Cerré el portátil. Me quedé quieta un momento, sintiendo algo extraño en el pecho que no supe nombrar. No era rabia. Tampoco alivio del todo. Era la tristeza pequeña de quien ve que algo que creyó exclusivo ya no lo es. Pero la tristeza pasa. Siempre pasa. Y cuando pasó, me di cuenta de que la página estaba dada vuelta desde antes de que yo la notara. Diego ya no era solo mío. Quizás nunca lo fue.
Mañana seguiría siendo su madre. Le prepararía el desayuno, le cambiaría la venda, le sonreiría como siempre. Pero las mañanas de terapia se habían terminado. Ese capítulo se había cerrado. Y yo, por primera vez en años, sentí que podía levantarme de la cama sin miedo a lo que mis manos pudieran hacer.
Era lo correcto. Lo sano. Una madre y un hijo, nada más. La oportunidad de empezar de nuevo, de borrar lo que nunca debió escribirse. Lo repetí varias veces en voz baja, como quien aprende de memoria una lección que aún no entiende del todo. Lo correcto. Lo sano. Una madre y un hijo.
Mi mano se quedó demasiado tiempo sobre el portátil cerrado antes de levantarse.
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Índice de todos los relatos
Mañana seguiría siendo su madre. Le prepararía el desayuno, le cambiaría la venda, le sonreiría como siempre. Pero las mañanas de terapia se habían terminado. Ese capítulo se había cerrado. Y yo, por primera vez en años, sentí que podía levantarme de la cama sin miedo a lo que mis manos pudieran hacer.
Era lo correcto. Lo sano. Una madre y un hijo, nada más. La oportunidad de empezar de nuevo, de borrar lo que nunca debió escribirse. Lo repetí varias veces en voz baja, como quien aprende de memoria una lección que aún no entiende del todo. Lo correcto. Lo sano. Una madre y un hijo.
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Sorpresa con la madre de mi novia (1): Llegada
—Jorge, me ha dicho mi madre que me vaya con ella de vacaciones!
—Pero nena, ya habíamos planeado irnos nosotros solos una semana!
—Joder, hace dos meses que se ha separado de mi padre, y no me apetece dejarla sola!
—Ya, pero dejarme a mí sólo si que te da igual!
—No me da igual! Además, le he dicho que ya lo teníamos planeado y me ha comentado que no le importa que te vengas con nosotras. Es más, ella correrá con todos los gastos de las vacaciones!
—Joder, que generosa! Dije con sarcasmo.
Yo tenía entonces veinte años y llevaba saliendo dos con Lucía que tenía mi edad. Estaba enamorado de ella y nos entendíamos muy bien en todo, sobre todo en el sexo. La verdad es que estaba muy buena además de ser guapa. Era bajita, uno sesenta y cinco, comparada conmigo que mido casi el uno ochenta, pero estaba muy bien conformada. Un culo perfectamente redondeado, unas tetas medianas con unos pezones que se le ponían duros como piedras y que me volvía loco comérselos viento como se excitaba. Su piel era de un moreno suave que lo adornaba con una media melena que se solía teñir de rojo. Sus ojos verdes y su boca grande, con labios sensuales, le daban un atractivo especial.
Vivíamos cada uno en casa de nuestros padres por falta de recursos y manteníamos sexo cuándo podíamos, que no era siempre que queríamos. Su madre me caía bien, pero parecía que nos iba a estropear la semana, una semana que pensaba pasármela follando con Lucía hasta reventar.
El padre de Lucía se había pirado de casa con otra tía, pero las había dejado bien acomodadas dado que tenía una empresa que daba mucho dinero.
Viendo que parecía no haber más opciones cedí ante la presión de Lucía.
—De acuerdo, iré con vosotras, pero espero que tu madre no nos incordie demasiado!
—Tranquilo, tendremos nuestra habitación y me ha prometido no incordiar!
—Menos mal! Pensaba que nos iba a hacer dormir separados!
—Desde que se ha marchado mi padre ha cambiado mucho!
Me dijo abrazándome muy contenta y pegándome un morreo como ella sabía darlos. La verdad es que el roce de su cuerpo ya me ponía cachondo.
—Lo mismo se escandaliza cuando estemos follando y te oiga gritar!
Le dije con sorna.
—Ya te he dicho que ha cambiado, y si es preciso morderé la almohada cuando me metas hasta el fondo ese pedazo de polla que tienes, cabron!
Me contestó con entusiasmo y excitación.
—Te comeré el coño todos los días como desayuno, zorrita!
—Y yo te dejare la polla en carne viva, cerdo!
Estás frases eran muy habituales en nuestras conversaciones, nos gustaba el sexo y también hablar de él.
Por fin llegó el día de la partida y me presenté en casa de Lucía con mi maleta. Allí estaban Lucía, y su madre Carmen esperándome en la puerta con el coche ya cargado.
“Ostias!“ Dije casi en voz alta al verla. Carmen siempre había sido muy recatada y religiosa con un vestuario austero, y ahora iba con unos shorts tan cortos como los de su hija y una camisa que parecía que le iban a estallar los botones. Pude ver que tenía un culo redondo y apretado seguido de unos muslos impresionantes. Las tetas me impresionaron aún más al ver lo grandes que eran, siempre las había disimulado con ropa ancha. Su piel era algo más morena que la de Lucía, pero tenía la misma cara, con ojos verdes y labios gruesos pintados de un rojo intenso. El pelo castaño adornaba su cara perfectamente.
Las dos se habían vestido igual y casi parecían hermanas. Carmen tenía cuarenta y cuatro años, y nunca antes me había fijado en ella, seguramente por la ropa que se ponía.
Cuando me acerque, Lucía me dio un tierno beso en los labios y su madre dos en las mejillas que me llegaron a parecer más largos y sensuales que los que me solía dar.
—Me alegro que vengáis a pasar las vacaciones conmigo, hijo!
Me dijo con una amplia sonrisa como nunca se la había visto antes. Lo de llamarme hijo se había vuelto habitual desde hace varios meses.
—Jorge, me ha dicho mi madre que me vaya con ella de vacaciones!
—Pero nena, ya habíamos planeado irnos nosotros solos una semana!
—Joder, hace dos meses que se ha separado de mi padre, y no me apetece dejarla sola!
—Ya, pero dejarme a mí sólo si que te da igual!
—No me da igual! Además, le he dicho que ya lo teníamos planeado y me ha comentado que no le importa que te vengas con nosotras. Es más, ella correrá con todos los gastos de las vacaciones!
—Joder, que generosa! Dije con sarcasmo.
Yo tenía entonces veinte años y llevaba saliendo dos con Lucía que tenía mi edad. Estaba enamorado de ella y nos entendíamos muy bien en todo, sobre todo en el sexo. La verdad es que estaba muy buena además de ser guapa. Era bajita, uno sesenta y cinco, comparada conmigo que mido casi el uno ochenta, pero estaba muy bien conformada. Un culo perfectamente redondeado, unas tetas medianas con unos pezones que se le ponían duros como piedras y que me volvía loco comérselos viento como se excitaba. Su piel era de un moreno suave que lo adornaba con una media melena que se solía teñir de rojo. Sus ojos verdes y su boca grande, con labios sensuales, le daban un atractivo especial.
Vivíamos cada uno en casa de nuestros padres por falta de recursos y manteníamos sexo cuándo podíamos, que no era siempre que queríamos. Su madre me caía bien, pero parecía que nos iba a estropear la semana, una semana que pensaba pasármela follando con Lucía hasta reventar.
El padre de Lucía se había pirado de casa con otra tía, pero las había dejado bien acomodadas dado que tenía una empresa que daba mucho dinero.
Viendo que parecía no haber más opciones cedí ante la presión de Lucía.
—De acuerdo, iré con vosotras, pero espero que tu madre no nos incordie demasiado!
—Tranquilo, tendremos nuestra habitación y me ha prometido no incordiar!
—Menos mal! Pensaba que nos iba a hacer dormir separados!
—Desde que se ha marchado mi padre ha cambiado mucho!
Me dijo abrazándome muy contenta y pegándome un morreo como ella sabía darlos. La verdad es que el roce de su cuerpo ya me ponía cachondo.
—Lo mismo se escandaliza cuando estemos follando y te oiga gritar!
Le dije con sorna.
—Ya te he dicho que ha cambiado, y si es preciso morderé la almohada cuando me metas hasta el fondo ese pedazo de polla que tienes, cabron!
Me contestó con entusiasmo y excitación.
—Te comeré el coño todos los días como desayuno, zorrita!
—Y yo te dejare la polla en carne viva, cerdo!
Estás frases eran muy habituales en nuestras conversaciones, nos gustaba el sexo y también hablar de él.
Por fin llegó el día de la partida y me presenté en casa de Lucía con mi maleta. Allí estaban Lucía, y su madre Carmen esperándome en la puerta con el coche ya cargado.
“Ostias!“ Dije casi en voz alta al verla. Carmen siempre había sido muy recatada y religiosa con un vestuario austero, y ahora iba con unos shorts tan cortos como los de su hija y una camisa que parecía que le iban a estallar los botones. Pude ver que tenía un culo redondo y apretado seguido de unos muslos impresionantes. Las tetas me impresionaron aún más al ver lo grandes que eran, siempre las había disimulado con ropa ancha. Su piel era algo más morena que la de Lucía, pero tenía la misma cara, con ojos verdes y labios gruesos pintados de un rojo intenso. El pelo castaño adornaba su cara perfectamente.
Las dos se habían vestido igual y casi parecían hermanas. Carmen tenía cuarenta y cuatro años, y nunca antes me había fijado en ella, seguramente por la ropa que se ponía.
Cuando me acerque, Lucía me dio un tierno beso en los labios y su madre dos en las mejillas que me llegaron a parecer más largos y sensuales que los que me solía dar.
—Me alegro que vengáis a pasar las vacaciones conmigo, hijo!
Me dijo con una amplia sonrisa como nunca se la había visto antes. Lo de llamarme hijo se había vuelto habitual desde hace varios meses.
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Nos dijo que podíamos montarnos los dos atrás si queríamos ir hablando y así lo hicimos. La guarra de mi novia fue manoseándome la polla todo el camino y llegué con una inflamación tremenda. Llevaba unos pantalones cortos y veía que se iba acabar saliendo el capullo por uno de los cañones.
Cuando llegamos me quedé alucinado, era una casa en medio de un bosque, aunque muy cercana a un pequeño pueblo. Tenía una gran cantidad de terreno vallado por una pared alta de piedra, pero vamos, creo que te podías perder sin salir de la valla. Y lo mejor, una piscina en la parte trasera. Se notaba que la señora manejaba dinero.
Solo tenía dos habitaciones, algo que me consterno un poco, pues dormiríamos pared con pared. También solo había un baño común en el pasillo que tendríamos que compartir con su madre, pero bueno, en general me pareció un sitio ideal para pasar unos días follando sin ruidos.
Nos metimos en una de las habitaciones a deshacer las maletas y Carmen hizo lo mismo en la otra.
—Diosss, que zorra eres! Traigo la polla que me va a reventar!
—No te gusta que te la ponga dura?
—Si, pero no en el coche, y con tu madre conduciendo. Seguro que se ha dado cuenta como estaba cuando hemos salido!
—Bueno, pues que se vaya acostumbrando. Creo que te va a ver a menudo con el pantalón abultado! Jajaja!
Rió con ganas mientras me abrazaba para besarme.
La agarré del durito culo y la apreté contra mi polla que estaba como un tronco de madera.
—Creo que te voy a bajar el hinchazón para que no salgas así a la piscina!
Me dijo quitándose la camiseta y el sujetador. Me desabrochó el pantalón con su torso desnudo y me empujó contra la cama. Cuando tiro de la tela hacia abajo, mi polla apareció tiesa y erguida apuntando al techo.
—Ummm, que buen aspecto tiene! Dijo mientras subía y bajaba la tersa piel que envolvía el tronco lleno de hinchadas venas.
Se arrodilló entre mis piernas y comenzó a lamerme el capullo como si fuera un helado. Su boca era deliciosa, y me encantaban las mamadas que me hacía. Mi polla tiene un buen tamaño y nunca había conseguido tragársela entera, pero sentía chocar mi capullo contra su garganta y eso me ponía como una moto. Siempre pensaba que algún día sería capaz de tragársela entera para sentir mi capullo atravesando su garganta, eso debía de ser la leche!
Comencé a sobarle las tetas sintiendo como se le ponían duros los pezones. Ella abrió la boca y comenzó a succionar el capullo que lucía un rojo intenso. Succiono hasta meterse media polla en la boca mientras me la sujetaba con una mano y sobaba mis huevos con la otra. Comencé a tirar de sus pezones sabiendo como eso la ponía de cachonda.
—Vamos zorrita, métetela más, que tú puedes! Era la frase que le decía casi siempre pensando que algún día pasaría, pero tampoco fue ese día.
Ella siguió a lo suyo, pegándome unas chupadas que no tardaron en hacerme jadear. Llevaba tanto tiempo con la polla dura y no tardé en correrme.
—Chupa, chupa! Que ya llega! Le grité apretándole las tetas.
—Te voy a llenar la boca de leche! Vamos perra, no pares! Tragártela toda!
Eran mis frases habituales, aunque innecesarias, siempre se tragaba todo lo que salía, y así lo hizo de nuevo.
Mi polla comenzó a soltar leche como una manguera, y mi novia se la tragó como si fuera una rica cerveza en un día caluroso de verano. Siguió chupando y tragando hasta que salió la última gota. Cuando se la sacó de la boca estaba limpia y brillante. Me sonrió relamiéndose los labios y viendo que mi erección no acababa de bajar del todo.
—Creo que necesito otra mamada! Le dije de guasa.
—Pues va a tener que ser más tarde. Mi madre estará esperándonos en la piscina. Le he dicho que saque unas cervezas y se van a calentar!
Contestó riéndose con sorna.
Se quitó las bragas, que era lo único que le quedaba, y se puso un bikini.
—Te gusta? Me lo compré ayer!
—Joder! Estás para comerte con él!
Cuando llegamos me quedé alucinado, era una casa en medio de un bosque, aunque muy cercana a un pequeño pueblo. Tenía una gran cantidad de terreno vallado por una pared alta de piedra, pero vamos, creo que te podías perder sin salir de la valla. Y lo mejor, una piscina en la parte trasera. Se notaba que la señora manejaba dinero.
Solo tenía dos habitaciones, algo que me consterno un poco, pues dormiríamos pared con pared. También solo había un baño común en el pasillo que tendríamos que compartir con su madre, pero bueno, en general me pareció un sitio ideal para pasar unos días follando sin ruidos.
Nos metimos en una de las habitaciones a deshacer las maletas y Carmen hizo lo mismo en la otra.
—Diosss, que zorra eres! Traigo la polla que me va a reventar!
—No te gusta que te la ponga dura?
—Si, pero no en el coche, y con tu madre conduciendo. Seguro que se ha dado cuenta como estaba cuando hemos salido!
—Bueno, pues que se vaya acostumbrando. Creo que te va a ver a menudo con el pantalón abultado! Jajaja!
Rió con ganas mientras me abrazaba para besarme.
La agarré del durito culo y la apreté contra mi polla que estaba como un tronco de madera.
—Creo que te voy a bajar el hinchazón para que no salgas así a la piscina!
Me dijo quitándose la camiseta y el sujetador. Me desabrochó el pantalón con su torso desnudo y me empujó contra la cama. Cuando tiro de la tela hacia abajo, mi polla apareció tiesa y erguida apuntando al techo.
—Ummm, que buen aspecto tiene! Dijo mientras subía y bajaba la tersa piel que envolvía el tronco lleno de hinchadas venas.
Se arrodilló entre mis piernas y comenzó a lamerme el capullo como si fuera un helado. Su boca era deliciosa, y me encantaban las mamadas que me hacía. Mi polla tiene un buen tamaño y nunca había conseguido tragársela entera, pero sentía chocar mi capullo contra su garganta y eso me ponía como una moto. Siempre pensaba que algún día sería capaz de tragársela entera para sentir mi capullo atravesando su garganta, eso debía de ser la leche!
Comencé a sobarle las tetas sintiendo como se le ponían duros los pezones. Ella abrió la boca y comenzó a succionar el capullo que lucía un rojo intenso. Succiono hasta meterse media polla en la boca mientras me la sujetaba con una mano y sobaba mis huevos con la otra. Comencé a tirar de sus pezones sabiendo como eso la ponía de cachonda.
—Vamos zorrita, métetela más, que tú puedes! Era la frase que le decía casi siempre pensando que algún día pasaría, pero tampoco fue ese día.
Ella siguió a lo suyo, pegándome unas chupadas que no tardaron en hacerme jadear. Llevaba tanto tiempo con la polla dura y no tardé en correrme.
—Chupa, chupa! Que ya llega! Le grité apretándole las tetas.
—Te voy a llenar la boca de leche! Vamos perra, no pares! Tragártela toda!
Eran mis frases habituales, aunque innecesarias, siempre se tragaba todo lo que salía, y así lo hizo de nuevo.
Mi polla comenzó a soltar leche como una manguera, y mi novia se la tragó como si fuera una rica cerveza en un día caluroso de verano. Siguió chupando y tragando hasta que salió la última gota. Cuando se la sacó de la boca estaba limpia y brillante. Me sonrió relamiéndose los labios y viendo que mi erección no acababa de bajar del todo.
—Creo que necesito otra mamada! Le dije de guasa.
—Pues va a tener que ser más tarde. Mi madre estará esperándonos en la piscina. Le he dicho que saque unas cervezas y se van a calentar!
Contestó riéndose con sorna.
Se quitó las bragas, que era lo único que le quedaba, y se puso un bikini.
—Te gusta? Me lo compré ayer!
—Joder! Estás para comerte con él!
