–De mi concha o de mi boca pero adentro.
–Te tomo la palabra.
Me beso de nuevo.
–¿Es necesario quedarnos más rato a ver esta película o nos vamos?
–Vámonos.
Salimos del cine y no eran más de las 6 de la tarde un día de semana, creo que miércoles.
–Vamos a merendar a casa.
–¿A tu casa Damián? ¿Me vas a llevar así toda mojada y después de esto a ver a tu madre?
Pensé, si supieras lo responsable que es mi madre de lo que acabamos de vivir correrías espantada de mi lado.
–No te preocupes no se va a dar cuenta.
Salimos para casa y Cari estaba encantada y empezó a exigir más. Cuando vamos a “dormir” juntos… tenemos que “pasar” más tiempo juntos y así muchas insinuaciones más. Dudé si iba a estar a la altura en lo que viniera. Al final después de varios minutos y transporte público llegamos a casa.
Entramos y mi madre no estaba en el living ni en la cocina, empecé a dudar si era una buena idea. No estaba preparado para tener sexo realmente con ella. Seguro iba a hacer algo que no estaba bien y con lo del cine mi reputación estaba muy arriba.
–Espera acá me voy a fijar en los cuartos y el baño a ver si está mi mamá
–Ok… ojalá estemos solos, estoy pronta. (Levantó su pollera y me mostró su conchita blanca y depilada por un segundo)
Sonreí y no contesté, mis miedos estaban por las nubes. Caminé por el pasillo primero mi cuarto y luego el de mi madre ambos vacíos, me acerqué el baño y la escuché hablar con alguien. Esperé del otro lado de la puerta sin hacer ruido, ¿con quién hablaba? ¿Qué le estaba contando?
–Ya te lo conté todo, no podés ser tan calentona… si fue hermoso, acabé como nunca, pero su pija fue lo mejor. Obvio que después me acosté caliente y seguí tocándome. No sabés lo que es, me encantaría ser su novia, no creo que ella esté a la altura.
Mi madre volvía a hablar por teléfono con esa persona que le contaba todo lo que hacíamos. Golpee la puerta como si recién me acercara “¿mamá estás en el baño?”. Primero silencio, después muy bajito escuché algo que no entendí y por último “chau”.
Abrió la puerta y me beso en la mejilla pero muy cerca de mi boca. Me separé, tenía que ordenar la situación.
–Mamá vine con Cari, fuimos al cine pero la película no era buena. Pensamos cenar acá, ¿se puede quedar?
–Dami, obvio que se puede quedar. Pedimos unas pizzas y listo… para, ¿me estás preguntando si se puede quedar a dormir?
–Ehhh no sé, ahora que lo decís (no había pensado en esa opción pero seguro que Cari estaría feliz)
–Vos estás pronto a dormir con ella en la misma cama… me imagino que ya sabés lo que va a pasar ¿no?
–Si, si claro. Hoy pasaron cosas pero no sé si estoy pronto para enfrentar eso solo. (¿Me las podría coger a las dos?)
–Hijo yo te voy a seguir ayudando pero no creo estar preparada todavía para que ella se quede acá a dormir. Me gustaría hablar con ella a solas y bueno nada… que vos te sientas más preparado también.
–Ok, hoy cenamos y le pido un taxi después.
–Si no te preocupes échame la culpa a mí, a fin de cuentas para que estamos las suegras sino.
–Sos la mejor suegra que ella puede tener si supiera todos lo que hacés para que ella goce, tendría que hacerte una estatua.
–“La suegra más puta de todas” (haciendo un gesto con sus manos de cartel)
Volví al living y le avisé a Cari que mamá estaba en el baño terminando de salir y que cenaríamos en casa pizzas.
–En breve viene mamá y pide algo pero no te vas a poder quedar a dormir porque no me deja.
–Jajaja no era mi intención tengo que volver a casa yo, tengo que cuidar a mi hermano. Que se quede tranqui hoy no va a ser la noche que duerma con su hijo. Además estoy bastante conforme con el cine… hablando de eso tendría que limpiarme la entrepierna siento como me corre por el muslo la baba de mi concha.
–Shhh, boluda está por venir. (Puso cara)
–Te tomo la palabra.
Me beso de nuevo.
–¿Es necesario quedarnos más rato a ver esta película o nos vamos?
–Vámonos.
Salimos del cine y no eran más de las 6 de la tarde un día de semana, creo que miércoles.
–Vamos a merendar a casa.
–¿A tu casa Damián? ¿Me vas a llevar así toda mojada y después de esto a ver a tu madre?
Pensé, si supieras lo responsable que es mi madre de lo que acabamos de vivir correrías espantada de mi lado.
–No te preocupes no se va a dar cuenta.
Salimos para casa y Cari estaba encantada y empezó a exigir más. Cuando vamos a “dormir” juntos… tenemos que “pasar” más tiempo juntos y así muchas insinuaciones más. Dudé si iba a estar a la altura en lo que viniera. Al final después de varios minutos y transporte público llegamos a casa.
Entramos y mi madre no estaba en el living ni en la cocina, empecé a dudar si era una buena idea. No estaba preparado para tener sexo realmente con ella. Seguro iba a hacer algo que no estaba bien y con lo del cine mi reputación estaba muy arriba.
–Espera acá me voy a fijar en los cuartos y el baño a ver si está mi mamá
–Ok… ojalá estemos solos, estoy pronta. (Levantó su pollera y me mostró su conchita blanca y depilada por un segundo)
Sonreí y no contesté, mis miedos estaban por las nubes. Caminé por el pasillo primero mi cuarto y luego el de mi madre ambos vacíos, me acerqué el baño y la escuché hablar con alguien. Esperé del otro lado de la puerta sin hacer ruido, ¿con quién hablaba? ¿Qué le estaba contando?
–Ya te lo conté todo, no podés ser tan calentona… si fue hermoso, acabé como nunca, pero su pija fue lo mejor. Obvio que después me acosté caliente y seguí tocándome. No sabés lo que es, me encantaría ser su novia, no creo que ella esté a la altura.
Mi madre volvía a hablar por teléfono con esa persona que le contaba todo lo que hacíamos. Golpee la puerta como si recién me acercara “¿mamá estás en el baño?”. Primero silencio, después muy bajito escuché algo que no entendí y por último “chau”.
Abrió la puerta y me beso en la mejilla pero muy cerca de mi boca. Me separé, tenía que ordenar la situación.
–Mamá vine con Cari, fuimos al cine pero la película no era buena. Pensamos cenar acá, ¿se puede quedar?
–Dami, obvio que se puede quedar. Pedimos unas pizzas y listo… para, ¿me estás preguntando si se puede quedar a dormir?
–Ehhh no sé, ahora que lo decís (no había pensado en esa opción pero seguro que Cari estaría feliz)
–Vos estás pronto a dormir con ella en la misma cama… me imagino que ya sabés lo que va a pasar ¿no?
–Si, si claro. Hoy pasaron cosas pero no sé si estoy pronto para enfrentar eso solo. (¿Me las podría coger a las dos?)
–Hijo yo te voy a seguir ayudando pero no creo estar preparada todavía para que ella se quede acá a dormir. Me gustaría hablar con ella a solas y bueno nada… que vos te sientas más preparado también.
–Ok, hoy cenamos y le pido un taxi después.
–Si no te preocupes échame la culpa a mí, a fin de cuentas para que estamos las suegras sino.
–Sos la mejor suegra que ella puede tener si supiera todos lo que hacés para que ella goce, tendría que hacerte una estatua.
–“La suegra más puta de todas” (haciendo un gesto con sus manos de cartel)
Volví al living y le avisé a Cari que mamá estaba en el baño terminando de salir y que cenaríamos en casa pizzas.
–En breve viene mamá y pide algo pero no te vas a poder quedar a dormir porque no me deja.
–Jajaja no era mi intención tengo que volver a casa yo, tengo que cuidar a mi hermano. Que se quede tranqui hoy no va a ser la noche que duerma con su hijo. Además estoy bastante conforme con el cine… hablando de eso tendría que limpiarme la entrepierna siento como me corre por el muslo la baba de mi concha.
–Shhh, boluda está por venir. (Puso cara)
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Se saludaron con mucha alegría, se llevaban bien a pesar de haberse visto solo un par de veces y esta iba a ser la primera vez que cenáramos los tres juntos. Pasó al baño y volvió ya limpia. Mamá empezó a preguntar sobre la película, ninguno de los dos tenía idea de lo que pasaba en la pantalla pero disimulamos bastante bien. Cuando llegó la pizza mamá se puso más aguda con las preguntas y empezó con: “linda pollera esa Cari, ¿es cómoda para ir al cine no?, tiene un vuelo precioso… te deja moverte con libertad, ¿verdad?”.
Cari respondía con soltura y solvencia incluso en un momento se paró y dio una vuelta para mostrarle a mamá cómo era su pollera y como volaba con el giro.
Ahí caí en la cuenta que estaba presenciando una discusión muy fuerte en los mejores términos que había visto nunca. Luego del giro me metí en su charla atrayendo la conversación hacia mí y brindando una tregua a esa batalla. Creo que mi madre se sentía desafiada por mi novia y debía darle tranquilidad. Un par de elogios a su amabilidad y a lo linda que era… empezaron a surtir efecto.
–Laura me tengo que ir ya, muchas gracias por recibirme y por la cena.
–Por favor Cari agradezco que vengas a casa, prefiero eso siempre antes que se vayan por ahí. Los cines no son muy seguros. (Reímos los tres, entendimos la indirecta)
–Bueno está bien, igual la más agradecida soy yo por el hijo que tiene y por cómo lo ha criado.
–Cari no te haces una idea de todo lo que le enseñé a mi hijo. (Mirada pícara entre nosotros)
Acompañé a mi novia que se tomó un taxi y se fue, la próxima vez se quedaría en casa. Besos y caricias hasta el último momento de subirse al taxi y volví a casa.
Mamá me llamó desde el baño, seguro se olvidó de la toalla le pasa muy seguido. Así que agarré una del armario del pasillo y entré al baño. Estaba ella parada con un babydoll muy sexy negro, le tapaba apenas la cola. En la parte del corpiño era todo encaje y le quedaba pintado, sus tetas rellenaban perfectamente ese encaje, no eran enormes pero eran grandes.
–¿Qué hacés mamá?
–Dami es inminente el sexo con Cari, así que lo primero que vamos a hacer es limpiar un poco tu herramienta. (Mostrando mi máquina de cortar pelo y barba)
No sabía qué decir, pero tenía razón. No se me había ocurrido. Terminé de entrar al baño, me empecé a sacar la ropa y vi como mamá se tocaba su pelvis y cruzó sus piernas en un momento. Quedé en bóxer y nada más, mamá me miraba con deseo y lujuria. Mirándola a la cara fui bajando mi última prenda poco a poco hasta que apareció mi miembro entero y medio parado. Mamá se mordió el labio de abajo. Noté su excitación.
–Hermoso eso que hiciste hijo, me calentó que te saques la ropa así.
–Aproveché el momento y me di cuenta que estás caliente.
–¡Muy bien! Cada vez más sos un experto, ahora a limpiar un poco esta mata de pelo.
Se arrodilló y agarró mi pene pero esta vez como si fuera una doctora experimentada. Miró y estudio mi anatomía, hasta que tomó una decisión.
–Hijo tenés una verga increíble y unos huevos enormes, ahora te voy a sacar los pelos y vamos a emprolijar todo para que quede más linda.
–Ok mamá, yo no tengo que hacer nada ¿no?
–No solo separas las piernas y capaz en un momento te pido que te sientes para que sea más fácil… ahhh y si se te para no te preocupes es normal.
Prendió la máquina y empezó a pasarla por mi pubis, bajando a los costados. Luego empezó con más cuidado a pasar por mis testículos. Primero pasaba la máquina por arriba, para sacar lo más grueso de a poco y después le puso un peine para ir al ras y no pellizcarme. Era toda una experta. En ningún momento dejó de agarrarme la pija, lo que hizo que se me pusiera dura como una piedra.
–Ahora sentate en el inodoro y levanta y separa tus piernas. (Vio mi cara de sorpresa) si te voy a sacar pelos del culo que quedan horribles.
–Mamá…
–Mamá nada, quedan feos. Te hacen parecer un adolescente o un viejo descuidado… así que nada, dale.
Cari respondía con soltura y solvencia incluso en un momento se paró y dio una vuelta para mostrarle a mamá cómo era su pollera y como volaba con el giro.
Ahí caí en la cuenta que estaba presenciando una discusión muy fuerte en los mejores términos que había visto nunca. Luego del giro me metí en su charla atrayendo la conversación hacia mí y brindando una tregua a esa batalla. Creo que mi madre se sentía desafiada por mi novia y debía darle tranquilidad. Un par de elogios a su amabilidad y a lo linda que era… empezaron a surtir efecto.
–Laura me tengo que ir ya, muchas gracias por recibirme y por la cena.
–Por favor Cari agradezco que vengas a casa, prefiero eso siempre antes que se vayan por ahí. Los cines no son muy seguros. (Reímos los tres, entendimos la indirecta)
–Bueno está bien, igual la más agradecida soy yo por el hijo que tiene y por cómo lo ha criado.
–Cari no te haces una idea de todo lo que le enseñé a mi hijo. (Mirada pícara entre nosotros)
Acompañé a mi novia que se tomó un taxi y se fue, la próxima vez se quedaría en casa. Besos y caricias hasta el último momento de subirse al taxi y volví a casa.
Mamá me llamó desde el baño, seguro se olvidó de la toalla le pasa muy seguido. Así que agarré una del armario del pasillo y entré al baño. Estaba ella parada con un babydoll muy sexy negro, le tapaba apenas la cola. En la parte del corpiño era todo encaje y le quedaba pintado, sus tetas rellenaban perfectamente ese encaje, no eran enormes pero eran grandes.
–¿Qué hacés mamá?
–Dami es inminente el sexo con Cari, así que lo primero que vamos a hacer es limpiar un poco tu herramienta. (Mostrando mi máquina de cortar pelo y barba)
No sabía qué decir, pero tenía razón. No se me había ocurrido. Terminé de entrar al baño, me empecé a sacar la ropa y vi como mamá se tocaba su pelvis y cruzó sus piernas en un momento. Quedé en bóxer y nada más, mamá me miraba con deseo y lujuria. Mirándola a la cara fui bajando mi última prenda poco a poco hasta que apareció mi miembro entero y medio parado. Mamá se mordió el labio de abajo. Noté su excitación.
–Hermoso eso que hiciste hijo, me calentó que te saques la ropa así.
–Aproveché el momento y me di cuenta que estás caliente.
–¡Muy bien! Cada vez más sos un experto, ahora a limpiar un poco esta mata de pelo.
Se arrodilló y agarró mi pene pero esta vez como si fuera una doctora experimentada. Miró y estudio mi anatomía, hasta que tomó una decisión.
–Hijo tenés una verga increíble y unos huevos enormes, ahora te voy a sacar los pelos y vamos a emprolijar todo para que quede más linda.
–Ok mamá, yo no tengo que hacer nada ¿no?
–No solo separas las piernas y capaz en un momento te pido que te sientes para que sea más fácil… ahhh y si se te para no te preocupes es normal.
Prendió la máquina y empezó a pasarla por mi pubis, bajando a los costados. Luego empezó con más cuidado a pasar por mis testículos. Primero pasaba la máquina por arriba, para sacar lo más grueso de a poco y después le puso un peine para ir al ras y no pellizcarme. Era toda una experta. En ningún momento dejó de agarrarme la pija, lo que hizo que se me pusiera dura como una piedra.
–Ahora sentate en el inodoro y levanta y separa tus piernas. (Vio mi cara de sorpresa) si te voy a sacar pelos del culo que quedan horribles.
–Mamá…
–Mamá nada, quedan feos. Te hacen parecer un adolescente o un viejo descuidado… así que nada, dale.
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Le hice caso me senté y me recosté lo más que pude, dejando mis huevos y mi culo a su merced. Mi verga cayó sobre mi estómago un poco más arriba del ombligo. Pensé si llego a acabar ahora me cae toda la leche en la cara. Ella me pasó la máquina y la vibración me seguía excitando. Se lo hice saber y ella la apoyó sobre la base del tronco de mi verga por encima de los huevos y recorrió todo el largo de mi miembro. No acabé porque me concentré mucho pero no podía más.
–¡Pará mamá! Que me acabo en la cara si seguís.
–Ahhh que excitante esto, me puso muy puta ver como late tu pija y como la contenes para no acabar.
–Dame un segundo mamá estoy muy caliente.
–Bueno párate y espera un segundo nos vamos a bañar juntos, así nos sacamos todos los pelitos que tenemos pegados.
Se paró, liberó los tirantes de su babydoll y cayó al piso de forma muy sexy. Pude ver una tanga hilo hermosa que apenas le cubría su concha. Ella no estaba depilada y varios pelos salían por los costados y por encima de esa tanga diminuta. Se dio vuelta y bajó de forma muy sexy la tanga mostrándome cómo se separaban sus nalgas. Ver a mi madre así de puta y caliente me hacían dudar de Cari, era hermosa mamá. Me ponía a mil. En su movimiento noté que tenía pelitos también en su cola.
–¿Qué te pareció?
–Mamá vas a hacer que acabe sin tocarme.
–Jejeje que tarado.
–Igual tengo que decirte que debería agarrar yo la máquina ahora…
–Ni lo pienses, ya tengo hora con mi depiladora para mañana en la tarde. Voy a pedir que me deje bien linda para que veas.
–Ok, ¿yo voy a tener que ir a una depiladora?
–Veremos si querés, yo no tengo problema de seguir haciéndolo
Se metió en el baño abrió las canillas y templó el agua, la ducha y el baño en sí, no son muy grandes. La casa entera es bastante pequeña. Para nosotros dos está bien.
Entré a la bañera y me quedé contra la pared opuesta de la salida del agua. Ella se arrodilló de nuevo con el jabón en la mano. Le caía el agua en la espalda y le recorría su cuerpo. Mojó con sus manos mi verga erecta y el agua tibia me generó una oleada de placer muy fuerte. Me contuve. Empezó a enjabonarme mi pelvis, los testículos y la pija que estaba hecha una roca. Yo contenía la eyaculación pero no iba a poder aguantar mucho más.
–Mami, no creo que pueda aguantar más tus caricias.
