápida y brusca. No estaba para perder el tiempo. Lo primero que noté era que estaba muy caliente y húmeda, todas las caricias resbalaban. Ella metió su mano por dentro de mi jean mi verga salía por encima de la cintura del pantalón, así que fue fácil agarrarla. Hice lo que mamá hacía, primero lubriqué mis dedos con sus flujos y subí derecho a su clítoris pero no lo encontré tan fácil como lo tenía mi mamá, aunque sabía que allí estaba. Círculos, caricias y roces.

A veces con más presión y otras más suaves, por momentos solo presión y noté que ella movía sus caderas buscando frotarse con mi mano. Lo estaba gozando mucho, gemía y respiraba con fuerza. Su placer era muy grande porque no movía su mano, estaba concentrada en su placer. La masturbación de ella fue bastante rápida, dejó de prestar atención en mí y se dedicó a gozar con mis caricias y sus movimientos. Gozó y disfrutó hasta que llegó al orgasmo, fue evidente cuando con su otra mano apretó la mía por encima de su pollera mientras movía sus caderas.

El mensaje sin hablar era: “no saques la mano, seguí así que voy a acabar”. Me quedé con el plan no le introduje ningún dedo dentro de ella solo me concentré en lo que estaba haciendo y que ella explotara de placer. Acabó con su mano presionando la mía y apretando sus piernas. Un momento se detuvo así y gemía fuerte. En ese momento la bese y sostuve su cara con mi otra mano, ella solo apenas podía rodear mi verga con sus dedos.

–Disfruta mucho Cari, quiero que no te olvides de la primera vez que te hice acabar.

–Dami amor, todavía no me la metiste y ya me encanta hacer el amor contigo. Ahhh no pares, seguí así.

–Me excita mucho verte disfrutar.

–Ahhh hermoso, agradezco a quien te enseñó hacer esto. Acabé como nunca me hicieron acabar.

–Me encanta hacerte feliz así.

Me besó y corrió mi mano de su entrepierna.

–Ahora te toca a vos, pero necesito concentrarme saca la mano de ahí.

Le hice caso. Ella desprendió el botón del pantalón y bajó el cierre dejando toda mi verga liberada. No tuvo que pajearme mucho estaba muy excitado, no fue una gran masturbación hablando técnicamente solo se dedicó a subir y bajar su mano rápidamente. Básico y letal para mi placer. Acabé de forma copiosa y ella dirigió mi eyaculación hacia adelante. No sé cuán lejos fueron los primeros chorros de mi leche pero una o dos filas de asientos seguro. Después de acabar su mano quedó un poco salpicada, me miró y llevándose el reverso de su mano a su lengua me dijo: “la próxima vez, la quiero adentro”.

–¿Adentro de dónde?
162🔥66🥰7🐳2👏1