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Era un pequeño tanga naranja que contorneaba sus muslos deliciosamente. La tira trasera se perdía entre la raja del culo y dejaba ver sus duros y preciosos glúteos. El sujetador también era pequeño, tapaba lo justo para que no se le vieran sus bonitos pezones, aunque los marcaba claramente. El color naranja hacia su piel más hermosa y atractiva.
—Pues mi madre se ha comprado otro igual!
—No me jodas! Se va a atrever a ponerse algo así?
—Ya te he dicho que ha cambiado mucho. Además, creo que lo vas a comprobar en breve!
Salimos a la piscina y allí estaba Carmen, sentada en una de las cuatro sillas que había alrededor de una mesa redonda de jardín con tres cervezas sobre ella. Al vernos se levantó, y mi polla que seguía con cierta erección, dio un respingo bajo el bañador. Se había levantado para que la viéramos con el bikini naranja de infarto.
—Te queda muy bien mamá! Se apresuró a decir Lucía.
Carmen me miró a mi con una sonrisa preciosa algo interrogante, quería oír mis palabras.
—Está… estupenda, Carmen!
Es lo primero que me salió, aunque las palabras de mi mente eran “Está para follársela!“. No sé si el bikini era de la misma talla que el de Lucía, pero la carne que se veía era más abundante y muy bien puesta.
—Gracias chicos!
Contestó muy complacida mientras mis ojos estaban como platos y mi boca casi babeante, creo que era el morbo que me producía ver con ese bikini a una mujer tan recatada. Mi polla comenzó a coger consistencia de nuevo y di un trago a la cerveza y me lancé a la piscina. Lucía hizo lo mismo y después de dar unas brazadas nos encontramos en el lado opuesto a donde estaba Carmen. Lucía enroscó sus piernas a mi cuerpo y sus brazos a mi cuello para después darme un beso metiéndome la lengua hasta la campanilla.
Sus tetas se apretaban contra mi pecho y su coño contra mi polla, y me era imposible doblegar la tremenda erección.
—Para, para! Si sigues así no voy a poder salir!
—Por qué?
—Porque tengo la polla como una columna de mármol y tú madre se va a dar cuenta!
—Pues se tendrá que ir acostumbrando. Pienso mantenértela así todas las vacaciones! Además, si no es tonta, sabe que vamos a follar como locos! Dijo con sonrisa perversa y volvió a lamer mi boca a la vez que mordisqueaba mis labios.
Comenzamos a juguetear en el agua mientras Carmen nos miraba con sonrisa complaciente.
—No sé si tú madre se va a aburrir si solo va a estar mirándonos todas las vacaciones! Le dije a Lucía algo compasivo.
—Bueno, podemos invitarla a que juegue con nosotros!
—Joder, a que juegue! Y que va a hacer, chapotear a nuestro lado mientras nos metemos mano? Dije sarcástico.
—Bueno, le damos un poco de marcha!
—Como?
—No sé joder, nos pasamos la pelota, puedes darla unas vueltas sobre el agua como me haces a mi, o la subes a caballo que seguro que le gusta!
—Vale, pero no sé si habrá cambiado tanto como dices para subirse a caballo sobre mi!
—Bueno, pues si no quiere, que se joda y que mire, joder!
Noté que ni negacionismo la irritaba y opté por callarme. Además, lo mismo aceptaba ese tipo de juegos y tendría que tragarme las palabras.
—Mamá, quieres meterte con nosotros a jugar un rato!
Carmen no lo dudó ni un instante. Se levantó y entró por los escalones que tenía la piscina al otro lado y cuando llegó a nuestro lado tan solo dijo.
—Vale, pero no me torturéis mucho!
Dijo al llegar a nuestro lado. Sus grandes tetas flotaban sobre el agua como dos pequeños balones de playa y esa visión mantenía las palpitaciones de mi polla a un buen ritmo. Chapoteamos un poco y nos lanzamos la pelota riéndonos cuando salpicaba.
—Dale vueltas como me las das a mi sujetándola por la espalda! Túmbate boca arriba mamá, que Jorge te sujeta. Ya verás qué bien se va!
—Cómo?
—Échese, que yo la sujeto para que no se hunda!
—Pues mi madre se ha comprado otro igual!
—No me jodas! Se va a atrever a ponerse algo así?
—Ya te he dicho que ha cambiado mucho. Además, creo que lo vas a comprobar en breve!
Salimos a la piscina y allí estaba Carmen, sentada en una de las cuatro sillas que había alrededor de una mesa redonda de jardín con tres cervezas sobre ella. Al vernos se levantó, y mi polla que seguía con cierta erección, dio un respingo bajo el bañador. Se había levantado para que la viéramos con el bikini naranja de infarto.
—Te queda muy bien mamá! Se apresuró a decir Lucía.
Carmen me miró a mi con una sonrisa preciosa algo interrogante, quería oír mis palabras.
—Está… estupenda, Carmen!
Es lo primero que me salió, aunque las palabras de mi mente eran “Está para follársela!“. No sé si el bikini era de la misma talla que el de Lucía, pero la carne que se veía era más abundante y muy bien puesta.
—Gracias chicos!
Contestó muy complacida mientras mis ojos estaban como platos y mi boca casi babeante, creo que era el morbo que me producía ver con ese bikini a una mujer tan recatada. Mi polla comenzó a coger consistencia de nuevo y di un trago a la cerveza y me lancé a la piscina. Lucía hizo lo mismo y después de dar unas brazadas nos encontramos en el lado opuesto a donde estaba Carmen. Lucía enroscó sus piernas a mi cuerpo y sus brazos a mi cuello para después darme un beso metiéndome la lengua hasta la campanilla.
Sus tetas se apretaban contra mi pecho y su coño contra mi polla, y me era imposible doblegar la tremenda erección.
—Para, para! Si sigues así no voy a poder salir!
—Por qué?
—Porque tengo la polla como una columna de mármol y tú madre se va a dar cuenta!
—Pues se tendrá que ir acostumbrando. Pienso mantenértela así todas las vacaciones! Además, si no es tonta, sabe que vamos a follar como locos! Dijo con sonrisa perversa y volvió a lamer mi boca a la vez que mordisqueaba mis labios.
Comenzamos a juguetear en el agua mientras Carmen nos miraba con sonrisa complaciente.
—No sé si tú madre se va a aburrir si solo va a estar mirándonos todas las vacaciones! Le dije a Lucía algo compasivo.
—Bueno, podemos invitarla a que juegue con nosotros!
—Joder, a que juegue! Y que va a hacer, chapotear a nuestro lado mientras nos metemos mano? Dije sarcástico.
—Bueno, le damos un poco de marcha!
—Como?
—No sé joder, nos pasamos la pelota, puedes darla unas vueltas sobre el agua como me haces a mi, o la subes a caballo que seguro que le gusta!
—Vale, pero no sé si habrá cambiado tanto como dices para subirse a caballo sobre mi!
—Bueno, pues si no quiere, que se joda y que mire, joder!
Noté que ni negacionismo la irritaba y opté por callarme. Además, lo mismo aceptaba ese tipo de juegos y tendría que tragarme las palabras.
—Mamá, quieres meterte con nosotros a jugar un rato!
Carmen no lo dudó ni un instante. Se levantó y entró por los escalones que tenía la piscina al otro lado y cuando llegó a nuestro lado tan solo dijo.
—Vale, pero no me torturéis mucho!
Dijo al llegar a nuestro lado. Sus grandes tetas flotaban sobre el agua como dos pequeños balones de playa y esa visión mantenía las palpitaciones de mi polla a un buen ritmo. Chapoteamos un poco y nos lanzamos la pelota riéndonos cuando salpicaba.
—Dale vueltas como me las das a mi sujetándola por la espalda! Túmbate boca arriba mamá, que Jorge te sujeta. Ya verás qué bien se va!
—Cómo?
—Échese, que yo la sujeto para que no se hunda!
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Le dije poniéndole una mano sobre la espalda cercana al cuello. Carmen se fue recostando a la vez que levantaba los pies del suelo hasta quedar horizontal. Mi otra mano ya la sujetaba por la parte baja de la espalda casi pegada al culo. Ahora la visión fue peor para las palpitaciones de mi polla, sus tetas emergían poderosas sobre su torso y los pezones, que me parecieron enormes al verlos tan de cerca, se abultaban amenazantes bajo la tela mojada. También podía ver sus muslos, con el pequeño tanga marcando unos voluminosos labios genitales. Yo ya estaba que me salía y me entraron ganas de empezar a comerle todo.
—Ahora relájese y le daré unas vueltas suaves!
—Vale cariño, pero no dejes que me hunda!
Me dijo algo nerviosa con los brazos extendidos sobre el agua. Comencé a girar con suavidad mientras Lucía se ponía a mi espalda metiendo las manos bajo el agua para tocarme el miembro a la vez que me mordisqueaba la oreja.
—Te gusta mamá?
—Síii, síii! Pero se me hunden las piernas!
Creo que yo ya estaba más nervioso que ella sintiendo a la cabrona de mi novia manoseándome la polla.
—Bajé la mano un poco más y la puse con timidez bajo su hermoso culo. No sabía que reacción podría tener.
—Ahora mucho mejor, jajaja! Río Carmen algo nerviosa.
Mi novia ya me había puesto la polla como el mármol y dejó de toquetearme.
—No la metas mano, a ver si le va a gustar!
Me susurró Lucía al oído para joderme más mientras se restregaba el coño contra mi culo. Creo que el morbo la estaba divirtiendo más que a mí.
—Bueno, voy a nadar un rato mientras juagáis!
Dijo Lucía dejándome empantanado con su madre sobre mis manos.
A Carmen parecía no haberle importado que le pusiera la mano bajo el culo así que ahora que se había alejado Lucía decidí ponerla a prueba para ver si realmente le había gustado. Bajé la mano algo más a la vez que hundía los dedos en esa deliciosa carne.
—Uy qué bien! Sigue, sigue dándome vueltas que se está fenomenal!
Intenté no sonreír ante su expresión, lo de las vueltas parecía que sobraba pues estaba claro que se refería al apretón. Sus manos subían y bajaban bajo el agua como si ayudará en el movimiento y comencé a notar que cada vez rozaba más mis piernas. Apreté su culo más descaradamente, vamos que ya era un sobo lo que la estaba dando.
—Uy, que delicia! Sigue hijo, sigue, que me está gustando esto que me haces!
Dijo torciendo la cabeza para mirarme con una sonrisa que no supe definir. Lo que si noté fue su mano palpando mi bañador bajo el agua hasta tocar mi polla que no paraba de cabecear.
Lucía parecía agenda a la situación y en ese momento le sonó el teléfono. Salió del agua y lo cogió alejándose de la piscina.
Yo ya estaba cardíaco sin saber que hacer, seguía o me paraba. El dilema era grande con ese pedazo de mujer entre mis brazos y tocándome la polla. Me lie la manta a la cabeza y tiré a lo derecho, tenía que oírla decir algo más claramente.
—Le gusta lo que le hago Carmen?
Le pregunté sobándola el culo descaradamente.
—Me está encantado hijo! Y a ti, te gusta?
Contestó apretándome el miembro por encima del bañador. Ya no sabía si se refería a que yo tocará su culo o a que ella me palpara la polla.
Me había quedado estupefacto, no hubiera esperado nunca algo así de esa mujer púdica y recatada, pero el problema ahora era que hacía? Nos íbamos a limitar a los manoseos bajo el agua o podríamos… llegar a más? Andaba yo divagando con mis preguntas mentales cuando volvía oír su voz.
—De verdad que me queda bien el bikini, o lo has dicho para alagarme?
Ya no me contuve y le solté lo que pensaba.
—Con este bikini, está para comérsela!
—Uy, que cosas me dices hijo. Nunca me habían dicho algo así, jajaja!
—Pues es la verdad, Carmen, está para darla un buen revolcón!
Continúe con mi verborrea de salido contenido sin saber dónde acabaría esto.
—Ufff, como me gustan las cosas que me dices, aunque solo sea para complacerme!
Me miró con cara de pillina y tocándose las tetas me susurró.
—Te parecen bonitas? No crees que son demasiado grandes?
—Ahora relájese y le daré unas vueltas suaves!
—Vale cariño, pero no dejes que me hunda!
Me dijo algo nerviosa con los brazos extendidos sobre el agua. Comencé a girar con suavidad mientras Lucía se ponía a mi espalda metiendo las manos bajo el agua para tocarme el miembro a la vez que me mordisqueaba la oreja.
—Te gusta mamá?
—Síii, síii! Pero se me hunden las piernas!
Creo que yo ya estaba más nervioso que ella sintiendo a la cabrona de mi novia manoseándome la polla.
—Bajé la mano un poco más y la puse con timidez bajo su hermoso culo. No sabía que reacción podría tener.
—Ahora mucho mejor, jajaja! Río Carmen algo nerviosa.
Mi novia ya me había puesto la polla como el mármol y dejó de toquetearme.
—No la metas mano, a ver si le va a gustar!
Me susurró Lucía al oído para joderme más mientras se restregaba el coño contra mi culo. Creo que el morbo la estaba divirtiendo más que a mí.
—Bueno, voy a nadar un rato mientras juagáis!
Dijo Lucía dejándome empantanado con su madre sobre mis manos.
A Carmen parecía no haberle importado que le pusiera la mano bajo el culo así que ahora que se había alejado Lucía decidí ponerla a prueba para ver si realmente le había gustado. Bajé la mano algo más a la vez que hundía los dedos en esa deliciosa carne.
—Uy qué bien! Sigue, sigue dándome vueltas que se está fenomenal!
Intenté no sonreír ante su expresión, lo de las vueltas parecía que sobraba pues estaba claro que se refería al apretón. Sus manos subían y bajaban bajo el agua como si ayudará en el movimiento y comencé a notar que cada vez rozaba más mis piernas. Apreté su culo más descaradamente, vamos que ya era un sobo lo que la estaba dando.
—Uy, que delicia! Sigue hijo, sigue, que me está gustando esto que me haces!
Dijo torciendo la cabeza para mirarme con una sonrisa que no supe definir. Lo que si noté fue su mano palpando mi bañador bajo el agua hasta tocar mi polla que no paraba de cabecear.
Lucía parecía agenda a la situación y en ese momento le sonó el teléfono. Salió del agua y lo cogió alejándose de la piscina.
Yo ya estaba cardíaco sin saber que hacer, seguía o me paraba. El dilema era grande con ese pedazo de mujer entre mis brazos y tocándome la polla. Me lie la manta a la cabeza y tiré a lo derecho, tenía que oírla decir algo más claramente.
—Le gusta lo que le hago Carmen?
Le pregunté sobándola el culo descaradamente.
—Me está encantado hijo! Y a ti, te gusta?
Contestó apretándome el miembro por encima del bañador. Ya no sabía si se refería a que yo tocará su culo o a que ella me palpara la polla.
Me había quedado estupefacto, no hubiera esperado nunca algo así de esa mujer púdica y recatada, pero el problema ahora era que hacía? Nos íbamos a limitar a los manoseos bajo el agua o podríamos… llegar a más? Andaba yo divagando con mis preguntas mentales cuando volvía oír su voz.
—De verdad que me queda bien el bikini, o lo has dicho para alagarme?
Ya no me contuve y le solté lo que pensaba.
—Con este bikini, está para comérsela!
—Uy, que cosas me dices hijo. Nunca me habían dicho algo así, jajaja!
—Pues es la verdad, Carmen, está para darla un buen revolcón!
Continúe con mi verborrea de salido contenido sin saber dónde acabaría esto.
—Ufff, como me gustan las cosas que me dices, aunque solo sea para complacerme!
Me miró con cara de pillina y tocándose las tetas me susurró.
—Te parecen bonitas? No crees que son demasiado grandes?
🔥98❤92👍9
Yo ya estaba que me salía del bañador, mi mente se desbordaba y le solté otra bomba.
—Son tan deliciosas que se las comería ahora mismo si no estuviera su hija!
Sonrió mordiéndose el labio y miró hacia donde estaba Lucia. Volvió la cara de nuevo hacia mi con una mirada que desprendía un brillo especial.
—Pues es una pena que esté, porque me encanta que me las chupen, aunque mi marido apenas lo hacía!!
“Joder, que me ha dicho que si no estuviera su hija me dejaría que le chupara las tetas!“.
Mi mente totalmente perturbada trabajaba a gran velocidad y no tardé en hacer una sugerencia.
—Pero la mano que tengo debajo del agua no la ve!
—La mía tampoco! Jijiji!
Río como una niña traviesa mientras manoseaba mi miembro. Eso sugirió otra pregunta en mi mente perversa.
—Y a usted, le gusta lo que toca?
—Ufff, me está gustando mucho! Pero me encantaría verla fuera del agua!
—Ahora no pude ser, pero seguro que encontraremos un momento para ello!
Contesté sin pensarlo dos veces, aunque nada más hacerlo me vine abajo, estando solos los tres iba a ser difícil encontrar ese momento. Le volví a manosear el culo abriendo los dedos de la mano y profundice con el pulgar entre sus grandes muslos hasta tocar la tela del tanga. Sentí sus gruesos labios genitales y pasé el dedo por la raja que formaban. Noté un ligero temblor en su cuerpo.
—Ufff, que bien! Sigue, sigue!
Me dijo abriendo más las piernas, y continúe pasando el dedo a la vez que lo hundía en la raja y sus suspiros se hicieron más largos y sonoros. Se mordía el labio constantemente para ahogar los gemidos que salían de su boca, y su mano apretaba con más fuerza mi miembro a través del bañador. Llegó un momento en el que ya estaba muy excitada y temí que Lucía se diera cuenta.
—No podemos seguir Carmen, Lucía se va a dar cuenta!
Le dije soltando la mano del culo para que se incorporara.
—Ay hijo, es verdad, pero me estaba gustando tanto!