–Ok, no sigo. No quiero que acabes todavía. Muy bien en contener la leche. Estoy orgullosa de vos hijo. Ahora date la vuelta y separa tus nalgas.
–Ehhh… ¿qué vas a hacer?
–Nada hijo, no te voy a meter nada en el culo es para lavarte bien.
–Ok.
Más tranquilo me di vuelta y ella me limpió bien, la sensación de su mano en mi ano igual fue extraña hizo que lo apretara fuerte. Se paró, me giré y quedamos frente a frente nunca nos habíamos besado pero sentí las ganas de hacerlo. Ella estaba excitada y yo también. De todas formas no lo hice. Era la primera vez que nos tocábamos y si no la besaba podíamos seguir fingiendo que todo esto era solo para que yo aprenda a tener sexo con Cari.
–Dami ahora te toca a vos lavarme a mí. (Se dio vuelta y me dejó su culo y espalda para mi)
–Mami sos una mujer hermosa. (Me miró por encima de su hombro y sonrió)
Empecé por la espalda, enjabonándole todo su cuerpo. En la cola me detuve un poco más y ella separó sus piernas, demostrando que quería que siga. Acaricie mucho su ano, recorrí todos sus pliegues con mis dedos y sentí como se abría y cerraba. No tenía claro si era una invitación a metérselos. Volví a su pecho y los enjabonaba por detrás veía como el agua con espuma caía por su estómago y se mezclaba con sus pelitos en la concha. Pasé un brazo por delante y empecé a frotarla y acariciarla como ella me había enseñado. Dio un paso atrás y se pegó a mi. Mi verga se chocó con su espalda dura como una roca.
–Hijo seguí así (separo un poco más sus piernas), seguí así no pares que ya voy a acabar. Que rico me tocas.
–Mami esto lo aprendí de vos, sos la mejor maestra.
–Ahhh que puta me pones hijo, esto no está bien pero se siente muy rico.
–Lo que se siente clarito mamá es tu clítoris duro y caliente.
–¡Pará mamá! Que me acabo en la cara si seguís.
–Ahhh que excitante esto, me puso muy puta ver como late tu pija y como la contenes para no acabar.
–Dame un segundo mamá estoy muy caliente.
–Bueno párate y espera un segundo nos vamos a bañar juntos, así nos sacamos todos los pelitos que tenemos pegados.
Se paró, liberó los tirantes de su babydoll y cayó al piso de forma muy sexy. Pude ver una tanga hilo hermosa que apenas le cubría su concha. Ella no estaba depilada y varios pelos salían por los costados y por encima de esa tanga diminuta. Se dio vuelta y bajó de forma muy sexy la tanga mostrándome cómo se separaban sus nalgas. Ver a mi madre así de puta y caliente me hacían dudar de Cari, era hermosa mamá. Me ponía a mil. En su movimiento noté que tenía pelitos también en su cola.
–¿Qué te pareció?
–Mamá vas a hacer que acabe sin tocarme.
–Jejeje que tarado.
–Igual tengo que decirte que debería agarrar yo la máquina ahora…
–Ni lo pienses, ya tengo hora con mi depiladora para mañana en la tarde. Voy a pedir que me deje bien linda para que veas.
–Ok, ¿yo voy a tener que ir a una depiladora?
–Veremos si querés, yo no tengo problema de seguir haciéndolo
Se metió en el baño abrió las canillas y templó el agua, la ducha y el baño en sí, no son muy grandes. La casa entera es bastante pequeña. Para nosotros dos está bien.
Entré a la bañera y me quedé contra la pared opuesta de la salida del agua. Ella se arrodilló de nuevo con el jabón en la mano. Le caía el agua en la espalda y le recorría su cuerpo. Mojó con sus manos mi verga erecta y el agua tibia me generó una oleada de placer muy fuerte. Me contuve. Empezó a enjabonarme mi pelvis, los testículos y la pija que estaba hecha una roca. Yo contenía la eyaculación pero no iba a poder aguantar mucho más.
–Mami, no creo que pueda aguantar más tus caricias.
–Ok, no sigo. No quiero que acabes todavía. Muy bien en contener la leche. Estoy orgullosa de vos hijo. Ahora date la vuelta y separa tus nalgas.
–Ehhh… ¿qué vas a hacer?
–Nada hijo, no te voy a meter nada en el culo es para lavarte bien.
–Ok.
Más tranquilo me di vuelta y ella me limpió bien, la sensación de su mano en mi ano igual fue extraña hizo que lo apretara fuerte. Se paró, me giré y quedamos frente a frente nunca nos habíamos besado pero sentí las ganas de hacerlo. Ella estaba excitada y yo también. De todas formas no lo hice. Era la primera vez que nos tocábamos y si no la besaba podíamos seguir fingiendo que todo esto era solo para que yo aprenda a tener sexo con Cari.
–Dami ahora te toca a vos lavarme a mí. (Se dio vuelta y me dejó su culo y espalda para mi)
–Mami sos una mujer hermosa. (Me miró por encima de su hombro y sonrió)
Empecé por la espalda, enjabonándole todo su cuerpo. En la cola me detuve un poco más y ella separó sus piernas, demostrando que quería que siga. Acaricie mucho su ano, recorrí todos sus pliegues con mis dedos y sentí como se abría y cerraba. No tenía claro si era una invitación a metérselos. Volví a su pecho y los enjabonaba por detrás veía como el agua con espuma caía por su estómago y se mezclaba con sus pelitos en la concha. Pasé un brazo por delante y empecé a frotarla y acariciarla como ella me había enseñado. Dio un paso atrás y se pegó a mi. Mi verga se chocó con su espalda dura como una roca.
–Hijo seguí así (separo un poco más sus piernas), seguí así no pares que ya voy a acabar. Que rico me tocas.
–Mami esto lo aprendí de vos, sos la mejor maestra.
–Ahhh que puta me pones hijo, esto no está bien pero se siente muy rico.
–Lo que se siente clarito mamá es tu clítoris duro y caliente.
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–Así me pone tu verga enorme y dura. No pares que acabo, voy a acabar, que linda paja hijo. Me haces acabar y te la chupo, quiero tener en mi boca todo lo que me entre de tu verga.
Apreté con más fuerza su clítoris y un poco más de velocidad (sin excederme) en mis movimientos y acabó gritando y gimiendo.
–Ahhhh ¡hijo de puta! Me dejas loca de pija. Dámela toda.
Se dio vuelta y se arrodilló de nuevo. Se metió mi miembro lo más dentro que pudo en su boca. Empezó una mamada frenética, no me daba descanso y rápidamente me llevó al límite. No hacía falta mucho. Se atragantaba, era como si no le importara otra cosa que hacerme eyacular y meterse lo más dentro de su boca mi miembro.
–Mamá voy a acabar, no voy a aguantar mucho más.
No me respondió solo levantó sus ojos a mi, tomó con las dos manos mi verga gruesa, dura y súper excitada y siguió mamando con fuerza. Su boca se abría y estiraba al máximo para recibirme dentro. Su pasión en comerme la verga era tan grande que no aguanté más. Algo dentro de mí me decía “llenarle la boca a tu madre con tu leche no está bien” pero no pude contenerme y solté. Ese instante en el que decidí liberar fue mágico, el orgasmo fue muy fuerte y acabé con todo. Me temblaron las piernas y apoyé mi brazo en la pared.
El tiempo bajo la ducha había sido muy corto pero intenso.
–¡Mamá esto fue increíble! Gracias.
–Esto no termina acá hijo. Vamos a secarnos y a la cama. Hoy te voy a coger todo.
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Índice de todos los relatos
Apreté con más fuerza su clítoris y un poco más de velocidad (sin excederme) en mis movimientos y acabó gritando y gimiendo.
–Ahhhh ¡hijo de puta! Me dejas loca de pija. Dámela toda.
Se dio vuelta y se arrodilló de nuevo. Se metió mi miembro lo más dentro que pudo en su boca. Empezó una mamada frenética, no me daba descanso y rápidamente me llevó al límite. No hacía falta mucho. Se atragantaba, era como si no le importara otra cosa que hacerme eyacular y meterse lo más dentro de su boca mi miembro.
–Mamá voy a acabar, no voy a aguantar mucho más.
No me respondió solo levantó sus ojos a mi, tomó con las dos manos mi verga gruesa, dura y súper excitada y siguió mamando con fuerza. Su boca se abría y estiraba al máximo para recibirme dentro. Su pasión en comerme la verga era tan grande que no aguanté más. Algo dentro de mí me decía “llenarle la boca a tu madre con tu leche no está bien” pero no pude contenerme y solté. Ese instante en el que decidí liberar fue mágico, el orgasmo fue muy fuerte y acabé con todo. Me temblaron las piernas y apoyé mi brazo en la pared.
El tiempo bajo la ducha había sido muy corto pero intenso.
–¡Mamá esto fue increíble! Gracias.
–Esto no termina acá hijo. Vamos a secarnos y a la cama. Hoy te voy a coger todo.
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La herencia del placer: Aprendiendo a ser una puta con mi mamá
Había salido de vacaciones y decidí ir a pasar unos días con mis padres, así que le avisé a mi cuñado que en esos días no podríamos vernos; claro, mensajes y WhatsApp como siempre. Él aceptó y me dijo que no había problema: “¡Que me divirtiera mucho!”, me escribió en un tono juguetón.
Al llegar a casa de mis padres no había nadie, así que me instalé en la habitación que era mía. Me metí a tomar una ducha y me puse unos shorts cortos con una blusa de tirantes. Me tumbé en la cama dispuesta a ver una peli cuando escuché cómo se abría la puerta principal. Me asomé por las escaleras y era mamá; traía un vestido corto de hombros descubiertos. Entró riendo y, atrás de ella, un vecino quien iba metiéndole las manos por debajo del vestido. Empezaron a besarse y a tocarse; mamá estaba súper caliente y el vecino ya quería penetrarla, pero yo, muy torpe, tiré una maceta, a lo que mamá se espantó y lo apartó.
—¿Quién anda ahí? —dijo mi madre con el vestido hasta la cintura, dejando ver sus grandes nalgas y esa tanga azul que traía. Yo estaba caliente viendo todo, así que decidí no hablar.
El vecino la seguía agarrando y estaba a punto de sacarse la verga cuando mamá le dijo: —Creo que será mejor que te vayas. El muy cabrón, ya cachondo, le dijo que no, que tenía que darle su panochita como siempre. Ella, muy puta, aceptó; le agarró la verga y, como toda una experta, se arrodilló y empezó a mamársela. Le hacía unas mamadas que el vecino no podía aguantar y gemía de placer. Yo, desde las escaleras, veía a mi madre cómo le pasaba la lengua por toda la verga y se la metía toda. El vecino estaba de espaldas hacia mí, pero por los gemidos sabía que lo estaba disfrutando tanto como yo, quien por la excitación me saqué las tetas y me metí los dedos para empezar a masajear mi clítoris.
De repente, mi mamá se para y se empina en el sillón quedando de lado; desde ese ángulo yo podía ver todo. Sin previo aviso, el vecino le abrió las nalgas y le metió toda la verga. Le estaba dando unas embestidas que hasta yo sentía rico y ella gemía de placer; la tomó de los hombros y empezó más fuerte. Al mismo tiempo, empecé a tocarme más rápido y, casi sin querer, mi mamá y yo nos venimos al mismo tiempo. Después de unos minutos el vecino se vino dentro de mi mamá; ella se acomodó la ropa, despidió al vecino con un rico beso y yo me fui a mi cuarto.
Después de unas horas baje a la sala y saludé a mi mamá; ya eran las 7 pm aproximadamente. Mi mamá, al verme, se asombró.
—¿Cuándo llegaste, princesa?
—En la tarde, mamá, solo que llegué cansada y me fui a dormir a mi cuarto, no me di cuenta cuando tú llegaste.
Vi en sus ojos el miedo de haberla cachado.
—Okay hija, está bien. ¿Quieres cenar algo? Tu padre llegará tarde.
—Sí, está bien mamá.
Cenamos algo ligero, vimos tele y las dos nos fuimos a nuestros cuartos. Ya entrada la noche, escuché hablar a mi mamá por teléfono; ella tiene la manía de siempre poner el altavoz. En realidad no supe quién era, pero era alguno de sus tantos amantes.
—Mañana no podrás venir ya que mi hija está aquí, nos vemos la siguiente semana —decía ella. El hombre le respondió:
—No seas mala, me dejarás con ganas de tus tetas. ¿Qué tiene que esté tu hija? Ella ya es grandecita y está de muy buen ver —rio el viejo.
—No digas eso… aunque sí, mi hija está muy bien, lo heredó de su mamá.
No escuché lo demás porque me fui a mi cuarto y le marqué a mi cuñado para contarle todo lo que había visto y escuchado. Eso lo prendió a él y tuvimos sexo por teléfono; me aconsejó que era el momento perfecto para cogerme a mi mamá pero, eso sí, sin olvidar grabar todo para después verlo juntos.
Había salido de vacaciones y decidí ir a pasar unos días con mis padres, así que le avisé a mi cuñado que en esos días no podríamos vernos; claro, mensajes y WhatsApp como siempre. Él aceptó y me dijo que no había problema: “¡Que me divirtiera mucho!”, me escribió en un tono juguetón.
Al llegar a casa de mis padres no había nadie, así que me instalé en la habitación que era mía. Me metí a tomar una ducha y me puse unos shorts cortos con una blusa de tirantes. Me tumbé en la cama dispuesta a ver una peli cuando escuché cómo se abría la puerta principal. Me asomé por las escaleras y era mamá; traía un vestido corto de hombros descubiertos. Entró riendo y, atrás de ella, un vecino quien iba metiéndole las manos por debajo del vestido. Empezaron a besarse y a tocarse; mamá estaba súper caliente y el vecino ya quería penetrarla, pero yo, muy torpe, tiré una maceta, a lo que mamá se espantó y lo apartó.
—¿Quién anda ahí? —dijo mi madre con el vestido hasta la cintura, dejando ver sus grandes nalgas y esa tanga azul que traía. Yo estaba caliente viendo todo, así que decidí no hablar.
El vecino la seguía agarrando y estaba a punto de sacarse la verga cuando mamá le dijo: —Creo que será mejor que te vayas. El muy cabrón, ya cachondo, le dijo que no, que tenía que darle su panochita como siempre. Ella, muy puta, aceptó; le agarró la verga y, como toda una experta, se arrodilló y empezó a mamársela. Le hacía unas mamadas que el vecino no podía aguantar y gemía de placer. Yo, desde las escaleras, veía a mi madre cómo le pasaba la lengua por toda la verga y se la metía toda. El vecino estaba de espaldas hacia mí, pero por los gemidos sabía que lo estaba disfrutando tanto como yo, quien por la excitación me saqué las tetas y me metí los dedos para empezar a masajear mi clítoris.
De repente, mi mamá se para y se empina en el sillón quedando de lado; desde ese ángulo yo podía ver todo. Sin previo aviso, el vecino le abrió las nalgas y le metió toda la verga. Le estaba dando unas embestidas que hasta yo sentía rico y ella gemía de placer; la tomó de los hombros y empezó más fuerte. Al mismo tiempo, empecé a tocarme más rápido y, casi sin querer, mi mamá y yo nos venimos al mismo tiempo. Después de unos minutos el vecino se vino dentro de mi mamá; ella se acomodó la ropa, despidió al vecino con un rico beso y yo me fui a mi cuarto.
Después de unas horas baje a la sala y saludé a mi mamá; ya eran las 7 pm aproximadamente. Mi mamá, al verme, se asombró.
—¿Cuándo llegaste, princesa?
—En la tarde, mamá, solo que llegué cansada y me fui a dormir a mi cuarto, no me di cuenta cuando tú llegaste.
Vi en sus ojos el miedo de haberla cachado.
—Okay hija, está bien. ¿Quieres cenar algo? Tu padre llegará tarde.
—Sí, está bien mamá.
Cenamos algo ligero, vimos tele y las dos nos fuimos a nuestros cuartos. Ya entrada la noche, escuché hablar a mi mamá por teléfono; ella tiene la manía de siempre poner el altavoz. En realidad no supe quién era, pero era alguno de sus tantos amantes.
—Mañana no podrás venir ya que mi hija está aquí, nos vemos la siguiente semana —decía ella. El hombre le respondió:
—No seas mala, me dejarás con ganas de tus tetas. ¿Qué tiene que esté tu hija? Ella ya es grandecita y está de muy buen ver —rio el viejo.
—No digas eso… aunque sí, mi hija está muy bien, lo heredó de su mamá.
No escuché lo demás porque me fui a mi cuarto y le marqué a mi cuñado para contarle todo lo que había visto y escuchado. Eso lo prendió a él y tuvimos sexo por teléfono; me aconsejó que era el momento perfecto para cogerme a mi mamá pero, eso sí, sin olvidar grabar todo para después verlo juntos.
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Al siguiente día, papá avisó que regresaría hasta el viernes. Fuimos a comprar ropa, lencería y comimos fuera. Al llegar, decidimos bañarnos para ver una peli. Antes de bañarme, fui al cuarto de mamá por una toalla; al entrar, escuché ligeros gemidos en su baño. Al asomarme, mamá se estaba masturbando al mismo tiempo que se grababa. Al verla desnuda y con los dedos en su vagina, me calenté demasiado. Me quedé viéndola y ella, al darse cuenta, gritó.
—Perdón má, no fue mi intención —le dije.
—No te preocupes princesa, discúlpame a mí.
Me metí a bañar sin poder sacarme la imagen de mi mamá. Cuando fui de nuevo a su cuarto, ella ya traía una bata diminuta por debajo de las nalgas; se veía claramente la tanga, no llevaba brasier y se notaba porque la bata era de tirantes con un escote prominente. Yo llevaba una playera de tirantes azul sin brasier, mis grandes pechos salían de aquella blusita, y un mini short que dejaba ver la mitad de mis nalgas.
—Princesa, pensé que ya no querías ver la película. En verdad una disculpa, ese video era para…
—¿El vecino, má? —interrumpí y sonreí coqueta.
—Hija, no, claro que no. Lo que viste es la primera vez, nunca había pasado. Tu papá y yo tenemos un acuerdo pero no lo entenderías.
—Tranquila má, no te preocupes, lo que hagas no me molesta. Papá y tú saben lo que hacen… ¿pero acaso me viste?