Contestó algo consternada ya de pies frente a mi con sus grandes tetas flotando a escasos centímetros de mi pecho. Miró hacia donde estaba Lucia y al ver que estaba de espaldas aplastó sus tetas contra mi pecho y me dio un beso en los labios sin lengua pero muy ardiente.
—Gracias hijo! Me ha gustado mucho!
Su boca y sus ojos emanaban deseo mirándome y no dude en preguntar.
—Le gustaría… jugar en otra ocasión… en la que no estuviera Lucía delante?
Era una pregunta arriesgada aunque ella casi me lo había sugerido unos minutos antes.
—Si, síii! —Se apresuró a contestar, y sin cortarse continuó – Esto deseando ver tu pene!
“Joder con la púdica de Carmen, lo único recatado había sido llamar a mi polla pene!“ Pensé casi riéndome. Me estaba empezando a gustar la conversación y quise saber hasta donde estaría dispuesta a llegar.
—Solo lo miraría?
Le dije esperando su reacción. Se volvió a morder el labio mirando hacía Lucía que seguía al teléfono.
—Ufff, es que he notado que es muy grande y nunca he visto un pene a parte de el de mi marido!
La respuesta no había sido concluyente y el morbo se había apoderado de todo mi cuerpo. La seguía tocando el culo bajo el agua y ella tampoco paraba de manosear mi polla por encima del bañador. Mi mente ya no era lúcida y solo pensaba en cómo follarme a esa tímida y sensual mujer, el problema sería como separarnos de Lucía al menos media hora. Como no podíamos hacer mucho más decidí satisfacer mi curiosidad y aumentar el morbo de la situación con una pregunta más directa.
—Y que hacía con el pene de su marido?
—Me vas a poner colorada, jajaja!
Río nerviosa ante la pregunta. Sus tetas flotaban a escasos centímetros de mi boca y yo cada vez estaba más desquiciado. La miraba su extensa boca de gruesos labios y me imaginaba penetrando con mi polla entre ellos, vamos, que ella se habría puesto colorada, pero seguro que mi capullo estaría morado a punto de encangrenarse.
—Solo es curiosidad, la tenía por una mujer recatada y me ha sorprendido gratamente!
Le dije para relajar la situación, además de darle confianza.
—Son tan deliciosas que se las comería ahora mismo si no estuviera su hija!
Sonrió mordiéndose el labio y miró hacia donde estaba Lucia. Volvió la cara de nuevo hacia mi con una mirada que desprendía un brillo especial.
—Pues es una pena que esté, porque me encanta que me las chupen, aunque mi marido apenas lo hacía!!
“Joder, que me ha dicho que si no estuviera su hija me dejaría que le chupara las tetas!“.
Mi mente totalmente perturbada trabajaba a gran velocidad y no tardé en hacer una sugerencia.
—Pero la mano que tengo debajo del agua no la ve!
—La mía tampoco! Jijiji!
Río como una niña traviesa mientras manoseaba mi miembro. Eso sugirió otra pregunta en mi mente perversa.
—Y a usted, le gusta lo que toca?
—Ufff, me está gustando mucho! Pero me encantaría verla fuera del agua!
—Ahora no pude ser, pero seguro que encontraremos un momento para ello!
Contesté sin pensarlo dos veces, aunque nada más hacerlo me vine abajo, estando solos los tres iba a ser difícil encontrar ese momento. Le volví a manosear el culo abriendo los dedos de la mano y profundice con el pulgar entre sus grandes muslos hasta tocar la tela del tanga. Sentí sus gruesos labios genitales y pasé el dedo por la raja que formaban. Noté un ligero temblor en su cuerpo.
—Ufff, que bien! Sigue, sigue!
Me dijo abriendo más las piernas, y continúe pasando el dedo a la vez que lo hundía en la raja y sus suspiros se hicieron más largos y sonoros. Se mordía el labio constantemente para ahogar los gemidos que salían de su boca, y su mano apretaba con más fuerza mi miembro a través del bañador. Llegó un momento en el que ya estaba muy excitada y temí que Lucía se diera cuenta.
—No podemos seguir Carmen, Lucía se va a dar cuenta!
Le dije soltando la mano del culo para que se incorporara.
—Ay hijo, es verdad, pero me estaba gustando tanto!
Contestó algo consternada ya de pies frente a mi con sus grandes tetas flotando a escasos centímetros de mi pecho. Miró hacia donde estaba Lucia y al ver que estaba de espaldas aplastó sus tetas contra mi pecho y me dio un beso en los labios sin lengua pero muy ardiente.
—Gracias hijo! Me ha gustado mucho!
Su boca y sus ojos emanaban deseo mirándome y no dude en preguntar.
—Le gustaría… jugar en otra ocasión… en la que no estuviera Lucía delante?
Era una pregunta arriesgada aunque ella casi me lo había sugerido unos minutos antes.
—Si, síii! —Se apresuró a contestar, y sin cortarse continuó – Esto deseando ver tu pene!
“Joder con la púdica de Carmen, lo único recatado había sido llamar a mi polla pene!“ Pensé casi riéndome. Me estaba empezando a gustar la conversación y quise saber hasta donde estaría dispuesta a llegar.
—Solo lo miraría?
Le dije esperando su reacción. Se volvió a morder el labio mirando hacía Lucía que seguía al teléfono.
—Ufff, es que he notado que es muy grande y nunca he visto un pene a parte de el de mi marido!
La respuesta no había sido concluyente y el morbo se había apoderado de todo mi cuerpo. La seguía tocando el culo bajo el agua y ella tampoco paraba de manosear mi polla por encima del bañador. Mi mente ya no era lúcida y solo pensaba en cómo follarme a esa tímida y sensual mujer, el problema sería como separarnos de Lucía al menos media hora. Como no podíamos hacer mucho más decidí satisfacer mi curiosidad y aumentar el morbo de la situación con una pregunta más directa.
—Y que hacía con el pene de su marido?
—Me vas a poner colorada, jajaja!
Río nerviosa ante la pregunta. Sus tetas flotaban a escasos centímetros de mi boca y yo cada vez estaba más desquiciado. La miraba su extensa boca de gruesos labios y me imaginaba penetrando con mi polla entre ellos, vamos, que ella se habría puesto colorada, pero seguro que mi capullo estaría morado a punto de encangrenarse.
—Solo es curiosidad, la tenía por una mujer recatada y me ha sorprendido gratamente!
Le dije para relajar la situación, además de darle confianza.
🔥91❤89👍9
—Era mi marido el que quería que fuera así, yo tan solo le obedecía! A mi me gusta divertirme y pasármelo bien, y ahora que ya se ha ido me voy a desquitar de tantos años de sumisión!
Parecía que se estaba soltando y aproveché ese speed.
—Entonces… no practican mucho sexo?
—Solo cuando el quería y como quería. A mi no me dejaba opinar sobre mis gustos!
No sé por qué, pero la seguía tratando de usted a pesar de lo que habíamos hecho, creo que era porque alimentaba el morbo que me estaba produciendo aquello. Estaba casi babeante mirándola sumido en las fantasías sexuales que podría llegar con ella cuando volvió a sorprenderme.
—Me hubiera gustado hacer más cosas aunque las he tenido que reprimir!
Estaba claro que se había soltado y ahora podía profundizar más. Tan solo tendría que darle más confianza abriéndome yo.
—A Lucía y a mí nos gusta todo y practicamos de todo!
—Ufff, me estás poniendo los dientes largos pero no quiero romper vuestra relación, me parece que estáis muy enamorados y lo pasáis muy bien!
—Tranquila Carmen, no la romperá! Esto tan solo sería una diversión agradable, si lo desea!
Se volvía morder el labio, creo que era un signo de autor represión.
—Ufff, no sabes cuánto lo deseo, pero si se enterara Lucía, me sentiría muy mal!
—No se enterará! – le dije volviendo a sobarla el culo en un estado de salidismo total – lo mantendremos en secreto y lo pasaremos muy bien! – le dije con una sonrisa cómplice totalmente descontrolado y añadiendo – Estoy deseando comerle sus preciosas tetas!
—Ufff, hijo, me pones caliente tan solo con tus palabras!
—Pues imagine como se pondría si la comiera el chochito!
Le había dicho “chochito”, una palabra que no había utilizado nunca pero que fue lo que creí más apropiado para una mente como la de ella.
—Jijiji, que bandido que eres! Vas a hacer que me moje y no va a ser de agua de la piscina!
En ese momento Lucía colgó el teléfono y se acercó hasta la piscina.
—Quién era? Pregunté con rapidez para disimular.
—Sandra, que tiene unos apuntes que me ha pasado, pero en el teléfono no se ve una mierda!
—Y que vas a hacer?
—No sé, miraré a ver si hay algún sitio en el pueblo donde los puedan imprimir!
Dijo volviendo para sentarse en una de las sillas alrededor de la mesa.
“Joder, que buena oportunidad si se va y nos deja solos!“ pensé cada vez más excitado por la situación que se presentaba. Mi polla no paraba de palpitar bajo el bañador y no podía sacármela.
—Que tal lo estás pasando mamá?
—Muy bien hija! Jorge me está haciendo cosas muy divertidas! Contestó bastante nerviosa.
“Y tan divertidas!“ pensé con la mente y en plena fase de depravación mental.
—Te ha montado a caballo?
—No!
—Pues que te monte ya verás qué divertido!
Dijo mirando al teléfono sin prestarnos atención.
“Joder, el que tengo ganas de montarla soy yo!“ pensé totalmente ofuscado.
Lucía estaba lo suficientemente lejos como para no oírnos si hablábamos en voz baja.
—Quiere subirse a mi grupa, Carmen?
—Ufff, yo encantada de montarme en un potro joven y apuesto! Contestó bajito intentando dar connotaciones de picardía a su modo.
—No le da miedo? Le dije mientras me agachaba un poco bajo el agua para que subiera.
—Que va hijo! No le tengo miedo al agua. Nado y buceo de maravilla!
—Su hija pensaba que le daría algo de miedo!
—Mi hija no sabe muchas cosas, jajaja! —Río con ganas – luego si quieres te hago una demostración! Acabó diciendo con una mueca que me pareció algo perversa.
Ya la tenía a mi espalda, abrazada a mi cuello con las tetas aplastadas sobre mi piel. Sujeté su hermoso culo que se abrió al colocar una mano en cada nalga y no pude evitar imaginar ese ojete abierto y mi polla penetrando en el. Ufff, creo que sudaba a pesar de estar dentro del agua.
—Preparada para galopar? Dije en voz alta para ver si Lucía miraba, pero no nos hizo ni puto caso, estaba fija en el teléfono.
—Preparada para un galope salvaje! – contestó ella con entusiasmo – Espero que me agarres de donde tú sabes para disfrutar más de este hermoso caballo!
Parecía que se estaba soltando y aproveché ese speed.
—Entonces… no practican mucho sexo?
—Solo cuando el quería y como quería. A mi no me dejaba opinar sobre mis gustos!
No sé por qué, pero la seguía tratando de usted a pesar de lo que habíamos hecho, creo que era porque alimentaba el morbo que me estaba produciendo aquello. Estaba casi babeante mirándola sumido en las fantasías sexuales que podría llegar con ella cuando volvió a sorprenderme.
—Me hubiera gustado hacer más cosas aunque las he tenido que reprimir!
Estaba claro que se había soltado y ahora podía profundizar más. Tan solo tendría que darle más confianza abriéndome yo.
—A Lucía y a mí nos gusta todo y practicamos de todo!
—Ufff, me estás poniendo los dientes largos pero no quiero romper vuestra relación, me parece que estáis muy enamorados y lo pasáis muy bien!
—Tranquila Carmen, no la romperá! Esto tan solo sería una diversión agradable, si lo desea!
Se volvía morder el labio, creo que era un signo de autor represión.
—Ufff, no sabes cuánto lo deseo, pero si se enterara Lucía, me sentiría muy mal!
—No se enterará! – le dije volviendo a sobarla el culo en un estado de salidismo total – lo mantendremos en secreto y lo pasaremos muy bien! – le dije con una sonrisa cómplice totalmente descontrolado y añadiendo – Estoy deseando comerle sus preciosas tetas!
—Ufff, hijo, me pones caliente tan solo con tus palabras!
—Pues imagine como se pondría si la comiera el chochito!
Le había dicho “chochito”, una palabra que no había utilizado nunca pero que fue lo que creí más apropiado para una mente como la de ella.
—Jijiji, que bandido que eres! Vas a hacer que me moje y no va a ser de agua de la piscina!
En ese momento Lucía colgó el teléfono y se acercó hasta la piscina.
—Quién era? Pregunté con rapidez para disimular.
—Sandra, que tiene unos apuntes que me ha pasado, pero en el teléfono no se ve una mierda!
—Y que vas a hacer?
—No sé, miraré a ver si hay algún sitio en el pueblo donde los puedan imprimir!
Dijo volviendo para sentarse en una de las sillas alrededor de la mesa.
“Joder, que buena oportunidad si se va y nos deja solos!“ pensé cada vez más excitado por la situación que se presentaba. Mi polla no paraba de palpitar bajo el bañador y no podía sacármela.
—Que tal lo estás pasando mamá?
—Muy bien hija! Jorge me está haciendo cosas muy divertidas! Contestó bastante nerviosa.
“Y tan divertidas!“ pensé con la mente y en plena fase de depravación mental.
—Te ha montado a caballo?
—No!
—Pues que te monte ya verás qué divertido!
Dijo mirando al teléfono sin prestarnos atención.
“Joder, el que tengo ganas de montarla soy yo!“ pensé totalmente ofuscado.
Lucía estaba lo suficientemente lejos como para no oírnos si hablábamos en voz baja.
—Quiere subirse a mi grupa, Carmen?
—Ufff, yo encantada de montarme en un potro joven y apuesto! Contestó bajito intentando dar connotaciones de picardía a su modo.
—No le da miedo? Le dije mientras me agachaba un poco bajo el agua para que subiera.
—Que va hijo! No le tengo miedo al agua. Nado y buceo de maravilla!
—Su hija pensaba que le daría algo de miedo!
—Mi hija no sabe muchas cosas, jajaja! —Río con ganas – luego si quieres te hago una demostración! Acabó diciendo con una mueca que me pareció algo perversa.
Ya la tenía a mi espalda, abrazada a mi cuello con las tetas aplastadas sobre mi piel. Sujeté su hermoso culo que se abrió al colocar una mano en cada nalga y no pude evitar imaginar ese ojete abierto y mi polla penetrando en el. Ufff, creo que sudaba a pesar de estar dentro del agua.
—Preparada para galopar? Dije en voz alta para ver si Lucía miraba, pero no nos hizo ni puto caso, estaba fija en el teléfono.
—Preparada para un galope salvaje! – contestó ella con entusiasmo – Espero que me agarres de donde tú sabes para disfrutar más de este hermoso caballo!
❤113🔥84👍6👏3
Me susurró a la oreja donde podía notar el roce de sus labios.
Comencé a caminar mientras intentaba llegar con los dedos al centro de sus muslos. Ella aflojó las piernas de mi cintura dejando que flotara su cuerpo para facilitarme la labor. Por fin llegué a los voluminosos labios de su coño y los presioné con los dedos.
—Ufff, que bien galopa este potro! Más, masss! Susurró de nuevo al sentirlo.
Con Lucía allí sentada tenía pocas opciones de darla un buen sobo, por lo que decidí seguir calentando la a base de verborrea.
—Pues no veas que ganas tiene este potro de comerse lo que está tocando!
—Ufff, de verdad? Quieres comérmelo?
Me susurró como si no se lo creyera.
—No quiero comérmelo, quiero devorarlo!
Continúe subiendo el tono del mensaje.
—Diosss, hijo, cada vez estoy más caliente!
Volvió a susurrar aplastando sus tetas con más fuerza contra mi espalda.
Me fui acercando a la pared que estaba más cercana a Lucía, donde apenas nos podía ver el borde de la cabeza.
—Pues no vea cómo estoy yo! Tengo el bañador que me va a reventar!
Sabía que no podíamos seguir así, en cualquier momento Lucía se levantaría y se acercaría hasta nosotros. Mientras pensaba que hacer, Carmen volvió a susurrarme.
—Esta yegua también está dispuesta a comerle la verga al potro!
Estuve a punto de soltarla y sacarme la polla allí mismo. Esa mujer, aparentemente tímida y recatada, volvía a sorprenderme, acababa de decirme que me iba a comer la polla en su verborrea equina.
Eso ya fue demasiado, si no salíamos me la iba a follar allí mismo. Notaba como movía su pelvis intentando que nos dedos profundizarán más y pensé que era mejor dejarlo, de momento. Tenía el bañador tan abultado que si me tumbaba iba a parecer una tienda de campaña.
—Mejor salgamos. Vaya usted primero, ahora saldré yo!
Tenía que hacer que ese tronco de alabastro que tenía bajo mi bañador disminuyera como fuera, si Lucía me veía así podría sospechar que nos habíamos pasado jugando. Me puse a nadar como si estuviera compitiendo para intentar bajar la inflamación. Después de un par de largos salí y me senté junto a Lucía.
—Que pasa? Te aclaras de algo?
—Pues no, pero he encontrado un sitio en el pueblo que me lo pueden imprimir!
—Pues solucionado, noo!
—Creo que sí! Iré por la tarde!
—Que tal con mi madre? He notado que se reía bastante!
—Como tú dices, ha cambiado! Casi todo lo que le he propuesto lo ha aceptado y se lo ha pasado en grande!
—Como me alegro! Creo que necesita reírse y algo de cariño!
Tragué saliva al oír lo de ”algo de cariño“, creo que le había dado más de lo que su hija pensaba.
—Creo que está encantada con que hayamos venido, sobre todo tú! Me da que le agradas más de lo que suponía, jajaja! Habló de nuevo Lucía.
Yo seguía mudo, sin saber que decir. Ya no sabía si por mi cuerpo resbalaba el agua de la piscina o era sudor.