Ella me sonrió de una forma distinta y se acercó quitándome el cabello del rostro.
—Princesa, claro que te vi. Viste todo el espectáculo. No fue mi intención que me vieras, pero el momento estaba tan caliente que no pude parar a pesar de que me estabas viendo… ¡Para serte sincera, eso me prendió más!
No lo podía creer. Mamá sabía que estaba ahí y le gustó tanto como a mí.
—Má, yo no sabía que llegarías con él, pero gracias por el espectáculo, estuvo increíble.
Vimos la peli juntas y nos quedamos dormidas en su habitación. Al entrar la madrugada desperté y vi que ella dormía a mi lado; sin pensarlo, me acerqué y le di un beso mientras le tocaba las piernas. Ella abrió los ojos, me miró y me dio esa sonrisa que les da a sus amantes. Me tomó de la cintura y me acercó; nuestras tetas quedaron tan juntas que nuestros pezones rozaban. Empezó a besarme de manera brutal, metió su lengua y yo, en la excitación, mordía sus labios. Empezó a tocarme las nalgas y yo a ella.
—Desnúdate mami, quiero verte como en la tarde.
—Princesa, te voy a enseñar cómo se coge.
Se quitó la bata y quedó en esa tanga que se le metía en sus ricas nalgas. Yo me quité la playera dejando mis grandes tetas al aire y quedé en tanga. Mi madre me acostó, me abrió las piernas y empezó a chuparme toda la panochita; su lengua pasaba por mis labios y mi clítoris.
—¡Mami, no pares así! —estaba tan mojada y a punto de venirme cuando ella se incorporó.
—¡Chúpamela, quiero sentir toda tu lengua en mi panochita!
Bajé poco a poco, le quité la tanga y con mis dedos se la abrí para pasar mi lengua; daba unas lengüeteadas que hacían que se mojara tanto. Me monté sobre ella, entrelazadas, panochita contra panochita, y como una buena puta empecé a moverme. La fricción hacía que nuestros fluidos aumentaran.
—¡Así, así mami!
—¡Así princesa, qué rico te mueves! ¡Eres toda una puta como tu mamá!
Nos venimos al mismo tiempo en un orgasmo intenso.
—¡Bájate a limpiarme toda mi panochita, princesa! —lo dijo en tono de orden, haciéndome enloquecer porque amo que me manden, y más con el morbo de que era mi madre.
Obediente, me bajé y empecé a tragarme todos sus fluidos hasta limpiarla. Al terminar, ella me rescató y me limpió a mí hasta dejarme solo con su saliva.
—Mami, nunca pensé que la chuparas tan rico.
—Y yo nunca pensé que la panochita de mi hija supiera tan rica y que fueras igual de puta que yo.
—Mami, ¿cómo no ser como tú si siempre te veo gozar cuando coges con otros hombres? Hasta con tu compadre lo haces delicioso.
Ella rio y me dio un beso: —Vamos a dormir, mañana seguimos con esto, mi vida.
Al día siguiente todo fue mejor; estaba decidida a grabarme con mi mamá para enseñárselo a mi cuñado…
—Perdón má, no fue mi intención —le dije.
—No te preocupes princesa, discúlpame a mí.
Me metí a bañar sin poder sacarme la imagen de mi mamá. Cuando fui de nuevo a su cuarto, ella ya traía una bata diminuta por debajo de las nalgas; se veía claramente la tanga, no llevaba brasier y se notaba porque la bata era de tirantes con un escote prominente. Yo llevaba una playera de tirantes azul sin brasier, mis grandes pechos salían de aquella blusita, y un mini short que dejaba ver la mitad de mis nalgas.
—Princesa, pensé que ya no querías ver la película. En verdad una disculpa, ese video era para…
—¿El vecino, má? —interrumpí y sonreí coqueta.
—Hija, no, claro que no. Lo que viste es la primera vez, nunca había pasado. Tu papá y yo tenemos un acuerdo pero no lo entenderías.
—Tranquila má, no te preocupes, lo que hagas no me molesta. Papá y tú saben lo que hacen… ¿pero acaso me viste?
Ella me sonrió de una forma distinta y se acercó quitándome el cabello del rostro.
—Princesa, claro que te vi. Viste todo el espectáculo. No fue mi intención que me vieras, pero el momento estaba tan caliente que no pude parar a pesar de que me estabas viendo… ¡Para serte sincera, eso me prendió más!
No lo podía creer. Mamá sabía que estaba ahí y le gustó tanto como a mí.
—Má, yo no sabía que llegarías con él, pero gracias por el espectáculo, estuvo increíble.
Vimos la peli juntas y nos quedamos dormidas en su habitación. Al entrar la madrugada desperté y vi que ella dormía a mi lado; sin pensarlo, me acerqué y le di un beso mientras le tocaba las piernas. Ella abrió los ojos, me miró y me dio esa sonrisa que les da a sus amantes. Me tomó de la cintura y me acercó; nuestras tetas quedaron tan juntas que nuestros pezones rozaban. Empezó a besarme de manera brutal, metió su lengua y yo, en la excitación, mordía sus labios. Empezó a tocarme las nalgas y yo a ella.
—Desnúdate mami, quiero verte como en la tarde.
—Princesa, te voy a enseñar cómo se coge.
Se quitó la bata y quedó en esa tanga que se le metía en sus ricas nalgas. Yo me quité la playera dejando mis grandes tetas al aire y quedé en tanga. Mi madre me acostó, me abrió las piernas y empezó a chuparme toda la panochita; su lengua pasaba por mis labios y mi clítoris.
—¡Mami, no pares así! —estaba tan mojada y a punto de venirme cuando ella se incorporó.
—¡Chúpamela, quiero sentir toda tu lengua en mi panochita!
Bajé poco a poco, le quité la tanga y con mis dedos se la abrí para pasar mi lengua; daba unas lengüeteadas que hacían que se mojara tanto. Me monté sobre ella, entrelazadas, panochita contra panochita, y como una buena puta empecé a moverme. La fricción hacía que nuestros fluidos aumentaran.
—¡Así, así mami!
—¡Así princesa, qué rico te mueves! ¡Eres toda una puta como tu mamá!
Nos venimos al mismo tiempo en un orgasmo intenso.
—¡Bájate a limpiarme toda mi panochita, princesa! —lo dijo en tono de orden, haciéndome enloquecer porque amo que me manden, y más con el morbo de que era mi madre.
Obediente, me bajé y empecé a tragarme todos sus fluidos hasta limpiarla. Al terminar, ella me rescató y me limpió a mí hasta dejarme solo con su saliva.
—Mami, nunca pensé que la chuparas tan rico.
—Y yo nunca pensé que la panochita de mi hija supiera tan rica y que fueras igual de puta que yo.
—Mami, ¿cómo no ser como tú si siempre te veo gozar cuando coges con otros hombres? Hasta con tu compadre lo haces delicioso.
Ella rio y me dio un beso: —Vamos a dormir, mañana seguimos con esto, mi vida.
Al día siguiente todo fue mejor; estaba decidida a grabarme con mi mamá para enseñárselo a mi cuñado…
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Mi cuñado, el video de mi madre y una noche de pura lujuria
Hola, quiero decirles que me ha encantado recibir sus mensajes. Recuerden que todo lo que les platico es real y, como no sabía a quién contárselo, lo hago aquí.
Después del encuentro con mi mamá todo siguió normal; hablaba con mi mamá una vez por semana, pero ahora con la diferencia de que, cuando papá no estaba, teníamos sexo por videollamada, o me mandaba fotos de ella o de cuando se la cogían. Eso era tan rico y excitante.
A la siguiente semana, un viernes, como siempre, mi cuñado iba a mi departamento y se quedaba conmigo hasta el otro día, así que tenía un plan.
Llegué del trabajo, me metí a bañar y me puse mi lencería, que era una tanga de encaje y un brasier que solo tenía un moño en mis pezones, y un baby doll color rosa que me había comprado mi cuñado. Las zapatillas de piedritas, que eran de toda una puta y que tanto le gustaban, estaban más que listas para que ese día todo fuera perfecto.
Arreglé la sala, quería que ahí pasara todo. Compré un vino y puse dos copas; le mandé un WhatsApp a mi cuñado que decía: “Quiero que hoy me rompas el culo”, y enseguida una foto mía en cuatro donde dejaba ver todas mis nalgas y parte de mi tanga. Él respondió con un: “Me vuelves loco, mi putita”. Debo confesar que amo que me diga que soy su puta, su perrita; así que le seguí mandando mensajes donde le decía que ya no aguantaba, que deseaba que llegara y me hiciera suya, ¡que quería hacer un 69 y comerme toda su verga!
Él me mandó una foto de su miembro súper erecto; se le veían sus venas y lo grueso y grande que lo tiene. Me encantó y me puso más cachonda. Terminé la conversación con un: “Prepárate, hoy cogeremos con un video de fondo”. Sí, el de mi mamá.
A las 8 pm escuché cómo se abría mi puerta (mi cuñado tiene llaves de mi departamento). Entró y, al llegar a la sala, yo estaba en el sofá con las piernas abiertas, dando una invitación a que estaba más que lista para que me penetrara. Se acercó a mí y me besó, metió su lengua en mi boca y yo lo abracé del cuello; así estuvimos besándonos y él me tocaba las nalgas, las tetas, y yo le tocaba su verga, la cual estaba lista para dármela.
—La tienes súper dura, papi, me encanta que esté así —le dije en un susurro.
—Tú haces que esté así, toda dura y mojada. Desde los mensajes que me mandaste estoy así; me encanta que seas una puta.
Empezó a bajar y, al llegar a mi panochita, hizo a un lado mi tanga y empezó a chupar. Lo hacía de una forma increíble: lamía mis labios y mi clítoris, arrancándome gemidos. Yo lo pegaba más y él succionaba mi clítoris de una forma tan rica que hizo que en pocos minutos me viniera. Empecé a hacer un squirt y el muy cabrón no se quitó; empezó a tomarse todos mis jugos. Estábamos sumamente prendidos, así que lo levanté, lo acosté en el sillón, le quité los pantalones y el bóxer, y empecé a mamar su verga. Pasaba mi lengua por su tronco hasta llegar a su cabeza, y ahí chupaba y lamía haciendo que jadeara de placer.
—Ahora me toca que te vengas en mi boca, ¿sí? Quiero tomarme toda tu lechita —le decía mientras me metía toda la verga hasta mi garganta haciendo que arqueara, eso le excita a él.
—Sí, putita, trágate toda mi lechita —decía él.
Y yo, obediente, empecé a mamar más rápido su verga. Mi cuñado me agarró la cabeza y empezó a cogerme mi boca; lo hacía delicioso, metía y sacaba, y yo jugaba con mi lengua. Llegó un momento en que no pudo aguantar y se vino; yo me tragué todo su semen rico y le limpié su verga tan delicioso que eso, en vez de calmar mis ganas, me prendió más.
Hola, quiero decirles que me ha encantado recibir sus mensajes. Recuerden que todo lo que les platico es real y, como no sabía a quién contárselo, lo hago aquí.
Después del encuentro con mi mamá todo siguió normal; hablaba con mi mamá una vez por semana, pero ahora con la diferencia de que, cuando papá no estaba, teníamos sexo por videollamada, o me mandaba fotos de ella o de cuando se la cogían. Eso era tan rico y excitante.
A la siguiente semana, un viernes, como siempre, mi cuñado iba a mi departamento y se quedaba conmigo hasta el otro día, así que tenía un plan.
Llegué del trabajo, me metí a bañar y me puse mi lencería, que era una tanga de encaje y un brasier que solo tenía un moño en mis pezones, y un baby doll color rosa que me había comprado mi cuñado. Las zapatillas de piedritas, que eran de toda una puta y que tanto le gustaban, estaban más que listas para que ese día todo fuera perfecto.
Arreglé la sala, quería que ahí pasara todo. Compré un vino y puse dos copas; le mandé un WhatsApp a mi cuñado que decía: “Quiero que hoy me rompas el culo”, y enseguida una foto mía en cuatro donde dejaba ver todas mis nalgas y parte de mi tanga. Él respondió con un: “Me vuelves loco, mi putita”. Debo confesar que amo que me diga que soy su puta, su perrita; así que le seguí mandando mensajes donde le decía que ya no aguantaba, que deseaba que llegara y me hiciera suya, ¡que quería hacer un 69 y comerme toda su verga!
Él me mandó una foto de su miembro súper erecto; se le veían sus venas y lo grueso y grande que lo tiene. Me encantó y me puso más cachonda. Terminé la conversación con un: “Prepárate, hoy cogeremos con un video de fondo”. Sí, el de mi mamá.
A las 8 pm escuché cómo se abría mi puerta (mi cuñado tiene llaves de mi departamento). Entró y, al llegar a la sala, yo estaba en el sofá con las piernas abiertas, dando una invitación a que estaba más que lista para que me penetrara. Se acercó a mí y me besó, metió su lengua en mi boca y yo lo abracé del cuello; así estuvimos besándonos y él me tocaba las nalgas, las tetas, y yo le tocaba su verga, la cual estaba lista para dármela.
—La tienes súper dura, papi, me encanta que esté así —le dije en un susurro.
—Tú haces que esté así, toda dura y mojada. Desde los mensajes que me mandaste estoy así; me encanta que seas una puta.
Empezó a bajar y, al llegar a mi panochita, hizo a un lado mi tanga y empezó a chupar. Lo hacía de una forma increíble: lamía mis labios y mi clítoris, arrancándome gemidos. Yo lo pegaba más y él succionaba mi clítoris de una forma tan rica que hizo que en pocos minutos me viniera. Empecé a hacer un squirt y el muy cabrón no se quitó; empezó a tomarse todos mis jugos. Estábamos sumamente prendidos, así que lo levanté, lo acosté en el sillón, le quité los pantalones y el bóxer, y empecé a mamar su verga. Pasaba mi lengua por su tronco hasta llegar a su cabeza, y ahí chupaba y lamía haciendo que jadeara de placer.
—Ahora me toca que te vengas en mi boca, ¿sí? Quiero tomarme toda tu lechita —le decía mientras me metía toda la verga hasta mi garganta haciendo que arqueara, eso le excita a él.
—Sí, putita, trágate toda mi lechita —decía él.
Y yo, obediente, empecé a mamar más rápido su verga. Mi cuñado me agarró la cabeza y empezó a cogerme mi boca; lo hacía delicioso, metía y sacaba, y yo jugaba con mi lengua. Llegó un momento en que no pudo aguantar y se vino; yo me tragué todo su semen rico y le limpié su verga tan delicioso que eso, en vez de calmar mis ganas, me prendió más.
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Me desnudé sin quitarme los tacones ni el baby doll, solo la lencería, y él se quedó desnudo. Nos recostamos en el piso y, después de aquellos dos orgasmos, empezamos a beber y platicar sobre nuestra semana y trabajos. También le dije que le tenía una sorpresa; él sabía a qué me refería, así que con la atención en mí, me dijo: “Dime cómo te cogiste a tu mamá”. Yo sonreí y con una voz pícara comencé a relatarle todo: desde cómo la vi coger con un vecino y me toqué por el espectáculo que me dio, hasta cómo cogimos en su cuarto. Estábamos excitados y un poco tomados.
—Eres una putita igual que mi suegra. Qué rico, ya me imaginé a las dos chupándose las tetas y metiéndose los dedos, y no se diga ese culo delicioso de ambas —dijo mi cuñado, excitado de todo lo que le había contado. Y al mirar de nuevo, tenía la verga dura.
—Sí, papi, somos unas putas a las que les encanta el sexo y que les metan la verga, pero sabes que quiero tu verga dentro de mi mamá —le dije jadeando de lo excitada que estaba—. Quiero ver cómo le rompes el culo mientras ella me chupa mi panochita.
Eso fue suficiente para que se abalanzara hacia mí y empezara a besarme y meterme los dedos. Yo lo masturbaba y, sin más, me abrió de piernas y empezó a meterme toda su verga. Yo me movía con él para que entrara más, y él me chupaba y mordía los pezones. Así que estiré mi mano, tomé el control y prendí la tele y, sí, le puse play al video de mi mamá y mío. Él volteó y, al vernos, se detuvo por un segundo; estaba asombrado y excitado. Era su suegra y su cuñada dándose placer.
—¿Te grabaste? ¿Lo hiciste para enseñarme? Cómo me vuelves loco, no hay mujer que se te compare, eres una puta excepcional. Me calientas y ahora puedo decirte que tu mamá y tú están deliciosas y qué rico cogen.
—Papi, soy una puta, una perra, cógeme, méteme toda la verga.
—Si eso quiere mi putita, eso haré, trágate toda mi verga —me decía mientras me metía y sacaba su verga.
Cambiamos de posición y lo monté; abrí las nalgas y me senté en su verga, me entró toda y así empecé a moverme de atrás para adelante, en círculos y de arriba hacia abajo. En cada sentón rebotaban mis grandes tetas y él las agarraba y apretaba mis pezones, los cuales estaban duros y paraditos de mi excitación.
—Así, mueve rico, así, putita —decía mientras me veía a mí y al video.
Yo quería que viera cada parte y movimiento que hicimos mi mamá y yo, así que me levanté, me puse en cuatro en el sillón dando a la tele y él se puso atrás de mí. Mientras me daba, me metía un dedo en mi ano, que estaba lubricado por mis propios jugos. Yo sentí riquísimo: por un lado su verga en mi panocha y, por otro, sus dedos en mi culo.
Cuando se dio cuenta de que ya estaba dilatada, sin previo aviso metió su verga de un golpe. Fue un dolor delicioso y, como sabe que me gusta que me la deje ir, grité, pero eso no lo paró. Estaba tan asombrado viendo el video y escuchando mis gemidos que me nalgueaba y decía: “Qué rico te coges a mamá, qué rico me aprietas la verga con tu culo, así estará el de mi suegrita”, mientras me nalgueaba y marcaba sus manos en mis nalgotas. Yo me tocaba mi clítoris, estaba a punto de venirme.
—Así, papi, así —gemía—, dame duro que me vengo en tu verga.
Y mientras me jalaba el pelo y mis nalgas rebotaban, me vine mojándolo todo. Eso lo excitó a él (y en el video mi madre y yo igual nos venimos), así que se vino, me la sacó e hizo que se la mamara, sacándole hasta la última gota de leche y mis jugos que le había dejado.
Toda la noche estuvimos teniendo sexo y tomando con el video de fondo. Fue una increíble noche, pues despertó un morbo gigante en mí el saber que a mí cuñado le gustaba mi mamá. Él se fue a las 8 de la mañana y quedamos en que ahora tocaría el turno de él coger con mi mamá.
Espero sus ricos comentarios.
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Índice de todos los relatos
—Eres una putita igual que mi suegra. Qué rico, ya me imaginé a las dos chupándose las tetas y metiéndose los dedos, y no se diga ese culo delicioso de ambas —dijo mi cuñado, excitado de todo lo que le había contado. Y al mirar de nuevo, tenía la verga dura.
—Sí, papi, somos unas putas a las que les encanta el sexo y que les metan la verga, pero sabes que quiero tu verga dentro de mi mamá —le dije jadeando de lo excitada que estaba—. Quiero ver cómo le rompes el culo mientras ella me chupa mi panochita.
Eso fue suficiente para que se abalanzara hacia mí y empezara a besarme y meterme los dedos. Yo lo masturbaba y, sin más, me abrió de piernas y empezó a meterme toda su verga. Yo me movía con él para que entrara más, y él me chupaba y mordía los pezones. Así que estiré mi mano, tomé el control y prendí la tele y, sí, le puse play al video de mi mamá y mío. Él volteó y, al vernos, se detuvo por un segundo; estaba asombrado y excitado. Era su suegra y su cuñada dándose placer.
—¿Te grabaste? ¿Lo hiciste para enseñarme? Cómo me vuelves loco, no hay mujer que se te compare, eres una puta excepcional. Me calientas y ahora puedo decirte que tu mamá y tú están deliciosas y qué rico cogen.
—Papi, soy una puta, una perra, cógeme, méteme toda la verga.
—Si eso quiere mi putita, eso haré, trágate toda mi verga —me decía mientras me metía y sacaba su verga.
Cambiamos de posición y lo monté; abrí las nalgas y me senté en su verga, me entró toda y así empecé a moverme de atrás para adelante, en círculos y de arriba hacia abajo. En cada sentón rebotaban mis grandes tetas y él las agarraba y apretaba mis pezones, los cuales estaban duros y paraditos de mi excitación.
—Así, mueve rico, así, putita —decía mientras me veía a mí y al video.
Yo quería que viera cada parte y movimiento que hicimos mi mamá y yo, así que me levanté, me puse en cuatro en el sillón dando a la tele y él se puso atrás de mí. Mientras me daba, me metía un dedo en mi ano, que estaba lubricado por mis propios jugos. Yo sentí riquísimo: por un lado su verga en mi panocha y, por otro, sus dedos en mi culo.
Cuando se dio cuenta de que ya estaba dilatada, sin previo aviso metió su verga de un golpe. Fue un dolor delicioso y, como sabe que me gusta que me la deje ir, grité, pero eso no lo paró. Estaba tan asombrado viendo el video y escuchando mis gemidos que me nalgueaba y decía: “Qué rico te coges a mamá, qué rico me aprietas la verga con tu culo, así estará el de mi suegrita”, mientras me nalgueaba y marcaba sus manos en mis nalgotas. Yo me tocaba mi clítoris, estaba a punto de venirme.
—Así, papi, así —gemía—, dame duro que me vengo en tu verga.
Y mientras me jalaba el pelo y mis nalgas rebotaban, me vine mojándolo todo. Eso lo excitó a él (y en el video mi madre y yo igual nos venimos), así que se vino, me la sacó e hizo que se la mamara, sacándole hasta la última gota de leche y mis jugos que le había dejado.
Toda la noche estuvimos teniendo sexo y tomando con el video de fondo. Fue una increíble noche, pues despertó un morbo gigante en mí el saber que a mí cuñado le gustaba mi mamá. Él se fue a las 8 de la mañana y quedamos en que ahora tocaría el turno de él coger con mi mamá.
Espero sus ricos comentarios.
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1🔥366❤268😈40👍36🥰21
Mamá necesito que me ayudes. Masturbaciones
Me desperté muy bien, había dormido en paz. Masturbarme pensando en el enorme pene que tiene mi hijo era algo que me dejaba sumamente sedada, los orgasmos eran fuertes y luego venía la paz.
Hacía ya mucho tiempo que había dejado de lado la discusión interna si estaba bien o no calentarme con su figura.
Es verdad que luego de tomar posición con respecto a eso había dado un paso más: observarlo en secreto, espiarlo para obtener mejor información y así alimentar mis sesiones de auto placer. Pero la noche anterior que me pidió ayuda para satisfacer a su novia había generado un efecto dominó en mi interior que me llevaba a soñar con algunas cosas que antes parecían imposibles.
Me calentaba él, su juventud, su figura y su pene. Además de ser la persona que más amo en este mundo, lo daría todo por él y haría todo lo que desee para hacerlo feliz.
Me levanté de la cama y me puse una remera suya vieja y estirada. Tapaba apenas mis nalgas y decidí salir así del cuarto. Quería excitarlo y ver cómo se le ponía la verga dura por debajo de sus bóxer. Ya había hecho este tipo de cosas pero nunca tan provocativa, era el primer paso del plan.
El objetivo era de a poco ir levantando la tensión sexual y con la excusa de ayudarlo, lograr nuevas experiencias que me permitan seguir masturbándome con más fuerza.
Caminé por toda el pasillo despacio, dejé la puerta del baño entreabierta para hacer pichi y que me escuchara, fui a la cocina y el living pero no estaba Damián. Al final golpee la puerta de su cuarto, nadie respondió y abrí (no esperé mucho… era hermoso verlo acostado con las erecciones matinales que tiene). No estaba en su cuarto, encontré toda su ropa tirada y en el piso una remera toda manchada, me enojé un poco con él. Ya no era un niño. Saqué una foto de todo el desorden y se la mandé junto con la frase “¿se puede saber que es todo este desorden?”.
Me fui a trabajar, volví sobre las 19 h y no había tenido respuesta suya. Me cambié de ropa, lo mismo que en la mañana. Tanga negra, ancha por las caderas para que no se me incruste y su remera vieja que me quedaba grande.
Al fin llegó mientras yo miraba tele, le tocaba cocinar a él hoy.
-Hola má.
-Hola Dami, no me contestaste en todo el día, ¿pasó algo?
-Estaba con muchas clases y no quería mentirte con respecto a la foto pero no quería hablarlo por mensaje.
-Bueno ya fue eso, me enojé por el desorden. Cambiate, ponete cómodo y acordate que hoy te toca cocinar.
-Ehh si pensaba hacer un arroz con pollo.
-Perfecto. (Me paré para ir a la cocina a poner todo en orden)
Noté como se quedaba mirando el rebote de mis pechos primero (exageré un poco el movimiento para que rebotaran más) y las nalgas después, cuando pasé por delante suyo. Había logrado el efecto que buscaba. Después de un par de pasos, me di media vuelta y lo agarré con sus ojos en mi culo. Me excitaba sentirme deseada por él. Le sonreí de forma pícara:
-¿Se te perdió algo? Tu cuarto queda por el pasillo… la puerta antes del mío. Dale.
-Voy (entre risas nerviosas)
Acomodé las cosas para que cocine. Puse una silla de frente a la mesada contra la pared pero separada de la mesa de la cocina. La idea era que cuando se volteara pudiera verme entera y yo verlo de cuerpo entero a él. Me acomodé en la silla y apoyé mi pie en otra, así tenía mi pierna flexionada y podía abrirla para que viera mi entrepierna cuando se girara. Cuando me daba la espalda podía tocarme sin miramientos muy cerca suyo sin que se diera cuenta. Estaba muy excitada y caliente, no podía creer lo que iba a hacer.
Salió todo a la perfección con el agregado que él se puso un bóxer y una remera vieja como yo y nada más. Su erección se notaría muchísimo. Empezó a cocinar de espaldas a mí la conversación iba por cualquier lado hasta que me confesó que la remera toda sucia de su cuarto era de semen, luego de haberse masturbado anoche.
Eso me puso a mil, a los dos nos había calentado la situación y no se frenó. Es muy parecido a mi pensé, heredó el morbo de su madre.
Me desperté muy bien, había dormido en paz. Masturbarme pensando en el enorme pene que tiene mi hijo era algo que me dejaba sumamente sedada, los orgasmos eran fuertes y luego venía la paz.
Hacía ya mucho tiempo que había dejado de lado la discusión interna si estaba bien o no calentarme con su figura.
Es verdad que luego de tomar posición con respecto a eso había dado un paso más: observarlo en secreto, espiarlo para obtener mejor información y así alimentar mis sesiones de auto placer. Pero la noche anterior que me pidió ayuda para satisfacer a su novia había generado un efecto dominó en mi interior que me llevaba a soñar con algunas cosas que antes parecían imposibles.
Me calentaba él, su juventud, su figura y su pene. Además de ser la persona que más amo en este mundo, lo daría todo por él y haría todo lo que desee para hacerlo feliz.
Me levanté de la cama y me puse una remera suya vieja y estirada. Tapaba apenas mis nalgas y decidí salir así del cuarto. Quería excitarlo y ver cómo se le ponía la verga dura por debajo de sus bóxer. Ya había hecho este tipo de cosas pero nunca tan provocativa, era el primer paso del plan.
El objetivo era de a poco ir levantando la tensión sexual y con la excusa de ayudarlo, lograr nuevas experiencias que me permitan seguir masturbándome con más fuerza.
Caminé por toda el pasillo despacio, dejé la puerta del baño entreabierta para hacer pichi y que me escuchara, fui a la cocina y el living pero no estaba Damián. Al final golpee la puerta de su cuarto, nadie respondió y abrí (no esperé mucho… era hermoso verlo acostado con las erecciones matinales que tiene). No estaba en su cuarto, encontré toda su ropa tirada y en el piso una remera toda manchada, me enojé un poco con él. Ya no era un niño. Saqué una foto de todo el desorden y se la mandé junto con la frase “¿se puede saber que es todo este desorden?”.
Me fui a trabajar, volví sobre las 19 h y no había tenido respuesta suya. Me cambié de ropa, lo mismo que en la mañana. Tanga negra, ancha por las caderas para que no se me incruste y su remera vieja que me quedaba grande.
Al fin llegó mientras yo miraba tele, le tocaba cocinar a él hoy.
-Hola má.
-Hola Dami, no me contestaste en todo el día, ¿pasó algo?
-Estaba con muchas clases y no quería mentirte con respecto a la foto pero no quería hablarlo por mensaje.
-Bueno ya fue eso, me enojé por el desorden. Cambiate, ponete cómodo y acordate que hoy te toca cocinar.
-Ehh si pensaba hacer un arroz con pollo.
-Perfecto. (Me paré para ir a la cocina a poner todo en orden)
Noté como se quedaba mirando el rebote de mis pechos primero (exageré un poco el movimiento para que rebotaran más) y las nalgas después, cuando pasé por delante suyo. Había logrado el efecto que buscaba. Después de un par de pasos, me di media vuelta y lo agarré con sus ojos en mi culo. Me excitaba sentirme deseada por él. Le sonreí de forma pícara:
-¿Se te perdió algo? Tu cuarto queda por el pasillo… la puerta antes del mío. Dale.
-Voy (entre risas nerviosas)
Acomodé las cosas para que cocine. Puse una silla de frente a la mesada contra la pared pero separada de la mesa de la cocina. La idea era que cuando se volteara pudiera verme entera y yo verlo de cuerpo entero a él. Me acomodé en la silla y apoyé mi pie en otra, así tenía mi pierna flexionada y podía abrirla para que viera mi entrepierna cuando se girara. Cuando me daba la espalda podía tocarme sin miramientos muy cerca suyo sin que se diera cuenta. Estaba muy excitada y caliente, no podía creer lo que iba a hacer.
Salió todo a la perfección con el agregado que él se puso un bóxer y una remera vieja como yo y nada más. Su erección se notaría muchísimo. Empezó a cocinar de espaldas a mí la conversación iba por cualquier lado hasta que me confesó que la remera toda sucia de su cuarto era de semen, luego de haberse masturbado anoche.
Eso me puso a mil, a los dos nos había calentado la situación y no se frenó. Es muy parecido a mi pensé, heredó el morbo de su madre.
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Levanté la rodilla y apoyé el pie en la otra silla como lo había planeado, se veía toda mi entrepierna pero de forma disimulada. Yo notaba mi excitación y como me estaba mojando internamente, pero no había evidencia todavía en la ropa interior. Si me acariciaba un poco ya aparecería la mancha de flujo en mi tanga. Me calentaba que la viera. Me toqué un poco y decidí que era momento que me mirara.
-Damián, date vuelta y mírame a la cara que te quiero preguntar algo. ¿Vos te pajeaste porque te calentó lo que hablamos ayer juntos?
Se dio vuelta y quedó petrificado, me recorrió con su mirada y se detuvo en mi concha. Me excitó ver como su verga se empezaba a endurecer y crecer. No lo puede contener es una reacción física, se excita y se le para. Y lo que a mí me calienta es que se excita conmigo.
-Damián podés concentrarte un segundo y responderme con la verdad.
-Perdón mami, no. No fue eso lo que me calentó.
Sus palabras me rompieron por dentro y todo el castillo de naipes que yo me había armado se derrumbó. No me di cuenta que era todo imaginación mía, mi calentura me había hecho ver cosas donde no había. Sus erecciones son eso, una erección de juventud, una respuesta física a un impulso. No había deseo, no había calentura, morbo o excitación. Yo era la que completaba con mi deseo las partes de la realidad que no existían, el resultado entonces era una película donde yo era la protagonista y él el galán de la novela que obviamente se quedaba conmigo. Vivíamos sin problema en ese mundo de placer y goce sin que existieran dudas, problemas o remordimientos. Un mundo donde el incesto no existía y todo era placer correspondido.
Bajé la cabeza y mi pierna, ya se me había secado todo, su respuesta había sido clara.
-Perdón mal interpreté todo hijo. Perdón. (me sentí totalmente avergonzada)
-No mamá lo que me calentó mucho y me hizo acabar como nunca fue verte a vos como te metías los dedos en tu concha y te pajeabas.
Se acomodó la pija para que no tensará tanto el bóxer de tela. La puso mirando hacia arriba y a un costado.
Era enorme y si se había excitado conmigo.
Me vi tentada a bajarle su ropa interior y mamársela ahí en el medio de la cocina, que me llenara de leche la cara y la boca. Quería sentir su semen caliente en mi, quería chuparle la pija a mi hijo. Toda mi excitación había vuelto como un tsunami y con más fuerza que antes, estoy hecha una puta sin frenos.
-Damián, no sé qué decirte. Deberíamos de acordar cómo vamos a seguir con esto. Está claro que somos dos adultos conviviendo en una casa pequeña… Y que nos damos autoplacer y disfrutamos de eso.
-Me encanta verte gozar, me gusta que disfrutes mamá. Por mí no es necesario que te persigas ni te escondas.
-Bueno podríamos aprovechar esta charla para trabajar sobre tu tema de ganar conocimiento sobre cómo hacer gozar a una mujer. (no sabía como continuar sin verme tan puta)
Quería que todo pasara ya con mi hijo pero no podía lucir desesperada, tenía que ir con cautela. Así que pensé un poco de masturbación frente a frente y con la excusa de enseñarle lo que una mujer experiente y pajera sabe, podía ser perfecto.
-Hijo vos ya sabes que yo me toco y me doy placer a mí misma. Te voy a mostrar como lo hago y vos vas a tener que atender.
-Si me encanta ¿vamos a tu cuarto?
Si lo llevaba a la cama no sabía si me iba a contener así que preferí que sea ahí en la cocina.
-No, vamos a hacerlo acá.
Me subí a la mesa de la cocina separé mis piernas y empecé a frotarme por encima de la tanga todo a lo largo de mi concha, la sentía hervir y podía notar la humedad que tenía en mis labios vaginales. Esa mesa que tantas veces nos había alimentado ahora cumplía la función de servir nuestros mayores instintos sexuales y depravados. Era una mesa de madera pintada de blanco, la imagen debería ser hermosa, apoyaba mi espalda contra la pared sentada con las piernas abiertas y flexionadas mirándolo a él. Mi tanga negra contrastaba con la mesa así como el frío de la superficie y mi calor interno.
-Damián, date vuelta y mírame a la cara que te quiero preguntar algo. ¿Vos te pajeaste porque te calentó lo que hablamos ayer juntos?
Se dio vuelta y quedó petrificado, me recorrió con su mirada y se detuvo en mi concha. Me excitó ver como su verga se empezaba a endurecer y crecer. No lo puede contener es una reacción física, se excita y se le para. Y lo que a mí me calienta es que se excita conmigo.
-Damián podés concentrarte un segundo y responderme con la verdad.
-Perdón mami, no. No fue eso lo que me calentó.
Sus palabras me rompieron por dentro y todo el castillo de naipes que yo me había armado se derrumbó. No me di cuenta que era todo imaginación mía, mi calentura me había hecho ver cosas donde no había. Sus erecciones son eso, una erección de juventud, una respuesta física a un impulso. No había deseo, no había calentura, morbo o excitación. Yo era la que completaba con mi deseo las partes de la realidad que no existían, el resultado entonces era una película donde yo era la protagonista y él el galán de la novela que obviamente se quedaba conmigo. Vivíamos sin problema en ese mundo de placer y goce sin que existieran dudas, problemas o remordimientos. Un mundo donde el incesto no existía y todo era placer correspondido.
Bajé la cabeza y mi pierna, ya se me había secado todo, su respuesta había sido clara.
-Perdón mal interpreté todo hijo. Perdón. (me sentí totalmente avergonzada)
-No mamá lo que me calentó mucho y me hizo acabar como nunca fue verte a vos como te metías los dedos en tu concha y te pajeabas.
Se acomodó la pija para que no tensará tanto el bóxer de tela. La puso mirando hacia arriba y a un costado.
Era enorme y si se había excitado conmigo.
Me vi tentada a bajarle su ropa interior y mamársela ahí en el medio de la cocina, que me llenara de leche la cara y la boca. Quería sentir su semen caliente en mi, quería chuparle la pija a mi hijo. Toda mi excitación había vuelto como un tsunami y con más fuerza que antes, estoy hecha una puta sin frenos.
-Damián, no sé qué decirte. Deberíamos de acordar cómo vamos a seguir con esto. Está claro que somos dos adultos conviviendo en una casa pequeña… Y que nos damos autoplacer y disfrutamos de eso.