—Bueno, la verdad es que se lo ha pasado bien y no le ha importado que la agarrara del culo para montarla a caballo, jajaja! Reí yo para quitar hierro a esa frase cargada de veneno.
—Perdona, por lo de agarrarla del culo!
Dije de inmediato como para disculparme.
—Jajaja, no, no! Estoy encantada de que se lo pase bien, así estaremos todos mejor! Incluso podrías coquetear un poco, creo que necesita sentir que algún hombre se fije en ella para superar lo de mi padre y por aquí hay pocos, vamos, que solo estás tú, jajaja!
Río de nuevo totalmente agenda a mis pensamientos depravados.
—Y que pretendes que haga, que la corteje como un noble caballero de la edad media?
—No seas capullo! Tampoco es tan antigua, jajaja! Dile cosas bonitas, que está guapa, que la ves atractiva, algún roce involuntario, dale crema para el sol! Joder cosas de esas que nos gustan a las mujeres!
Una amplia sonrisa se dibujó en mi mente, Lucía me estaba facilitando esa cercanía a su madre sin que se mosqueara.
—Vale, vale! Pero luego no te pongas celosa si me la ligo! Intenté bromear.
Continúe con la broma.
—Jajaja, no seas gilipollas!
Río ella sin dar absoluto crédito a mis palabras.
Comencé a caminar mientras intentaba llegar con los dedos al centro de sus muslos. Ella aflojó las piernas de mi cintura dejando que flotara su cuerpo para facilitarme la labor. Por fin llegué a los voluminosos labios de su coño y los presioné con los dedos.
—Ufff, que bien galopa este potro! Más, masss! Susurró de nuevo al sentirlo.
Con Lucía allí sentada tenía pocas opciones de darla un buen sobo, por lo que decidí seguir calentando la a base de verborrea.
—Pues no veas que ganas tiene este potro de comerse lo que está tocando!
—Ufff, de verdad? Quieres comérmelo?
Me susurró como si no se lo creyera.
—No quiero comérmelo, quiero devorarlo!
Continúe subiendo el tono del mensaje.
—Diosss, hijo, cada vez estoy más caliente!
Volvió a susurrar aplastando sus tetas con más fuerza contra mi espalda.
Me fui acercando a la pared que estaba más cercana a Lucía, donde apenas nos podía ver el borde de la cabeza.
—Pues no vea cómo estoy yo! Tengo el bañador que me va a reventar!
Sabía que no podíamos seguir así, en cualquier momento Lucía se levantaría y se acercaría hasta nosotros. Mientras pensaba que hacer, Carmen volvió a susurrarme.
—Esta yegua también está dispuesta a comerle la verga al potro!
Estuve a punto de soltarla y sacarme la polla allí mismo. Esa mujer, aparentemente tímida y recatada, volvía a sorprenderme, acababa de decirme que me iba a comer la polla en su verborrea equina.
Eso ya fue demasiado, si no salíamos me la iba a follar allí mismo. Notaba como movía su pelvis intentando que nos dedos profundizarán más y pensé que era mejor dejarlo, de momento. Tenía el bañador tan abultado que si me tumbaba iba a parecer una tienda de campaña.
—Mejor salgamos. Vaya usted primero, ahora saldré yo!
Tenía que hacer que ese tronco de alabastro que tenía bajo mi bañador disminuyera como fuera, si Lucía me veía así podría sospechar que nos habíamos pasado jugando. Me puse a nadar como si estuviera compitiendo para intentar bajar la inflamación. Después de un par de largos salí y me senté junto a Lucía.
—Que pasa? Te aclaras de algo?
—Pues no, pero he encontrado un sitio en el pueblo que me lo pueden imprimir!
—Pues solucionado, noo!
—Creo que sí! Iré por la tarde!
—Que tal con mi madre? He notado que se reía bastante!
—Como tú dices, ha cambiado! Casi todo lo que le he propuesto lo ha aceptado y se lo ha pasado en grande!
—Como me alegro! Creo que necesita reírse y algo de cariño!
Tragué saliva al oír lo de ”algo de cariño“, creo que le había dado más de lo que su hija pensaba.
—Creo que está encantada con que hayamos venido, sobre todo tú! Me da que le agradas más de lo que suponía, jajaja! Habló de nuevo Lucía.
Yo seguía mudo, sin saber que decir. Ya no sabía si por mi cuerpo resbalaba el agua de la piscina o era sudor.
—Bueno, la verdad es que se lo ha pasado bien y no le ha importado que la agarrara del culo para montarla a caballo, jajaja! Reí yo para quitar hierro a esa frase cargada de veneno.
—Perdona, por lo de agarrarla del culo!
Dije de inmediato como para disculparme.
—Jajaja, no, no! Estoy encantada de que se lo pase bien, así estaremos todos mejor! Incluso podrías coquetear un poco, creo que necesita sentir que algún hombre se fije en ella para superar lo de mi padre y por aquí hay pocos, vamos, que solo estás tú, jajaja!
Río de nuevo totalmente agenda a mis pensamientos depravados.
—Y que pretendes que haga, que la corteje como un noble caballero de la edad media?
—No seas capullo! Tampoco es tan antigua, jajaja! Dile cosas bonitas, que está guapa, que la ves atractiva, algún roce involuntario, dale crema para el sol! Joder cosas de esas que nos gustan a las mujeres!
Una amplia sonrisa se dibujó en mi mente, Lucía me estaba facilitando esa cercanía a su madre sin que se mosqueara.
—Vale, vale! Pero luego no te pongas celosa si me la ligo! Intenté bromear.
Continúe con la broma.
—Jajaja, no seas gilipollas!
Río ella sin dar absoluto crédito a mis palabras.
❤99🔥92🤗4👍2
En ese momento apareció Carmen con otra remesa de cervezas.
—Hace mucho calor y pensado que querríais otra cerveza! Comentó con una amplia sonrisa.
—Gracias mamá! Realmente la necesito!
—Tienes mucho lío hija?
—Pues sí, tengo que intentar ver unas cosas antes de imprimirlo. Esta tarde me acercaré al pueblo para que me lo pasen a papel! Te importa dejarme el coche?
—Que va hija! Puedes usarlo cuanto quieras!
—No te importa quedarte con Jorge? Creo que tardaré un par de horas! Podéis bañarnos, tomar el sol, dar un paseo!
Comenzó a sugerir cosas como si intentará evitar una negativa de su madre.
—No te preocupes hija, ya nos entretendremos con algo! Hasta ahora no lo hemos pasado bien!
—Y a ti Jorge, te importa? Preguntó Lucía cómo si yo no supiera nada.
—Estaré encantado de acompañar a una bella dama!
Paula se río y me dio un beso en la mejilla aprovechando para susurrarme.
—Eres un cabron encantador y te voy a echar un polvo después de comer que te voy a dejar seco!
Lucía volvió a su teléfono y su madre dijo que se iba a preparar la comida.
—Bueno, te dejo que sigas! Comenzaré mi compromiso de coqueteo e iré a ayudar a tu madre! Incluso, a lo mejor le canto algo al oído!
—Jajaja! Gracias caballero! – dijo con sorna – estaré en media hora!
—Pues me voy en busca de mi bella dama! Le dije con la misma sorna.
—Eso, a ver si la pones cachonda, jajaja!
Por supuesto, Lucía lo había dicho totalmente en broma, pensando que su madre no sería capaz de nada parecido.
Entré hasta la cocina y la visión era espectacular, ver a Carmen con ese bikini naranja por detrás era como un sueño lleno de sensualidad. Su redondo y gran culo adornado con la tira del tanga que se perdía entre su gran raja, sus estupendos muslos llenos de carne prieta alargados por las sandalias de tacón alto que le hacían unas piernas más largas, ufff, creo que volvía a empezar a sudar.
—Puedo ayudarla Carmen?
—No hace falta hijo. Ya traía la comida preparada, solo hay que calentarla!
—Entonces… la miraré mientras lo hace!
Le susurré acercándome más hasta rozar mi pelvis contra su hermoso culo. Paró en seco sus manos al sentir el roce de mi miembro.
—Ufff, si te pegas tanto no sé si podré seguir!
Pase las manos rodeando su cintura pegando todo mi cuerpo a su espalda.
—Ufff, como me ponen tus caricias cielo! Pero nos podría descubrir Lucía!
—Tranquila, me ha dicho que necesita media hora para ver todo lo que le han enviado, además, me ha pedido que coquetee un poco con usted!
Subí las manos hasta sus grandes tetas mientras hablaba y sobé la deliciosa carné tocando los grandes pezones con las yemas de los dedos a través del bikini. Claro, mi polla volvió a coger consistencia de inmediato sin poder no querer evitarlo.
—Ufff, eso te ha dicho?
—Si, quiere que se lo pase bien estas vacaciones, aunque no me ha especificado cuanto cariño tengo que darle!
Tiré hacia abajo de la tela y los gordos pezones saltaron fuera de su prisión para sentirlos entre mis dedos.
—Ufff, hijo, creo que ella lleva razón a si que… dame todo el cariño que puedas!
Dijo sin ya cortarse. Comencé a pasarle la lengua por el cuello, lamidas suaves y húmedas, haciendo que el deseo manara de cada gota de saliva que dejaba en su piel. Percibí como movía el culo para sentir más mi miembro, que ya estaba de nuevo como una columna de mármol. Pellizque los pezones con suavidad hasta arrancar un gemido de su gran boca.
—Ufff, potrillo! No sabes cómo estás poniendo a esta yegua!
A Carmen parecía gustarle la verborrea equina y le seguí el lenguaje.
—Pues no sabe cómo esta yegua pone la verga del potro!
—Hace mucho calor y pensado que querríais otra cerveza! Comentó con una amplia sonrisa.
—Gracias mamá! Realmente la necesito!
—Tienes mucho lío hija?
—Pues sí, tengo que intentar ver unas cosas antes de imprimirlo. Esta tarde me acercaré al pueblo para que me lo pasen a papel! Te importa dejarme el coche?
—Que va hija! Puedes usarlo cuanto quieras!
—No te importa quedarte con Jorge? Creo que tardaré un par de horas! Podéis bañarnos, tomar el sol, dar un paseo!
Comenzó a sugerir cosas como si intentará evitar una negativa de su madre.
—No te preocupes hija, ya nos entretendremos con algo! Hasta ahora no lo hemos pasado bien!
—Y a ti Jorge, te importa? Preguntó Lucía cómo si yo no supiera nada.
—Estaré encantado de acompañar a una bella dama!
Paula se río y me dio un beso en la mejilla aprovechando para susurrarme.
—Eres un cabron encantador y te voy a echar un polvo después de comer que te voy a dejar seco!
Lucía volvió a su teléfono y su madre dijo que se iba a preparar la comida.
—Bueno, te dejo que sigas! Comenzaré mi compromiso de coqueteo e iré a ayudar a tu madre! Incluso, a lo mejor le canto algo al oído!
—Jajaja! Gracias caballero! – dijo con sorna – estaré en media hora!
—Pues me voy en busca de mi bella dama! Le dije con la misma sorna.
—Eso, a ver si la pones cachonda, jajaja!
Por supuesto, Lucía lo había dicho totalmente en broma, pensando que su madre no sería capaz de nada parecido.
Entré hasta la cocina y la visión era espectacular, ver a Carmen con ese bikini naranja por detrás era como un sueño lleno de sensualidad. Su redondo y gran culo adornado con la tira del tanga que se perdía entre su gran raja, sus estupendos muslos llenos de carne prieta alargados por las sandalias de tacón alto que le hacían unas piernas más largas, ufff, creo que volvía a empezar a sudar.
—Puedo ayudarla Carmen?
—No hace falta hijo. Ya traía la comida preparada, solo hay que calentarla!
—Entonces… la miraré mientras lo hace!
Le susurré acercándome más hasta rozar mi pelvis contra su hermoso culo. Paró en seco sus manos al sentir el roce de mi miembro.
—Ufff, si te pegas tanto no sé si podré seguir!
Pase las manos rodeando su cintura pegando todo mi cuerpo a su espalda.
—Ufff, como me ponen tus caricias cielo! Pero nos podría descubrir Lucía!
—Tranquila, me ha dicho que necesita media hora para ver todo lo que le han enviado, además, me ha pedido que coquetee un poco con usted!
Subí las manos hasta sus grandes tetas mientras hablaba y sobé la deliciosa carné tocando los grandes pezones con las yemas de los dedos a través del bikini. Claro, mi polla volvió a coger consistencia de inmediato sin poder no querer evitarlo.
—Ufff, eso te ha dicho?
—Si, quiere que se lo pase bien estas vacaciones, aunque no me ha especificado cuanto cariño tengo que darle!
Tiré hacia abajo de la tela y los gordos pezones saltaron fuera de su prisión para sentirlos entre mis dedos.
—Ufff, hijo, creo que ella lleva razón a si que… dame todo el cariño que puedas!
Dijo sin ya cortarse. Comencé a pasarle la lengua por el cuello, lamidas suaves y húmedas, haciendo que el deseo manara de cada gota de saliva que dejaba en su piel. Percibí como movía el culo para sentir más mi miembro, que ya estaba de nuevo como una columna de mármol. Pellizque los pezones con suavidad hasta arrancar un gemido de su gran boca.
—Ufff, potrillo! No sabes cómo estás poniendo a esta yegua!
A Carmen parecía gustarle la verborrea equina y le seguí el lenguaje.
—Pues no sabe cómo esta yegua pone la verga del potro!
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Se dio la vuelta con ojos chispeantes y en ese momento vi por primera vez sus pezones. Eran grandes, como los había imaginado al tocarlos, pero verlos ya fue la ostia. Tiré más de su bikini dejando que sus tetas afloraron por completo. Realmente eran grandes y preciosas, adornadas con dos grandes aureolas con los gordos pezones en su centro que sobresalían de una forma espectacular. Su extensa boca entreabierta mostraba unos abundantes labios de los que manaba una sensualidad desbordante. No pude reprimir besarlos y pegue mi boca a la suya, se abrazó a mi cuello como si quisiera que la salvará en medio del océano, y el deseo contenido de largos años pareció explotar como un volcán. Sentí como su lengua, larga y carnosa, devoraba el interior de mi boca mientras aplastaba sus tetas contra mi pecho. Fue un beso descarnado, lleno de deseo y pasión. Frotaba su pelvis buscando mi miembro durante el largo beso, un beso tan húmedo y sensual que acabó llenando de saliva nuestras ávidas bocas. Sentí un torrente de lujuria penetrar en mi boca y correr como un río desbordado. Su excitación se palpaba en el ambiente y bajó una mano con nerviosismo buscando mi miembro. Ahora no se conformó con tocármelo a través del bañador, metió la mano dentro y lo abrazó con sus largos dedos.
—Dios mío! Que grande es! Dijo abriendo su deliciosa boca en forma de sorpresa.
Mi cuerpo sintió un calambrazo al notar el apretón de su mano y me lancé contra sus tetas como un depredador hambriento. Metí uno de los gordos pezones en mi boca y lo lamí y lo chupé con un deseo casi incontrolado.
—Síii, dios mío! Síii! Como me gusta!
Casi gritó al sentir mis chupadas. Pasé al otro pezón y lo lamí como un perro sediento para después succionarlo con fuerza. Parecía una fiera ante esas grandes tetas, no sabía lo que le gustaba, ni como le gustaba, pero sus jadeos y la presión de su mano sobre mi cabeza aplastando mi boca contra sus tetas fue una señal de aprobación. Busqué con la mano el centro de sus grandes muslos y sentí los gruesos labios marcando poderosamente la fina tela. No esperé más, no quería que me pasará como en la piscina, y metí la mano por encima del tanga para pasar todos mis dedos por esa deliciosa carne. Instintivamente abrió las piernas y uno de mis dedos se introdujo entre ellos, fue una sensación como si esa tremenda raja me lo absorbiera y su cuerpo comenzó a temblar como un flan.
—Ahhh, uffff, Ahhh!
Fueron unos leves jadeos y al momento noté como mojaba mis dedos. Su mano apretaba tanto mi cabeza contra sus tetas que casi me quedé sin aire.
—Ahhh! Dios mío! Creo que me he mojado!
—Pero Carmen, si apenas la he tocado!
—Hijo mío, llevo tanto tiempo sin sentir las manos de un hombre, ufff, que no he podido aguantar!
Yo no sabía que decir, su corrida exprés me había descolocado. Si se había corrido con tan solo unos roces, que sería cuando le metiera la polla! Empecé a alucinar pensando en todo tipo de cosas, cuando me la follaría? De que maneras? Si me llenaría la boca de corridas cuando la comiera el coño? Si querría chuparme la polla?
—En cinco minutos estoy!
La voz de Lucía gritando desde el jardín me hizo casi pegar un salto y todos mis lascivos pensamientos cayeron como un castillo de naipes. Cinco minutos acababa de decir, vamos, que la media hora se había quedado en algo más de diez minutos y yo con otro calentón. Carmen se dio la vuelta de inmediato y volvió con la comida dejándome con el bañador plenamente abultado.
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—Dios mío! Que grande es! Dijo abriendo su deliciosa boca en forma de sorpresa.
Mi cuerpo sintió un calambrazo al notar el apretón de su mano y me lancé contra sus tetas como un depredador hambriento. Metí uno de los gordos pezones en mi boca y lo lamí y lo chupé con un deseo casi incontrolado.
—Síii, dios mío! Síii! Como me gusta!
Casi gritó al sentir mis chupadas. Pasé al otro pezón y lo lamí como un perro sediento para después succionarlo con fuerza. Parecía una fiera ante esas grandes tetas, no sabía lo que le gustaba, ni como le gustaba, pero sus jadeos y la presión de su mano sobre mi cabeza aplastando mi boca contra sus tetas fue una señal de aprobación. Busqué con la mano el centro de sus grandes muslos y sentí los gruesos labios marcando poderosamente la fina tela. No esperé más, no quería que me pasará como en la piscina, y metí la mano por encima del tanga para pasar todos mis dedos por esa deliciosa carne. Instintivamente abrió las piernas y uno de mis dedos se introdujo entre ellos, fue una sensación como si esa tremenda raja me lo absorbiera y su cuerpo comenzó a temblar como un flan.