-Me encanta verte gozar, me gusta que disfrutes mamá. Por mí no es necesario que te persigas ni te escondas.
-Bueno podríamos aprovechar esta charla para trabajar sobre tu tema de ganar conocimiento sobre cómo hacer gozar a una mujer. (no sabía como continuar sin verme tan puta)
Quería que todo pasara ya con mi hijo pero no podía lucir desesperada, tenía que ir con cautela. Así que pensé un poco de masturbación frente a frente y con la excusa de enseñarle lo que una mujer experiente y pajera sabe, podía ser perfecto.
-Hijo vos ya sabes que yo me toco y me doy placer a mí misma. Te voy a mostrar como lo hago y vos vas a tener que atender.
-Si me encanta ¿vamos a tu cuarto?
Si lo llevaba a la cama no sabía si me iba a contener así que preferí que sea ahí en la cocina.
-No, vamos a hacerlo acá.
Me subí a la mesa de la cocina separé mis piernas y empecé a frotarme por encima de la tanga todo a lo largo de mi concha, la sentía hervir y podía notar la humedad que tenía en mis labios vaginales. Esa mesa que tantas veces nos había alimentado ahora cumplía la función de servir nuestros mayores instintos sexuales y depravados. Era una mesa de madera pintada de blanco, la imagen debería ser hermosa, apoyaba mi espalda contra la pared sentada con las piernas abiertas y flexionadas mirándolo a él. Mi tanga negra contrastaba con la mesa así como el frío de la superficie y mi calor interno.
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-Ya te dije que todas somos distintas pero a mí me enloquece que primero me acaricien y me refrieguen mi humedad por toda la concha. (Hacia los movimientos por encima de la tanga) y que se centren un momento en mi clítoris, con presión pero sin velocidad. A veces solo apretarlo, ¿ves así? (Me apretaba con tres dedos mi clítoris) y cuando siento la presión no puedo aguantar moverme así buscando frotar mi concha.
-Mamá me calienta mucho eso, necesito sacar mi pija del bóxer y pajearme.
-Si Dami hacelo sin problema. Solo que para estar en igualdad de condiciones yo también me voy a sacar mi ropa interior.
Levanté la cola y llevé mi tanga hasta el doblez de las rodillas. La dejé ahí y pude ver en su parte interna una gran mancha de flujo, el color negro ayudaba a disimular. Mi hijo por primera vez sacó frente a mí su enorme pene, era hermoso. Tiró su piel hacia atrás y dejó al descubierto una cabeza gruesa y roja. Lo quería tener dentro de mí. Empecé a pasar mis dedos por mi conchita y con las dos manos separé mis labios vaginales para que vea toda mi concha. No estaba depilada, ni preparada para esa situación. Pensé la próxima vez será distinto.
Mi hijo empezó a pajearse con fuerza y yo decidí meterme dos dedos dentro, bien profundo buscando la parte rugosa del interior de mi vulva y frotarla. Darme mucho placer, tres dedos dentro. Presionando. Moviendo mi cadera para frotar también el clítoris con la palma de mi mano.
Ninguno hablaba yo jadeaba mirando como se masturbaba y el miraba fijo mi concha rosada, abierta y empapada.
Cuando de repente vi que se quedaba quieto, inmóvil y empezaba a eyacular copiosamente y con mucha fuerza. Regó la mesa de la cocina donde yo estaba subida, mis piernas, la tanga que tenía en la mitad de mis piernas flexionadas y algunas gotas cayeron en mi estómago ensuciando su remera. Esas gotas gruesas y espesas traían mucha leche acumulada lo pude notar claramente. Caían con fuerza. De color más bien crema ahora generaban un nuevo contraste con lo blanco de nuestra mesa de cocina.
Me enloqueció verlo acabarme arriba. Me metí los dedos bien profundo y me apreté la concha y el clítoris. Ardía de pasión y éxtasis, acabé dos segundo después que él y sentí como caía mucho flujo de mi sexo y corría a mi cola para enchastrar también la mesa como él.
-Damián hijo mío, estabas muy excitado. Acabaste muchísimo.
-Mamá esto es mucho mejor que el porno, verte de cerca, sentirte gemir despacio, oler tu olor a sexo y excitación me llevaron muy rápido a acabar.
-No te voy a negar que ver como te tocas me enloqueció. ¿Puedo confesarte algo? (dije esto todavía con la mano cubriendo mi sexo, todavía escurría mi miel vaginal)
-Creo mami que podés confesar lo que quieras.
-Tenía mucho miedo que esto pasara, pensé que te ibas a volver loco y te ibas a enojar muchísimo conmigo. Pero yo deseaba esto hace mucho.
-Nunca lo pensé, nunca. Ayer descubrí que sos una mujer y que me mirabas mi pene y que te tocas muy rico… Y ahora que te calentás conmigo. Nadie puede saber esto.
-A nadie se lo voy a decir.
-Mamá sos hermosa y me calentás mucho. (su pene estaba volviendo a endurecerse, ¡Que juventud!)
Tenía que refrenar un poco lo que estaba pasando, yo soy la mayor. Pero estaba prendida fuego por dentro. Bajé mi tanga, empapada y sentí el frío de su humedad contra mis labios que también estaban empapados pero calientes. Me bajé de la mesa y me paré frente a él su pene chocó con mi estómago, era más alto que yo me había pasado en estatura hace años.
-Damián, seguimos siendo madre e hijo, no quiero que esto nos confunda. Iremos despacio por ahora te mostré lo que a mí me gusta en la previa del sexo, algo de las caricias íntimas pero faltan muchas cosas.
Me di media vuelta y mientras me iba de la cocina le dije “ahora me voy a bañar tal vez me toque de nuevo pero el siguiente paso lo daremos mañana”, caminaba toda excitada y conteniéndome. Él quedó duro como una estaca espero que se masturbe pensando en mí.
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Índice de todos los relatos
-Mamá me calienta mucho eso, necesito sacar mi pija del bóxer y pajearme.
-Si Dami hacelo sin problema. Solo que para estar en igualdad de condiciones yo también me voy a sacar mi ropa interior.
Levanté la cola y llevé mi tanga hasta el doblez de las rodillas. La dejé ahí y pude ver en su parte interna una gran mancha de flujo, el color negro ayudaba a disimular. Mi hijo por primera vez sacó frente a mí su enorme pene, era hermoso. Tiró su piel hacia atrás y dejó al descubierto una cabeza gruesa y roja. Lo quería tener dentro de mí. Empecé a pasar mis dedos por mi conchita y con las dos manos separé mis labios vaginales para que vea toda mi concha. No estaba depilada, ni preparada para esa situación. Pensé la próxima vez será distinto.
Mi hijo empezó a pajearse con fuerza y yo decidí meterme dos dedos dentro, bien profundo buscando la parte rugosa del interior de mi vulva y frotarla. Darme mucho placer, tres dedos dentro. Presionando. Moviendo mi cadera para frotar también el clítoris con la palma de mi mano.
Ninguno hablaba yo jadeaba mirando como se masturbaba y el miraba fijo mi concha rosada, abierta y empapada.
Cuando de repente vi que se quedaba quieto, inmóvil y empezaba a eyacular copiosamente y con mucha fuerza. Regó la mesa de la cocina donde yo estaba subida, mis piernas, la tanga que tenía en la mitad de mis piernas flexionadas y algunas gotas cayeron en mi estómago ensuciando su remera. Esas gotas gruesas y espesas traían mucha leche acumulada lo pude notar claramente. Caían con fuerza. De color más bien crema ahora generaban un nuevo contraste con lo blanco de nuestra mesa de cocina.
Me enloqueció verlo acabarme arriba. Me metí los dedos bien profundo y me apreté la concha y el clítoris. Ardía de pasión y éxtasis, acabé dos segundo después que él y sentí como caía mucho flujo de mi sexo y corría a mi cola para enchastrar también la mesa como él.
-Damián hijo mío, estabas muy excitado. Acabaste muchísimo.
-Mamá esto es mucho mejor que el porno, verte de cerca, sentirte gemir despacio, oler tu olor a sexo y excitación me llevaron muy rápido a acabar.
-No te voy a negar que ver como te tocas me enloqueció. ¿Puedo confesarte algo? (dije esto todavía con la mano cubriendo mi sexo, todavía escurría mi miel vaginal)
-Creo mami que podés confesar lo que quieras.
-Tenía mucho miedo que esto pasara, pensé que te ibas a volver loco y te ibas a enojar muchísimo conmigo. Pero yo deseaba esto hace mucho.
-Nunca lo pensé, nunca. Ayer descubrí que sos una mujer y que me mirabas mi pene y que te tocas muy rico… Y ahora que te calentás conmigo. Nadie puede saber esto.
-A nadie se lo voy a decir.
-Mamá sos hermosa y me calentás mucho. (su pene estaba volviendo a endurecerse, ¡Que juventud!)
Tenía que refrenar un poco lo que estaba pasando, yo soy la mayor. Pero estaba prendida fuego por dentro. Bajé mi tanga, empapada y sentí el frío de su humedad contra mis labios que también estaban empapados pero calientes. Me bajé de la mesa y me paré frente a él su pene chocó con mi estómago, era más alto que yo me había pasado en estatura hace años.
-Damián, seguimos siendo madre e hijo, no quiero que esto nos confunda. Iremos despacio por ahora te mostré lo que a mí me gusta en la previa del sexo, algo de las caricias íntimas pero faltan muchas cosas.
Me di media vuelta y mientras me iba de la cocina le dije “ahora me voy a bañar tal vez me toque de nuevo pero el siguiente paso lo daremos mañana”, caminaba toda excitada y conteniéndome. Él quedó duro como una estaca espero que se masturbe pensando en mí.
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Mamá necesito que me ayudes. A coger
Después de haberme pajeado con mi madre, estaba pronto para ir con mi novia Cari.
Le mandé mensaje en seguida “¿cuándo podemos ir al cine Cari?” Lo tenía todo planeado: iríamos al cine, ahí no podíamos desnudarnos ni nada pero si podría masturbarla y que ella me haga lo mismo. Ya sabía cómo hacerlo, mamá me lo había mostrado. Luego vería cómo seguir, pidiendo ayuda a mamá. Pero quería dar un paso con mi novia en este tema porque no la quería perder. Ella seguía reclamando pasar de los besos.
Por fin llegó su mensaje de respuesta:
–¿Al cine? No hay nada bueno para ver.
–Por eso Cari, la peor película en el peor horario
–Jajaja entonces llevo pollera corta y holgada ¿no?
Todo estaba encaminado al final del día nos encontraríamos en el shopping para ir al cine. No tengo idea del nombre de la película de hecho entramos cuando ya había empezado y nos sentamos en los últimos asientos. No se veía nada, pero si había otras parejas todas repartidas por la platea muy separadas. No éramos los únicos con ese plan. El ambiente tenso ya se sentía antes de entrar.
Cari se sentó y me besó con fuerza, no estaba para perder el tiempo. Yo hice lo propio y le pedí que se quedara mirando adelante pero le sugerí que abriera sus piernas para estar más cómoda. Sonrío y así lo hizo.
Comencé acariciando su muslo y fui directo a su entrepierna levantando levemente y despacio su pollera, comprobé para mi asombro que no traía bombacha. Ella levantó su pollera y tapó mi mano, de forma rápida y brusca. No estaba para perder el tiempo. Lo primero que noté era que estaba muy caliente y húmeda, todas las caricias resbalaban. Ella metió su mano por dentro de mi jean mi verga salía por encima de la cintura del pantalón, así que fue fácil agarrarla. Hice lo que mamá hacía, primero lubriqué mis dedos con sus flujos y subí derecho a su clítoris pero no lo encontré tan fácil como lo tenía mi mamá, aunque sabía que allí estaba. Círculos, caricias y roces.
A veces con más presión y otras más suaves, por momentos solo presión y noté que ella movía sus caderas buscando frotarse con mi mano. Lo estaba gozando mucho, gemía y respiraba con fuerza. Su placer era muy grande porque no movía su mano, estaba concentrada en su placer. La masturbación de ella fue bastante rápida, dejó de prestar atención en mí y se dedicó a gozar con mis caricias y sus movimientos. Gozó y disfrutó hasta que llegó al orgasmo, fue evidente cuando con su otra mano apretó la mía por encima de su pollera mientras movía sus caderas.
El mensaje sin hablar era: “no saques la mano, seguí así que voy a acabar”. Me quedé con el plan no le introduje ningún dedo dentro de ella solo me concentré en lo que estaba haciendo y que ella explotara de placer. Acabó con su mano presionando la mía y apretando sus piernas. Un momento se detuvo así y gemía fuerte. En ese momento la bese y sostuve su cara con mi otra mano, ella solo apenas podía rodear mi verga con sus dedos.
–Disfruta mucho Cari, quiero que no te olvides de la primera vez que te hice acabar.
–Dami amor, todavía no me la metiste y ya me encanta hacer el amor contigo. Ahhh no pares, seguí así.
–Me excita mucho verte disfrutar.
–Ahhh hermoso, agradezco a quien te enseñó hacer esto. Acabé como nunca me hicieron acabar.
–Me encanta hacerte feliz así.
Me besó y corrió mi mano de su entrepierna.
–Ahora te toca a vos, pero necesito concentrarme saca la mano de ahí.
Le hice caso. Ella desprendió el botón del pantalón y bajó el cierre dejando toda mi verga liberada. No tuvo que pajearme mucho estaba muy excitado, no fue una gran masturbación hablando técnicamente solo se dedicó a subir y bajar su mano rápidamente. Básico y letal para mi placer. Acabé de forma copiosa y ella dirigió mi eyaculación hacia adelante. No sé cuán lejos fueron los primeros chorros de mi leche pero una o dos filas de asientos seguro. Después de acabar su mano quedó un poco salpicada, me miró y llevándose el reverso de su mano a su lengua me dijo: “la próxima vez, la quiero adentro”.
–¿Adentro de dónde?
Después de haberme pajeado con mi madre, estaba pronto para ir con mi novia Cari.
Le mandé mensaje en seguida “¿cuándo podemos ir al cine Cari?” Lo tenía todo planeado: iríamos al cine, ahí no podíamos desnudarnos ni nada pero si podría masturbarla y que ella me haga lo mismo. Ya sabía cómo hacerlo, mamá me lo había mostrado. Luego vería cómo seguir, pidiendo ayuda a mamá. Pero quería dar un paso con mi novia en este tema porque no la quería perder. Ella seguía reclamando pasar de los besos.
Por fin llegó su mensaje de respuesta:
–¿Al cine? No hay nada bueno para ver.
–Por eso Cari, la peor película en el peor horario
–Jajaja entonces llevo pollera corta y holgada ¿no?
Todo estaba encaminado al final del día nos encontraríamos en el shopping para ir al cine. No tengo idea del nombre de la película de hecho entramos cuando ya había empezado y nos sentamos en los últimos asientos. No se veía nada, pero si había otras parejas todas repartidas por la platea muy separadas. No éramos los únicos con ese plan. El ambiente tenso ya se sentía antes de entrar.
Cari se sentó y me besó con fuerza, no estaba para perder el tiempo. Yo hice lo propio y le pedí que se quedara mirando adelante pero le sugerí que abriera sus piernas para estar más cómoda. Sonrío y así lo hizo.
Comencé acariciando su muslo y fui directo a su entrepierna levantando levemente y despacio su pollera, comprobé para mi asombro que no traía bombacha. Ella levantó su pollera y tapó mi mano, de forma rápida y brusca. No estaba para perder el tiempo. Lo primero que noté era que estaba muy caliente y húmeda, todas las caricias resbalaban. Ella metió su mano por dentro de mi jean mi verga salía por encima de la cintura del pantalón, así que fue fácil agarrarla. Hice lo que mamá hacía, primero lubriqué mis dedos con sus flujos y subí derecho a su clítoris pero no lo encontré tan fácil como lo tenía mi mamá, aunque sabía que allí estaba. Círculos, caricias y roces.
A veces con más presión y otras más suaves, por momentos solo presión y noté que ella movía sus caderas buscando frotarse con mi mano. Lo estaba gozando mucho, gemía y respiraba con fuerza. Su placer era muy grande porque no movía su mano, estaba concentrada en su placer. La masturbación de ella fue bastante rápida, dejó de prestar atención en mí y se dedicó a gozar con mis caricias y sus movimientos. Gozó y disfrutó hasta que llegó al orgasmo, fue evidente cuando con su otra mano apretó la mía por encima de su pollera mientras movía sus caderas.
El mensaje sin hablar era: “no saques la mano, seguí así que voy a acabar”. Me quedé con el plan no le introduje ningún dedo dentro de ella solo me concentré en lo que estaba haciendo y que ella explotara de placer. Acabó con su mano presionando la mía y apretando sus piernas. Un momento se detuvo así y gemía fuerte. En ese momento la bese y sostuve su cara con mi otra mano, ella solo apenas podía rodear mi verga con sus dedos.
–Disfruta mucho Cari, quiero que no te olvides de la primera vez que te hice acabar.
–Dami amor, todavía no me la metiste y ya me encanta hacer el amor contigo. Ahhh no pares, seguí así.
–Me excita mucho verte disfrutar.
–Ahhh hermoso, agradezco a quien te enseñó hacer esto. Acabé como nunca me hicieron acabar.
–Me encanta hacerte feliz así.
Me besó y corrió mi mano de su entrepierna.
–Ahora te toca a vos, pero necesito concentrarme saca la mano de ahí.
Le hice caso. Ella desprendió el botón del pantalón y bajó el cierre dejando toda mi verga liberada. No tuvo que pajearme mucho estaba muy excitado, no fue una gran masturbación hablando técnicamente solo se dedicó a subir y bajar su mano rápidamente. Básico y letal para mi placer. Acabé de forma copiosa y ella dirigió mi eyaculación hacia adelante. No sé cuán lejos fueron los primeros chorros de mi leche pero una o dos filas de asientos seguro. Después de acabar su mano quedó un poco salpicada, me miró y llevándose el reverso de su mano a su lengua me dijo: “la próxima vez, la quiero adentro”.
–¿Adentro de dónde?
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–De mi concha o de mi boca pero adentro.
–Te tomo la palabra.
Me beso de nuevo.
–¿Es necesario quedarnos más rato a ver esta película o nos vamos?
–Vámonos.
Salimos del cine y no eran más de las 6 de la tarde un día de semana, creo que miércoles.
–Vamos a merendar a casa.
–¿A tu casa Damián? ¿Me vas a llevar así toda mojada y después de esto a ver a tu madre?
Pensé, si supieras lo responsable que es mi madre de lo que acabamos de vivir correrías espantada de mi lado.
–No te preocupes no se va a dar cuenta.
Salimos para casa y Cari estaba encantada y empezó a exigir más. Cuando vamos a “dormir” juntos… tenemos que “pasar” más tiempo juntos y así muchas insinuaciones más. Dudé si iba a estar a la altura en lo que viniera. Al final después de varios minutos y transporte público llegamos a casa.
Entramos y mi madre no estaba en el living ni en la cocina, empecé a dudar si era una buena idea. No estaba preparado para tener sexo realmente con ella. Seguro iba a hacer algo que no estaba bien y con lo del cine mi reputación estaba muy arriba.
–Espera acá me voy a fijar en los cuartos y el baño a ver si está mi mamá
–Ok… ojalá estemos solos, estoy pronta. (Levantó su pollera y me mostró su conchita blanca y depilada por un segundo)
Sonreí y no contesté, mis miedos estaban por las nubes. Caminé por el pasillo primero mi cuarto y luego el de mi madre ambos vacíos, me acerqué el baño y la escuché hablar con alguien. Esperé del otro lado de la puerta sin hacer ruido, ¿con quién hablaba? ¿Qué le estaba contando?
–Ya te lo conté todo, no podés ser tan calentona… si fue hermoso, acabé como nunca, pero su pija fue lo mejor. Obvio que después me acosté caliente y seguí tocándome. No sabés lo que es, me encantaría ser su novia, no creo que ella esté a la altura.
Mi madre volvía a hablar por teléfono con esa persona que le contaba todo lo que hacíamos. Golpee la puerta como si recién me acercara “¿mamá estás en el baño?”. Primero silencio, después muy bajito escuché algo que no entendí y por último “chau”.
Abrió la puerta y me beso en la mejilla pero muy cerca de mi boca. Me separé, tenía que ordenar la situación.
–Mamá vine con Cari, fuimos al cine pero la película no era buena. Pensamos cenar acá, ¿se puede quedar?
–Dami, obvio que se puede quedar. Pedimos unas pizzas y listo… para, ¿me estás preguntando si se puede quedar a dormir?
–Ehhh no sé, ahora que lo decís (no había pensado en esa opción pero seguro que Cari estaría feliz)
–Vos estás pronto a dormir con ella en la misma cama… me imagino que ya sabés lo que va a pasar ¿no?
–Si, si claro. Hoy pasaron cosas pero no sé si estoy pronto para enfrentar eso solo. (¿Me las podría coger a las dos?)
–Hijo yo te voy a seguir ayudando pero no creo estar preparada todavía para que ella se quede acá a dormir. Me gustaría hablar con ella a solas y bueno nada… que vos te sientas más preparado también.
–Ok, hoy cenamos y le pido un taxi después.
–Si no te preocupes échame la culpa a mí, a fin de cuentas para que estamos las suegras sino.
–Sos la mejor suegra que ella puede tener si supiera todos lo que hacés para que ella goce, tendría que hacerte una estatua.
–“La suegra más puta de todas” (haciendo un gesto con sus manos de cartel)
Volví al living y le avisé a Cari que mamá estaba en el baño terminando de salir y que cenaríamos en casa pizzas.
–En breve viene mamá y pide algo pero no te vas a poder quedar a dormir porque no me deja.
–Jajaja no era mi intención tengo que volver a casa yo, tengo que cuidar a mi hermano. Que se quede tranqui hoy no va a ser la noche que duerma con su hijo. Además estoy bastante conforme con el cine… hablando de eso tendría que limpiarme la entrepierna siento como me corre por el muslo la baba de mi concha.
–Shhh, boluda está por venir. (Puso cara)
–Te tomo la palabra.
Me beso de nuevo.
–¿Es necesario quedarnos más rato a ver esta película o nos vamos?
–Vámonos.
Salimos del cine y no eran más de las 6 de la tarde un día de semana, creo que miércoles.
–Vamos a merendar a casa.
–¿A tu casa Damián? ¿Me vas a llevar así toda mojada y después de esto a ver a tu madre?
Pensé, si supieras lo responsable que es mi madre de lo que acabamos de vivir correrías espantada de mi lado.
–No te preocupes no se va a dar cuenta.
Salimos para casa y Cari estaba encantada y empezó a exigir más. Cuando vamos a “dormir” juntos… tenemos que “pasar” más tiempo juntos y así muchas insinuaciones más. Dudé si iba a estar a la altura en lo que viniera. Al final después de varios minutos y transporte público llegamos a casa.
Entramos y mi madre no estaba en el living ni en la cocina, empecé a dudar si era una buena idea. No estaba preparado para tener sexo realmente con ella. Seguro iba a hacer algo que no estaba bien y con lo del cine mi reputación estaba muy arriba.
–Espera acá me voy a fijar en los cuartos y el baño a ver si está mi mamá
–Ok… ojalá estemos solos, estoy pronta. (Levantó su pollera y me mostró su conchita blanca y depilada por un segundo)
Sonreí y no contesté, mis miedos estaban por las nubes. Caminé por el pasillo primero mi cuarto y luego el de mi madre ambos vacíos, me acerqué el baño y la escuché hablar con alguien. Esperé del otro lado de la puerta sin hacer ruido, ¿con quién hablaba? ¿Qué le estaba contando?
–Ya te lo conté todo, no podés ser tan calentona… si fue hermoso, acabé como nunca, pero su pija fue lo mejor. Obvio que después me acosté caliente y seguí tocándome. No sabés lo que es, me encantaría ser su novia, no creo que ella esté a la altura.
Mi madre volvía a hablar por teléfono con esa persona que le contaba todo lo que hacíamos. Golpee la puerta como si recién me acercara “¿mamá estás en el baño?”. Primero silencio, después muy bajito escuché algo que no entendí y por último “chau”.
Abrió la puerta y me beso en la mejilla pero muy cerca de mi boca. Me separé, tenía que ordenar la situación.
–Mamá vine con Cari, fuimos al cine pero la película no era buena. Pensamos cenar acá, ¿se puede quedar?
–Dami, obvio que se puede quedar. Pedimos unas pizzas y listo… para, ¿me estás preguntando si se puede quedar a dormir?
–Ehhh no sé, ahora que lo decís (no había pensado en esa opción pero seguro que Cari estaría feliz)
–Vos estás pronto a dormir con ella en la misma cama… me imagino que ya sabés lo que va a pasar ¿no?
–Si, si claro. Hoy pasaron cosas pero no sé si estoy pronto para enfrentar eso solo. (¿Me las podría coger a las dos?)
–Hijo yo te voy a seguir ayudando pero no creo estar preparada todavía para que ella se quede acá a dormir. Me gustaría hablar con ella a solas y bueno nada… que vos te sientas más preparado también.
–Ok, hoy cenamos y le pido un taxi después.
–Si no te preocupes échame la culpa a mí, a fin de cuentas para que estamos las suegras sino.
–Sos la mejor suegra que ella puede tener si supiera todos lo que hacés para que ella goce, tendría que hacerte una estatua.
–“La suegra más puta de todas” (haciendo un gesto con sus manos de cartel)
Volví al living y le avisé a Cari que mamá estaba en el baño terminando de salir y que cenaríamos en casa pizzas.
–En breve viene mamá y pide algo pero no te vas a poder quedar a dormir porque no me deja.
–Jajaja no era mi intención tengo que volver a casa yo, tengo que cuidar a mi hermano. Que se quede tranqui hoy no va a ser la noche que duerma con su hijo. Además estoy bastante conforme con el cine… hablando de eso tendría que limpiarme la entrepierna siento como me corre por el muslo la baba de mi concha.
–Shhh, boluda está por venir. (Puso cara)
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Se saludaron con mucha alegría, se llevaban bien a pesar de haberse visto solo un par de veces y esta iba a ser la primera vez que cenáramos los tres juntos. Pasó al baño y volvió ya limpia. Mamá empezó a preguntar sobre la película, ninguno de los dos tenía idea de lo que pasaba en la pantalla pero disimulamos bastante bien. Cuando llegó la pizza mamá se puso más aguda con las preguntas y empezó con: “linda pollera esa Cari, ¿es cómoda para ir al cine no?, tiene un vuelo precioso… te deja moverte con libertad, ¿verdad?”.
Cari respondía con soltura y solvencia incluso en un momento se paró y dio una vuelta para mostrarle a mamá cómo era su pollera y como volaba con el giro.
Ahí caí en la cuenta que estaba presenciando una discusión muy fuerte en los mejores términos que había visto nunca. Luego del giro me metí en su charla atrayendo la conversación hacia mí y brindando una tregua a esa batalla. Creo que mi madre se sentía desafiada por mi novia y debía darle tranquilidad. Un par de elogios a su amabilidad y a lo linda que era… empezaron a surtir efecto.
–Laura me tengo que ir ya, muchas gracias por recibirme y por la cena.
–Por favor Cari agradezco que vengas a casa, prefiero eso siempre antes que se vayan por ahí. Los cines no son muy seguros. (Reímos los tres, entendimos la indirecta)
–Bueno está bien, igual la más agradecida soy yo por el hijo que tiene y por cómo lo ha criado.
–Cari no te haces una idea de todo lo que le enseñé a mi hijo. (Mirada pícara entre nosotros)
Acompañé a mi novia que se tomó un taxi y se fue, la próxima vez se quedaría en casa. Besos y caricias hasta el último momento de subirse al taxi y volví a casa.
Mamá me llamó desde el baño, seguro se olvidó de la toalla le pasa muy seguido. Así que agarré una del armario del pasillo y entré al baño. Estaba ella parada con un babydoll muy sexy negro, le tapaba apenas la cola. En la parte del corpiño era todo encaje y le quedaba pintado, sus tetas rellenaban perfectamente ese encaje, no eran enormes pero eran grandes.
–¿Qué hacés mamá?
–Dami es inminente el sexo con Cari, así que lo primero que vamos a hacer es limpiar un poco tu herramienta. (Mostrando mi máquina de cortar pelo y barba)
No sabía qué decir, pero tenía razón. No se me había ocurrido. Terminé de entrar al baño, me empecé a sacar la ropa y vi como mamá se tocaba su pelvis y cruzó sus piernas en un momento. Quedé en bóxer y nada más, mamá me miraba con deseo y lujuria. Mirándola a la cara fui bajando mi última prenda poco a poco hasta que apareció mi miembro entero y medio parado. Mamá se mordió el labio de abajo. Noté su excitación.
–Hermoso eso que hiciste hijo, me calentó que te saques la ropa así.
–Aproveché el momento y me di cuenta que estás caliente.
–¡Muy bien! Cada vez más sos un experto, ahora a limpiar un poco esta mata de pelo.
Se arrodilló y agarró mi pene pero esta vez como si fuera una doctora experimentada. Miró y estudio mi anatomía, hasta que tomó una decisión.
–Hijo tenés una verga increíble y unos huevos enormes, ahora te voy a sacar los pelos y vamos a emprolijar todo para que quede más linda.
–Ok mamá, yo no tengo que hacer nada ¿no?
–No solo separas las piernas y capaz en un momento te pido que te sientes para que sea más fácil… ahhh y si se te para no te preocupes es normal.
Prendió la máquina y empezó a pasarla por mi pubis, bajando a los costados. Luego empezó con más cuidado a pasar por mis testículos. Primero pasaba la máquina por arriba, para sacar lo más grueso de a poco y después le puso un peine para ir al ras y no pellizcarme. Era toda una experta. En ningún momento dejó de agarrarme la pija, lo que hizo que se me pusiera dura como una piedra.
–Ahora sentate en el inodoro y levanta y separa tus piernas. (Vio mi cara de sorpresa) si te voy a sacar pelos del culo que quedan horribles.
–Mamá…
–Mamá nada, quedan feos. Te hacen parecer un adolescente o un viejo descuidado… así que nada, dale.
Cari respondía con soltura y solvencia incluso en un momento se paró y dio una vuelta para mostrarle a mamá cómo era su pollera y como volaba con el giro.
Ahí caí en la cuenta que estaba presenciando una discusión muy fuerte en los mejores términos que había visto nunca. Luego del giro me metí en su charla atrayendo la conversación hacia mí y brindando una tregua a esa batalla. Creo que mi madre se sentía desafiada por mi novia y debía darle tranquilidad. Un par de elogios a su amabilidad y a lo linda que era… empezaron a surtir efecto.
–Laura me tengo que ir ya, muchas gracias por recibirme y por la cena.
–Por favor Cari agradezco que vengas a casa, prefiero eso siempre antes que se vayan por ahí. Los cines no son muy seguros. (Reímos los tres, entendimos la indirecta)
–Bueno está bien, igual la más agradecida soy yo por el hijo que tiene y por cómo lo ha criado.
–Cari no te haces una idea de todo lo que le enseñé a mi hijo. (Mirada pícara entre nosotros)
Acompañé a mi novia que se tomó un taxi y se fue, la próxima vez se quedaría en casa. Besos y caricias hasta el último momento de subirse al taxi y volví a casa.
Mamá me llamó desde el baño, seguro se olvidó de la toalla le pasa muy seguido. Así que agarré una del armario del pasillo y entré al baño. Estaba ella parada con un babydoll muy sexy negro, le tapaba apenas la cola. En la parte del corpiño era todo encaje y le quedaba pintado, sus tetas rellenaban perfectamente ese encaje, no eran enormes pero eran grandes.
–¿Qué hacés mamá?
–Dami es inminente el sexo con Cari, así que lo primero que vamos a hacer es limpiar un poco tu herramienta. (Mostrando mi máquina de cortar pelo y barba)
No sabía qué decir, pero tenía razón. No se me había ocurrido. Terminé de entrar al baño, me empecé a sacar la ropa y vi como mamá se tocaba su pelvis y cruzó sus piernas en un momento. Quedé en bóxer y nada más, mamá me miraba con deseo y lujuria. Mirándola a la cara fui bajando mi última prenda poco a poco hasta que apareció mi miembro entero y medio parado. Mamá se mordió el labio de abajo. Noté su excitación.
–Hermoso eso que hiciste hijo, me calentó que te saques la ropa así.
–Aproveché el momento y me di cuenta que estás caliente.
–¡Muy bien! Cada vez más sos un experto, ahora a limpiar un poco esta mata de pelo.
Se arrodilló y agarró mi pene pero esta vez como si fuera una doctora experimentada. Miró y estudio mi anatomía, hasta que tomó una decisión.
–Hijo tenés una verga increíble y unos huevos enormes, ahora te voy a sacar los pelos y vamos a emprolijar todo para que quede más linda.
–Ok mamá, yo no tengo que hacer nada ¿no?
–No solo separas las piernas y capaz en un momento te pido que te sientes para que sea más fácil… ahhh y si se te para no te preocupes es normal.
Prendió la máquina y empezó a pasarla por mi pubis, bajando a los costados. Luego empezó con más cuidado a pasar por mis testículos. Primero pasaba la máquina por arriba, para sacar lo más grueso de a poco y después le puso un peine para ir al ras y no pellizcarme. Era toda una experta. En ningún momento dejó de agarrarme la pija, lo que hizo que se me pusiera dura como una piedra.
–Ahora sentate en el inodoro y levanta y separa tus piernas. (Vio mi cara de sorpresa) si te voy a sacar pelos del culo que quedan horribles.
–Mamá…
–Mamá nada, quedan feos. Te hacen parecer un adolescente o un viejo descuidado… así que nada, dale.
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Le hice caso me senté y me recosté lo más que pude, dejando mis huevos y mi culo a su merced. Mi verga cayó sobre mi estómago un poco más arriba del ombligo. Pensé si llego a acabar ahora me cae toda la leche en la cara. Ella me pasó la máquina y la vibración me seguía excitando. Se lo hice saber y ella la apoyó sobre la base del tronco de mi verga por encima de los huevos y recorrió todo el largo de mi miembro. No acabé porque me concentré mucho pero no podía más.
–¡Pará mamá! Que me acabo en la cara si seguís.
–Ahhh que excitante esto, me puso muy puta ver como late tu pija y como la contenes para no acabar.
–Dame un segundo mamá estoy muy caliente.
–Bueno párate y espera un segundo nos vamos a bañar juntos, así nos sacamos todos los pelitos que tenemos pegados.
Se paró, liberó los tirantes de su babydoll y cayó al piso de forma muy sexy. Pude ver una tanga hilo hermosa que apenas le cubría su concha. Ella no estaba depilada y varios pelos salían por los costados y por encima de esa tanga diminuta. Se dio vuelta y bajó de forma muy sexy la tanga mostrándome cómo se separaban sus nalgas. Ver a mi madre así de puta y caliente me hacían dudar de Cari, era hermosa mamá. Me ponía a mil. En su movimiento noté que tenía pelitos también en su cola.
–¿Qué te pareció?
–Mamá vas a hacer que acabe sin tocarme.
–Jejeje que tarado.
–Igual tengo que decirte que debería agarrar yo la máquina ahora…
–Ni lo pienses, ya tengo hora con mi depiladora para mañana en la tarde. Voy a pedir que me deje bien linda para que veas.
–Ok, ¿yo voy a tener que ir a una depiladora?
–Veremos si querés, yo no tengo problema de seguir haciéndolo
Se metió en el baño abrió las canillas y templó el agua, la ducha y el baño en sí, no son muy grandes. La casa entera es bastante pequeña. Para nosotros dos está bien.
Entré a la bañera y me quedé contra la pared opuesta de la salida del agua. Ella se arrodilló de nuevo con el jabón en la mano. Le caía el agua en la espalda y le recorría su cuerpo. Mojó con sus manos mi verga erecta y el agua tibia me generó una oleada de placer muy fuerte. Me contuve. Empezó a enjabonarme mi pelvis, los testículos y la pija que estaba hecha una roca. Yo contenía la eyaculación pero no iba a poder aguantar mucho más.
–Mami, no creo que pueda aguantar más tus caricias.
–Ok, no sigo. No quiero que acabes todavía. Muy bien en contener la leche. Estoy orgullosa de vos hijo. Ahora date la vuelta y separa tus nalgas.
–Ehhh… ¿qué vas a hacer?