—Ahhh, uffff, Ahhh!
Fueron unos leves jadeos y al momento noté como mojaba mis dedos. Su mano apretaba tanto mi cabeza contra sus tetas que casi me quedé sin aire.
—Ahhh! Dios mío! Creo que me he mojado!
—Pero Carmen, si apenas la he tocado!
—Hijo mío, llevo tanto tiempo sin sentir las manos de un hombre, ufff, que no he podido aguantar!
Yo no sabía que decir, su corrida exprés me había descolocado. Si se había corrido con tan solo unos roces, que sería cuando le metiera la polla! Empecé a alucinar pensando en todo tipo de cosas, cuando me la follaría? De que maneras? Si me llenaría la boca de corridas cuando la comiera el coño? Si querría chuparme la polla?
—En cinco minutos estoy!
La voz de Lucía gritando desde el jardín me hizo casi pegar un salto y todos mis lascivos pensamientos cayeron como un castillo de naipes. Cinco minutos acababa de decir, vamos, que la media hora se había quedado en algo más de diez minutos y yo con otro calentón. Carmen se dio la vuelta de inmediato y volvió con la comida dejándome con el bañador plenamente abultado.
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La infidelidad de mi madre
Tenía 18 años y ya se habían hecho comunes los reclamos de mi padre hacia mi madre y escenas de celos que le hacía con cierta persona, entre ellas un amigo del grupo parroquial donde ella asistía.
Me presento, mi nombre es Oscar, mi padre se llama Luis y mi madre Lucia, él es un militar de 60 años retirado, mi madre es mucho menor que el, tiene 40 años, yo soy el menor de sus hijos con 18, tengo un hermano mayor que es casado y no vive en casa.
Mi padre como dije anteriormente es retirado y se dedica a labores de casa y a viajar. Mi madre asiste asiduamente a una iglesia católica de la cual es miembro y tiene un cargo, por consiguiente casi todas las semanas va a retiros y reuniones de convivencia (así le llaman ellos), pero mínimo desaparece de casa todos los viernes en la noche y vuelve los domingos en la noche después de sus retiros o convivencias espirituales.
Cabe mencionar que mis padres ya hacía algún tiempo no dormían en la misma cama (él duerme en un dormitorio aparte) por lo que era fácil deducir que ya no tenían sexo (era comprensible por la edad de él).
En mi casa cada dos semanas hacían reunión también donde asistían parte de los miembros de esa congregación, por lo que conocí a varios miembros, Víctor, un vecino nuestro, casado de 34 años de edad, Cristina, ama de casa de 43 años, Adela, también ama de casa de 33 años con una hija, Pablo, estudiante de derecho de 21 años y otros más.
Cierto día escuche a mi padre reclamarle a mi madre insinuando que tenía algo con Víctor, miembro de la congregación a lo que ella se reía, se ofendía y decía que estaba loco, yo solo atinaba a escuchar.
Me gusta siempre hacer viajes por lo que viaje de turismo a la selva central, una semana después justo al retornar uno un paro en la carretera, lo que me obligo a hospedarme en un hostal, grande fue mi sorpresa al encontrar a la esposa de Víctor, Sandra, compañero de congregación de mi madre en la recepción del hotel, y como había demasiada demanda por el paro, no tenía habitaciones. Ella le rogo pero ya estaba copado el hostal, yo la saludé y me explico la situación, al escucharla le dije a la recepcionista si podía hospedarse en mi habitación, me dijo que no bahía problema, cuando le comente que era habitación individual como que se incomodó, le dije que no se preocupe, nos acomodamos y el objetivo era solo pasar la noche.
Vale recordar que la Oroya, pueblo en el que estábamos es un lugar muy frio, por lo que le propuse a teresa (así se llamaba) salir a tomar unos calentitos (tragos exóticos que calientan el cuerpo) ella acepto.
Pasados varios tragos, le pregunte por su esposo Víctor y la congregación a la que asiste, como estaba algo mareada me dijo algunas cosas, entre ellas me comento los agasajos que se daba su esposo con mi madre, o sea que eran amantes y que ella estaba enterada de todo eso, yo no lo pude evitar pero antes que continuara le di un beso al que ella correspondió, fuimos a la habitación y seguimos besándonos, ya en la cama le quise sacar a ropa pero ella no permitió, me dijo que no pasaría nada más que los besos y que dormiríamos, le pregunte porque no se animaba si sabía que su marido la engañaba, ella me dijo que el a pesar de su engaño la tenía muy bien atendida y la hacía vibrar en la cama, por lo que no tenía necesidad de otro macho y que por su parte él podía acostarse con quien quiera, aparte que ella tenía una fantasía de ver a su marido haciendo el amor con otra mujer y otro motivo era que su marido le estaba pidiendo metérsela por el culo y ella tenía miedo de eso ya que está muy bien dotado según ella así que como que aparte de cumplir su fantasía también podía encontrar otra mujer a la que él le reventara en culo y así todos estarían felices.
Tenía 18 años y ya se habían hecho comunes los reclamos de mi padre hacia mi madre y escenas de celos que le hacía con cierta persona, entre ellas un amigo del grupo parroquial donde ella asistía.
Me presento, mi nombre es Oscar, mi padre se llama Luis y mi madre Lucia, él es un militar de 60 años retirado, mi madre es mucho menor que el, tiene 40 años, yo soy el menor de sus hijos con 18, tengo un hermano mayor que es casado y no vive en casa.
Mi padre como dije anteriormente es retirado y se dedica a labores de casa y a viajar. Mi madre asiste asiduamente a una iglesia católica de la cual es miembro y tiene un cargo, por consiguiente casi todas las semanas va a retiros y reuniones de convivencia (así le llaman ellos), pero mínimo desaparece de casa todos los viernes en la noche y vuelve los domingos en la noche después de sus retiros o convivencias espirituales.
Cabe mencionar que mis padres ya hacía algún tiempo no dormían en la misma cama (él duerme en un dormitorio aparte) por lo que era fácil deducir que ya no tenían sexo (era comprensible por la edad de él).
En mi casa cada dos semanas hacían reunión también donde asistían parte de los miembros de esa congregación, por lo que conocí a varios miembros, Víctor, un vecino nuestro, casado de 34 años de edad, Cristina, ama de casa de 43 años, Adela, también ama de casa de 33 años con una hija, Pablo, estudiante de derecho de 21 años y otros más.
Cierto día escuche a mi padre reclamarle a mi madre insinuando que tenía algo con Víctor, miembro de la congregación a lo que ella se reía, se ofendía y decía que estaba loco, yo solo atinaba a escuchar.
Me gusta siempre hacer viajes por lo que viaje de turismo a la selva central, una semana después justo al retornar uno un paro en la carretera, lo que me obligo a hospedarme en un hostal, grande fue mi sorpresa al encontrar a la esposa de Víctor, Sandra, compañero de congregación de mi madre en la recepción del hotel, y como había demasiada demanda por el paro, no tenía habitaciones. Ella le rogo pero ya estaba copado el hostal, yo la saludé y me explico la situación, al escucharla le dije a la recepcionista si podía hospedarse en mi habitación, me dijo que no bahía problema, cuando le comente que era habitación individual como que se incomodó, le dije que no se preocupe, nos acomodamos y el objetivo era solo pasar la noche.
Vale recordar que la Oroya, pueblo en el que estábamos es un lugar muy frio, por lo que le propuse a teresa (así se llamaba) salir a tomar unos calentitos (tragos exóticos que calientan el cuerpo) ella acepto.
Pasados varios tragos, le pregunte por su esposo Víctor y la congregación a la que asiste, como estaba algo mareada me dijo algunas cosas, entre ellas me comento los agasajos que se daba su esposo con mi madre, o sea que eran amantes y que ella estaba enterada de todo eso, yo no lo pude evitar pero antes que continuara le di un beso al que ella correspondió, fuimos a la habitación y seguimos besándonos, ya en la cama le quise sacar a ropa pero ella no permitió, me dijo que no pasaría nada más que los besos y que dormiríamos, le pregunte porque no se animaba si sabía que su marido la engañaba, ella me dijo que el a pesar de su engaño la tenía muy bien atendida y la hacía vibrar en la cama, por lo que no tenía necesidad de otro macho y que por su parte él podía acostarse con quien quiera, aparte que ella tenía una fantasía de ver a su marido haciendo el amor con otra mujer y otro motivo era que su marido le estaba pidiendo metérsela por el culo y ella tenía miedo de eso ya que está muy bien dotado según ella así que como que aparte de cumplir su fantasía también podía encontrar otra mujer a la que él le reventara en culo y así todos estarían felices.
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Yo le dije que era un cabron y que le contaría a mi padre, ella me contesto que no me metiera, que él se lo merecía porque ya no podía atenderla y menos dejarla satisfecha, incluso sabía que ya no dormían en la misma cama, le pregunte como sabia eso y ella me contesto que mi madre misma se lo había contado, ella se lo conto a su marido y ahí el muy pendejo empezó su cometido de acostarse con mi madre, el no asistía a esa congregación parroquial hasta que se enteró de eso, empezó a asistir y se encargó que lo colocaran en el mismo grupo que mi madre, debido a que ella y Sandra eran las mejores amigas, no le fue difícil entrar en confianza con ella.
Sandra y Víctor tenían pensado satisfacer la fantasía de ella a costa de mi madre, ellas se reunían muchas veces en casa de Sandra, pasaban largas horas, se convirtieron en casi confidentes, entonces fue cuando decidieron que ya era hora de consumar su fantasía, un domingo por la tarde después de la misa decidieron ir a casa de ellos, mi padre ya estaba acostumbrado a no ver a mi madre todos los domingos ya que tenían sus reuniones de estudio o actividades después de misa y esas reuniones se extendían hasta pasadas las 7 u 8 pm, si no estaban ahí se iban de retiro desde los viernes hasta los domingos en la noche, era ya la rutina, aquella vez tenían todo preparado, me conto que habían puesto una mini cámara de video con memoria de varias horas, fue entonces que mientras me contaba eso, me mostro en su celular un video donde estaba todo, fueron los 3 a casa de Víctor y Sandra, mi madre no sospechaba los planes que ellos tenían, fueron muy directos a todo, apenas se sentaron en los sillones a conversar Sandra fue a preparar unos “refrescos” y echo al de mi madre un polvo de esos que sirven para excitar a las mujeres, era uno muy potente que había conseguido, después de unos minutos de haber tomado, ella empezó a sudar, su rostro se puso muy rojo, Sandra se le acerco y empezó a hacerle unos masajes, le dijo que estaba tensa y mi madre acepto, Víctor se fue unos minutos.
Sandra hizo acostar a mi madre boca abajo en el sillón mientras la masajeaba, pero esos más que masajes fueron un manoseo, toques para excitarla aún más, como mujer ella sabía dónde tocar y excitar a mi madre, cuando ella empezó a soltar gemidos durante el masaje entro Víctor, se sentó frente a ellas y les dijo que continuaran, que no se hagan problemas por él, mi madre estaba tan excitada que prácticamente lo ignoro y Sandra seguía con su trabajo de prepararla y excitarla más, Víctor volvió a salir y en segundos sonó el celular de Sandra, ella es enfermera y supuestamente la llamaban de la clínica donde trabajaba aduciendo una emergencia, ella misma le dejo la posta a Víctor, mi madre intento ponerse de pie pero él no la dejo poniendo sus manos en su espalda, Sandra le dijo que se iría pero solo tardaría máximo media hora, que continúe con el masaje con confianza y que cuando vuelva empezarían sus supuestos estudios de su parroquia, ella se fue pero volvió a entrar por la puerta trasera en silencio.
Víctor continuo con el manoseo de una forma magistral, esta vez ya era totalmente descarado y mi madre solo gemía una y otra vez, a las 10 minutos suena pero esta vez el celular de mi madre, ella estiro su brazo y contesto, era Sandra avisando que se había complicado y que no llegaría hasta la noche, pero que con confianza continúen y que hagan el estudio planificado, colgó. Ella le dijo a Víctor que era su mujer y que volvería en la noche, ella intento pararse pero él no la dejo y le dijo que terminaría el masaje antes de empezar los estudios, ella no dijo nada y callo, como ella estaba con un vestido enterizo algo suelto, él le dijo que para mejorar el masaje sería bueno si se lo quitaba, ella pregunto balbuceante si eso estaría bien, a lo que le contesto “claro que sí”, y antes que ella dijera algo le quito los dos sujetadores de los hombros y empezó a bajarlos.
Sandra y Víctor tenían pensado satisfacer la fantasía de ella a costa de mi madre, ellas se reunían muchas veces en casa de Sandra, pasaban largas horas, se convirtieron en casi confidentes, entonces fue cuando decidieron que ya era hora de consumar su fantasía, un domingo por la tarde después de la misa decidieron ir a casa de ellos, mi padre ya estaba acostumbrado a no ver a mi madre todos los domingos ya que tenían sus reuniones de estudio o actividades después de misa y esas reuniones se extendían hasta pasadas las 7 u 8 pm, si no estaban ahí se iban de retiro desde los viernes hasta los domingos en la noche, era ya la rutina, aquella vez tenían todo preparado, me conto que habían puesto una mini cámara de video con memoria de varias horas, fue entonces que mientras me contaba eso, me mostro en su celular un video donde estaba todo, fueron los 3 a casa de Víctor y Sandra, mi madre no sospechaba los planes que ellos tenían, fueron muy directos a todo, apenas se sentaron en los sillones a conversar Sandra fue a preparar unos “refrescos” y echo al de mi madre un polvo de esos que sirven para excitar a las mujeres, era uno muy potente que había conseguido, después de unos minutos de haber tomado, ella empezó a sudar, su rostro se puso muy rojo, Sandra se le acerco y empezó a hacerle unos masajes, le dijo que estaba tensa y mi madre acepto, Víctor se fue unos minutos.
Sandra hizo acostar a mi madre boca abajo en el sillón mientras la masajeaba, pero esos más que masajes fueron un manoseo, toques para excitarla aún más, como mujer ella sabía dónde tocar y excitar a mi madre, cuando ella empezó a soltar gemidos durante el masaje entro Víctor, se sentó frente a ellas y les dijo que continuaran, que no se hagan problemas por él, mi madre estaba tan excitada que prácticamente lo ignoro y Sandra seguía con su trabajo de prepararla y excitarla más, Víctor volvió a salir y en segundos sonó el celular de Sandra, ella es enfermera y supuestamente la llamaban de la clínica donde trabajaba aduciendo una emergencia, ella misma le dejo la posta a Víctor, mi madre intento ponerse de pie pero él no la dejo poniendo sus manos en su espalda, Sandra le dijo que se iría pero solo tardaría máximo media hora, que continúe con el masaje con confianza y que cuando vuelva empezarían sus supuestos estudios de su parroquia, ella se fue pero volvió a entrar por la puerta trasera en silencio.
Víctor continuo con el manoseo de una forma magistral, esta vez ya era totalmente descarado y mi madre solo gemía una y otra vez, a las 10 minutos suena pero esta vez el celular de mi madre, ella estiro su brazo y contesto, era Sandra avisando que se había complicado y que no llegaría hasta la noche, pero que con confianza continúen y que hagan el estudio planificado, colgó. Ella le dijo a Víctor que era su mujer y que volvería en la noche, ella intento pararse pero él no la dejo y le dijo que terminaría el masaje antes de empezar los estudios, ella no dijo nada y callo, como ella estaba con un vestido enterizo algo suelto, él le dijo que para mejorar el masaje sería bueno si se lo quitaba, ella pregunto balbuceante si eso estaría bien, a lo que le contesto “claro que sí”, y antes que ella dijera algo le quito los dos sujetadores de los hombros y empezó a bajarlos.
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Ella hundió el rostro en los cojines del sillón y como instintivamente levanto un poco el cuerpo para que el pudiese quitar todo el vestido, y ahí la tenía solo con calzón y sostén boca abajo, ella no volteaba, seguía con el rostro escondido en los cojines, el empezó a recorrer su cintura, su cuello, acerco sus labios por detrás de sus orejas y le respiraba, le daba ligerísimos besos en el cuello, ella solo se dejaba hacer, en un momento ya ella no tenía el sostén, seguía en la misma posición, cuando empezó a bajar el calzoncito de a poquitos, ella con una mano intentaba que no se lo quite y con la otra trataba de apartar sin éxito su cuerpo, pero siempre en la misma posición boca abajo, a su vez el recorría con su boca toda su espalda, con la mano izquierda continuaba su manoseo excitador y con la otra bajaba la última prenda que ella llevaba puesta, entra jalones finalmente ella ya tenía la tanga en los tobillos, el empezó a masajear sus nalgas y puso sus labios en la abertura de su culo y le hizo un meso negro, ella grito NOOO y se volteo rápidamente como un resorte, hizo el intento de sentarse y sorpresa, él ya estaba completamente desnudo.
Ahí los dos cuerpos hambrientos de placer completamente desnudos, al intentar levantarse ella de ahí él le coloca su dedo en los labios, ella respiro, con la mano izquierda hizo el ademan de cubrirse las tetas y la otra mano sobre el sillón, el directamente la beso, ella lo abrazo del cuello y correspondió el beso, textualmente fue un beso bastante ardiente por ambas partes, se estaban devorando, se notaba que ella estaba con mucha necesidad de sexo, fue ella la que directamente le cogió la pinga y se la coloco directa en la raja le dijo lo quiero ya hazlo!!!
Él le abrió las piernas con ambos brazos y empezó el vaivén, ella correspondía el frenético movimiento de la misma forma, se hizo como un hermoso baile rítmicamente de ambos cuerpos, ella lo abrazaba con las piernas, arañaba su espalda, lo besaba y lanzaba gemidos todo el tiempo, por parte de él la cogia de las nalgas de forma muy firme y en cada embestida se la metía toda, cada cierto rato se contorneaba y le besaba las tetas mientras seguía con su movimiento de mete y saca, fue una escena muy buena y excitante, y a pesar que era mi madre la protagonista, si bien es cierto inicialmente sentí mucha bronca, me sentí muy excitado por lo que veía, tenía la pinga bien parada y a pesar que tenía a Sandra a mi costado preferí hacerme una paja antes que insistir con ella, fueron varios minutos que Víctor se estuvo cogiendo a mi madre, ella abrió las piernas y empezó a dar espasmos, echo la cabeza para atrás y sus gemidos fueron más fuertes e intensos, estaba teniendo un orgasmo, el seguía embistiendo y pasados unos segundos empezó a correrse dentro de ella, su intensidad empezó a bajar poco a poco hasta ambos quedar quietos y con los cuerpos pegados, se estuvieron besando sin separarse, en ningún momento se la sacaba de la concha, yo empecé a correrme también la la paja que me estaba haciendo y Sandra empezó a reírse, en ese momento apago el video de su celular.
Fue así como fue el inicio de todo, ella me dijo que tenía varios videos y que ya habían cumplido muchas fantasías, me dijo también que si quería seguir viendo feliz a mi madre, que no me meta en eso y que me dedique a disfrutar de ver e imaginar eso, incluso me dijo que hasta podría ayudarla a tener sus encuentros sin que nadie sospeche, lógicamente le dije que no y terminamos la conversación ahí, pero me dejo pensando en que era cierto que mi madre se veía muy feliz estos últimos meses, una felicidad que hacía tiempo no le veía, tenía la posibilidad de decírselo a mi padre y terminar con eso, o callar y dejar que ella a sus 40 años pueda disfrutar de su cuerpo y realizarse como mujer, ser feliz, me entro ese dilema.
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Ahí los dos cuerpos hambrientos de placer completamente desnudos, al intentar levantarse ella de ahí él le coloca su dedo en los labios, ella respiro, con la mano izquierda hizo el ademan de cubrirse las tetas y la otra mano sobre el sillón, el directamente la beso, ella lo abrazo del cuello y correspondió el beso, textualmente fue un beso bastante ardiente por ambas partes, se estaban devorando, se notaba que ella estaba con mucha necesidad de sexo, fue ella la que directamente le cogió la pinga y se la coloco directa en la raja le dijo lo quiero ya hazlo!!!
Él le abrió las piernas con ambos brazos y empezó el vaivén, ella correspondía el frenético movimiento de la misma forma, se hizo como un hermoso baile rítmicamente de ambos cuerpos, ella lo abrazaba con las piernas, arañaba su espalda, lo besaba y lanzaba gemidos todo el tiempo, por parte de él la cogia de las nalgas de forma muy firme y en cada embestida se la metía toda, cada cierto rato se contorneaba y le besaba las tetas mientras seguía con su movimiento de mete y saca, fue una escena muy buena y excitante, y a pesar que era mi madre la protagonista, si bien es cierto inicialmente sentí mucha bronca, me sentí muy excitado por lo que veía, tenía la pinga bien parada y a pesar que tenía a Sandra a mi costado preferí hacerme una paja antes que insistir con ella, fueron varios minutos que Víctor se estuvo cogiendo a mi madre, ella abrió las piernas y empezó a dar espasmos, echo la cabeza para atrás y sus gemidos fueron más fuertes e intensos, estaba teniendo un orgasmo, el seguía embistiendo y pasados unos segundos empezó a correrse dentro de ella, su intensidad empezó a bajar poco a poco hasta ambos quedar quietos y con los cuerpos pegados, se estuvieron besando sin separarse, en ningún momento se la sacaba de la concha, yo empecé a correrme también la la paja que me estaba haciendo y Sandra empezó a reírse, en ese momento apago el video de su celular.
Fue así como fue el inicio de todo, ella me dijo que tenía varios videos y que ya habían cumplido muchas fantasías, me dijo también que si quería seguir viendo feliz a mi madre, que no me meta en eso y que me dedique a disfrutar de ver e imaginar eso, incluso me dijo que hasta podría ayudarla a tener sus encuentros sin que nadie sospeche, lógicamente le dije que no y terminamos la conversación ahí, pero me dejo pensando en que era cierto que mi madre se veía muy feliz estos últimos meses, una felicidad que hacía tiempo no le veía, tenía la posibilidad de decírselo a mi padre y terminar con eso, o callar y dejar que ella a sus 40 años pueda disfrutar de su cuerpo y realizarse como mujer, ser feliz, me entro ese dilema.
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La tarde en qué descubrí el secreto de mi hija
Me llamo Nora. Tengo 50 años, soy divorciada y, aunque el tiempo ha pasado, todavía me gusta cuidarme y mantenerme bien. Siempre he sido una mujer tranquila, pero también muy observadora, de esas que notan pequeños detalles que a veces otros prefieren ignorar.
Hoy quiero contar algo que nunca imaginé que algún día compartiría. Una experiencia extraña, intensa… y para qué negarlo, un poco picosa, que me dejó pensando durante mucho tiempo.
Todo tiene que ver con mi hija.
Su nombre es Elizabeth. Tiene 30 años y es mamá soltera. Siempre la he visto como una mujer fuerte e independiente. Es bonita, con una presencia que llama la atención, más con ese cuerpo que tiene mi y tiene esa seguridad que muchas personas notan cuando la conocen.
Durante mucho tiempo pensé que la conocía perfectamente.
Pero un día, casi por casualidad, terminé escuchando algo que despertó mi curiosidad y me hizo darme cuenta de que, a veces, incluso las personas más cercanas pueden guardar secretos que nunca imaginamos.
Y precisamente de eso trata este relato.
Lo que escuché aquella vez… y lo que pasó después.
Si quieren saber cómo comenzó todo, acompáñenme en esta historia.
Nunca había sentido algo así. Ese día regresé a casa pensando que mi hija y su niña ya habían salido. Creía que Elizabeth ya se había ido a trabajar y que todo estaría tranquilo… hasta que escuché ruidos extraños desde arriba. Al principio pensé que alguien se había metido a la casa y un pequeño miedo me recorrió, pero la curiosidad me ganó y me acerqué despacio a la escalera, apoyándome apenas para no hacer ruido.
A medida que me acercaba, los sonidos se hicieron más claros: susurros, risas y murmullos cargados de emoción. Mi corazón empezó a latir rápido. Me quedé inmóvil, escuchando, intentando entender lo que estaba pasando.
—Estás muy rica mi amor mira que rica boquita come verga tienes mi putita Elizabeth… —dijo él con voz firme y cercana.
—¿Te gustó, padrino? Que vergon estás se que te gusta tener así a ti ahijadita , mi rico padrino… —respondió ella, con un tono travieso y meloso que me hizo detenerme un momento.
—No sabes lo rica que te has puesto… siempre me ha sorprendido cada vez más nalgona mi vieja —dijo él, con admiración y cercanía—. Cada vez que te veo me alegra tanto…y me pones tan vergon que te quiero Montar rico .
—Me gusta que digas eso por qué sabes que mami es comelona como dices tu—contestó ella, riendo suavemente—. Es riquísimo cuando estás aquí bien golosa mamando verga ,bien atendida como se merece mami .
—Me encantas, Elizabeth… siempre lo has hecho. Me facina ser yo quien ya ahora te ande cogiendo y que aún te sigue dando tus buenos vergazos —dijo él, con calma, como si hablara de algo que llevaba tiempo en secreto.
—Sí… me gusta, mi padrino. Me hace sentir tan rica tan putita que mira como me tiene mamando su verga bien rica .… —dijo ella, con voz juguetona y feliz.
—Pero ya tienes que apresurarte un poco mi amor así que me vas a tener que dar mi lechita —dijo ella de repente—. Mi mamá ya no tarda en llegar y no debe sospechar nada…
Mi corazón se aceleró. No quería dejar de escuchar todas esas palabras tan morbosas y vulgares pero a la misma vez eran tan inquietantes que no puede evitar que me gustaran. Sentí un calor extraño, un morbo secreto de saber que me estaba gustando como disfrutaba mi hija de un hombre maduro quien es su padrino y esposo de mi prima ,algo que no esperaba. Rápidamente saqué mi celular y le envié un WhatsApp:
“Llegaré un poco más tarde… no te muevas, espérame aquí un momento.”
Ella respondió casi de inmediato:
“Okay, mamá… estoy en la casa, te espero un rato, o ya me iré. Regresé porque se me olvidó atender algo.”
Al leerlo, sentí un escalofrío de emoción. Saber que mi hija estaba allí,atendiendo lo que me decía confiada y feliz, y escuchar cómo hablaba con alguien cercano, me hizo sentir mezcla de curiosidad y morbo.
Luego escuché cómo cerraban la puerta con cuidado. Y la voz de mi hija sonó más coqueta y atrevida que antes:
Me llamo Nora. Tengo 50 años, soy divorciada y, aunque el tiempo ha pasado, todavía me gusta cuidarme y mantenerme bien. Siempre he sido una mujer tranquila, pero también muy observadora, de esas que notan pequeños detalles que a veces otros prefieren ignorar.
Hoy quiero contar algo que nunca imaginé que algún día compartiría. Una experiencia extraña, intensa… y para qué negarlo, un poco picosa, que me dejó pensando durante mucho tiempo.
Todo tiene que ver con mi hija.
Su nombre es Elizabeth. Tiene 30 años y es mamá soltera. Siempre la he visto como una mujer fuerte e independiente. Es bonita, con una presencia que llama la atención, más con ese cuerpo que tiene mi y tiene esa seguridad que muchas personas notan cuando la conocen.
Durante mucho tiempo pensé que la conocía perfectamente.
Pero un día, casi por casualidad, terminé escuchando algo que despertó mi curiosidad y me hizo darme cuenta de que, a veces, incluso las personas más cercanas pueden guardar secretos que nunca imaginamos.
Y precisamente de eso trata este relato.
Lo que escuché aquella vez… y lo que pasó después.
Si quieren saber cómo comenzó todo, acompáñenme en esta historia.
Nunca había sentido algo así. Ese día regresé a casa pensando que mi hija y su niña ya habían salido. Creía que Elizabeth ya se había ido a trabajar y que todo estaría tranquilo… hasta que escuché ruidos extraños desde arriba. Al principio pensé que alguien se había metido a la casa y un pequeño miedo me recorrió, pero la curiosidad me ganó y me acerqué despacio a la escalera, apoyándome apenas para no hacer ruido.
A medida que me acercaba, los sonidos se hicieron más claros: susurros, risas y murmullos cargados de emoción. Mi corazón empezó a latir rápido. Me quedé inmóvil, escuchando, intentando entender lo que estaba pasando.
—Estás muy rica mi amor mira que rica boquita come verga tienes mi putita Elizabeth… —dijo él con voz firme y cercana.
—¿Te gustó, padrino? Que vergon estás se que te gusta tener así a ti ahijadita , mi rico padrino… —respondió ella, con un tono travieso y meloso que me hizo detenerme un momento.
—No sabes lo rica que te has puesto… siempre me ha sorprendido cada vez más nalgona mi vieja —dijo él, con admiración y cercanía—. Cada vez que te veo me alegra tanto…y me pones tan vergon que te quiero Montar rico .
—Me gusta que digas eso por qué sabes que mami es comelona como dices tu—contestó ella, riendo suavemente—. Es riquísimo cuando estás aquí bien golosa mamando verga ,bien atendida como se merece mami .
—Me encantas, Elizabeth… siempre lo has hecho. Me facina ser yo quien ya ahora te ande cogiendo y que aún te sigue dando tus buenos vergazos —dijo él, con calma, como si hablara de algo que llevaba tiempo en secreto.
—Sí… me gusta, mi padrino. Me hace sentir tan rica tan putita que mira como me tiene mamando su verga bien rica .… —dijo ella, con voz juguetona y feliz.
—Pero ya tienes que apresurarte un poco mi amor así que me vas a tener que dar mi lechita —dijo ella de repente—. Mi mamá ya no tarda en llegar y no debe sospechar nada…
Mi corazón se aceleró. No quería dejar de escuchar todas esas palabras tan morbosas y vulgares pero a la misma vez eran tan inquietantes que no puede evitar que me gustaran. Sentí un calor extraño, un morbo secreto de saber que me estaba gustando como disfrutaba mi hija de un hombre maduro quien es su padrino y esposo de mi prima ,algo que no esperaba. Rápidamente saqué mi celular y le envié un WhatsApp:
“Llegaré un poco más tarde… no te muevas, espérame aquí un momento.”
Ella respondió casi de inmediato:
“Okay, mamá… estoy en la casa, te espero un rato, o ya me iré. Regresé porque se me olvidó atender algo.”
Al leerlo, sentí un escalofrío de emoción. Saber que mi hija estaba allí,atendiendo lo que me decía confiada y feliz, y escuchar cómo hablaba con alguien cercano, me hizo sentir mezcla de curiosidad y morbo.
Luego escuché cómo cerraban la puerta con cuidado. Y la voz de mi hija sonó más coqueta y atrevida que antes:
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—Mi mamá se va a tardar un poco… podemos aprovechar para seguir con lo que empezamos, ¿no crees? —dijo ella, riendo suavemente.
—Me parece perfecto… mi comadre no sabe que aquí está mi ahijada disfrutando rico una buena verga que su hija es toda una putita . Como me gustan esas nalgotas mi putita nalgona por eso amo tener estos momentos contigo, Elizabeth… —respondió él, con tono cercano y satisfecho.
—Ja, eres un cabrón muy rico , ¿lo sabes? —dijo ella, riendo de nuevo—. Pero me gusta que lo seas. Me haces sentir tan rica mi amor toda una putita que sabes tener y que puedo hacer lo que quiera…
—Eres tú, Elizabeth… tan putona y segura… —dijo él—. Siempre me sorprendes, me encanta verte vestida así toda rica que sabes que voy a venir y te pones tus vestidos y como esta rica tanga ...
—Me encanta que seas tú quien me de mi atendida que me coja rico me deje muy llena que rico estar contigo ,mi amor, mi rico padrino… —contestó ella, con voz coqueta y feliz—. Me siento tan llena tan atendida , como si nada más importara.
—Me alegra verte así de feliz… toda una come verga disfrutando rico de un buen vergon —dijo él—. Me encanta cómo te ríes bien melosa de que te está encantado la verga , cómo disfrutas… Eres increíble, siempre tan putita y confiada.
—Y tú eres tan rico tan firme … y llenador —dijo ella, con un tono juguetón—. Me gusta que me hagas sentir tan rica, putita,segura y especial.
—Elizabeth… eres única eres la mejor putita mi favorita . Me encanta como me das esas ricas mamadas de verga y estos momento que pasamos juntos, siempre tan Perrita y llena de placer por buen verga … —dijo él, claramente complacido.
Mi corazón latía a mil. Cada palabra, cada gesto que podía imaginar me llenaba de curiosidad y morbo. Me quedé allí, apoyada en la barandilla, escuchando todo, y dejando que mi mente recreara cada escena. Mientras escuchaba, no podía evitar imaginar lo feliz y tan llena que estaba mi hija con él, cómo disfrutaba de estar mamandosela y de esa buena verga imagino que tiene .
Pensé que algún día, tal vez, me gustaría sentir esa misma emoción y travesura, la felicidad que mi hija mostraba ahora… y el morbo me hizo sonreír en silencio, deseando que esos sonidos y esa emoción no terminaran nunca.
Después de todo lo que escuché, sentí un calor intenso recorrerme. Cada suspiro y gemido de Elizabeth me hacía estremecer. Saber que mi hija disfrutaba, que estaba siendo llena de Hombre y entregada, me encendía como nunca.
No pensé más. Saqué mi celular y le envié un nuevo mensaje:
"Yo estoy en casa, no te preocupes… la verdad escuché todo desde el principio… cómo disfrutas… y quiero que sigas haciéndolo… quiero que le hagas ver a él cómo puede disfrutar de mi hija "
Su mensaje llegó casi de inmediato:
"¿En serio? Me sorprende del todo Mamá ! Que me digas eso… pero está bien, seré y seguire siendo la putita que me gusta ser… por ti."
Leí sus palabras y sentí cómo mi cuerpo reaccionaba. Saber que mi hija se atrevía, que se dejaba llevar, me hacía estremecer y a la vez me llenaba de morbo.
Mientras leía el mensaje de Elizabeth, los gemidos se hicieron más intensos y claros. La escuché decir, con voz traviesa y juguetona:
—Disfrutame rico mi vergon así… soy una rica putita… ¿así de putoncita te gusta que sea, papi?
—Mamá, no sé si se enojaría saber que soy tu putita nalgona … o si lee gustaría… ¿tú qué opinas?
Él respondió, jadeando y con voz grave:
- yo pienso , que estaría encantada de saber que es una buena putita de cama aparte ustedes se ven bien putonas ricas naturales… igual que tu tía ,por eso me encanta llenarte de verga rico Elizabeth. Y la verdad también si me podría andar dando dando a tu mamá . Aún se ve que me aguanta mi comadre , de donde crees que sacaste esta buena colita para vergas .
Ella, excitada y satisfecha, le contestó:
—¡Ah… sí ? Le darías unas buenas cogidas a ella? pues la verdad si que rico! Siempre diciendo cosas directas y ricas que rico das verga … delicioso…
—Me parece perfecto… mi comadre no sabe que aquí está mi ahijada disfrutando rico una buena verga que su hija es toda una putita . Como me gustan esas nalgotas mi putita nalgona por eso amo tener estos momentos contigo, Elizabeth… —respondió él, con tono cercano y satisfecho.