–Nada hijo, no te voy a meter nada en el culo es para lavarte bien.
–Ok.
Más tranquilo me di vuelta y ella me limpió bien, la sensación de su mano en mi ano igual fue extraña hizo que lo apretara fuerte. Se paró, me giré y quedamos frente a frente nunca nos habíamos besado pero sentí las ganas de hacerlo. Ella estaba excitada y yo también. De todas formas no lo hice. Era la primera vez que nos tocábamos y si no la besaba podíamos seguir fingiendo que todo esto era solo para que yo aprenda a tener sexo con Cari.
–Dami ahora te toca a vos lavarme a mí. (Se dio vuelta y me dejó su culo y espalda para mi)
–Mami sos una mujer hermosa. (Me miró por encima de su hombro y sonrió)
Empecé por la espalda, enjabonándole todo su cuerpo. En la cola me detuve un poco más y ella separó sus piernas, demostrando que quería que siga. Acaricie mucho su ano, recorrí todos sus pliegues con mis dedos y sentí como se abría y cerraba. No tenía claro si era una invitación a metérselos. Volví a su pecho y los enjabonaba por detrás veía como el agua con espuma caía por su estómago y se mezclaba con sus pelitos en la concha. Pasé un brazo por delante y empecé a frotarla y acariciarla como ella me había enseñado. Dio un paso atrás y se pegó a mi. Mi verga se chocó con su espalda dura como una roca.
–Hijo seguí así (separo un poco más sus piernas), seguí así no pares que ya voy a acabar. Que rico me tocas.
–Mami esto lo aprendí de vos, sos la mejor maestra.
–Ahhh que puta me pones hijo, esto no está bien pero se siente muy rico.
–Lo que se siente clarito mamá es tu clítoris duro y caliente.
–¡Pará mamá! Que me acabo en la cara si seguís.
–Ahhh que excitante esto, me puso muy puta ver como late tu pija y como la contenes para no acabar.
–Dame un segundo mamá estoy muy caliente.
–Bueno párate y espera un segundo nos vamos a bañar juntos, así nos sacamos todos los pelitos que tenemos pegados.
Se paró, liberó los tirantes de su babydoll y cayó al piso de forma muy sexy. Pude ver una tanga hilo hermosa que apenas le cubría su concha. Ella no estaba depilada y varios pelos salían por los costados y por encima de esa tanga diminuta. Se dio vuelta y bajó de forma muy sexy la tanga mostrándome cómo se separaban sus nalgas. Ver a mi madre así de puta y caliente me hacían dudar de Cari, era hermosa mamá. Me ponía a mil. En su movimiento noté que tenía pelitos también en su cola.
–¿Qué te pareció?
–Mamá vas a hacer que acabe sin tocarme.
–Jejeje que tarado.
–Igual tengo que decirte que debería agarrar yo la máquina ahora…
–Ni lo pienses, ya tengo hora con mi depiladora para mañana en la tarde. Voy a pedir que me deje bien linda para que veas.
–Ok, ¿yo voy a tener que ir a una depiladora?
–Veremos si querés, yo no tengo problema de seguir haciéndolo
Se metió en el baño abrió las canillas y templó el agua, la ducha y el baño en sí, no son muy grandes. La casa entera es bastante pequeña. Para nosotros dos está bien.
Entré a la bañera y me quedé contra la pared opuesta de la salida del agua. Ella se arrodilló de nuevo con el jabón en la mano. Le caía el agua en la espalda y le recorría su cuerpo. Mojó con sus manos mi verga erecta y el agua tibia me generó una oleada de placer muy fuerte. Me contuve. Empezó a enjabonarme mi pelvis, los testículos y la pija que estaba hecha una roca. Yo contenía la eyaculación pero no iba a poder aguantar mucho más.
–Mami, no creo que pueda aguantar más tus caricias.
–Ok, no sigo. No quiero que acabes todavía. Muy bien en contener la leche. Estoy orgullosa de vos hijo. Ahora date la vuelta y separa tus nalgas.
–Ehhh… ¿qué vas a hacer?
–Nada hijo, no te voy a meter nada en el culo es para lavarte bien.
–Ok.
Más tranquilo me di vuelta y ella me limpió bien, la sensación de su mano en mi ano igual fue extraña hizo que lo apretara fuerte. Se paró, me giré y quedamos frente a frente nunca nos habíamos besado pero sentí las ganas de hacerlo. Ella estaba excitada y yo también. De todas formas no lo hice. Era la primera vez que nos tocábamos y si no la besaba podíamos seguir fingiendo que todo esto era solo para que yo aprenda a tener sexo con Cari.
–Dami ahora te toca a vos lavarme a mí. (Se dio vuelta y me dejó su culo y espalda para mi)
–Mami sos una mujer hermosa. (Me miró por encima de su hombro y sonrió)
Empecé por la espalda, enjabonándole todo su cuerpo. En la cola me detuve un poco más y ella separó sus piernas, demostrando que quería que siga. Acaricie mucho su ano, recorrí todos sus pliegues con mis dedos y sentí como se abría y cerraba. No tenía claro si era una invitación a metérselos. Volví a su pecho y los enjabonaba por detrás veía como el agua con espuma caía por su estómago y se mezclaba con sus pelitos en la concha. Pasé un brazo por delante y empecé a frotarla y acariciarla como ella me había enseñado. Dio un paso atrás y se pegó a mi. Mi verga se chocó con su espalda dura como una roca.
–Hijo seguí así (separo un poco más sus piernas), seguí así no pares que ya voy a acabar. Que rico me tocas.
–Mami esto lo aprendí de vos, sos la mejor maestra.
–Ahhh que puta me pones hijo, esto no está bien pero se siente muy rico.
–Lo que se siente clarito mamá es tu clítoris duro y caliente.
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–Así me pone tu verga enorme y dura. No pares que acabo, voy a acabar, que linda paja hijo. Me haces acabar y te la chupo, quiero tener en mi boca todo lo que me entre de tu verga.
Apreté con más fuerza su clítoris y un poco más de velocidad (sin excederme) en mis movimientos y acabó gritando y gimiendo.
–Ahhhh ¡hijo de puta! Me dejas loca de pija. Dámela toda.
Se dio vuelta y se arrodilló de nuevo. Se metió mi miembro lo más dentro que pudo en su boca. Empezó una mamada frenética, no me daba descanso y rápidamente me llevó al límite. No hacía falta mucho. Se atragantaba, era como si no le importara otra cosa que hacerme eyacular y meterse lo más dentro de su boca mi miembro.
–Mamá voy a acabar, no voy a aguantar mucho más.
No me respondió solo levantó sus ojos a mi, tomó con las dos manos mi verga gruesa, dura y súper excitada y siguió mamando con fuerza. Su boca se abría y estiraba al máximo para recibirme dentro. Su pasión en comerme la verga era tan grande que no aguanté más. Algo dentro de mí me decía “llenarle la boca a tu madre con tu leche no está bien” pero no pude contenerme y solté. Ese instante en el que decidí liberar fue mágico, el orgasmo fue muy fuerte y acabé con todo. Me temblaron las piernas y apoyé mi brazo en la pared.
El tiempo bajo la ducha había sido muy corto pero intenso.
–¡Mamá esto fue increíble! Gracias.
–Esto no termina acá hijo. Vamos a secarnos y a la cama. Hoy te voy a coger todo.
👉 Comparte para más relatos calientes:
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Índice de todos los relatos
Apreté con más fuerza su clítoris y un poco más de velocidad (sin excederme) en mis movimientos y acabó gritando y gimiendo.
–Ahhhh ¡hijo de puta! Me dejas loca de pija. Dámela toda.
Se dio vuelta y se arrodilló de nuevo. Se metió mi miembro lo más dentro que pudo en su boca. Empezó una mamada frenética, no me daba descanso y rápidamente me llevó al límite. No hacía falta mucho. Se atragantaba, era como si no le importara otra cosa que hacerme eyacular y meterse lo más dentro de su boca mi miembro.
–Mamá voy a acabar, no voy a aguantar mucho más.
No me respondió solo levantó sus ojos a mi, tomó con las dos manos mi verga gruesa, dura y súper excitada y siguió mamando con fuerza. Su boca se abría y estiraba al máximo para recibirme dentro. Su pasión en comerme la verga era tan grande que no aguanté más. Algo dentro de mí me decía “llenarle la boca a tu madre con tu leche no está bien” pero no pude contenerme y solté. Ese instante en el que decidí liberar fue mágico, el orgasmo fue muy fuerte y acabé con todo. Me temblaron las piernas y apoyé mi brazo en la pared.
El tiempo bajo la ducha había sido muy corto pero intenso.
–¡Mamá esto fue increíble! Gracias.
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Haciendo caer en el incesto a mi cuñada y su hijo
Había pasado casi un año desde que un encuentro en la piscina, con el sobrino de mi marido había despertado en mí una nueva forma de entender y practicar la sexualidad, había hablado con mis hijos en varias ocasiones de que sería maravilloso llevar a este a hacerlo con mi cuñada, pero no habíamos dado ese paso, pero decidí que no podíamos posponerlo más, así que una tarde quede con mi cuñada, en teoría las dos íbamos a estar solas, decidimos salir al jardín donde está la piscina, mi cuñada llevaba unos jeans muy ajustados y una blusa blanca, estaba muy sexy, yo me puse también una falda rosa muy ajustada.
Salimos al patio, y nos sentamos en una tumbona al lado de la piscina, allí acerqué su boca a la mía y nos besamos, en ese momento propuse a mi cuñada:
-Cariño, ¿Qué te parece si nos desnudamos?
Ella aceptó mi idea y las dos nos desnudamos rápidamente, yo me senté sobre la hamaca y llevando una de mis manos hasta mi coño me puse a acariciármelo, la verdad s que estaba muy caliente y quería que mi cuñada se pusiera igual, y viendo come me miraba estaba claro que lo estaba consiguiendo. Después nos pusimos de pie y nos volvimos a besar de una manera muy caliente.
Después mi cuñada se tumbó sobre la hamaca y yo me pise encima de ella, nuestros coños se rozaban, mientras nuestros labios se besaban, mi cuñada me dijo:
-Cuñada, no sabes lo caliente que me pones cuando hacemos cosas.
En ese momento la dejé de besar, me senté, mientras ella permanecía tumbada, llevé mis manos hasta sus tetas y se las acaricié, noté que estaba muy caliente, después bajé mi cabeza hasta su coño y me puse a comérselo, ella se puso a gemir rápidamente, mientras me decía:
-Mi amor me vuelves loca de gusto.
Era lo que quería y se lo seguí comiendo hasta que logré que se corriera, después, desnudas como estábamos le pedí que no metiéramos a la piscina, nos volvimos a besar dentro del agua, y entonces ella me pidió que me sentara en el borde de la piscina con las piernas bien abiertas, lo hice, ella estaba de pie dentro del agua, me acarició las tetas y me dijo:
-Cuñada eres bellísima.
Y bajando su cabeza hasta mi coño comenzó a comérmelo. Lo hacía maravillosamente, yo estaba gozando a tope, no tardó en hacer que me corriera, cuando esto sucedido, las dos nos sentamos en uno de los escalones, yo rodeé con mis piernas la cintura de mi cuñada de manera que nuestros coños se rozaron, era una experiencia alucinante. Nos besamos de manera apasionada, después llevé mi cabeza hasta una de las tetas de mi cuñada, y me puse a lamérsela. Ella se puso a gemir, mientras me decía:
-Mi amor me haces cosas que con mi marido ni me las imaginaba, me vuelves loca.
Yo seguí comiéndola la teta, al poco volví a besarla con pasión, ella gemía como una verdadera cerda, la hice tumbarse al borde de la piscina, llevé mi cabeza hasta su coño y me puse a comérsele, ella volvió a gemir de una manera muy intensa, en esas estábamos cuando oímos la voz de mi sobrino, diciendo:
-¿Pero que pasa aquí?
Lo que mi cuñada no sabía que era yo la que le había dicho a su hijo que procurara estar sobre esa hora en casa y que recibiría una sorpresa muy agradable, y pese a que lo de ver follar a su madre con otra mujer, puede que le dejara sorprendido el tamaño de su bulto, que se notaba debajo de sus pantalones demostraba que lo que veía no le desagradaba, mi cuñada sorprendida, dejo de comerme el coño y parecía asustada, yo me levanté y sin taparme fui donde estaba él, y si darle tiempo a reaccionar le bajé los pantalones y el short, dejando su polla al aire.
Se la cogí con la mano y se la acaricié, en ese momento, miré a mi cuñada y le dije:
-Cariño, mira que polla tiene tu hijo.
Había pasado casi un año desde que un encuentro en la piscina, con el sobrino de mi marido había despertado en mí una nueva forma de entender y practicar la sexualidad, había hablado con mis hijos en varias ocasiones de que sería maravilloso llevar a este a hacerlo con mi cuñada, pero no habíamos dado ese paso, pero decidí que no podíamos posponerlo más, así que una tarde quede con mi cuñada, en teoría las dos íbamos a estar solas, decidimos salir al jardín donde está la piscina, mi cuñada llevaba unos jeans muy ajustados y una blusa blanca, estaba muy sexy, yo me puse también una falda rosa muy ajustada.
Salimos al patio, y nos sentamos en una tumbona al lado de la piscina, allí acerqué su boca a la mía y nos besamos, en ese momento propuse a mi cuñada:
-Cariño, ¿Qué te parece si nos desnudamos?
Ella aceptó mi idea y las dos nos desnudamos rápidamente, yo me senté sobre la hamaca y llevando una de mis manos hasta mi coño me puse a acariciármelo, la verdad s que estaba muy caliente y quería que mi cuñada se pusiera igual, y viendo come me miraba estaba claro que lo estaba consiguiendo. Después nos pusimos de pie y nos volvimos a besar de una manera muy caliente.
Después mi cuñada se tumbó sobre la hamaca y yo me pise encima de ella, nuestros coños se rozaban, mientras nuestros labios se besaban, mi cuñada me dijo:
-Cuñada, no sabes lo caliente que me pones cuando hacemos cosas.
En ese momento la dejé de besar, me senté, mientras ella permanecía tumbada, llevé mis manos hasta sus tetas y se las acaricié, noté que estaba muy caliente, después bajé mi cabeza hasta su coño y me puse a comérselo, ella se puso a gemir rápidamente, mientras me decía:
-Mi amor me vuelves loca de gusto.
Era lo que quería y se lo seguí comiendo hasta que logré que se corriera, después, desnudas como estábamos le pedí que no metiéramos a la piscina, nos volvimos a besar dentro del agua, y entonces ella me pidió que me sentara en el borde de la piscina con las piernas bien abiertas, lo hice, ella estaba de pie dentro del agua, me acarició las tetas y me dijo:
-Cuñada eres bellísima.
Y bajando su cabeza hasta mi coño comenzó a comérmelo. Lo hacía maravillosamente, yo estaba gozando a tope, no tardó en hacer que me corriera, cuando esto sucedido, las dos nos sentamos en uno de los escalones, yo rodeé con mis piernas la cintura de mi cuñada de manera que nuestros coños se rozaron, era una experiencia alucinante. Nos besamos de manera apasionada, después llevé mi cabeza hasta una de las tetas de mi cuñada, y me puse a lamérsela. Ella se puso a gemir, mientras me decía:
-Mi amor me haces cosas que con mi marido ni me las imaginaba, me vuelves loca.
Yo seguí comiéndola la teta, al poco volví a besarla con pasión, ella gemía como una verdadera cerda, la hice tumbarse al borde de la piscina, llevé mi cabeza hasta su coño y me puse a comérsele, ella volvió a gemir de una manera muy intensa, en esas estábamos cuando oímos la voz de mi sobrino, diciendo:
-¿Pero que pasa aquí?
Lo que mi cuñada no sabía que era yo la que le había dicho a su hijo que procurara estar sobre esa hora en casa y que recibiría una sorpresa muy agradable, y pese a que lo de ver follar a su madre con otra mujer, puede que le dejara sorprendido el tamaño de su bulto, que se notaba debajo de sus pantalones demostraba que lo que veía no le desagradaba, mi cuñada sorprendida, dejo de comerme el coño y parecía asustada, yo me levanté y sin taparme fui donde estaba él, y si darle tiempo a reaccionar le bajé los pantalones y el short, dejando su polla al aire.
Se la cogí con la mano y se la acaricié, en ese momento, miré a mi cuñada y le dije:
-Cariño, mira que polla tiene tu hijo.
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Me la metí en la boca y me puse a chupársela, pese a que mi sobrino estaba un poco cortado por el hecho de que su madre estuviera allí mirando, y trató de contenerse, mis lamidas hicieron que él perdiera poco a poco el control de la situación y terminara expresando su gusto por medio de gemidos cada vez más intensos, por su parte mi cuñada, aunque intentara no mirar, no podía apartar sus ojos de nosotros. Yo viendo sus ganas le dije:
-Cariño, mira que polla tiene tu hijo, es una pena que por ser su madre te la pierdas
-Está bien, dijo ella, pero solo chuparla, y dirigiéndose a su hijo, añadió, mi amor espero que esto no te haga odiar a mama.
Las dos nos pusimos a chuparle la polla, mi sobrino gemía al sentir nuestras mamadas, pero mi cuñada parecía cotada al hacerlo, aunque se le notaba que se moría de ganas, mi sobrino pareció darse cuenta y dijo:
-Tía, igual su mama no ve que soy yo, le es más fácil chuparme la polla.
-No es mala idea mi amor, dije yo.
Me puse de pie, mi sobrino estaba detrás de mí y con su boca besaba mu cuello, mientras sus manos sobaban mis tetas, y me decía:
-Que buena estas.
Mientras me hacía eso, me alzaba un poco de manera que su polla quedaba entre mis piernas, debajo de su coño, pero quedaba suficiente trozo de polla para que su madre se pusiera a chupársela, al sentirlo dijo:
-Mami, que bien la chupas.
Y la verdad es que con esta postura su madre parecía olvidar que estaba follando con sus hijos y solo se diera cuenta de que estaba chupando una buena polla, cuando ya la vi lo suficientemente enviciada les sugerí que mi sobrino se tumbara en la hamaca, ellos me hicieron caso, y con el chico tumbado su madre se arrodilló y dijo:
-Cariño nunca me hubiera imaginado que tuvieras una polla tan grande y gorda.