—Ja, eres un cabrón muy rico , ¿lo sabes? —dijo ella, riendo de nuevo—. Pero me gusta que lo seas. Me haces sentir tan rica mi amor toda una putita que sabes tener y que puedo hacer lo que quiera…
—Eres tú, Elizabeth… tan putona y segura… —dijo él—. Siempre me sorprendes, me encanta verte vestida así toda rica que sabes que voy a venir y te pones tus vestidos y como esta rica tanga ...
—Me encanta que seas tú quien me de mi atendida que me coja rico me deje muy llena que rico estar contigo ,mi amor, mi rico padrino… —contestó ella, con voz coqueta y feliz—. Me siento tan llena tan atendida , como si nada más importara.
—Me alegra verte así de feliz… toda una come verga disfrutando rico de un buen vergon —dijo él—. Me encanta cómo te ríes bien melosa de que te está encantado la verga , cómo disfrutas… Eres increíble, siempre tan putita y confiada.
—Y tú eres tan rico tan firme … y llenador —dijo ella, con un tono juguetón—. Me gusta que me hagas sentir tan rica, putita,segura y especial.
—Elizabeth… eres única eres la mejor putita mi favorita . Me encanta como me das esas ricas mamadas de verga y estos momento que pasamos juntos, siempre tan Perrita y llena de placer por buen verga … —dijo él, claramente complacido.
Mi corazón latía a mil. Cada palabra, cada gesto que podía imaginar me llenaba de curiosidad y morbo. Me quedé allí, apoyada en la barandilla, escuchando todo, y dejando que mi mente recreara cada escena. Mientras escuchaba, no podía evitar imaginar lo feliz y tan llena que estaba mi hija con él, cómo disfrutaba de estar mamandosela y de esa buena verga imagino que tiene .
Pensé que algún día, tal vez, me gustaría sentir esa misma emoción y travesura, la felicidad que mi hija mostraba ahora… y el morbo me hizo sonreír en silencio, deseando que esos sonidos y esa emoción no terminaran nunca.
Después de todo lo que escuché, sentí un calor intenso recorrerme. Cada suspiro y gemido de Elizabeth me hacía estremecer. Saber que mi hija disfrutaba, que estaba siendo llena de Hombre y entregada, me encendía como nunca.
No pensé más. Saqué mi celular y le envié un nuevo mensaje:
"Yo estoy en casa, no te preocupes… la verdad escuché todo desde el principio… cómo disfrutas… y quiero que sigas haciéndolo… quiero que le hagas ver a él cómo puede disfrutar de mi hija "
Su mensaje llegó casi de inmediato:
"¿En serio? Me sorprende del todo Mamá ! Que me digas eso… pero está bien, seré y seguire siendo la putita que me gusta ser… por ti."
Leí sus palabras y sentí cómo mi cuerpo reaccionaba. Saber que mi hija se atrevía, que se dejaba llevar, me hacía estremecer y a la vez me llenaba de morbo.
Mientras leía el mensaje de Elizabeth, los gemidos se hicieron más intensos y claros. La escuché decir, con voz traviesa y juguetona:
—Disfrutame rico mi vergon así… soy una rica putita… ¿así de putoncita te gusta que sea, papi?
—Mamá, no sé si se enojaría saber que soy tu putita nalgona … o si lee gustaría… ¿tú qué opinas?
Él respondió, jadeando y con voz grave:
- yo pienso , que estaría encantada de saber que es una buena putita de cama aparte ustedes se ven bien putonas ricas naturales… igual que tu tía ,por eso me encanta llenarte de verga rico Elizabeth. Y la verdad también si me podría andar dando dando a tu mamá . Aún se ve que me aguanta mi comadre , de donde crees que sacaste esta buena colita para vergas .
Ella, excitada y satisfecha, le contestó:
—¡Ah… sí ? Le darías unas buenas cogidas a ella? pues la verdad si que rico! Siempre diciendo cosas directas y ricas que rico das verga … delicioso…
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Claro mi putita - contestó el ,si hasta me las andaria cogiendo a las dos ,es más ven empinate rico mi perrita para que veas qué buena metida de verga le daría a tu mamá igual que a ti .
Así estoy bien amor ? Pregunto ella . Si mi amor quedaste excelente con esa colita deliciosa que tienes. respondiendo el .y de inmediato se escuchó como un par de palmadas .
-Ay papi ! Que rico sonó y se sintieron esas nalgadas .Dijo Elizabeth con una voz suave muy de niña buena pero a la vez con ese toque femenino
Ya sabes cómo soy y a mí putita nalgona le debo de dar sus nalgadas .sonaron un par mas de ese tipo de sonido de palmas , que ya sabía de que eran .
El saber de lo que estaba sucediendo en esa Habitación de arriba ,me tenía con morbo , curiosidad y admiro que me sentía caliente ,procure no hacer ruido no moverme nada .
-Mira nada más qué rico culo tienes mi amor-mmmm
Le decía el con una voz de hombre de que sabe reconocer y tener algo bueno como mujer .
-Es para ti papi ! Se que te encanta, por eso se que te gusta ponerme así ,con el muy parádito .respondía esa voz melosa y cariñosa que estaba distinguiendo a Elizabeth.
-ahhhhhh mmmm!- se escuchó un gemido entre dolor pero después se convirtió en una satisfacion. Así amor? ,mételo suave estás muy grande y yo me siento muy cerradita. Con jadeos se escuchaba la voz de Elizabeth .
No te preocupes mi perrita ahorita ya sabes como papi te va a tratar de rico. Ya nada más que entre toda y te acostumbres a ella, para empezarte a dar duro y rico como mereces mamita. Con voz de hombre fuerte y rudo le decía a él.
Todo eso me estaba estremeciendo demasiado el seguir escuchando todo eso el saber que mi hija estaba muy entretenida y a gusto con él. No sabía si continuar o parar pero quería saber más a dónde podía llegar ella siendo una niña buena y dándose a conocer así. Por unos segundos todo quedó en silencio y solo se escuchaba un par de agitaciones en la parte de arriba
-Así no te muevas tranquila ;pegatete rico -que ricas nalgas tienes que buena puchita aa ...como aprieta asu Padrino . Con esa voz de morbo y sonido de hombre que tiene mi compadre hace saber que marca territorio -bien acostumbrada a su papi le dijo .
-Aaaaahhh mmmm,ya lo estás haciendo mi amor ya entro toda . -Así !que rico ya no la saques y empieza a moverte poco a poco . Entre gemidos suaves y melosos Elizabeth le decía como ya se sentía entregada .
No podía evitar cada vez más la exitacion el rose de mi blusa en mis pechos se sentía más y comenzaba a sudar ya no sabía que hacer . No dejaba de imaginar como estaba Elizabeth .y que el estar escuchado eso me tenía a mil pero por dentro sabía que era prohibido como siendo su madre podía sentir eso . Trate de conceentrarne sme más mientras se quedaron en silencio de nuevo.
-ahh -un gemido meloso ,una sonrisa de coqueta y voz de niña buena ,compañados con un - así Papi Padrino jeje quedé bien acomodada a tu vergota -la verdad no sé si aguante . fue lo primero que se escuchó después de ese silencio .
- jajajaja ...inmediatamente se escuchó una risa y se se hizo notar la risa burlona .- ya vez mamita si nada mas con el comienzo ya no me estás aguantando la verga . Te entiendo estás chiquita - pero como ves entonces - si crees? que me la aguante tu mamá jaja . Se rió más bulón.
- - mmmmm estaría bien acomodarle unas buenas cogidas a la comadre como se las doy a la putita de su hija la ahijada
-Escuchar eso fue imposible no tratar de gemir estaba siendo presa de mi . Mmmmm ,solté un par de gemidos . Tape mi boca de inmediato con una de mis manos, me moví un poco de puntas para no hacer ruido .Me imaginé esa verga grande y rica que tanto tenía encantada a mí hija. Me acomode sin más ruido en la cama sin dejar de oir , solo esos gemidos sueves que daba Elizabeth y ella sabía cómo convertirlos en melosos , de los que suele dar una mujer entregada sedienta de placer.
Así estoy bien amor ? Pregunto ella . Si mi amor quedaste excelente con esa colita deliciosa que tienes. respondiendo el .y de inmediato se escuchó como un par de palmadas .
-Ay papi ! Que rico sonó y se sintieron esas nalgadas .Dijo Elizabeth con una voz suave muy de niña buena pero a la vez con ese toque femenino
Ya sabes cómo soy y a mí putita nalgona le debo de dar sus nalgadas .sonaron un par mas de ese tipo de sonido de palmas , que ya sabía de que eran .
El saber de lo que estaba sucediendo en esa Habitación de arriba ,me tenía con morbo , curiosidad y admiro que me sentía caliente ,procure no hacer ruido no moverme nada .
-Mira nada más qué rico culo tienes mi amor-mmmm
Le decía el con una voz de hombre de que sabe reconocer y tener algo bueno como mujer .
-Es para ti papi ! Se que te encanta, por eso se que te gusta ponerme así ,con el muy parádito .respondía esa voz melosa y cariñosa que estaba distinguiendo a Elizabeth.
-ahhhhhh mmmm!- se escuchó un gemido entre dolor pero después se convirtió en una satisfacion. Así amor? ,mételo suave estás muy grande y yo me siento muy cerradita. Con jadeos se escuchaba la voz de Elizabeth .
No te preocupes mi perrita ahorita ya sabes como papi te va a tratar de rico. Ya nada más que entre toda y te acostumbres a ella, para empezarte a dar duro y rico como mereces mamita. Con voz de hombre fuerte y rudo le decía a él.
Todo eso me estaba estremeciendo demasiado el seguir escuchando todo eso el saber que mi hija estaba muy entretenida y a gusto con él. No sabía si continuar o parar pero quería saber más a dónde podía llegar ella siendo una niña buena y dándose a conocer así. Por unos segundos todo quedó en silencio y solo se escuchaba un par de agitaciones en la parte de arriba
-Así no te muevas tranquila ;pegatete rico -que ricas nalgas tienes que buena puchita aa ...como aprieta asu Padrino . Con esa voz de morbo y sonido de hombre que tiene mi compadre hace saber que marca territorio -bien acostumbrada a su papi le dijo .
-Aaaaahhh mmmm,ya lo estás haciendo mi amor ya entro toda . -Así !que rico ya no la saques y empieza a moverte poco a poco . Entre gemidos suaves y melosos Elizabeth le decía como ya se sentía entregada .
No podía evitar cada vez más la exitacion el rose de mi blusa en mis pechos se sentía más y comenzaba a sudar ya no sabía que hacer . No dejaba de imaginar como estaba Elizabeth .y que el estar escuchado eso me tenía a mil pero por dentro sabía que era prohibido como siendo su madre podía sentir eso . Trate de conceentrarne sme más mientras se quedaron en silencio de nuevo.
-ahh -un gemido meloso ,una sonrisa de coqueta y voz de niña buena ,compañados con un - así Papi Padrino jeje quedé bien acomodada a tu vergota -la verdad no sé si aguante . fue lo primero que se escuchó después de ese silencio .
- jajajaja ...inmediatamente se escuchó una risa y se se hizo notar la risa burlona .- ya vez mamita si nada mas con el comienzo ya no me estás aguantando la verga . Te entiendo estás chiquita - pero como ves entonces - si crees? que me la aguante tu mamá jaja . Se rió más bulón.
- - mmmmm estaría bien acomodarle unas buenas cogidas a la comadre como se las doy a la putita de su hija la ahijada
-Escuchar eso fue imposible no tratar de gemir estaba siendo presa de mi . Mmmmm ,solté un par de gemidos . Tape mi boca de inmediato con una de mis manos, me moví un poco de puntas para no hacer ruido .Me imaginé esa verga grande y rica que tanto tenía encantada a mí hija. Me acomode sin más ruido en la cama sin dejar de oir , solo esos gemidos sueves que daba Elizabeth y ella sabía cómo convertirlos en melosos , de los que suele dar una mujer entregada sedienta de placer.
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-Te siento demasiado , estás muy grande ,papi !me siento muy llena dame tu lechita .con un jadeo y un tono de gusto por lo que sentía Elizabeth, le pedía que terminara.- si! ya quiere su lechita mami?pregunto el con una voz acelerada de hombre fuerte rudo se escuchaba ajitsdo con con vigor .
La respuesta fue inmediata . Si! Ya cogeme duro quiero sentir esa rica leche que tienes para mí estoy todo deseosa por ella
-Así amor qué rico ! No pares disfrútame . Pienso que ya no iré al trabajo así que déjame todo el día llena de ti . Sentía como me elaba por dentro no sé si quería sentir más ese deseo o igual sentir vergüenza por lo que Elizabeth decía y saber que se entregaba así .
Los gemidos eran cada vez más fuertes y los ruidos que hacían dejando ver el lado prohibido de su juego.
-Aahha- uuffff ,que delicia mmm toda llena de leche quédaste mami . Era el con su mejor jadeo de expulsión y satisfacción de aver terminado .
Si papi! Que rico, estoy muy llena te veniste mucho delicioso . Respondio con una voz de femenina coqueta pero temblorosa que hacía vero natural que era Elizabeth.
Me quedé allí, paralizada ya sin escuchar ni una palabra, solo cada jadeo y suspiro. Sentía cómo un calor intenso me recorría y cómo cada sonido me mantenía atrapada, fascinada y excitada a la vez.
Después de escuchar lo suficiente, me quedé unos segundos más en silencio.
No sé exactamente por qué… tal vez por curiosidad, tal vez porque todavía estaba procesando lo que acababa de descubrir sobre mi propia hija.
Elizabeth siempre ha sido de esas mujeres que parecen tranquilas, incluso un poco reservadas.
La gente la ve y piensa que es la típica chica de casa, responsable, discreta… alguien que no llama la atención.
Pero esa tarde entendí que también tenía otra cara.
Una mucho más segura de sí misma.
Suspiré despacio mientras me apoyaba un momento contra la pared del pasillo. Había algo en todo aquello que me tenía pensativa… una mezcla rara entre sorpresa y esa sensación incómoda de haber descubierto un secreto que nadie más conocía.
—Vaya, Elizabeth… —murmuré en voz baja.
Saqué el celular del bolsillo y escribí un mensaje.
“Hija, no te preocupes por mí. Voy a salir un rato de la casa.” yo pasaré por la niña.al Kinder .
No tardó mucho en responder.
Elizabeth:
“¿De verdad, mamá?”
Sonreí un poco al leerlo.
Le contesté:
“Sí tu estás disfrutando muy rico … y no quiero interrumpir.”
Pasaron unos segundos antes de que llegara otro mensaje.
Elizabeth:
“Bueno… digamos que hoy me salió el lado travieso.”
Negué con la cabeza con una pequeña sonrisa.
Le respondí:
“Eso ya lo noté.”
El teléfono vibró otra vez.
Elizabeth:
“Aunque siempre digas que soy la niña tranquila de la casa… también tengo mis momentos.”
Me quedé mirando el mensaje un instante antes de responder.
“Y está bien. A veces también necesitas pensar en ti.”
Tardó un poco más en contestar esta vez.
Elizabeth:
“Más siendo mamá sola… y tener 30años a veces también necesito sentir a un buen hombre que me atienda "
Leí esas palabras despacio.
En el fondo sabía que tenía razón. No siempre era fácil cargar con todo sola.
Así que escribí:
“Lo entiendo. Quédate tranquila. Disfruta déjate complacer rico yo regreso más tarde.”
Unos segundos después apareció su último mensaje.
Elizabeth:
“Bueno… entonces espero que no te haya sorprendido demasiado descubrir que tu hija no es tan inocente como parece.”
Solté una pequeña risa al leerlo.
Guardé el teléfono, tomé mis llaves y salí de la casa.
Mientras caminaba por la calle todavía pensaba en todo aquello.
Porque si alguien viera a Elizabeth desde fuera, jamás imaginaría ese lado suyo.
Siempre tan correcta, tan tranquila… tan buena para aparentar que todo está bajo control.
Pero yo acababa de ver otra versión de ella.
Una más libre, más atrevida… más segura de lo que quiere.
Negué con la cabeza con una sonrisa.
—Esta Elizabeth… —susurré.
Y mientras me alejaba de la casa pensé algo muy simple:
todos tenemos lados que no mostramos a cualquiera.
Y esa tarde…
yo había descubierto uno de los suyos.
La respuesta fue inmediata . Si! Ya cogeme duro quiero sentir esa rica leche que tienes para mí estoy todo deseosa por ella
-Así amor qué rico ! No pares disfrútame . Pienso que ya no iré al trabajo así que déjame todo el día llena de ti . Sentía como me elaba por dentro no sé si quería sentir más ese deseo o igual sentir vergüenza por lo que Elizabeth decía y saber que se entregaba así .
Los gemidos eran cada vez más fuertes y los ruidos que hacían dejando ver el lado prohibido de su juego.
-Aahha- uuffff ,que delicia mmm toda llena de leche quédaste mami . Era el con su mejor jadeo de expulsión y satisfacción de aver terminado .
Si papi! Que rico, estoy muy llena te veniste mucho delicioso . Respondio con una voz de femenina coqueta pero temblorosa que hacía vero natural que era Elizabeth.
Me quedé allí, paralizada ya sin escuchar ni una palabra, solo cada jadeo y suspiro. Sentía cómo un calor intenso me recorría y cómo cada sonido me mantenía atrapada, fascinada y excitada a la vez.
Después de escuchar lo suficiente, me quedé unos segundos más en silencio.
No sé exactamente por qué… tal vez por curiosidad, tal vez porque todavía estaba procesando lo que acababa de descubrir sobre mi propia hija.
Elizabeth siempre ha sido de esas mujeres que parecen tranquilas, incluso un poco reservadas.
La gente la ve y piensa que es la típica chica de casa, responsable, discreta… alguien que no llama la atención.
Pero esa tarde entendí que también tenía otra cara.
Una mucho más segura de sí misma.
Suspiré despacio mientras me apoyaba un momento contra la pared del pasillo. Había algo en todo aquello que me tenía pensativa… una mezcla rara entre sorpresa y esa sensación incómoda de haber descubierto un secreto que nadie más conocía.
—Vaya, Elizabeth… —murmuré en voz baja.
Saqué el celular del bolsillo y escribí un mensaje.
“Hija, no te preocupes por mí. Voy a salir un rato de la casa.” yo pasaré por la niña.al Kinder .
No tardó mucho en responder.
Elizabeth:
“¿De verdad, mamá?”
Sonreí un poco al leerlo.
Le contesté:
“Sí tu estás disfrutando muy rico … y no quiero interrumpir.”
Pasaron unos segundos antes de que llegara otro mensaje.
Elizabeth:
“Bueno… digamos que hoy me salió el lado travieso.”
Negué con la cabeza con una pequeña sonrisa.
Le respondí:
“Eso ya lo noté.”
El teléfono vibró otra vez.
Elizabeth:
“Aunque siempre digas que soy la niña tranquila de la casa… también tengo mis momentos.”
Me quedé mirando el mensaje un instante antes de responder.
“Y está bien. A veces también necesitas pensar en ti.”
Tardó un poco más en contestar esta vez.
Elizabeth:
“Más siendo mamá sola… y tener 30años a veces también necesito sentir a un buen hombre que me atienda "
Leí esas palabras despacio.
En el fondo sabía que tenía razón. No siempre era fácil cargar con todo sola.
Así que escribí:
“Lo entiendo. Quédate tranquila. Disfruta déjate complacer rico yo regreso más tarde.”
Unos segundos después apareció su último mensaje.
Elizabeth:
“Bueno… entonces espero que no te haya sorprendido demasiado descubrir que tu hija no es tan inocente como parece.”
Solté una pequeña risa al leerlo.
Guardé el teléfono, tomé mis llaves y salí de la casa.
Mientras caminaba por la calle todavía pensaba en todo aquello.
Porque si alguien viera a Elizabeth desde fuera, jamás imaginaría ese lado suyo.
Siempre tan correcta, tan tranquila… tan buena para aparentar que todo está bajo control.
Pero yo acababa de ver otra versión de ella.
Una más libre, más atrevida… más segura de lo que quiere.
Negué con la cabeza con una sonrisa.
—Esta Elizabeth… —susurré.
Y mientras me alejaba de la casa pensé algo muy simple:
todos tenemos lados que no mostramos a cualquiera.
Y esa tarde…
yo había descubierto uno de los suyos.
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Un secreto que, probablemente, quedaría solo entre nosotras..
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Los zapatos de tacón de mi cuñada
Habíamos llegado a la ciudad esa mañana todos juntos. Mi mujer y yo habíamos decidido quedarnos en un hotel céntrico junto con mi cuñado y su novia, para aprovechar así las noches de las vísperas de la fiesta y salir de copas sin preocuparnos de conducir.
Durante la noche del jueves mi mujer y su hermano tenían ya planeado visitar a vieja una amistad así que quedaron para comer al día siguiente. Clara y yo decidimos quedar a media mañana en la recepción del hotel para salir de pinchos, comer y aprovechar la tarde haciendo un poco de turismo urbano.
Poco antes de la hora convenida me acerqué a la cafetería del hotel y decidí esperar a Clara, me sorprendió verla llegar de la calle, conocía su costumbre de alargar los despertares y sus relajantes sesiones de baño, más aún cuando a pesar de ser un día soleado el frío era intenso.
—¿Pero se puede saber de dónde vienes tu?
—Me he acercado a comprar un par de zapatos para la boda, ayer durante el paseo los vi en la zapatería y no he podido reprimirme.
—Y te has comprado media zapatería porque ya me dirás a donde vas con tanta bolsa.
—Efecto rebajas, casi me vuelvo loca.
Salimos a disfrutar de una deliciosa sesión de pinchos, demasiado deliciosa y demasiado extensa como para sentarnos a comer en ningún lado. El frío se había hecho un poco más intenso aun por culpa de una brisa que corría y decidimos regresar al hotel y cambiarnos para continuar un rato más por la tarde.
De camino al hotel se para delante de la zapatería que había visitado horas antes para mostrarme orgullosa en el escaparate las compras que había realizado.
—Me he vuelto un poco loca y ahora ya no se cual me voy a poner para la boda.
Mi oferta fue inmediata.
—Hazme un pase y te ayudo a elegir.
—Hecho
Al llegar a la habitación decidió ponerse la falda y las medias que llevaría a la fiesta para probarse de nuevo las compras.
Cuando entro en la habitación yo estaba sentado en el sofá que había a los pies de la cama, dispuesto a disfrutar del desfile privado.
La falda era corta, mostrando a la perfección las piernas de Clara, unas piernas perfectamente moldeadas vestidas con unas medias de fantasía oscuras. Había seleccionado como primera opción unos zapatos de salón de tacón alto y fino adornados con pedrería con tonos dorados.
¡Fantásticos! Fue mi primer pensamiento. La visión era realmente excitante.
—Ok, me reservaré mi opinión hasta ver la selección completa
—Está bien
Sentada enfrente de mí a los pies de la cama dudó por un segundo para seleccionar su segunda opción. Eran unos zapatos negros de altísimo tacón escotados con una pulsera al tobillo que yo ya conocía y había admirado en alguna otra ocasión.
Se agachó de nuevo a por la tercera y última opción. Alzó unos preciosos zapatos combinando negro con verde oscuro, abiertos en el talón y que ataban con una cinta en su tobillo.
—¡Perfectos!
No pude evitar mi comentario a la vista de aquel par de zapatos. Clara sentada todavía enfrente de mí, miró para mi sonriendo para comentarme;
—No sé porqué, pero sabía que estos te iban a gustar.
Mientras se comenzaba a poner el primero hizo un pequeño gesto de disgusto, como un resorte me ofrecí a ayudarla. En una décima de segundo estaba arrodillado a los pies de Clara, tomándole con suavidad su pies para calzarlos delicadamente. Se levantó para caminar unos pasos delante de mí. Era con seguridad mi elección, se mostraba terriblemente sexy con aquella combinación y ella paseaba arrogante contoneándose, era evidente que disfrutaba del momento, se encontraba a si misma tremendamente seductora.
—Así, así, no dudes ni un minuto.
—¡Te gusta! Pues así.
Se sentó de nuevo frente a mí, ya que no me había incorporado y alzó levemente ofreciéndome su pie para que la descalzara. Era una oferta al juego, su sonrisa tenía cierto aire pícaro y malicioso, disfrutaba tanto como lo estaba haciendo yo. Mis manos trabajaron con la máxima dulzura casi sin tocarla, rozándola ligeramente.
Habíamos llegado a la ciudad esa mañana todos juntos. Mi mujer y yo habíamos decidido quedarnos en un hotel céntrico junto con mi cuñado y su novia, para aprovechar así las noches de las vísperas de la fiesta y salir de copas sin preocuparnos de conducir.
Durante la noche del jueves mi mujer y su hermano tenían ya planeado visitar a vieja una amistad así que quedaron para comer al día siguiente. Clara y yo decidimos quedar a media mañana en la recepción del hotel para salir de pinchos, comer y aprovechar la tarde haciendo un poco de turismo urbano.
Poco antes de la hora convenida me acerqué a la cafetería del hotel y decidí esperar a Clara, me sorprendió verla llegar de la calle, conocía su costumbre de alargar los despertares y sus relajantes sesiones de baño, más aún cuando a pesar de ser un día soleado el frío era intenso.
—¿Pero se puede saber de dónde vienes tu?
—Me he acercado a comprar un par de zapatos para la boda, ayer durante el paseo los vi en la zapatería y no he podido reprimirme.
—Y te has comprado media zapatería porque ya me dirás a donde vas con tanta bolsa.
—Efecto rebajas, casi me vuelvo loca.
Salimos a disfrutar de una deliciosa sesión de pinchos, demasiado deliciosa y demasiado extensa como para sentarnos a comer en ningún lado. El frío se había hecho un poco más intenso aun por culpa de una brisa que corría y decidimos regresar al hotel y cambiarnos para continuar un rato más por la tarde.
De camino al hotel se para delante de la zapatería que había visitado horas antes para mostrarme orgullosa en el escaparate las compras que había realizado.
—Me he vuelto un poco loca y ahora ya no se cual me voy a poner para la boda.
Mi oferta fue inmediata.
—Hazme un pase y te ayudo a elegir.
—Hecho
Al llegar a la habitación decidió ponerse la falda y las medias que llevaría a la fiesta para probarse de nuevo las compras.
Cuando entro en la habitación yo estaba sentado en el sofá que había a los pies de la cama, dispuesto a disfrutar del desfile privado.
La falda era corta, mostrando a la perfección las piernas de Clara, unas piernas perfectamente moldeadas vestidas con unas medias de fantasía oscuras. Había seleccionado como primera opción unos zapatos de salón de tacón alto y fino adornados con pedrería con tonos dorados.
¡Fantásticos! Fue mi primer pensamiento. La visión era realmente excitante.
—Ok, me reservaré mi opinión hasta ver la selección completa
—Está bien
Sentada enfrente de mí a los pies de la cama dudó por un segundo para seleccionar su segunda opción. Eran unos zapatos negros de altísimo tacón escotados con una pulsera al tobillo que yo ya conocía y había admirado en alguna otra ocasión.
Se agachó de nuevo a por la tercera y última opción. Alzó unos preciosos zapatos combinando negro con verde oscuro, abiertos en el talón y que ataban con una cinta en su tobillo.
—¡Perfectos!
No pude evitar mi comentario a la vista de aquel par de zapatos. Clara sentada todavía enfrente de mí, miró para mi sonriendo para comentarme;
—No sé porqué, pero sabía que estos te iban a gustar.
Mientras se comenzaba a poner el primero hizo un pequeño gesto de disgusto, como un resorte me ofrecí a ayudarla. En una décima de segundo estaba arrodillado a los pies de Clara, tomándole con suavidad su pies para calzarlos delicadamente. Se levantó para caminar unos pasos delante de mí. Era con seguridad mi elección, se mostraba terriblemente sexy con aquella combinación y ella paseaba arrogante contoneándose, era evidente que disfrutaba del momento, se encontraba a si misma tremendamente seductora.
—Así, así, no dudes ni un minuto.
—¡Te gusta! Pues así.
Se sentó de nuevo frente a mí, ya que no me había incorporado y alzó levemente ofreciéndome su pie para que la descalzara. Era una oferta al juego, su sonrisa tenía cierto aire pícaro y malicioso, disfrutaba tanto como lo estaba haciendo yo. Mis manos trabajaron con la máxima dulzura casi sin tocarla, rozándola ligeramente.
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Cuando le descalcé el primer zapato los retiré y lo puse junto a los otros que ella había retirado, y mi mano regresó de nuevo para atrapar su pie en un suave abrazo entre mis dos manos. Con una mano en cuenco puse mis dedos a cada lado de su tobillo para deslizarla hasta el centro de la planta acariciándola como su estuviese en posesión de un tesoro invalorable. Clara no retiró el pie y mi mirada se desvío hacia su cara para encontrarse con su dulce sonrisa.
No pude evitar acercar su pie a mi boca para besarle suavemente la punta de sus dedos. En ningún momento, Clara hizo intención de retirarlo de mis manos, con lo que mis besos recorrieron ampliamente su pie hasta alcanzar el tobillo.
Su pie calzado se deslizó sobre la moqueta y se alzó ligeramente para apoyarse en el pliegue de mis piernas, para acariciar suavemente mis muslos hasta alcanzar mi entrepierna.
Con la punta de su zapato rozaba el prominente bulto que mi polla dura ofrecía sobre el pantalón, para a continuación deslizarlo suavemente hacia abajo por mi entrepierna y empujar delicadamente con el empeine. No era la primera vez que jugaba con sus pies.
Apoyé su pie descalzo sobre mi hombro y mientras besaba su pierna, desabroché mi pantalón e incorporándome ligeramente conseguí liberar mi polla. Mi excitación era brutal, mi polla latía en el aire y su punta brillaba con las perlas transparentes que brotaban. Volví a tomarle su pie para chuparle con deleite y profundamente uno a uno sus dedos, mientras su pie calzado apoyó mi polla contra mi muslo y con delicados movimientos deslizaba el lateral de su zapato a lo largo mi polla durísima. Para juguetear con él a continuación de una forma que me volvía loco.
Cogí su pie con intención de descalzarla y en ese momento Clara se tumbó hacia atrás, separando sus piernas.
Mientras la descalzaba no podía quitar mi vista de sus piernas que inmediatamente comencé a acariciarle y besarle en toda su longitud. Tiré de sus caderas para apoyarla sobre el borde de la cama y subiendo mis besos por sus muslos pude ver que no vestía más que los pantis. En su entrepierna brillaban con un millón de luces y reflejos, empapados completamente con la excitación de la adoración de sus pies.
Mi boca aterrizó directamente sobre su coño, para juguetear delicadamente con sus labios con mi lengua corriendo por sus pantis.
Me levanté para desnudarla hasta dejarla vestida solo con los pantis, para poder disfrutar del enorme placer de quitárselos despacio, saboreando con besos y mi lengua húmeda cada porción de piel que dejaban libre en su carrera descendente.
Con las medias en la mano y Clara tumbada sobre la cama, me acerqué para besarla y vendarle sus ojos con sus medias.
Cogiendo las manos con las mías comencé un húmedo recorrido con mi lengua empapada, por su cara, por su cuello, pasando despacio por el escote primero, por el pliegue bajo sus tetas y haciendo pequeños círculos concéntricos llegar hasta sus pezones completamente erectos y duros. Besándolos ligeramente, atrapándolos con mis labios empapados, tirando de ellos para dejar que se fugasen de su dulce prisión mientras veía como sus aureolas se endurecían y se alzaban poderosas formando un rosado cono rematado en el largo y duro pezón. Mis besos se deslizaron por el centro de su vientre hasta enterrar mi lengua en su ombligo y jugar con el mientras sus manos atenazaban con fuerza las mías por la excitación.
Levanté mi cara y separé sus piernas para con toda calma apreciar su arreglado coño mostrándose delante de mí dispuesto a los dulces y húmedos juegos que le aguardaban. Pase mis manos rozando de forma casi imperceptible sus muslos para con las yemas de los dedos separar delicadamente los labios de su coño y acercándolos hacia su vientre liberar el delicado pliegue que cubría su clítoris.
No pude evitar acercar su pie a mi boca para besarle suavemente la punta de sus dedos. En ningún momento, Clara hizo intención de retirarlo de mis manos, con lo que mis besos recorrieron ampliamente su pie hasta alcanzar el tobillo.
Su pie calzado se deslizó sobre la moqueta y se alzó ligeramente para apoyarse en el pliegue de mis piernas, para acariciar suavemente mis muslos hasta alcanzar mi entrepierna.
Con la punta de su zapato rozaba el prominente bulto que mi polla dura ofrecía sobre el pantalón, para a continuación deslizarlo suavemente hacia abajo por mi entrepierna y empujar delicadamente con el empeine. No era la primera vez que jugaba con sus pies.
Apoyé su pie descalzo sobre mi hombro y mientras besaba su pierna, desabroché mi pantalón e incorporándome ligeramente conseguí liberar mi polla. Mi excitación era brutal, mi polla latía en el aire y su punta brillaba con las perlas transparentes que brotaban. Volví a tomarle su pie para chuparle con deleite y profundamente uno a uno sus dedos, mientras su pie calzado apoyó mi polla contra mi muslo y con delicados movimientos deslizaba el lateral de su zapato a lo largo mi polla durísima. Para juguetear con él a continuación de una forma que me volvía loco.
Cogí su pie con intención de descalzarla y en ese momento Clara se tumbó hacia atrás, separando sus piernas.
Mientras la descalzaba no podía quitar mi vista de sus piernas que inmediatamente comencé a acariciarle y besarle en toda su longitud. Tiré de sus caderas para apoyarla sobre el borde de la cama y subiendo mis besos por sus muslos pude ver que no vestía más que los pantis. En su entrepierna brillaban con un millón de luces y reflejos, empapados completamente con la excitación de la adoración de sus pies.
Mi boca aterrizó directamente sobre su coño, para juguetear delicadamente con sus labios con mi lengua corriendo por sus pantis.
Me levanté para desnudarla hasta dejarla vestida solo con los pantis, para poder disfrutar del enorme placer de quitárselos despacio, saboreando con besos y mi lengua húmeda cada porción de piel que dejaban libre en su carrera descendente.
Con las medias en la mano y Clara tumbada sobre la cama, me acerqué para besarla y vendarle sus ojos con sus medias.
Cogiendo las manos con las mías comencé un húmedo recorrido con mi lengua empapada, por su cara, por su cuello, pasando despacio por el escote primero, por el pliegue bajo sus tetas y haciendo pequeños círculos concéntricos llegar hasta sus pezones completamente erectos y duros. Besándolos ligeramente, atrapándolos con mis labios empapados, tirando de ellos para dejar que se fugasen de su dulce prisión mientras veía como sus aureolas se endurecían y se alzaban poderosas formando un rosado cono rematado en el largo y duro pezón. Mis besos se deslizaron por el centro de su vientre hasta enterrar mi lengua en su ombligo y jugar con el mientras sus manos atenazaban con fuerza las mías por la excitación.
Levanté mi cara y separé sus piernas para con toda calma apreciar su arreglado coño mostrándose delante de mí dispuesto a los dulces y húmedos juegos que le aguardaban. Pase mis manos rozando de forma casi imperceptible sus muslos para con las yemas de los dedos separar delicadamente los labios de su coño y acercándolos hacia su vientre liberar el delicado pliegue que cubría su clítoris.
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