Y siguió comiéndole la polla, libre de cualquier prejuicio, me di cuenta de que estaba logrando ms objetivos, así que me uní a ellos y mientras su madre chupaba la polla de mi sobrino con verdadera ansia, yo con mi lengua lamia las zonas de esta que su madre dejaba libres. Pero al cabo de un rato nuestro macho dijo:
-Mama, me encantaría ver como la tía te come el coño, mientras tú me sigues chupando la polla.
Era nuestro macho, pero también nuestro niño, pese a tener más de dieciocho años, así que nos dispusimos a complacerle, yo me tumbé en la hamaca, mientras su madre se puso encima mío en posición invertida, por supuesto introduje mi lengua dentro de ese coño tan delicioso, mientras mi cuñada, aunque tenía mi coño a su alcance se lanzó a por la polla de su hijo para seguir comiéndosela, la escena debía de resultar muy excitante para nuestro macho, que seguía gimiendo, hasta que dijo:
-Tengo ganas de follar a la tía.
Mi sobrino nuevamente volvió a tumbarse en la hamaca, yo me puse sentada encima de él y me metí su polla en el coño, mi cuñada parecía dispuesta a ser una espectadora, pero aquí mi sobrino volvió a intervenir y le dijo:
-Mamita, tú me has chupado la polla y yo tengo ganas de devolverte el favor, quero comerte el coño.
Mi cuñada pareció dudar un momento, pero viendo las caras que poníamos su hijo y yo, se puso encima de la boca de su hijo y este introdujo su lengua en el agujero que le había dado la vida, su madre al sentirlo dijo:
-Ay, mi amor, ¿Qué me haces? Esto no me lo hace nunca el haragán de tu padre.
Al cabo de un rato llevó una de sus manos hasta mi hombro y me pidió que me diera la vuelta, cuando lo hice, manteniendo la polla de su hijo dentro de mi coño, ella acercó su boca a la mía y me besó tiernamente, mie tras me decía:
-Muchas gracias cuñada, por lo felices que nos estás haciendo a mi hijo y a mí.
Y mientras yo la besaba su hijo la comía el coño, creo que mi cuñada estaba a tope, por fin completamente libre de cualquier prejuicio, pero mi sobrino volvió a tener otro de sus caprichos:
-Mamita, me gustaría tener la polla entre tus tetas.
-Si ese es tu deseo, mi amor, dijo mi cuñada.
-Cariño, mira que polla tiene tu hijo, es una pena que por ser su madre te la pierdas
-Está bien, dijo ella, pero solo chuparla, y dirigiéndose a su hijo, añadió, mi amor espero que esto no te haga odiar a mama.
Las dos nos pusimos a chuparle la polla, mi sobrino gemía al sentir nuestras mamadas, pero mi cuñada parecía cotada al hacerlo, aunque se le notaba que se moría de ganas, mi sobrino pareció darse cuenta y dijo:
-Tía, igual su mama no ve que soy yo, le es más fácil chuparme la polla.
-No es mala idea mi amor, dije yo.
Me puse de pie, mi sobrino estaba detrás de mí y con su boca besaba mu cuello, mientras sus manos sobaban mis tetas, y me decía:
-Que buena estas.
Mientras me hacía eso, me alzaba un poco de manera que su polla quedaba entre mis piernas, debajo de su coño, pero quedaba suficiente trozo de polla para que su madre se pusiera a chupársela, al sentirlo dijo:
-Mami, que bien la chupas.
Y la verdad es que con esta postura su madre parecía olvidar que estaba follando con sus hijos y solo se diera cuenta de que estaba chupando una buena polla, cuando ya la vi lo suficientemente enviciada les sugerí que mi sobrino se tumbara en la hamaca, ellos me hicieron caso, y con el chico tumbado su madre se arrodilló y dijo:
-Cariño nunca me hubiera imaginado que tuvieras una polla tan grande y gorda.
Y siguió comiéndole la polla, libre de cualquier prejuicio, me di cuenta de que estaba logrando ms objetivos, así que me uní a ellos y mientras su madre chupaba la polla de mi sobrino con verdadera ansia, yo con mi lengua lamia las zonas de esta que su madre dejaba libres. Pero al cabo de un rato nuestro macho dijo:
-Mama, me encantaría ver como la tía te come el coño, mientras tú me sigues chupando la polla.
Era nuestro macho, pero también nuestro niño, pese a tener más de dieciocho años, así que nos dispusimos a complacerle, yo me tumbé en la hamaca, mientras su madre se puso encima mío en posición invertida, por supuesto introduje mi lengua dentro de ese coño tan delicioso, mientras mi cuñada, aunque tenía mi coño a su alcance se lanzó a por la polla de su hijo para seguir comiéndosela, la escena debía de resultar muy excitante para nuestro macho, que seguía gimiendo, hasta que dijo:
-Tengo ganas de follar a la tía.
Mi sobrino nuevamente volvió a tumbarse en la hamaca, yo me puse sentada encima de él y me metí su polla en el coño, mi cuñada parecía dispuesta a ser una espectadora, pero aquí mi sobrino volvió a intervenir y le dijo:
-Mamita, tú me has chupado la polla y yo tengo ganas de devolverte el favor, quero comerte el coño.
Mi cuñada pareció dudar un momento, pero viendo las caras que poníamos su hijo y yo, se puso encima de la boca de su hijo y este introdujo su lengua en el agujero que le había dado la vida, su madre al sentirlo dijo:
-Ay, mi amor, ¿Qué me haces? Esto no me lo hace nunca el haragán de tu padre.
Al cabo de un rato llevó una de sus manos hasta mi hombro y me pidió que me diera la vuelta, cuando lo hice, manteniendo la polla de su hijo dentro de mi coño, ella acercó su boca a la mía y me besó tiernamente, mie tras me decía:
-Muchas gracias cuñada, por lo felices que nos estás haciendo a mi hijo y a mí.
Y mientras yo la besaba su hijo la comía el coño, creo que mi cuñada estaba a tope, por fin completamente libre de cualquier prejuicio, pero mi sobrino volvió a tener otro de sus caprichos:
-Mamita, me gustaría tener la polla entre tus tetas.
-Si ese es tu deseo, mi amor, dijo mi cuñada.
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Esta se puso sentada en el suelo, mi sobrino se puso la mujer que le había dado de mamar, me pudio que me acercará, yo me puse de rodillas, a la espalda de mi cuñada, que al sentirme giró su cabeza y llevando su lengua hasta una de sus tetas y se puso a chupármela, mientras mi sobrino juntando su boca con la mia me dio un larguísimo y apasionado beso.
Después me hizo tumbarme sobre la hamaca, y el se puso encima de mí, de rodillas, y metió su polla entre mis tetas, pero en ese momento sentí como una lengua me comía el coño, de esta manera me provocaron un orgasmo muy intenso.
Pero no era la única, mi sobrino dijo:
-Perdonar, pero no puedo más, voy a correrme.
-Cariño, dale tota tu leche a tu mami, dijo mi cuñada.
Su hijo fue obediente y llevando su polla hasta la boca de su padre, está sentada sobre la hamaca se la metió dentro de ella y cuando su hijo eyaculó ella se tragó todo, sin dejar ni una gota.
Yo decidí que no quería quedarme mirando, e introduje dos de mis dedos en el coño de mi cuñada. Pero decidí que había llegado el momento de que madre e hijo llegaran hasta el final, así que le dije a mi cuñada:
-Cariño, fíjate en el pollón que tiene tu hijo, ¿No te parece que es una pena que por ser su madre no lo disfrutes?
Y mientras le decía esto masturbaba la polla del chico. Aunque mi cuñada parecía resistirse la verdad es que estaba completamente vencida, al final dijo:
-Esta bien, pero que me la meta de espaldas, para que yo no vea quien me la mete.
Ella se puso sobre el césped a cuatro patas, y su hijo de puso detrás de ella, de rodillas, acercó su polla al coño de su madre, y de un golpe se la metió, su madre dio un gemido muy fuerte que continuó con otros gemidos más intensos, mientras decía:
-Que polla más rica, es la mejor penetración que me han hecho, sigue mi amor.
Decidí contribuir a esta relación y colocándome a cuatro patas con mi boca al lado del coño de mi cuñada me puse a lamerles sus sexos, mientras mi sobrino penetraba a su madre con verdadera ansia, pero al rato dijo:
-Mama, quiero follarte en otra postura.
Cogió a su madre en brazos, sin sacársela, y se sentó en la hamaca, mi cuñada comenzó a moverse, yo tenía un primer plano de la zona de la follada y me puse a acariciar sus sexos mientras ellos se daban placer.
En un momento dado mi cuñada se giró y dijo:
-Mi amor he decidido que quiero verte mientras follamos, te adoro.
De esta manera sus miradas se cruzaron mientras follaban, en ese momento supe que mi cuñada se había rendido ante su hijo. Y de esta manera cunado su hijo le avisó que se iba a correr, mi cuñada le pidió que lo hiciera dentro de su coño.
Cuando terminó de correrse le pedimos que se pusiera de pie y su madre y yo, de rodillas comenzamos a pasarle la lengua por su polla y esta se recuperó rápidamente, entonces mi cuñada dijo:
-Mi amor, estas otra vez así, es increíble la potencia que tienes, entre tu tía y yo nos ocuparemos de ti.
Y nos hizo, a los dos una petición muy especial me pidió que yo me tumbara sobre la hamaca y ella se puso a cuatro patas y le dijo a su hijo:
-Mi amor, mientras yo le agradezco con mi lengua a tu tía, el habernos llevado el uno sobre el otro, tu vuelve a metérmela, quiero tener tu polla dentro de mi coño todo lo que pueda.
Y efectivamente mi cuñada comenzó a comerme le coño, mientras su hijo se volvió a poner detrás de ella y atacaba su coño con furia, los tres gemíamos de una manera exagerada, por un momento, para decirme:
-Gracias cuñada, por animarme a hacerlo con mi hijo.
Después siguió comiéndome el coño, pero en ese momento una idea vino a mi cabeza y dirigiéndome a mi sobrino le dije:
-Cariño, ya has probado la boca y el coño de tu mama, ¿pero te has dado cuenta el culo que tiene?
-Llevas razón tía, respondió me sobrino, mi madre tiene un culo fantástico y me encantara metérsela por ahí.
Y mi sobrino le sacó la polla a su madre del coño y se la metió por el culo, después gimió:
-Mami, nunca imaginé que metértela por el culo diera tanto gusto.
Después me hizo tumbarme sobre la hamaca, y el se puso encima de mí, de rodillas, y metió su polla entre mis tetas, pero en ese momento sentí como una lengua me comía el coño, de esta manera me provocaron un orgasmo muy intenso.
Pero no era la única, mi sobrino dijo:
-Perdonar, pero no puedo más, voy a correrme.
-Cariño, dale tota tu leche a tu mami, dijo mi cuñada.
Su hijo fue obediente y llevando su polla hasta la boca de su padre, está sentada sobre la hamaca se la metió dentro de ella y cuando su hijo eyaculó ella se tragó todo, sin dejar ni una gota.
Yo decidí que no quería quedarme mirando, e introduje dos de mis dedos en el coño de mi cuñada. Pero decidí que había llegado el momento de que madre e hijo llegaran hasta el final, así que le dije a mi cuñada:
-Cariño, fíjate en el pollón que tiene tu hijo, ¿No te parece que es una pena que por ser su madre no lo disfrutes?
Y mientras le decía esto masturbaba la polla del chico. Aunque mi cuñada parecía resistirse la verdad es que estaba completamente vencida, al final dijo:
-Esta bien, pero que me la meta de espaldas, para que yo no vea quien me la mete.
Ella se puso sobre el césped a cuatro patas, y su hijo de puso detrás de ella, de rodillas, acercó su polla al coño de su madre, y de un golpe se la metió, su madre dio un gemido muy fuerte que continuó con otros gemidos más intensos, mientras decía:
-Que polla más rica, es la mejor penetración que me han hecho, sigue mi amor.
Decidí contribuir a esta relación y colocándome a cuatro patas con mi boca al lado del coño de mi cuñada me puse a lamerles sus sexos, mientras mi sobrino penetraba a su madre con verdadera ansia, pero al rato dijo:
-Mama, quiero follarte en otra postura.
Cogió a su madre en brazos, sin sacársela, y se sentó en la hamaca, mi cuñada comenzó a moverse, yo tenía un primer plano de la zona de la follada y me puse a acariciar sus sexos mientras ellos se daban placer.
En un momento dado mi cuñada se giró y dijo:
-Mi amor he decidido que quiero verte mientras follamos, te adoro.
De esta manera sus miradas se cruzaron mientras follaban, en ese momento supe que mi cuñada se había rendido ante su hijo. Y de esta manera cunado su hijo le avisó que se iba a correr, mi cuñada le pidió que lo hiciera dentro de su coño.
Cuando terminó de correrse le pedimos que se pusiera de pie y su madre y yo, de rodillas comenzamos a pasarle la lengua por su polla y esta se recuperó rápidamente, entonces mi cuñada dijo:
-Mi amor, estas otra vez así, es increíble la potencia que tienes, entre tu tía y yo nos ocuparemos de ti.
Y nos hizo, a los dos una petición muy especial me pidió que yo me tumbara sobre la hamaca y ella se puso a cuatro patas y le dijo a su hijo:
-Mi amor, mientras yo le agradezco con mi lengua a tu tía, el habernos llevado el uno sobre el otro, tu vuelve a metérmela, quiero tener tu polla dentro de mi coño todo lo que pueda.
Y efectivamente mi cuñada comenzó a comerme le coño, mientras su hijo se volvió a poner detrás de ella y atacaba su coño con furia, los tres gemíamos de una manera exagerada, por un momento, para decirme:
-Gracias cuñada, por animarme a hacerlo con mi hijo.
Después siguió comiéndome el coño, pero en ese momento una idea vino a mi cabeza y dirigiéndome a mi sobrino le dije:
-Cariño, ya has probado la boca y el coño de tu mama, ¿pero te has dado cuenta el culo que tiene?
-Llevas razón tía, respondió me sobrino, mi madre tiene un culo fantástico y me encantara metérsela por ahí.
Y mi sobrino le sacó la polla a su madre del coño y se la metió por el culo, después gimió:
-Mami, nunca imaginé que metértela por el culo diera tanto gusto.
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Y se puso a manejar su polla dentro del culo de su madre, esta gemía como una perra, y posiblemente yo que a la visión del espectáculo unía sentir la lengua de mi cuñada dentro de mi coño también. No tarde en correrme.
Mi sobrino continuó ocupándose del culo de su madre, que entre gemidos le decía:
-Mi amor, lo haces mucho mejor que el inútil de tu padre, te adoro.
Esos comentarios parecían estimular a mi sobrino que siguió follando a su madre, hasta que tras un fuerte espasmo soltó una gran cantidad de leche dentro del culo de su madre, en ese momento se la sacó.
Decidimos que era necesario limpiarnos y nos metimos en la piscina, dentro de ella madre e hijo se besaban con verdadera pasión, yo viéndoles me calentaba y pensaba en lo maravilloso que había sido llevarlos hasta el incesto.
Pero aquello no había terminado, cuando salimos del agua mi cuñada hizo tumbarse a su hijo sobre la hamaca y me dijo:
-Cuñada, ¿No te parece una pena que una polla como esta este tan arrugada?
Y mientras decía esto le acariciaba la polla, yo comprendí a que se refería y acercándome a la polla del chico saqué mi lengua, mi cuñada hizo lo mismo y las dos nos pusimos a lamerle la polla, este nos dijo:
-Sois maravillosas, nunca había disfrutado tanto.
Pero al rato nos dijo;
-Tía, tu sigue chupándomela, pero mami, quiero comerte el coño.
Mi cuñada dejo de lamer la polla de su hijo, dejándomela para mí sola, y se fue a ponerse encima de su hijo, que hada más tenerla encima sacó su lengua y se puso a homenajear al agujero que le había dado la vida, su madre comenzó a gemir, mientras decía:
-Mi amor que bien lo haces, eres un amante fantástico, tienes la mejor polla que he probado en mi vida, después dirigiéndose a mí me dijo:
-Cuñadita, hacerlo con ls hijos es fantástico, creo que deberías de hacelo con los tuyos.
Nada más pronunciar estas palabras, aunque seguía gimiendo parecía que una idea había surgido en su mente, yo intenté hacerme la despistada, no era momento de explicaciones, sino de seguir gozando.
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Índice de todos los relatos
Mi sobrino continuó ocupándose del culo de su madre, que entre gemidos le decía:
-Mi amor, lo haces mucho mejor que el inútil de tu padre, te adoro.
Esos comentarios parecían estimular a mi sobrino que siguió follando a su madre, hasta que tras un fuerte espasmo soltó una gran cantidad de leche dentro del culo de su madre, en ese momento se la sacó.
Decidimos que era necesario limpiarnos y nos metimos en la piscina, dentro de ella madre e hijo se besaban con verdadera pasión, yo viéndoles me calentaba y pensaba en lo maravilloso que había sido llevarlos hasta el incesto.
Pero aquello no había terminado, cuando salimos del agua mi cuñada hizo tumbarse a su hijo sobre la hamaca y me dijo:
-Cuñada, ¿No te parece una pena que una polla como esta este tan arrugada?
Y mientras decía esto le acariciaba la polla, yo comprendí a que se refería y acercándome a la polla del chico saqué mi lengua, mi cuñada hizo lo mismo y las dos nos pusimos a lamerle la polla, este nos dijo:
-Sois maravillosas, nunca había disfrutado tanto.
Pero al rato nos dijo;
-Tía, tu sigue chupándomela, pero mami, quiero comerte el coño.
Mi cuñada dejo de lamer la polla de su hijo, dejándomela para mí sola, y se fue a ponerse encima de su hijo, que hada más tenerla encima sacó su lengua y se puso a homenajear al agujero que le había dado la vida, su madre comenzó a gemir, mientras decía:
-Mi amor que bien lo haces, eres un amante fantástico, tienes la mejor polla que he probado en mi vida, después dirigiéndose a mí me dijo:
-Cuñadita, hacerlo con ls hijos es fantástico, creo que deberías de hacelo con los tuyos.
Nada más pronunciar estas palabras, aunque seguía gimiendo parecía que una idea había surgido en su mente, yo intenté hacerme la despistada, no era momento de explicaciones, sino de seguir gozando.
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